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6.18.2011



Vatan llega en tres días, y la cuenta regresiva, para mí, ya está en cero. Las ansias me hacen perder el sentido común. Camino por el cuarto moviendo de lugar objetos; aquí, para allá, de regreso. Las maletas no avanzan. Hace mucho que no tenía signos específicos del paso del tiempo; él viene, y que él venga significa que yo me voy, que tengo que dejar Paris.
Paris. Paris. Paris.
Me voy a Moscú.
Moscú. Moscú. Moscú.
De nuevo llego a una ciudad extranjera, sola, y ésta vez, sin hablar bien el idioma del país. Tengo miedo que sea como Turquía (y peor aún porque no lo tendré a él) Tengo miedo que al salir del aeropuerto me quede un poco muda, un poco sorda.
Pero la decisión está tomada y los hechos que se encadenan unos detrás de los otros me recuerdan que el tiempo de mi vida se esta caminando.

Vatan, mi fantasía infantil, mi riesgo, mi cuento de hadas. ¿Qué tan reales somos el uno para el otro? nos preguntabamos antes... y a veces aún nos lo preguntamos, pero no porque dudemos de que otro este ahí, al pie del cañon, sino porque todo se ha envuelto de tanta maravilla, que habernos encontrado con un amor como el nuestro es casi imposibel de asir para la razón.

Y él viene, y yo tengo miedo, miedo  y más miedo. Avril el otro día me escribió que a veces cuando se tiene miedo es porque están pasando cosas buenas.

Lo creo.

4.30.2011

Escribir de él

Escribo de él porque tengo miedo a que algo se me olvide. Tengo miedo a que la sensación de sorpresa que tuve cuando toque por primera vez su rostro (sus cejas suavísimas como el cabello de un recién nacido, su barba, corta pero suave, su pestañas tan largas, que los sueños se le quedan allí dormidos...) se me disuelva en la memoria entra tantas tontería (como el cambio del euro, como de que voya vivir ahora que me quede sin trabajo en europa, como que un día tengo que volver y el título, como que al volver, volveremos, de nuevo, a estar tan lejos...).

No quiero olvidar la primera frase que me dijo en el aeropuerto, mientras me espíaba, porque yo, pensando que él estaba del otro lado de la puerta, me escondía y aplanaba mi ropa, y metía la panza, y me repetía que por qué chingada madre me había metido yo en este problema, de repente lo escuché detrás de mí; "¿Está esperando por alguien señorita?".

7.01.2010

Yo no quiero decir, yo quiero entrar

Alejandra Pizarnik,"La palabra del deseo" (fragmento)

"¿Qué estoy diciendo? Está oscuro y quiero entrar. No sé qué más decir. (Yo no quiero decir, yo quiero entrar). El dolor de los huesos, el lenguaje roto a palabras, poco a poco reconstituir el diafragma de la irrealidad."

(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)(Yo no quiero decir, yo quiero entrar)

2.27.2010

Never let a woman go even when you know She can always be replaced, she can always be replaced....ó....the end of time is the start of eternity





Never let a woman go even when you know
She can always be replaced, she can always be replaced.
Oh lust only grows like anger and revenge
Oh beauty comes and goes
But love stays until the end.

With a guitar in my hand or a gun in my hand
I’d give it all up for a hand in my hand.
For the sun on my skin as the morning begins
I’d die in the dark just to feel your skin on my skin.




Me voy a Francia.

Desde hace dos años que me entere de la beca a Francia como profesora de bachillerato, supe que tenía que aplicar. Lo cierto es que nunca tuve certeza de nada; hace tiempo que aprendí que nada está asegurado (ni siquiera el nombre propio (que en mi caso siempre es susceptible de error) ). En cada paso estuve preparada para oír, clara y distintamente, el "no"; "ésta tampoco es tu oportunidad de cambiar tu vida" ("nunca te pasará eso que de verdad cambie las cosa") ...
[y es que quizás por inseguridad, por protección, por conformismo, imaginaba el drama cotidiano (y amargo como limón seco) de jamás lograr mis planes, de encontrar frustradas mis posibilidades y con ello de nunca poner a prueba el sistema de valentía que he ido construyendo como justificación contra el absurdo (pero aún así seguí tratando)].

Pero resulta que me voy.

Les debo a los lectores una muy detallada narración del largo proceso de preparación para la beca (el cual me tomo casi más de un año), con el objetivo claro de ayudar a quienes en futuro quieran obtener la misma.

Es divertido; por primera vez en mucho tiempo tuve entre las manos aquello que hace tiempo desee, y entonces tengo que dejarlo porque algo me mueve a no quedarme más. Mentalmente envejezco más rápido de lo que debería (eso implica también más desgaste, más cansancio, menos paciencia). Soy como un perro. De repente pienso que no es que le gente no me pueda seguir el paso, sino que soy yo quien no puede detenerse.

Hoy me pase tres luces rojas; estoy segura de que moriré pronto y destripada en algún punto entre Acoxpa y Tlalpan... Mi madre me preguntó que por qué si bien sabía que no debía pasarme una luz roja, por qué lo hacia... Es psicológico mamá, no puedo evitarlo, aunque mi mente diga; detente, siempre que algo me frena piso el acelerador.

