6.18.2011
Vatan llega en tres días, y la cuenta regresiva, para mí, ya está en cero. Las ansias me hacen perder el sentido común. Camino por el cuarto moviendo de lugar objetos; aquí, para allá, de regreso. Las maletas no avanzan. Hace mucho que no tenía signos específicos del paso del tiempo; él viene, y que él venga significa que yo me voy, que tengo que dejar Paris.
Paris. Paris. Paris.
Me voy a Moscú.
Moscú. Moscú. Moscú.
De nuevo llego a una ciudad extranjera, sola, y ésta vez, sin hablar bien el idioma del país. Tengo miedo que sea como Turquía (y peor aún porque no lo tendré a él) Tengo miedo que al salir del aeropuerto me quede un poco muda, un poco sorda.
Pero la decisión está tomada y los hechos que se encadenan unos detrás de los otros me recuerdan que el tiempo de mi vida se esta caminando.
Vatan, mi fantasía infantil, mi riesgo, mi cuento de hadas. ¿Qué tan reales somos el uno para el otro? nos preguntabamos antes... y a veces aún nos lo preguntamos, pero no porque dudemos de que otro este ahí, al pie del cañon, sino porque todo se ha envuelto de tanta maravilla, que habernos encontrado con un amor como el nuestro es casi imposibel de asir para la razón.
Y él viene, y yo tengo miedo, miedo y más miedo. Avril el otro día me escribió que a veces cuando se tiene miedo es porque están pasando cosas buenas.
Lo creo.
4.30.2011
Escribir de él
7.01.2010
Yo no quiero decir, yo quiero entrar
(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)
2.27.2010
Never let a woman go even when you know She can always be replaced, she can always be replaced....ó....the end of time is the start of eternity
Never let a woman go even when you know
She can always be replaced, she can always be replaced.
Oh lust only grows like anger and revenge
Oh beauty comes and goes
But love stays until the end.
With a guitar in my hand or a gun in my hand
I’d give it all up for a hand in my hand.
For the sun on my skin as the morning begins
I’d die in the dark just to feel your skin on my skin.
Me voy a Francia.
Desde hace dos años que me entere de la beca a Francia como profesora de bachillerato, supe que tenía que aplicar. Lo cierto es que nunca tuve certeza de nada; hace tiempo que aprendí que nada está asegurado (ni siquiera el nombre propio (que en mi caso siempre es susceptible de error) ). En cada paso estuve preparada para oír, clara y distintamente, el "no"; "ésta tampoco es tu oportunidad de cambiar tu vida" ("nunca te pasará eso que de verdad cambie las cosa") ...
[y es que quizás por inseguridad, por protección, por conformismo, imaginaba el drama cotidiano (y amargo como limón seco) de jamás lograr mis planes, de encontrar frustradas mis posibilidades y con ello de nunca poner a prueba el sistema de valentía que he ido construyendo como justificación contra el absurdo (pero aún así seguí tratando)].
Pero resulta que me voy.
Les debo a los lectores una muy detallada narración del largo proceso de preparación para la beca (el cual me tomo casi más de un año), con el objetivo claro de ayudar a quienes en futuro quieran obtener la misma.
Es divertido; por primera vez en mucho tiempo tuve entre las manos aquello que hace tiempo desee, y entonces tengo que dejarlo porque algo me mueve a no quedarme más. Mentalmente envejezco más rápido de lo que debería (eso implica también más desgaste, más cansancio, menos paciencia). Soy como un perro. De repente pienso que no es que le gente no me pueda seguir el paso, sino que soy yo quien no puede detenerse.
Hoy me pase tres luces rojas; estoy segura de que moriré pronto y destripada en algún punto entre Acoxpa y Tlalpan... Mi madre me preguntó que por qué si bien sabía que no debía pasarme una luz roja, por qué lo hacia... Es psicológico mamá, no puedo evitarlo, aunque mi mente diga; detente, siempre que algo me frena piso el acelerador.
Búsquenme en los titulares; sé que llegaré a lo grande: "Pesada muerte prensada: se la llevó el tren ligero. Joven maestra de reconocida escuela muere descuartizada por pasarse la luz roja"... Bueno, ok, ¿Qué puedo hacerle? Es la historia de mi vida.
