Conocí a Caroline Wilson sin conocerla y de la peor manera que uno puede conocer a alguien fabuloso; por Facebook. La chica que me contestaba los mensajitos de Facebook sobre nuestro futuro trabajo me pareció pretenciosa y fría.
Nada más lejos de la realidad; y de eso me di cuenta desde el primer momento en que vi a Caroline en el lobby del Auberge de Jeunesse en el que estaba; era una muchacha delgada y tímida pero con un sentido del humor fabuloso y cínico, capaz de darme la vuelta en todo momento, con una paciencia tremenda y con un gran corazón, capaz de ofrecerte así sea su casa para dormir o su dinero cuando tienes necesidad o aún mejor; su tiempo y oído cuando necesitas alguien que te escuche. Igual de atolondrada que yo para unas cosas y con ese fabuloso sabor dulzón del europeo para ver con inocencia cosas que uno ve claras. Paris no hubiera existido sin ella; fue ella la que en el primer mes me acompaño en mi peregrinar sin hogar y con la que caminabamos en la calle sin rumbo con el saco cerrado hasta el cuello. Nos hicimos todo tipo de confesiones en el saloncito cerca del Hôtel de Ville, donde ella vivía en esa época.
Aprendí a decir: "Bloody cat" con acento inglés real, aunque ella diga que nomás alargo las palabras.
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5.17.2011
Caroline Wilson
Alma de bibliotecario:
amis,
Caroline Wilson,
Francia y a dónde iré veloz y fatigada...,
Pobre gente de Paris
Catalina Skinner
Cuando conocí a Catalina, no pude imaginar lo importante que sería para mí. Ni el maravilloso y complejo ser humano que ella es, y mucho menos que sería gracias a ella que yo sabría lo cercanos que somos los colombianos y los mexicanos, más que con cualquier otro latinoamericano.
Tampoco hubiera pensado que ella fuera una cantante de ópera, que hiciera sopa con papas y huevo, que su cuarto fuera lo más cercano que conozco a una pequeña casita hobbit ni mucho menos que sopeara los pain au lait en la Coca-cola ligth citron, ni que devorara novelas más rápido que cualquier otro lector que conozco ni mucho menos que sus exigencias artísticas fueran tan fuertes, tan determinadas, que su corazón fuera tan grande como para albergar esperanza y realidad al mismo tiempo, ni que le gustará tanto el aguacate como a mi papá.
Me la imagino a veces como uno de los personajes mismos de las novelas de Anagrama que leeemos.
La quiero mucho.
Tampoco hubiera pensado que ella fuera una cantante de ópera, que hiciera sopa con papas y huevo, que su cuarto fuera lo más cercano que conozco a una pequeña casita hobbit ni mucho menos que sopeara los pain au lait en la Coca-cola ligth citron, ni que devorara novelas más rápido que cualquier otro lector que conozco ni mucho menos que sus exigencias artísticas fueran tan fuertes, tan determinadas, que su corazón fuera tan grande como para albergar esperanza y realidad al mismo tiempo, ni que le gustará tanto el aguacate como a mi papá.
Me la imagino a veces como uno de los personajes mismos de las novelas de Anagrama que leeemos.
La quiero mucho.