Búsquenme en los titulares; sé que llegaré a lo grande: "Pesada muerte prensada: se la llevó el tren ligero. Joven maestra de reconocida escuela muere descuartizada por pasarse la luz roja"... Bueno, ok, ¿Qué puedo hacerle? Es la historia de mi vida.

Janik





2.25.2010

Cierra los ojos y pídeme un deseo


Los niños de la UVM me dicen "maestra". A mi me da un poco de gracia porque no es la primera vez que me dicen así; lo que si me da más gracia es que me digan "miss", entonces me doy cuenta de golpe (¡todo siempre de golpe!) que ya comenzó una nueva etapa. No más niña de prepa, no más pasillos largos con asfalto marmoleado, no más debajo de los horarios ni noches de llamadas larguísimas. De hecho, los que en ese entonces estuvieron, ya no están (y los que están es porque tiene una suerte perenne que los separa de los años).
Ahora que escombré la casa encontré viejos tesoros (viejos tesoros que quería compartir pero que, por una u otra razón propia del extremo raciocinio, no he logrado hacer llegar). No me había dado cuenta que no tengo 16, ni 17, ni 18, ni 19, ni 20 (porque a veces uno no se da cuenta ni de que el cabello te crece (o en el peor de los casos la barriga), o las arrugas, o la talla de zapatos).
Entonces cuando me paro frente a ellos, asumo aquello que mis buenos maestros asumieron frente a mí: lleno el pizarrón de nombres de libros, de autores, les afirmo, les juro, que cada autor les cambiará la vida. Los obligó a pensar, a no quedarse con la imagen aunque me tiren de a loca, les pinto una raya en el pizarrón y los obligo a medirse con la realidad y me voto de la risa un poco cuando siento que yo era ellos; cuando miro a las muchachas con los ojos enamorados, cuando los niños alzan la voz altaneros, cuando se pasan papelitos.
Hoy les dije que se formaran un criterio; que no se dejaran llevar por la primera impresión, puse todo mi empeño en decirlo. Al final de la clase un alumno se acercó a mí, y me dijo: Perdoné por llegar tarde, me gusta mucho su clase, ojala pudiéramos platicar. Yo quería contestarle que no eramos tan lejanos de edad, que incluso podríamos tomar un café en el kioskito y le explicaría todo lo poco que sé. Le sonreí: No se preocupe, usté puede llegar a la hora que quiera.
Me gano mis centavos sin un peso de casa. Estoy terminando la universidad. Pronto me voy del país. Sí; no soy esa, pero sigo siendo la misma. Hay un momento en el que ya no maduras más (gracias al cielo), en el que llegaste al límite de ti: entonces es tiempo de cerrar los nudos, hacer moñitos y dar regalos (para el propio corazón muchas veces).
No sé si seré la peor maestra, o si pesa demasiado que siempre dejo el coche mal estacionado y que luego hago un desastre en el pizarrón y que hablo demasiado de la no existencia obvia de dios. Lo que si sé es que quiero dar lo mejor de mí; esa debería de ser la más profunda labor del filósofo (y de todo ser humano) en la sociedad de todos los días (en la real, en la cotidiana): enseñar a pensar, enseñar a entrecerrar los ojos para ver mejor ... será porque también para soñar hay que cerrar los ojos.


Con los ojos cerrados, beso tus ojos.

Janik

2.15.2010

Monólogos del paludismo


Monólogo quejumbroso. "Debí de haberte dicho que te fueras antes, cuando doliera menos" .Pensé la frase y luego pensé que era la frase perfecta para un rompimiento amoroso y no una frase que le dedicas a tu vecina cuando se cambia de casa, pero así soy, hace ya tiempo Oso me había dicho, y Jorge, y Astrid, que mis relaciones amistosas son noviazgos sin sexo. Cuando platiqué al turco, se rió de mi: quince minutos de tu casa no es mucho. Pero nada es mucho ni nada es poco dependiendo de como midas las distancias. Así como ella se despidió del edificio, del 604 que encerró tantas historias nuestras, yo me despedí de esa puerta marron oscuro y me sentí como aquella niña que piso por última vez su escuela secundaria, para nunca volver. Con el tiempo te acostumbra: los lugares pierden significación con la cotidianidad... salvo aquellos lugares donde anida una deuda... sonrío. Por lo menos sé que a la puerta del 604 no debemos nada, así que espero que con los días el nudo en la garganta se me pase. La deuda, gracias al cielo, la tenemos entre las manos apretada como un acuerdo. Lo bueno es que lo que nos hiere es nuestra maldita melancolía y no un alejamiento verdadero. Al final, lo que es seguro es que no pienso cambiar la entrada de mi celular, aunque bien sé que debería de decir "Gaby Prima", siempre dirá "Gaby vecina", porque buscando la acepción en el diccionario, todas las definiciones le quedan:

vecino
, na.

(Del lat. vicīnus, de vicus, barrio, lugar).

1. adj. Que habita con otros en un mismo pueblo, barrio o casa, en habitación independiente. U. t. c. s.

2. adj. Que tiene casa y hogar en un pueblo, y contribuye a las cargas o repartimientos, aunque actualmente no viva en él. U. t. c. s.

3. adj. Que ha ganado los derechos propios de la vecindad en un pueblo por haber habitado en él durante el tiempo determinado por la ley. U. t. c. s.

4. adj. Cercano, próximo o inmediato en cualquier línea.

5. adj. Semejante, parecido o coincidente.