2.25.2010
Cierra los ojos y pídeme un deseo
Ahora que escombré la casa encontré viejos tesoros (viejos tesoros que quería compartir pero que, por una u otra razón propia del extremo raciocinio, no he logrado hacer llegar). No me había dado cuenta que no tengo 16, ni 17, ni 18, ni 19, ni 20 (porque a veces uno no se da cuenta ni de que el cabello te crece (o en el peor de los casos la barriga), o las arrugas, o la talla de zapatos).
Entonces cuando me paro frente a ellos, asumo aquello que mis buenos maestros asumieron frente a mí: lleno el pizarrón de nombres de libros, de autores, les afirmo, les juro, que cada autor les cambiará la vida. Los obligó a pensar, a no quedarse con la imagen aunque me tiren de a loca, les pinto una raya en el pizarrón y los obligo a medirse con la realidad y me voto de la risa un poco cuando siento que yo era ellos; cuando miro a las muchachas con los ojos enamorados, cuando los niños alzan la voz altaneros, cuando se pasan papelitos.
Hoy les dije que se formaran un criterio; que no se dejaran llevar por la primera impresión, puse todo mi empeño en decirlo. Al final de la clase un alumno se acercó a mí, y me dijo: Perdoné por llegar tarde, me gusta mucho su clase, ojala pudiéramos platicar. Yo quería contestarle que no eramos tan lejanos de edad, que incluso podríamos tomar un café en el kioskito y le explicaría todo lo poco que sé. Le sonreí: No se preocupe, usté puede llegar a la hora que quiera.
Me gano mis centavos sin un peso de casa. Estoy terminando la universidad. Pronto me voy del país. Sí; no soy esa, pero sigo siendo la misma. Hay un momento en el que ya no maduras más (gracias al cielo), en el que llegaste al límite de ti: entonces es tiempo de cerrar los nudos, hacer moñitos y dar regalos (para el propio corazón muchas veces).
No sé si seré la peor maestra, o si pesa demasiado que siempre dejo el coche mal estacionado y que luego hago un desastre en el pizarrón y que hablo demasiado de la no existencia obvia de dios. Lo que si sé es que quiero dar lo mejor de mí; esa debería de ser la más profunda labor del filósofo (y de todo ser humano) en la sociedad de todos los días (en la real, en la cotidiana): enseñar a pensar, enseñar a entrecerrar los ojos para ver mejor ... será porque también para soñar hay que cerrar los ojos.
Janik
2.15.2010
Monólogos del paludismo

vecino, na.
(Del lat. vicīnus, de vicus, barrio, lugar).
1. adj. Que habita con otros en un mismo pueblo, barrio o casa, en habitación independiente. U. t. c. s.
2. adj. Que tiene casa y hogar en un pueblo, y contribuye a las cargas o repartimientos, aunque actualmente no viva en él. U. t. c. s.
3. adj. Que ha ganado los derechos propios de la vecindad en un pueblo por haber habitado en él durante el tiempo determinado por la ley. U. t. c. s.
4. adj. Cercano, próximo o inmediato en cualquier línea.
5. adj. Semejante, parecido o coincidente.
Al final, cual misa dominguera, es cierto: su calma es mi calma, y su felicidad la mía, la melancolía de tocar puertas aledañas, pasa rápido.
Monológo novísimo. Sale maestra del horno: así, recién salida de los créditos me dieron tarjetón de estacionamiento y una credencial con unas grandes letras rojas que dicen "Docente". Me sentí llena de alegría y emoción. Un reto pero también una oportunidad, y después de refunfuñar 15 minutos por el nivel de fresez del ambiente, me puse contenta: contrato y pago decente de docente, y horario mañanero. En la cabeza tengo a cuatro maestros. Ellos ni han de saber que los tengo en la cabeza desde el viernes... no sólo por el terrorismo cibernético del que he sido presa (jo) por parte de alguno... no, no por eso. La razón para tenerlos en mente es que es la primera vez en mi vida que daré clases de filosofía: quiero ser como ellos, quisiera agradecer sus enseñanzas emulándolas, pues tengo claro que la única manera de agradecer de verdad es compartir.
Mañana a las 7 de la mañana, bañada al más puro estilo Bugs bunny (si con agua fría de manera cruel y madrugadora) estaré frente aun grupo de bachillerato de 30 jóvenes. Que San Sócrates de los Daimons me bendiga, y que por San Sartre de la desobediencia civil me obedezcan.