Alma de bibliotecario:
amis,
Catalina Skinner,
Francia y a dónde iré veloz y fatigada...,
Pobre gente de Paris
2.15.2010
Monólogos del paludismo

Monólogo quejumbroso. "Debí de haberte dicho que te fueras antes, cuando doliera menos" .Pensé la frase y luego pensé que era la frase perfecta para un rompimiento amoroso y no una frase que le dedicas a tu vecina cuando se cambia de casa, pero así soy, hace ya tiempo Oso me había dicho, y Jorge, y Astrid, que mis relaciones amistosas son noviazgos sin sexo. Cuando platiqué al turco, se rió de mi: quince minutos de tu casa no es mucho. Pero nada es mucho ni nada es poco dependiendo de como midas las distancias. Así como ella se despidió del edificio, del 604 que encerró tantas historias nuestras, yo me despedí de esa puerta marron oscuro y me sentí como aquella niña que piso por última vez su escuela secundaria, para nunca volver. Con el tiempo te acostumbra: los lugares pierden significación con la cotidianidad... salvo aquellos lugares donde anida una deuda... sonrío. Por lo menos sé que a la puerta del 604 no debemos nada, así que espero que con los días el nudo en la garganta se me pase. La deuda, gracias al cielo, la tenemos entre las manos apretada como un acuerdo. Lo bueno es que lo que nos hiere es nuestra maldita melancolía y no un alejamiento verdadero. Al final, lo que es seguro es que no pienso cambiar la entrada de mi celular, aunque bien sé que debería de decir "Gaby Prima", siempre dirá "Gaby vecina", porque buscando la acepción en el diccionario, todas las definiciones le quedan:
vecino, na.
Al final, cual misa dominguera, es cierto: su calma es mi calma, y su felicidad la mía, la melancolía de tocar puertas aledañas, pasa rápido.
Monológo novísimo. Sale maestra del horno: así, recién salida de los créditos me dieron tarjetón de estacionamiento y una credencial con unas grandes letras rojas que dicen "Docente". Me sentí llena de alegría y emoción. Un reto pero también una oportunidad, y después de refunfuñar 15 minutos por el nivel de fresez del ambiente, me puse contenta: contrato y pago decente de docente, y horario mañanero. En la cabeza tengo a cuatro maestros. Ellos ni han de saber que los tengo en la cabeza desde el viernes... no sólo por el terrorismo cibernético del que he sido presa (jo) por parte de alguno... no, no por eso. La razón para tenerlos en mente es que es la primera vez en mi vida que daré clases de filosofía: quiero ser como ellos, quisiera agradecer sus enseñanzas emulándolas, pues tengo claro que la única manera de agradecer de verdad es compartir.
Mañana a las 7 de la mañana, bañada al más puro estilo Bugs bunny (si con agua fría de manera cruel y madrugadora) estaré frente aun grupo de bachillerato de 30 jóvenes. Que San Sócrates de los Daimons me bendiga, y que por San Sartre de la desobediencia civil me obedezcan.
Monólogo de media tarde. Pero ningún San Saussure me protegió está mañana que di mi primera clase de francés para los jóvenes Uvmescos de bachillerato.
Me recordaron tanto a mí. El grupo al que le doy francés es el grupo de excelencia académica de la UVM, se me revolvió el estómago. Tenía ganas de decirles que dejarán el grupo, que eran mamadas, que mejor revueltos que juntos, que... pero me di cuenta, alegre, que no llegaban ni a la mitad del grado de ñoñez al que yo fui expuesta en mis años mozos.
En una orilla un joven muy bromista me recordó a mis amigos de la secundaria, una muchachita muy bonita y déspota me recordó a Vera, otro de lentes atrás era igual a mi hermano y, en primera fila una parejita, ella de cabello largo y una mirada inteligentísima, el moreno y arisco, agarrados de la mano, y reclinados uno sobre el otro. Me dieron ganas de reírme, pero los nuevos maestros de francés no bendecidos por Saussure no debemos reír en público: - Por favor nada de manos- afirmé, y luego no me contuve - Yo también estuve enamorada en la prepa y ahora me toca mi venganza- les sonreí.