Al final, cual misa dominguera, es cierto: su calma es mi calma, y su felicidad la mía, la melancolía de tocar puertas aledañas, pasa rápido.

Monológo novísimo
. Sale maestra del horno: así, recién salida de los créditos me dieron tarjetón de estacionamiento y una credencial con unas grandes letras rojas que dicen "Docente". Me sentí llena de alegría y emoción. Un reto pero también una oportunidad, y después de refunfuñar 15 minutos por el nivel de fresez del ambiente, me puse contenta: contrato y pago decente de docente, y horario mañanero. En la cabeza tengo a cuatro maestros. Ellos ni han de saber que los tengo en la cabeza desde el viernes... no sólo por el terrorismo cibernético del que he sido presa (jo) por parte de alguno... no, no por eso. La razón para tenerlos en mente es que es la primera vez en mi vida que daré clases de filosofía: quiero ser como ellos, quisiera agradecer sus enseñanzas emulándolas, pues tengo claro que la única manera de agradecer de verdad es compartir.
Mañana a las 7 de la mañana, bañada al más puro estilo Bugs bunny (si con agua fría de manera cruel y madrugadora) estaré frente aun grupo de bachillerato de 30 jóvenes. Que San Sócrates de los Daimons me bendiga, y que por San Sartre de la desobediencia civil me obedezcan.

Monólogo de media tarde. Pero ningún San Saussure me protegió está mañana que di mi primera clase de francés para los jóvenes Uvmescos de bachillerato.
Me recordaron tanto a mí. El grupo al que le doy francés es el grupo de excelencia académica de la UVM, se me revolvió el estómago. Tenía ganas de decirles que dejarán el grupo, que eran mamadas, que mejor revueltos que juntos, que... pero me di cuenta, alegre, que no llegaban ni a la mitad del grado de ñoñez al que yo fui expuesta en mis años mozos.
En una orilla un joven muy bromista me recordó a mis amigos de la secundaria, una muchachita muy bonita y déspota me recordó a Vera, otro de lentes atrás era igual a mi hermano y, en primera fila una parejita, ella de cabello largo y una mirada inteligentísima, el moreno y arisco, agarrados de la mano, y reclinados uno sobre el otro. Me dieron ganas de reírme, pero los nuevos maestros de francés no bendecidos por Saussure no debemos reír en público: - Por favor nada de manos- afirmé, y luego no me contuve - Yo también estuve enamorada en la prepa y ahora me toca mi venganza- les sonreí.

Después de comprobar que a los pobres chicos les habían estado viendo la cara con 2 años de francés nivel preescolar nocturno, terminé la clase. Al finalizar y guardar mi manzana (¡me dieron una manzana en firmas!) la chica de cabello largo se acercó a la mesa: -¿Y qué paso con su enamorado maestra?- Ahora ya con el salón vacío solté la carcajada: -No estás para saberlo ni yo para contarlo... (hice una pausa prolongada)... Está bien, pueden agarrarse de la mano en clase ¡bésense si quieren! es en serio, es más, siéntese en el punto ciego detrás de la columna y abrele las piernas: aprovechen. (la alumna puso cara de espanto y yo ruego que no se haya espantado demasiado). Es más, que sean besos de lengüita. Nos vemos el miércoles (le sonreí de nuevo)- acto seguido, me fui casi corriendo del salón; se hacia tarde.

1.09.2010

How it ends... (y todo lo que sé lo aprendí de tí)

Le duelen los hombres, y aún así permanece frente al computador. Siente la falta; no por motivos egoístas sino por la verdadera ausencia; sólo ahora comenzará a comprender que es estar sola. Antes de ella, toda la vida, siempre, estuvo sola (si, hubo historias de amores desenfrenados, de ridículos encuentros y otras pesadillas, pero todo lo vivió sola), se da cuenta hasta ahorita y es como si al ver el techo sobre su cama (las manchas de humedad, el paño, las telarañitas) viera el universo completo (un montonal de estrellas que sólo provocan dolor de cabeza porque hay belleza inservible) El hombre sólo puede ser libre en la completa y absoluta soledad, pues todo lazo implica un sometimiento de la voluntad, mínimo, aparente, provechoso quizás, pero sometimiento. Se detiene un momento a pensar. Si, sus relaciones profundas, sus heridas graves, sus compromisos casi imaginarios... y nada.

Hace frío, pero ese no es el mayor inconveniente. El mayor inconveniente es no haber podido detener el tiempo una vez más, el mayor inconveniente son las deudas que le duelen, los laberintos de los que no está dispuesta a salir, la convicción firme de no hospedar más fantasmas - vive, vive, se dice en su mente de broma, como si estuviera en un laboratorio, como si no fuera Shelley quien lo escribió, y ella tuviera ahora que dormir con Frankestein-.