Monólogo de media tarde. Pero ningún San Saussure me protegió está mañana que di mi primera clase de francés para los jóvenes Uvmescos de bachillerato.
Me recordaron tanto a mí. El grupo al que le doy francés es el grupo de excelencia académica de la UVM, se me revolvió el estómago. Tenía ganas de decirles que dejarán el grupo, que eran mamadas, que mejor revueltos que juntos, que... pero me di cuenta, alegre, que no llegaban ni a la mitad del grado de ñoñez al que yo fui expuesta en mis años mozos.
En una orilla un joven muy bromista me recordó a mis amigos de la secundaria, una muchachita muy bonita y déspota me recordó a Vera, otro de lentes atrás era igual a mi hermano y, en primera fila una parejita, ella de cabello largo y una mirada inteligentísima, el moreno y arisco, agarrados de la mano, y reclinados uno sobre el otro. Me dieron ganas de reírme, pero los nuevos maestros de francés no bendecidos por Saussure no debemos reír en público: - Por favor nada de manos- afirmé, y luego no me contuve - Yo también estuve enamorada en la prepa y ahora me toca mi venganza- les sonreí.
Después de comprobar que a los pobres chicos les habían estado viendo la cara con 2 años de francés nivel preescolar nocturno, terminé la clase. Al finalizar y guardar mi manzana (¡me dieron una manzana en firmas!) la chica de cabello largo se acercó a la mesa: -¿Y qué paso con su enamorado maestra?- Ahora ya con el salón vacío solté la carcajada: -No estás para saberlo ni yo para contarlo... (hice una pausa prolongada)... Está bien, pueden agarrarse de la mano en clase ¡bésense si quieren! es en serio, es más, siéntese en el punto ciego detrás de la columna y abrele las piernas: aprovechen. (la alumna puso cara de espanto y yo ruego que no se haya espantado demasiado). Es más, que sean besos de lengüita. Nos vemos el miércoles (le sonreí de nuevo)- acto seguido, me fui casi corriendo del salón; se hacia tarde.
1.09.2010
How it ends... (y todo lo que sé lo aprendí de tí)
http://eltallercitovioleta.blogspot.com/2007/12/blog-post_07.html
10.26.2009
La casa nuestra

Sigfrid con sus 2 metros 9 centímetros se pasea por la casa alimentándonos el complejo de hormigas (y no por trabajadoras); sólo habla aleman e inglés y tengo que sacar a pasear penosamente un idioma que odio (El inglés) y a orear mis mínimas frases germanas. Él, siempre muy amable, nos mira callado pero muy atento cuando hablamos en español con mi prima (su esposa) y participa alegre en las conversaciones en inglés (esta semana he cometido tantos errores en inglés como para llenar el guión de un especial de comedia... pero bueno). Kristin, mi prima, no había venido en diez años a México, y de repente me da un no sé qué que qué sé yo que para que les cuento: ¿qué decir? ¿qué contar que le interese? ¿qué puedes preguntar? Sin embargo, mi prima, con sus frases hermosas y sus buenos dias sonoros en un español más mexicano que nada, haciendo a su esposo probar chiles, tortillas y papaya aliena la alienación misma.
Es toda una experiencia: porque con diez años más que yo mi casa resulta ser suya; mis padres se regodean en recuerdos familires de un pasado que desconozco (cuando mis primos hace más de 20 años, vivian aquí en México) recurriendo a rostros, chistes, ternuras, que no conocía pero que disfruto como si me estuvieran contando un cuento.
Lo lamentable; este mes tengo tanto, tanto, tanto, trabajo que en lugar de pasarmela con ellos, hago espacio a fuerzas en los desayunos y comidas para luego enclaustrarme en la computadora; entonces es como si escuchara desde mi escritorio una radio novela de mi propia familia.
Hoy mis primos se han ido a Puebla y luego irán a Oaxaca, mientras intento luchar con mi completa ausencia de tiempo por el exceso total de trabajo (¡Esta semana ya van 3 días que me duermo a las 5 de la mañana!), pero lo que si tengo muy claro en estos días son tres cosas: 1) Tengo que desempolvar mi inglés (no, no toda la vida puedo pronunciar como indian student) 2) Quiero aprender Alemán el próximo año y 3) Tengo que escribir la historia desconocida, de mi casa, que en estos días no es mi casa, sino nuestra.