Después de comprobar que a los pobres chicos les habían estado viendo la cara con 2 años de francés nivel preescolar nocturno, terminé la clase. Al finalizar y guardar mi manzana (¡me dieron una manzana en firmas!) la chica de cabello largo se acercó a la mesa: -¿Y qué paso con su enamorado maestra?- Ahora ya con el salón vacío solté la carcajada: -No estás para saberlo ni yo para contarlo... (hice una pausa prolongada)... Está bien, pueden agarrarse de la mano en clase ¡bésense si quieren! es en serio, es más, siéntese en el punto ciego detrás de la columna y abrele las piernas: aprovechen. (la alumna puso cara de espanto y yo ruego que no se haya espantado demasiado). Es más, que sean besos de lengüita. Nos vemos el miércoles (le sonreí de nuevo)- acto seguido, me fui casi corriendo del salón; se hacia tarde.
vecino, na.
(Del lat. vicīnus, de vicus, barrio, lugar).
1. adj. Que habita con otros en un mismo pueblo, barrio o casa, en habitación independiente. U. t. c. s.
2. adj. Que tiene casa y hogar en un pueblo, y contribuye a las cargas o repartimientos, aunque actualmente no viva en él. U. t. c. s.
3. adj. Que ha ganado los derechos propios de la vecindad en un pueblo por haber habitado en él durante el tiempo determinado por la ley. U. t. c. s.
4. adj. Cercano, próximo o inmediato en cualquier línea.
5. adj. Semejante, parecido o coincidente.
Al final, cual misa dominguera, es cierto: su calma es mi calma, y su felicidad la mía, la melancolía de tocar puertas aledañas, pasa rápido.
Monológo novísimo. Sale maestra del horno: así, recién salida de los créditos me dieron tarjetón de estacionamiento y una credencial con unas grandes letras rojas que dicen "Docente". Me sentí llena de alegría y emoción. Un reto pero también una oportunidad, y después de refunfuñar 15 minutos por el nivel de fresez del ambiente, me puse contenta: contrato y pago decente de docente, y horario mañanero. En la cabeza tengo a cuatro maestros. Ellos ni han de saber que los tengo en la cabeza desde el viernes... no sólo por el terrorismo cibernético del que he sido presa (jo) por parte de alguno... no, no por eso. La razón para tenerlos en mente es que es la primera vez en mi vida que daré clases de filosofía: quiero ser como ellos, quisiera agradecer sus enseñanzas emulándolas, pues tengo claro que la única manera de agradecer de verdad es compartir.
Mañana a las 7 de la mañana, bañada al más puro estilo Bugs bunny (si con agua fría de manera cruel y madrugadora) estaré frente aun grupo de bachillerato de 30 jóvenes. Que San Sócrates de los Daimons me bendiga, y que por San Sartre de la desobediencia civil me obedezcan.
Monólogo de media tarde. Pero ningún San Saussure me protegió está mañana que di mi primera clase de francés para los jóvenes Uvmescos de bachillerato.
Me recordaron tanto a mí. El grupo al que le doy francés es el grupo de excelencia académica de la UVM, se me revolvió el estómago. Tenía ganas de decirles que dejarán el grupo, que eran mamadas, que mejor revueltos que juntos, que... pero me di cuenta, alegre, que no llegaban ni a la mitad del grado de ñoñez al que yo fui expuesta en mis años mozos.
En una orilla un joven muy bromista me recordó a mis amigos de la secundaria, una muchachita muy bonita y déspota me recordó a Vera, otro de lentes atrás era igual a mi hermano y, en primera fila una parejita, ella de cabello largo y una mirada inteligentísima, el moreno y arisco, agarrados de la mano, y reclinados uno sobre el otro. Me dieron ganas de reírme, pero los nuevos maestros de francés no bendecidos por Saussure no debemos reír en público: - Por favor nada de manos- afirmé, y luego no me contuve - Yo también estuve enamorada en la prepa y ahora me toca mi venganza- les sonreí.