Janik







http://eltallercitovioleta.blogspot.com/2007/12/blog-post_07.html

10.26.2009

La casa nuestra


Esta semana llegaron mis primos de Alemania; la casa se puebla y se mueve alrededor de los nuevos habitantes. Mi hermano dormirá, con intervalos, cerca de un mes en la sala y yo tendré que agendar mis horarios para poder trabajar en una casa que con el tiempo parece hacerse más calurosa, más humana pero también más chiquita ( no es que no fuera antes ambas cosas sino que tenía tanta conciencia de ello).
Sigfrid con sus 2 metros 9 centímetros se pasea por la casa alimentándonos el complejo de hormigas (y no por trabajadoras); sólo habla aleman e inglés y tengo que sacar a pasear penosamente un idioma que odio (El inglés) y a orear mis mínimas frases germanas. Él, siempre muy amable, nos mira callado pero muy atento cuando hablamos en español con mi prima (su esposa) y participa alegre en las conversaciones en inglés (esta semana he cometido tantos errores en inglés como para llenar el guión de un especial de comedia... pero bueno). Kristin, mi prima, no había venido en diez años a México, y de repente me da un no sé qué que qué sé yo que para que les cuento: ¿qué decir? ¿qué contar que le interese? ¿qué puedes preguntar? Sin embargo, mi prima, con sus frases hermosas y sus buenos dias sonoros en un español más mexicano que nada, haciendo a su esposo probar chiles, tortillas y papaya aliena la alienación misma.
Es toda una experiencia: porque con diez años más que yo mi casa resulta ser suya; mis padres se regodean en recuerdos familires de un pasado que desconozco (cuando mis primos hace más de 20 años, vivian aquí en México) recurriendo a rostros, chistes, ternuras, que no conocía pero que disfruto como si me estuvieran contando un cuento.
Lo lamentable; este mes tengo tanto, tanto, tanto, trabajo que en lugar de pasarmela con ellos, hago espacio a fuerzas en los desayunos y comidas para luego enclaustrarme en la computadora; entonces es como si escuchara desde mi escritorio una radio novela de mi propia familia.

Hoy mis primos se han ido a Puebla y luego irán a Oaxaca, mientras intento luchar con mi completa ausencia de tiempo por el exceso total de trabajo (¡Esta semana ya van 3 días que me duermo a las 5 de la mañana!), pero lo que si tengo muy claro en estos días son tres cosas: 1) Tengo que desempolvar mi inglés (no, no toda la vida puedo pronunciar como indian student) 2) Quiero aprender Alemán el próximo año y 3) Tengo que escribir la historia desconocida, de mi casa, que en estos días no es mi casa, sino nuestra.

Con cariño
Janik

8.10.2009

No-clases: re contentilla


Hoy comenzaron las clases de nuevo: ¡¡ Y yo ya no tengo ninguna materia pendiente ni debo nada de nada a nadie (jojojo bueno respeto a mi H.H.H. facultad, como 100 pesos a no sé quien, y creo que me deben 200 no Taille de policesé quién tampoco, y unos libros, pero bueno ese es otro tema).
Sólo voy a terminar mi Ruski, mi Franchute (¡Me aceptaron en el curso de perfeccionamiento!) y mi TEEEEEEEEEEEEESIIIIIIIIIIIIIIIIS.
(¿Quería más trabajo o qué?)
¡Olé por empezar una nueva etapa que no incluye inscripciooooneees: Olé, Olé, Olé!

8.04.2009

¬(Ni por amor te quedas)^¬(¬(secretos a la luz))


Cuando tenía 16 años, mi tía Ilse vino a México, lo recordarás, quizás, no lo sé. Una tarde, creo que justo a los inicios de su visita, me dijo que yo debería de aplicar al bachillerato internacional, que tenía todas las posibilidades de ganarme una beca para irme a otro país aterminar mis estudios. Yo le dije que estaría muy bien, que lo iba a pensar. Luego de unos días en que mi tía me volvió a preguntar, le dije que extrañaría a mis padres y que mis estudios estaban aquí en la UNAM.

Fin oficial del tema para la familia.

Esa misma tarde salí con Astrid; le platiqué, le dije que le había dicho a mi Tía que no podía ir porque mis padres y mis hermanos... y le dije también que eso no era cierto. Que tenía alguien a quien amar y que no podía partir; que quería estar a su lado y que no me importaba ni China, ni India ni Francia. Astrid no estuvo de acuerdo: "Eric te puede cortar en cualquier momento Tzitzi, y tu pensando así. Se ve que es muy inestable" (Dicho de ella era mucho y debí de haberlo tomado en cuenta). Yo juré y perjuré que no, que no pasaría; pero claro, tenía 16 años, toda la inocencia del mundo y todo el amor que nunca volvía a tener en un instante (acompasado, aglutinado en mi como una estrella a punto del colapso).

Fin oficial del tema para los amigos.

Lo cierto es que me informe del bachillerato por internet, vi los carteles y hable a los teléfonos. Lo cierto es que asistí a escondidas de todos al Picnic de ese año. Lo cierto es que pase la primera etapa de entrevistas y cuando vi mi nombre en el cartel para ir a las oficinas: Decidí no ir. Según mis razonamientos (y lo que logré platicar después con otros chicos que conocí en el picnic) me hubiera tocado la India. Los últimos días para los trámites pasaron en el calendario, mientras yo me la pasaba escribiendo cartas de amor. A él, nunca le dije nada. ¿Para qué? Pragmático y demasiado realista me hubiera dicho que no, que debía de haberme ido pero que me agradecía muy amablemente haberme quedado y quizás me hubiera abrazo (ese abrazo habría valido mil mundos) mas no habría comprendido que para mí, era mi propia y muy íntima manera de sacrificar mis sueños anteriores (los de los grandes viajes y la trascendencia) por el "amor." Además desde ese entonces sabía, que los verdaderos sacrificios son silenciosos e íntimos (la magia de abandonar por ejemplo un poema de aliento, cerca de alguien que llora y que nunca sepan que lo escribiste tú, ni que tu lo dejaste).