8.10.2009
No-clases: re contentilla

Hoy comenzaron las clases de nuevo: ¡¡ Y yo ya no tengo ninguna materia pendiente ni debo nada de nada a nadie (jojojo bueno respeto a mi H.H.H. facultad, como 100 pesos a no sé quien, y creo que me deben 200 no
sé quién tampoco, y unos libros, pero bueno ese es otro tema).Sólo voy a terminar mi Ruski, mi Franchute (¡Me aceptaron en el curso de perfeccionamiento!) y mi TEEEEEEEEEEEEESIIIIIIIIIIIIIIIIS.
(¿Quería más trabajo o qué?)
¡Olé por empezar una nueva etapa que no incluye inscripciooooneees: Olé, Olé, Olé!
8.04.2009
¬(Ni por amor te quedas)^¬(¬(secretos a la luz))

Fin oficial del tema para la familia.
Fin oficial del tema para los amigos.
Fin de la historia
7.28.2009
Siempre....

No era tampoco que fueramos ajenos; desde que teníamos 8 o 6 años la tensión entre nosotros había crecido, liberada sólo una vez... en una barda de piedra... (pero no, no hablo ahorita de eso).
Estabamos con mi hermana Yunuen en el cuarto, mas a la menor provocación Donato y yo salimos huyendo a la sala (ya en ese entonces mi padre había hecho prevalecer la necedad de tener una camita en la sala para ver la tele (cama que ha sido testigo de muchas sodomas) (y que sigue siéndolo)).
No recuerdo como, pero en un instante él estaba encima de mí, con su cuerpo grande (me saca de mínimo cabeza y media), pesado, viril, grueso. Yo, nerviosa y excitada, temblaba; el nerviosismo me crecía desde las ingles, subiendo por el vientre hasta el pecho. Acercó su rostro y sosteniendome con una sola mano por la nuca me besó, y luego maripositas (¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!)(claro, después tuve que aprender que en realidad la magia del arete de Donato era que él sabía usarlo, y no el arete en si) (mito del dark-punk-porno).
Yo temblaba, y lo abrazaba por la espalda; él se separó de mi rostro y me miró a los ojos:
-Hace tanto tiempo esperaba por tenerte así- (o "hace mucho que esperaba para esto", o "hace mucho que quería que pasara esto" ó la más recurrente en mi memoria traicionera: "siempre quise que pasará esto", "Siempre quise tenerte así").
-Si, yo también- respondí atropellada y sonsamente, medio asustada por la sensatez de su diálogo (si era mucho que esperabamos). Después claro, según recuerdo siguió una buena sesión de bondage y sadomasoquismo con hielos (que no creo que entrara entre las cosas que "desde hace mucho tiempo" quería hacer... o eso espero...) (aunque que ¡que buena estuvo!....).
Pero voilà, ese es uno de los mejores diálogos que me han dicho,*: "Espere por ti, por esto, siempre (ó hace mucho, que en la vida mortal es casi lo mismo)".
*(ó uno de los mejores diálogos que se han atrevido a decirme pues implica aceptar la vulnerabilidad que implica sostener en la memoria al otro pese al tiempo).
7.24.2009
modelado en barro

Cuando entré al salón había cerca de veintitantos inscritos, en el fondo perdiéndose entre tantos, con camisa caqui una talla más grande y unos jeans deslavados estaba Jorge. Entre cruzando la mitad del círculo, contrario a otros años, me presentó; "ella es Tzitzi",a lo que yo contesté: "La ayudante general del jóven", alguna que otra risa, y yo dije "y ella es Gaby, nuestra amiga". El círculo se abrió y me sente al lado de Jorge. Saqué el libro de cabecera de este curso; la compilación de Jose Vasconcelos de lecturas para niños, el Ulises Criollo y mis plumones. Mientras yo explicaba a los presentes que escribiríamos un ensayo a lo largo del cursillo, Jorge hojeaba el libro que acababa de darle.
Luego comenzó a improvisar...
Habló de oriente, de la racionalidad dividida, de la concepción de occidente, de la construcción del otro, de la literatura, de lo sagrado, de Hegel, del idealismo y el materialismo y de cómo cambiar el mundo, de la raza cósmica...