Después de comprobar que a los pobres chicos les habían estado viendo la cara con 2 años de francés nivel preescolar nocturno, terminé la clase. Al finalizar y guardar mi manzana (¡me dieron una manzana en firmas!) la chica de cabello largo se acercó a la mesa: -¿Y qué paso con su enamorado maestra?- Ahora ya con el salón vacío solté la carcajada: -No estás para saberlo ni yo para contarlo... (hice una pausa prolongada)... Está bien, pueden agarrarse de la mano en clase ¡bésense si quieren! es en serio, es más, siéntese en el punto ciego detrás de la columna y abrele las piernas: aprovechen. (la alumna puso cara de espanto y yo ruego que no se haya espantado demasiado). Es más, que sean besos de lengüita. Nos vemos el miércoles (le sonreí de nuevo)- acto seguido, me fui casi corriendo del salón; se hacia tarde.
Alma de bibliotecario:
amis,
chambeishon plus,
Gabriela Samia,
Maistra soy del gremio,
sólo conservaremos los vientos,
y de la calma
2.02.2010
12.22.2009
Zacatecas

Afuera hace frío y las ventanas tienen agua helada por ambas caras (el placer escondido de pasar el dedo por el vidrio y pintar una carita o un gato barrigón). A mi lado, Iris busca en un diccionario alguna palabra en Italiano. En mi mente mientras tanto se revuelve la imagen de un hombre rubio acalorado en aguas sulfurosas (pienso, en cal, y me río), una carretera empedrada, el cristal liquido del mezcal de punta, un hombre encendiendo una vela y Chejov bajo un parabrisas. Estoy contenta, con una contentez de la buena: unos cuantos días (ni muy muy, ni tan tan) en una pintoresca ciudad aguerrida. Sus habitantes personajes de una novela digna del lejano oeste (una buena, una de esas que se disfruta, con sus litros y litros de aguardiente, sus malas palabras y sus noblezas desperdigadas como el bien más puro).
Hay viajes que te relajan. Hay viajes que te conquistan. Hay viajes que se vuelven parteaguas de llantos, y los hay, como éste, de tirabuzón, de golpe de aire. Un viaje para despertar, para estar calmada, para recordarme que hay gente fantastico-maravillosa en lugares fantástico-maravillosos que aún me faltan por recorrer. Para recordar que hay mucho que compartir (me veré en los próximos días haciendo una caja para Iris y Rigo seguramente); porque compartir es la mejor forma de agradecer.
Mañana regreso a Michoacán y tengo muchas cosas que hacer; muchos retos que afrontar, y cada logro alcanzado debe volverse un agradecimiento, un tributo, una afirmación,de que se ha vivido con, para y por los otros, tanto como para uno mismo. Aprendí, cual Freddy Turbina, del equilibrio espiritual...
Y claro, aprendí también que tengo mucho que aprender y se me hincha el pecho de las ganas: las Pleyades, Campeche, la nobleza de la amistad y otro tanto. Un camino que tengo que hacer sola, si, pero contenta.
Hay viajes que te relajan. Hay viajes que te conquistan. Hay viajes que se vuelven parteaguas de llantos, y los hay, como éste, de tirabuzón, de golpe de aire. Un viaje para despertar, para estar calmada, para recordarme que hay gente fantastico-maravillosa en lugares fantástico-maravillosos que aún me faltan por recorrer. Para recordar que hay mucho que compartir (me veré en los próximos días haciendo una caja para Iris y Rigo seguramente); porque compartir es la mejor forma de agradecer.
Mañana regreso a Michoacán y tengo muchas cosas que hacer; muchos retos que afrontar, y cada logro alcanzado debe volverse un agradecimiento, un tributo, una afirmación,de que se ha vivido con, para y por los otros, tanto como para uno mismo. Aprendí, cual Freddy Turbina, del equilibrio espiritual...
Y claro, aprendí también que tengo mucho que aprender y se me hincha el pecho de las ganas: las Pleyades, Campeche, la nobleza de la amistad y otro tanto. Un camino que tengo que hacer sola, si, pero contenta.