Fin de la historia

Algunos meses después todo terminó de la peor manera en que han terminado las cosas en mi vida. Sentada en el filo del barandal del B (el primer edificio al entrar a la preparatoria 8), pensé que había elegido mal. Y fue una de primeras lecciónes con las que él cambió mi vida: Me enseño que el sacrificio no valía la pena (amarga y triste lección dada por alguien que se ha amado), menos el íntimo y silencioso. Y me imaginaba en la India conociendo el Taj Mahal, jugando con un pincel entre los dedos. Luego conocí a Miguel, mejor conocido como Oso, y pensé que era bueno no haberme ido, que el sacrificio había valido la pena, aunque no de la manera esperada. Me olvidé de todo y viví un sueño de pasillos, mercados dulcísimos de miércoles y coyoacán a media noche.
Ahora ni uno ni el otro están; pero aún así valió la pena quedarse. La enseñanza al final fue modificada (pensé en eso la semana pasada que discutía Irlanda sobre el sacrificio, sobre que si no había trascendencia el sacrificio era simplemente una tontería)(Y sí, quizás tiene toda la razón de un realismo histórico pues la historia se escribe con lo logrado). La enseñanza final se reescribió, porque el pasado, contrario a lo que se piensa no es un estático (no es el clásico "ya lo pasado, pasado") sino que el pasado se mueve con uno mismo y cambia: " Del sacrificio no esperes trascendencia, pues no la hay, no existe no para los personajes chejovianos como tú, del sacrificio sólo espera la íntima complacencia de haber elegido libremente dejar ir, para quedarte".

7.28.2009

Siempre....

Donato tenía 15 años y yo 17. Mis padres se habían ido de viaje a Alemania, a la boda de una de mis primas de la familia de allá. Imposible decir que la casa fuera un aquelarre en aquellos días; nos dejaron a cargo de mi hermano menor y todo movimiento tenía que hacerse de noche ya cuando el dormía, además, mi hermana y yo eramos aún muy sonsas para cualquier gusto vicioso...
Serían a penas las nueve de la noche cuando Donato llegó a la casa, vestido de negro, con gabardina y botas industriales. Traía un amigo creo, no recuerdo bien, la cosa es que como hijo del mejor amigo de mi padre es de los pocos con tarjeta verde para llegar y salir de la casa con gusto, cuando quisiera (tanto así que de niños, él, por su status preferencial, nunca sufrió el castigo merecido por la destrucción total de nuestra casita de muñecas; hecho que aún le recuerdo con rencor).
No era tampoco que fueramos ajenos; desde que teníamos 8 o 6 años la tensión entre nosotros había crecido, liberada sólo una vez... en una barda de piedra... (pero no, no hablo ahorita de eso).
Estabamos con mi hermana Yunuen en el cuarto, mas a la menor provocación Donato y yo salimos huyendo a la sala (ya en ese entonces mi padre había hecho prevalecer la necedad de tener una camita en la sala para ver la tele (cama que ha sido testigo de muchas sodomas) (y que sigue siéndolo)).
No recuerdo como, pero en un instante él estaba encima de mí, con su cuerpo grande (me saca de mínimo cabeza y media), pesado, viril, grueso. Yo, nerviosa y excitada, temblaba; el nerviosismo me crecía desde las ingles, subiendo por el vientre hasta el pecho. Acercó su rostro y sosteniendome con una sola mano por la nuca me besó, y luego maripositas (¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!)(claro, después tuve que aprender que en realidad la magia del arete de Donato era que él sabía usarlo, y no el arete en si) (mito del dark-punk-porno).
Yo temblaba, y lo abrazaba por la espalda; él se separó de mi rostro y me miró a los ojos:

-Hace tanto tiempo esperaba por tenerte así- (o "hace mucho que esperaba para esto", o "hace mucho que quería que pasara esto" ó la más recurrente en mi memoria traicionera: "siempre quise que pasará esto", "Siempre quise tenerte así").

-Si, yo también- respondí atropellada y sonsamente, medio asustada por la sensatez de su diálogo (si era mucho que esperabamos). Después claro, según recuerdo siguió una buena sesión de bondage y sadomasoquismo con hielos (que no creo que entrara entre las cosas que "desde hace mucho tiempo" quería hacer... o eso espero...) (aunque que ¡que buena estuvo!....).

Pero voilà, ese es uno de los mejores diálogos que me han dicho,*: "Espere por ti, por esto, siempre (ó hace mucho, que en la vida mortal es casi lo mismo)".

Janik

*(ó uno de los mejores diálogos que se han atrevido a decirme pues implica aceptar la vulnerabilidad que implica sostener en la memoria al otro pese al tiempo).

7.24.2009

modelado en barro


...entre a la clase quince minutos tarde, como siempre,y como últimamente en la compañia de Gabriela, ambas con el paso tranquilo y toda la inconciencia del mundo con respecto a cualquier reloj y cualquier manecilla...