Algunos chicos alzaron la voz al final del salón, se discutió un poco, Jorge, necio, no dio mucho la mano a torcer... pero es que hay, a veces, algunas necedades luminosas, algunas que se perdonan, es más que se agradecen (hay quienes consensan, quienes toleran y bajan la cabeza o hay quienes indiferentes prefieren ignorar; hay que tener mucha voluntad y mucha pasión para la necedad, sobre todo, cuando implica que de la idea se vaya a lo material, y no al revés, por más que digas... hay que tener tanta voluntad para no pedir perdón a nadie por creer en serio, de verás)(hace quizás más de un año que no nos sentabamos juntos a dar un taller)(el gigantesco cartel rosa que colocaron por toda la biblioteca decía: "Curso-taller impartido por Tzitzi Janik Rojas", me sentí a vergonzada, no, en realidad yo era tan presa de escucharlo hablar como cualquiera en el aula (como el mismo), y no debería mi nombre de aparecer sin el suyo(luego pensé que a él, tanto tanto, no le importa y me sentí tranquila)).
Al final del taller nos presentamos: un desliz del tiempo me hizo saber que no, que ya no eramos los mismos muchachos que eramos hace 5 años cuando dimos nuestro primer taller. Que el tiempo para bien, entre nosotros, había cambiado, pese a los 5 años que hemos estado juntos contra todo, contra nosotros mismos muchas veces, y contra nuestras propias decisiones, siempre un tanto cuanto nefastas y contradictorias. Él se presentó: "Jorge Posada, tallerista en la UNAM y el INBA, publicado en Tierra adentro". Mientras que yo y Gabriela nos presentamos; "Me llamo Tzitzi Janik , estudie filosofía, ojalá que vuelvan y que les guste el curso", Gabriela me la mató: "Me llamo Gaby, a veces escribo boleros sin éxito, y me dedico a la escultura", Jorge puso cara de sorpresa (quizás esperaba una breve reseña de nuestro curriculum como hubieramos hecho años antes), "Si Jorge, Gaby hace modelado en barro, ¿no sabías?"....
("en realidad somos, lo que de nosotros hiciste" tendría que decir como nota personal para ti nuestro epitafio)
Tzitzi Janik
7.08.2009
5.17.2009
They don´t love like i love you
They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you
(repito la canción en mi cabeza para dejar de pensar: ¿A dónde ir? ¿Hacia donde ir? ¿Hacia dónde ya no encontrar en mi memoria nada que me haga recordar?)
4.21.2009

"Ya me di cuenta de que no debo leer tu blog, no por que no me quiera dar cuenta de cosas... si no por que me duele lo que te duele... y me molesta no poder evitarlo..."
Hice un recuento simple de la gente que podría leer mi bitácora sin querer leerla (de aquellos con quienes yo podría tener un ínfimo lazo plateado como el de las moiras) y de aquellos a quienes mi dolor (un dolor de idiota, de simple, de absurda) pudiera llegar como las ondas que en el agua calma se expanden y se transfiguran. Sólo hubo dos opciones (de miles de personas queridas que he perdido, sólo algunas se molestarían en venir aquí, y de esas sólo con algunas podría yo tener un lazo certero de nostalgia, y de esas mismas sólo dos escribirían en esa entrada del blog)...
Especulaciones; no, no puede ser especulación la certeza de que el otro te busca mientras que tu lo llames. Porque algo existe que nosotros no comprendemos (que no tocamos con la punta de la razón enajenada). Pegar el oído a las vías del tren mientras nadie nos mira y saber que eso que siento al pegar la oreja son tus pasos (gigantescos y torpes animales que no se encuentran, sólo porque no se buscan).
¿Qué paso?, quizás debo decir ¿qué te hice, hombre, para que te duela yo sin que quieras que te duela? ¿por qué no pudimos superar el amor (¿el cariño?), para aspirar, con resignación a la sobriedad de saludarnos cuando nos topamos de frente a la calle bendiciendo con simpleza, en nuestros adentros, el hecho de encontrarnos, aunque lejanos, aún vivos?... pero no, odio, tu lo sabes, el conformismo.
Dime entonces ¿por qué no pudimos superar el orgullo, y con él el miedo, para decirnos: te quiero y me voy, y aún así me quedo?...