Contenta
Janik
Alma de bibliotecario:
amis,
Iris-Crayola,
para no ser Chejov,
pececitos heracliteanos
12.17.2009
11.13.2009
Y usted ¿Qué quiere recordar de su vida?...¿Cómo quiere recordar su vida?... más importante aún ¿Cómo quiere narrarla?

1.
Le debo a mis amigos esta entrada, porque hasta Livi hizo una nota en su Facebook y yo, de tan ocupada ni pío. El pasado sábado 7 tuve el mejor cumpleaños de mi vida. La casa se llenó de mi gente más querida; de mucha gente nueva, de la gente de siempre, de la gente que no había visto en muchos años... las ausencias se olvidaron de tanto movimiento. Me sentí inevitablemente contenta por el simple hecho de haber nacido, sólo para tener la oportunidad de compartir un instante con ellos; un momento cortísimo o doce años, o tres meses eso no importa, lo importante fueron los comensales con sus tradicionales enchiladas de mole y los jóvenes filósofos jugando mímica y las conexiones psiquicas para descubrir los más terribles personajes (¡dios, garfield tres veces, las leyes de reforma y Jesucristo!). Lo importante fueron los regalos más originales de mi existencia; desde una bola para ver el futuro, un libro de Duras, ¡unos tenis panam azul brillante!, mi propia caja para guardar futuro, unos calcetines de felpudo estilo muppet, una artesanía xochimilca, y, cortesía de mis compañeros del francés; unos mapas para que me ubique (si ¡en serio!).
Al final todos bailaron con todos, sin necesidad de borrachera, y aunque muchos no lo aceptaran en público, se armó la rueda disco (I love you baby and if it's quite all right) con pasito levantando la patita y todo; y hasta mis primos de Alemania, a quienes no veía en diez años, dejaron la cámara (pues la fiesta será un próximo documento antropológico) para bailar con Gloria Gaynor en los reducidos seis metros cuadrados de la sala. A mis invitados les digo: gracias, gracias por ser, así tal y como son, por ir a una fiesta ñoña y todo, aunque muchos pensaran que esta era mi "última y nos vamos", pero les digo que no, que de su segura servidora, con cariño, tienen mucho de mí para rato.
2.
Las tres últimas semanas permanecí sentada en la mesa del comedor de 10 de la mañana a 12 de la noche; me dolieron partes de la espalda que creía incapaces de dolerme, acumule grasita de oficinista (más) en lugares donde biológicamente era imposible acumularla y comprobé al mundo que tengo algún tipo de desorden temporal subjetivo que provoca que mi tiempo corra más rápido y mi eficiencia sea más lenta: Hace más de un año me enteré de los intercambios a Francia; la cosa es dar clases de español allá, vivir allá durante 7 u 8 meses y tener un sueldo fijo durante ese periodo. Me emocioné y desde el año pasado comencé a prepararme. Certificaciones, experiencia, cada punto de la convocatoria; al final sólo quedo contestar el dossier y el cuestionario y a eso es a lo que me he dedicado las últimas semanas de tiempo completo casi (con mínimos intervalos de Facebook como válvula de escape y con el tiempo libre repartido entre trabajo del IIIEPE, baño y siestas).
Hoy acabé y entregué todo para la beca; cumplo todos los requisitos, incluso de más, y a menos que discriminen el exceso de grasa oficinista estoy del otro lado: entre los agradecimientos están a mis maestros de francés, a Gaby por revisar el dossier en español, a mi hermana Yuyu por dictarme a altas horas de la noche pero sobre todo a Melba. Sé que para ella es difícil pensar que quiero salir de viaje por tan largo periodo, y yo misma me sorprendo incomprendiendome; pero en las últimas tres semanas el ánimo que me ha dado Melba, su apoyo para llenar los formatos y hacer los trámites y su sonrisa. Gracias; gracias, y no puedo expresar el agradecimiento que te tengo y no hay amor más grande que aquel que da libertad.
3.