Cuando entré al salón había cerca de veintitantos inscritos, en el fondo perdiéndose entre tantos, con camisa caqui una talla más grande y unos jeans deslavados estaba Jorge. Entre cruzando la mitad del círculo, contrario a otros años, me presentó; "ella es Tzitzi",a lo que yo contesté: "La ayudante general del jóven", alguna que otra risa, y yo dije "y ella es Gaby, nuestra amiga". El círculo se abrió y me sente al lado de Jorge. Saqué el libro de cabecera de este curso; la compilación de Jose Vasconcelos de lecturas para niños, el Ulises Criollo y mis plumones. Mientras yo explicaba a los presentes que escribiríamos un ensayo a lo largo del cursillo, Jorge hojeaba el libro que acababa de darle.
Luego comenzó a improvisar...

Habló de oriente, de la racionalidad dividida, de la concepción de occidente, de la construcción del otro, de la literatura, de lo sagrado, de Hegel, del idealismo y el materialismo y de cómo cambiar el mundo, de la raza cósmica...

Algunos chicos alzaron la voz al final del salón, se discutió un poco, Jorge, necio, no dio mucho la mano a torcer... pero es que hay, a veces, algunas necedades luminosas, algunas que se perdonan, es más que se agradecen (hay quienes consensan, quienes toleran y bajan la cabeza o hay quienes indiferentes prefieren ignorar; hay que tener mucha voluntad y mucha pasión para la necedad, sobre todo, cuando implica que de la idea se vaya a lo material, y no al revés, por más que digas... hay que tener tanta voluntad para no pedir perdón a nadie por creer en serio, de verás)(hace quizás más de un año que no nos sentabamos juntos a dar un taller)(el gigantesco cartel rosa que colocaron por toda la biblioteca decía: "Curso-taller impartido por Tzitzi Janik Rojas", me sentí a vergonzada, no, en realidad yo era tan presa de escucharlo hablar como cualquiera en el aula (como el mismo), y no debería mi nombre de aparecer sin el suyo(luego pensé que a él, tanto tanto, no le importa y me sentí tranquila)).

Al final del taller nos presentamos: un desliz del tiempo me hizo saber que no, que ya no eramos los mismos muchachos que eramos hace 5 años cuando dimos nuestro primer taller. Que el tiempo para bien, entre nosotros, había cambiado, pese a los 5 años que hemos estado juntos contra todo, contra nosotros mismos muchas veces, y contra nuestras propias decisiones, siempre un tanto cuanto nefastas y contradictorias. Él se presentó: "Jorge Posada, tallerista en la UNAM y el INBA, publicado en Tierra adentro". Mientras que yo y Gabriela nos presentamos; "Me llamo Tzitzi Janik , estudie filosofía, ojalá que vuelvan y que les guste el curso", Gabriela me la mató: "Me llamo Gaby, a veces escribo boleros sin éxito, y me dedico a la escultura", Jorge puso cara de sorpresa (quizás esperaba una breve reseña de nuestro curriculum como hubieramos hecho años antes), "Si Jorge, Gaby hace modelado en barro, ¿no sabías?"....

("en realidad somos, lo que de nosotros hiciste" tendría que decir como nota personal para ti nuestro epitafio)

Que gusto estar a su lado, poeta, perdón, pequeño ewok

Tzitzi Janik

5.17.2009

They don´t love like i love you




They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you

(repito la canción en mi cabeza para dejar de pensar: ¿A dónde ir? ¿Hacia donde ir? ¿Hacia dónde ya no encontrar en mi memoria nada que me haga recordar?)

4.21.2009


Recién publicaste esto en mi blog (que fue en secreto, hace tiempo, nuestro). Tu comentario fue anónimo:

"Ya me di cuenta de que no debo leer tu blog, no por que no me quiera dar cuenta de cosas... si no por que me duele lo que te duele... y me molesta no poder evitarlo..."

Hice un recuento simple de la gente que podría leer mi bitácora sin querer leerla (de aquellos con quienes yo podría tener un ínfimo lazo plateado como el de las moiras) y de aquellos a quienes mi dolor (un dolor de idiota, de simple, de absurda) pudiera llegar como las ondas que en el agua calma se expanden y se transfiguran. Sólo hubo dos opciones (de miles de personas queridas que he perdido, sólo algunas se molestarían en venir aquí, y de esas sólo con algunas podría yo tener un lazo certero de nostalgia, y de esas mismas sólo dos escribirían en esa entrada del blog)...
Especulaciones; no, no puede ser especulación la certeza de que el otro te busca mientras que tu lo llames. Porque algo existe que nosotros no comprendemos (que no tocamos con la punta de la razón enajenada). Pegar el oído a las vías del tren mientras nadie nos mira y saber que eso que siento al pegar la oreja son tus pasos (gigantescos y torpes animales que no se encuentran, sólo porque no se buscan).
¿Qué paso?, quizás debo decir ¿qué te hice, hombre, para que te duela yo sin que quieras que te duela? ¿por qué no pudimos superar el amor (¿el cariño?), para aspirar, con resignación a la sobriedad de saludarnos cuando nos topamos de frente a la calle bendiciendo con simpleza, en nuestros adentros, el hecho de encontrarnos, aunque lejanos, aún vivos?... pero no, odio, tu lo sabes, el conformismo.
Dime entonces ¿por qué no pudimos superar el orgullo, y con él el miedo, para decirnos: te quiero y me voy, y aún así me quedo?...
A las doce de la noche, de un martes ya, con el mismo rostro de niña caprichosa, y la sala vacía: no me explico que fue lo suficiente para separarnos; ¿qué hiciste, hombre, dónde te guardaste, el brillantísimo milagro de habernos encontrado en está vida? ¿a dónde las calles vacías para caminar el uno al lado del otro? ¿dónde escondimos el coraje de saber que era necesario estar juntos en está vida (lejanos, cercanos, impedidos, nostálgicos, rehaciendo cada tanto el lazo que tejimos)? Por qué, si no pasa seguido encontrar alguien que te entienda así, que te siga los pasos pesados, torpes y todo...
¿Cómo encontrarnos de nuevo?... Por más hondos que sean los abimos, para aquellos que habitan sus lechos nunca les estará vetado encontrarse (de nuevo):
Definición del ser querido perdido: Gigantesco y torpe animal que no se encuentran con su par sólo porque no lo busca, y viceversa.