A las doce de la noche, de un martes ya, con el mismo rostro de niña caprichosa, y la sala vacía: no me explico que fue lo suficiente para separarnos; ¿qué hiciste, hombre, dónde te guardaste, el brillantísimo milagro de habernos encontrado en está vida? ¿a dónde las calles vacías para caminar el uno al lado del otro? ¿dónde escondimos el coraje de saber que era necesario estar juntos en está vida (lejanos, cercanos, impedidos, nostálgicos, rehaciendo cada tanto el lazo que tejimos)? Por qué, si no pasa seguido encontrar alguien que te entienda así, que te siga los pasos pesados, torpes y todo...
¿Cómo encontrarnos de nuevo?... Por más hondos que sean los abimos, para aquellos que habitan sus lechos nunca les estará vetado encontrarse (de nuevo):
supongamos que así te sonrío ahora)
Janik
3.27.2009
Nevsky
no nos pertenecen:
los recuerdos de este viaje no nos pertenecen.
nevsky con su cirílico críptico,
colgando del metro y los portones,
las arrugas de viejecitas,
soviets transparentes,
incluso la nieve nos huye
(porque no fue,
como nos prometieron,
luz, pureza; suavísima)
sino un girón oscuro,
pegándose a las suelas,
peor que lodo,
quemando la piel de blanca.
incluso yo,
con los cabellos ralos,
tartamudeando palabras que me son ajenas,
me dejaré aquí
al terminar la calle.
acaso,
nos pertenecerá acaso
lo que ya teníamos;
los mendigos con los golpes malvas en el rostro,
las colillas de los cigarrillos a medio fumar,
y su humo,
(porque ese es el mismo en todas partes).
nos pertenecerá acaso
el ruido ensordecedor de una ciudad que nos suprime,
con sus calles siempre a punto de la noche,
con sus hombres trajeados que pasan sin mirarnos
sin responder la pregunta absurda
de si sus portafolios llevan todo el dinero
que no ganaremos en toda la vida.
*
Habrá en la avenida
una tienda; lleno el aparador
de todo lo que no podremos comprar,
(acaso volver a ver)
nos detendremos a decirnos
los unos a los otros,
en que rincón de la casa,
pondríamos las brillantes
muñequitas laqueadas
seremos entonces
un cuento de san petersburgo,
un personaje fortuito,
de una historia que
no se contará nunca.
3.20.2009

en una plaza
poblada de palomas extranjeras
te reencontraré algún día.
distinto todo
sin el abrigo oxford
que colgaba de tus hombros
colgantes
sin tu aire aporético
de burócrata libre,
sin tus bufetes de chinos
en el vientre puntiagudo,
sin país alguno
esperando caudillos.
sin mi.
Y yo seré otra
de intentar tanto
ser la misma
para que a tus ojos,
(que no serán los tuyos)
reconocieran
lo que tu creaste.
La plaza,
con su catedral bizantina,
pondrá los dedos en la línea
que guardaremos
hasta ese momento
para ser pronunciada:
No hay más tradición,
para nosotros,
que el abismo.
3.08.2009
Breves líneas para Gato Sombra

Gato sombra:
Quizás sólo pueda decirte algunas cosas (absurdas si, pero rudas en claridad), ten valor y mucho cariño. No tengas miedo nunca. Es un consejo de idiotas, si, de esos que se pegan una y otra vez con la pared, o caen de abismo en abismo como Sísifo, pero por alguna extraña razón vale la pena aplicarlo, el otro es muy simple: la gente tiene su tiempo (distinto, desincronizado y completamente ajeno), vale la pena intentar agarrar entre las manos el instante que es el otro , para quedarse allí (lo que sea que eso signifique).
Epigrafes para no arrepentirme
Su rostro era un ave dormida o las gotas repentinas de una burbuja que se rompe (un palpitar salvaje entre las manos, alas que eran sólo aire).Pero no, no podría decir en realidad nada certero de los años que estuve enamorada de ella. Al escavar en la memoria los recuerdos se apretujan unos con otros hasta volverse una obscura obertura donde la luz (incluso su luz, su luz de calle vacía y labios húmedos) se pierde.