Con nostalgia (recupera de tu recuerdo una sonrisa:
supongamos que así te sonrío ahora)

Janik

3.27.2009

Nevsky


no nos pertenecen:

los recuerdos de este viaje no nos pertenecen.

nevsky con su cirílico críptico,

colgando del metro y los portones,

las arrugas de viejecitas,

soviets transparentes,

incluso la nieve nos huye

(porque no fue,

como nos prometieron,

luz, pureza; suavísima)

sino un girón oscuro,

pegándose a las suelas,

peor que lodo,

quemando la piel de blanca.

incluso yo,

con los cabellos ralos,

tartamudeando palabras que me son ajenas,

me dejaré aquí

al terminar la calle.

acaso,

nos pertenecerá acaso

lo que ya teníamos;

los mendigos con los golpes malvas en el rostro,

las colillas de los cigarrillos a medio fumar,

y su humo,

(porque ese es el mismo en todas partes).

nos pertenecerá acaso

el ruido ensordecedor de una ciudad que nos suprime,

con sus calles siempre a punto de la noche,

con sus hombres trajeados que pasan sin mirarnos

sin responder la pregunta absurda

de si sus portafolios llevan todo el dinero

que no ganaremos en toda la vida.

*

Habrá en la avenida

una tienda; lleno el aparador

de todo lo que no podremos comprar,

(acaso volver a ver)

nos detendremos a decirnos

los unos a los otros,

en que rincón de la casa,

pondríamos las brillantes

muñequitas laqueadas

seremos entonces

un cuento de san petersburgo,

un personaje fortuito,

de una historia que

no se contará nunca.



3.20.2009




en una plaza

poblada de palomas extranjeras

te reencontraré algún día.

distinto todo

sin el abrigo oxford

que colgaba de tus hombros

colgantes

sin tu aire aporético

de burócrata libre,

sin tus bufetes de chinos

en el vientre puntiagudo,

sin país alguno

esperando caudillos.

sin mi.

Y yo seré otra

de intentar tanto

ser la misma

para que a tus ojos,

(que no serán los tuyos)

reconocieran

lo que tu creaste.

La plaza,

con su catedral bizantina,

pondrá los dedos en la línea

que guardaremos

hasta ese momento

para ser pronunciada:

No hay más tradición,

para nosotros,

que el abismo.


3.08.2009

Breves líneas para Gato Sombra


Gato sombra:
Escribo para ti estos últimos dos post. El día que te encontré tenías el rostro tan luminoso como de seguro yo lo tenía cuando estaba tan enamorada hace algunos años de mi mejor amiga. Debería de poder decirte algo, pensé primero. Algo sobre como retener la luz en las manos, o qué hacer, o qué no hacer para que tu historia no se volviera una cuenta luminosa pero irresoluble. Un recuerdo preciadísimo de aquello que no fue. Pero no. Es imposible decir cualquier cosa. La posibilidad de ensayar está vetada a toda realidad (no es para nada un concepto prágmatico). Se vive a todo color, en vivo y en directo y sin posibilidades de pruebas (de haber tenido la posibilidad de un ensayo general de mi propia vida... bueno). El ensayo, el simulacro de, es un mero concepto imposible. Todo acto de la vida cierra en si mismo cualquier otra posibilidad, quizás por eso concebimos el tiempo lineal (porque es imposible regresar y abrir una ramificación a las decisiones) pero eso yo lo aprendí muy tarde.
Quizás sólo pueda decirte algunas cosas (absurdas si, pero rudas en claridad), ten valor y mucho cariño. No tengas miedo nunca. Es un consejo de idiotas, si, de esos que se pegan una y otra vez con la pared, o caen de abismo en abismo como Sísifo, pero por alguna extraña razón vale la pena aplicarlo, el otro es muy simple: la gente tiene su tiempo (distinto, desincronizado y completamente ajeno), vale la pena intentar agarrar entre las manos el instante que es el otro , para quedarse allí (lo que sea que eso signifique).

Con mucho cariño.
Tzitzi Janik Rojas Torres

Epigrafes para no arrepentirme

Su rostro era un ave dormida o las gotas repentinas de una burbuja que se rompe (un palpitar salvaje entre las manos, alas que eran sólo aire).
Pero no, no podría decir en realidad nada certero de los años que estuve enamorada de ella. Al escavar en la memoria los recuerdos se apretujan unos con otros hasta volverse una obscura obertura donde la luz (incluso su luz, su luz de calle vacía y labios húmedos) se pierde.
Sólo del error tengo memoria (lluvia tremebunda, drenaje, púrpura).
En reforma, enfrente del Maria Isabel. Nos habíamos estado besando sin importar morbo y morales distendidas (recuerdo el azul del cielo, la cantera hueso, un hombre con gafas oscuras que al pasar nos miró excitado). Nos detuvimos. Mire sus ojos (contrario a lo que la gente piensa, sus ojos no son negros, son café brillante, casi olorosos a madera). Me preguntó que qué iba a pasar, qué eramos, qué seríamos (luego hice la pendejez más grande de mi puta vida). Dije que no. Que la amistad, que el cariño, que nunca deberíamos de dejar de ser amigas porque el futuro
[un futuro que no existe, por qué la gente, incluso la que más he guardado en el corazón, se ha ido, o cambia tanto de piel que se vuelve irreconocible su rostro] que tenía miedo de perderla [miedo, puto miedo, de qué diablos me sirvió el miedo cuando me temblaban los labios de rabia al verla en los brazos de otro, de que me servía el miedo, cuando me decía que la habían tocado, que la habían querido, burlado, cogido, y hundía de rabia en la noche el rostro en la almohada, o en el mejor de los casos, subía a contarle a Gabriela, que sufría de un error púrpura, maloliente, incurable][Que el temor me había hecho la simple escribiente (testigo, público invitado) de una historia que debió haber sido mía].
Caminamos miles de veces por ese punto de reforma y nadie dijo nada (no sé yo siquiera que es lo que ella recuerda de allí) Luego pasaron los años, o los hombres (da lo mismo), la nostalgia de un beso nocturno, las cosas volvieron a su lugar de amistad común (como debían repetía mintiendome). Nunca llegó el valor, y cuando estuvo a punto de llegar sucesos repentinos lo detuvieron.
Después vino ese cariño dulcisimo, hasta el asco, que queda del amor. Esa nostalgia de lo irresuelto, de los recuerdos perdidos, suplantados.

2.09.2009

Ensayo de una huída. (Dos: pensando en tí)

El plan del viaje: primero al puerto de Acapulco y de allí todo hacia el norte. Tenía ganas de mirar el rostro del trailero, pero el valor se me había agotado al tocar su fría mano para subirme. Desde la cabina todos los autos se veían chiquitos: el trailer parecía devorar bichitos compactos que cambiando de velocidad huían. Un jueves a las 6.30 de la mañana; salimos de la ciudad rápidamente, los lugares, las imágenes, el frío, todo se embarraban en las ventanas como si los cristales fueran pantallas de televisión. Yo no atinaba más que a ver de frente al asfalto que vertiginosamente se aventaba a los rines del monstruo. El trailero se llamaba Guillermo Juárez; entre un medieval y un presidente pensé. -¿Cómo te llamas?- podría haber sido el inicio de cualquier conversación en cualquier otro lugar...
- Me llamo Ana Eugenia-
Voltee la mirada: tenia los ojos pequeños, amarillentos, la barba mal recortada caía desde las orejas, el rostro birllante y limpio. -¿Haces esto seguido? Es peligroso...- No dejaba de ver de frente, como si yo llevará viajando con él muchísimo tiempo. - ¿Por qué? ¿me vas a hacer algo?- me comencé a reír compulsivamente. Las maquinas del tiempo existen: buscar un viejo enamorado para fingir los besos, gastar tardes con amigo desaparecidos, escuchar La canción de la prepa; pero mejor máquina no hay que volver los pasos atrás y deshacerse, sobre todo, de la sabiduría (volver a hacer las mismas tonterías; como caminar de espaldas). Me ofreció una pepsi, la tome y me sentí feliz al oir el sonido que hacia el envase al abrirla.
-¿Tienes novio?- "No, absolutamente no tengo novio, ni novia, ni nada, sino no estaría aquí, sentada a tu lado..." No, no dije eso, ahí el aire de la aventura viro. El mal agüero. - Si, sin tengo- y dije tu nombre, y hable de ti, reinventandote, mintiéndome. -Si tienes novio ¿porque andas de loca?- el hombre parecía fascinado con mis risas nerviosas, con mis respuestas falsas, pero entonces no mentí: -Hago esto porque hace años que ya no me quiere- esperaba, ingenua, un silencio dramático, incómodo; no, Guillermo se limitó a contestar: - Pasa seguido, pero si fuera por eso verías la carretera como la Sullivan- se río de su propio chiste, me reí con él. Nunca aprendí a superar las cosas como la gente lo hace (y heme aquí, confesandote años deslavados, que en la huída pensaba en tí). El radio comunicador comenzó a dar avisos de rutas y señalamientos. Mientras él atendia, yo volví a pegar el rostro en la ventana ¿por qué había dado tu nombre como el nombre de mi novio inventado? ¿por qué si podía inventarme mil nombres más bonitos? La imágenes se sucedían espesas en el vidrio: llevabamos carga llena para descargar y cambiar en el puerto. De pronto comencé a rezar los lugares: allí te conocí, allí comimos, incluso tu ausencia se nombraba: allí no fuimos nunca. Pensé en hacer de mi nuevo acompañante tu marioneta, tu actor substituto. Entonces caí en la cuenta; a Acapulco tampoco fuí nunca contigo... Quizás había abordado la máquina del tiempo equivocada.