[un futuro que no existe, por qué la gente, incluso la que más he guardado en el corazón, se ha ido, o cambia tanto de piel que se vuelve irreconocible su rostro] que tenía miedo de perderla [miedo, puto miedo, de qué diablos me sirvió el miedo cuando me temblaban los labios de rabia al verla en los brazos de otro, de que me servía el miedo, cuando me decía que la habían tocado, que la habían querido, burlado, cogido, y hundía de rabia en la noche el rostro en la almohada, o en el mejor de los casos, subía a contarle a Gabriela, que sufría de un error púrpura, maloliente, incurable][Que el temor me había hecho la simple escribiente (testigo, público invitado) de una historia que debió haber sido mía].
Caminamos miles de veces por ese punto de reforma y nadie dijo nada (no sé yo siquiera que es lo que ella recuerda de allí) Luego pasaron los años, o los hombres (da lo mismo), la nostalgia de un beso nocturno, las cosas volvieron a su lugar de amistad común (como debían repetía mintiendome). Nunca llegó el valor, y cuando estuvo a punto de llegar sucesos repentinos lo detuvieron.
Después vino ese cariño dulcisimo, hasta el asco, que queda del amor. Esa nostalgia de lo irresuelto, de los recuerdos perdidos, suplantados.
2.09.2009
Ensayo de una huída. (Dos: pensando en tí)
El plan del viaje: primero al puerto de Acapulco y de allí todo hacia el norte. Tenía ganas de mirar el rostro del trailero, pero el valor se me había agotado al tocar su fría mano para subirme. Desde la cabina todos los autos se veían chiquitos: el trailer parecía devorar bichitos compactos que cambiando de velocidad huían. Un jueves a las 6.30 de la mañana; salimos de la ciudad rápidamente, los lugares, las imágenes, el frío, todo se embarraban en las ventanas como si los cristales fueran pantallas de televisión. Yo no atinaba más que a ver de frente al asfalto que vertiginosamente se aventaba a los rines del monstruo. El trailero se llamaba Guillermo Juárez; entre un medieval y un presidente pensé. -¿Cómo te llamas?- podría haber sido el inicio de cualquier conversación en cualquier otro lugar...- Me llamo Ana Eugenia-
Voltee la mirada: tenia los ojos pequeños, amarillentos, la barba mal recortada caía desde las orejas, el rostro birllante y limpio. -¿Haces esto seguido? Es peligroso...- No dejaba de ver de frente, como si yo llevará viajando con él muchísimo tiempo. - ¿Por qué? ¿me vas a hacer algo?- me comencé a reír compulsivamente. Las maquinas del tiempo existen: buscar un viejo enamorado para fingir los besos, gastar tardes con amigo desaparecidos, escuchar La canción de la prepa; pero mejor máquina no hay que volver los pasos atrás y deshacerse, sobre todo, de la sabiduría (volver a hacer las mismas tonterías; como caminar de espaldas). Me ofreció una pepsi, la tome y me sentí feliz al oir el sonido que hacia el envase al abrirla.
-¿Tienes novio?- "No, absolutamente no tengo novio, ni novia, ni nada, sino no estaría aquí, sentada a tu lado..." No, no dije eso, ahí el aire de la aventura viro. El mal agüero. - Si, sin tengo- y dije tu nombre, y hable de ti, reinventandote, mintiéndome. -Si tienes novio ¿porque andas de loca?- el hombre parecía fascinado con mis risas nerviosas, con mis respuestas falsas, pero entonces no mentí: -Hago esto porque hace años que ya no me quiere- esperaba, ingenua, un silencio dramático, incómodo; no, Guillermo se limitó a contestar: - Pasa seguido, pero si fuera por eso verías la carretera como la Sullivan- se río de su propio chiste, me reí con él. Nunca aprendí a superar las cosas como la gente lo hace (y heme aquí, confesandote años deslavados, que en la huída pensaba en tí). El radio comunicador comenzó a dar avisos de rutas y señalamientos. Mientras él atendia, yo volví a pegar el rostro en la ventana ¿por qué había dado tu nombre como el nombre de mi novio inventado? ¿por qué si podía inventarme mil nombres más bonitos? La imágenes se sucedían espesas en el vidrio: llevabamos carga llena para descargar y cambiar en el puerto. De pronto comencé a rezar los lugares: allí te conocí, allí comimos, incluso tu ausencia se nombraba: allí no fuimos nunca. Pensé en hacer de mi nuevo acompañante tu marioneta, tu actor substituto. Entonces caí en la cuenta; a Acapulco tampoco fuí nunca contigo... Quizás había abordado la máquina del tiempo equivocada.