Hace algunos días tengo dos frases dando vueltas en mi cabeza; la primera dice: "Destrúyelo", no hace referencia a destruir nada en realidad, sino a llegar hasta donde más pueda, a no parar, a dar todo lo que tenga hasta destruir de tanto dar aquello mismo que doy; a no tener miedo; a quemar mis naves para siempre seguir en movimiento; no volver al mismo punto muerto nunca, al silencio, a las salas vacias, a la hoja en blanco.
La otra frase, más primordial aún, se la dije a Gabriela hace unas semanas; ni siquiera recuerdo si hablabamos de ella o de mi, pero le dije:
¿Qué quieres recordar de tu vida?...¿Cómo quieres recordarla?
No es una pregunta retórica, es una pregunta real; no tiene que ver con "vivir para el futuro" sino con vivir para el presente; cada cosa que hago, cada cosa que soy en este instante que vivo, debe de ser una cosa que, pasado el tiempo, recuerde con cariño. Construir un presente que sea valioso es igual a construir un pasado que recordar con orgullo. El problema consiste en que muchas veces no sabemos como actuar en el presente, entonces la pregunta ayuda. Cada vez que hago algo en lo que dudo, cada vez que tengo miedo de actuar o de decir algo, cada vez que me gana la timidez o el "qué diran" simplemente me pregunto: ¿Cómo quiero recordar este instante después?....
¿Quiero recordarme como la que quizo decirle algo a alguien y nunca lo dijo, ó prefiero recordar que dije algo? ¿Quiero recordar que me atreví o que sólo dude? ¿Cómo quiero contar mi vida? ¿Una vida de deseos incumplidos o una vida de actos?
La pregunta no es truculenta: muchas veces me contesto "quiero recordar que fui paciente", "quiero recordar que espere", otras, la mayoría, me digo "prefiero recordar que hice las cosas, que le dije, que me atreví, que pensé"....
Al final todo tiene que ver con que no quiero que pasado el tiempo, al narrar mi historia, haga un recuento en subjuntivo de "qué hubiera pasado si...", "que hubiera sido de mi si yo..." y cosas por el estilo.
Hoy acabé y entregué todo para la beca; cumplo todos los requisitos, incluso de más, y a menos que discriminen el exceso de grasa oficinista estoy del otro lado: entre los agradecimientos están a mis maestros de francés, a Gaby por revisar el dossier en español, a mi hermana Yuyu por dictarme a altas horas de la noche pero sobre todo a Melba. Sé que para ella es difícil pensar que quiero salir de viaje por tan largo periodo, y yo misma me sorprendo incomprendiendome; pero en las últimas tres semanas el ánimo que me ha dado Melba, su apoyo para llenar los formatos y hacer los trámites y su sonrisa. Gracias; gracias, y no puedo expresar el agradecimiento que te tengo y no hay amor más grande que aquel que da libertad.
3.
Hace algunos días tengo dos frases dando vueltas en mi cabeza; la primera dice: "Destrúyelo", no hace referencia a destruir nada en realidad, sino a llegar hasta donde más pueda, a no parar, a dar todo lo que tenga hasta destruir de tanto dar aquello mismo que doy; a no tener miedo; a quemar mis naves para siempre seguir en movimiento; no volver al mismo punto muerto nunca, al silencio, a las salas vacias, a la hoja en blanco.
La otra frase, más primordial aún, se la dije a Gabriela hace unas semanas; ni siquiera recuerdo si hablabamos de ella o de mi, pero le dije:
¿Qué quieres recordar de tu vida?...¿Cómo quieres recordarla?
No es una pregunta retórica, es una pregunta real; no tiene que ver con "vivir para el futuro" sino con vivir para el presente; cada cosa que hago, cada cosa que soy en este instante que vivo, debe de ser una cosa que, pasado el tiempo, recuerde con cariño. Construir un presente que sea valioso es igual a construir un pasado que recordar con orgullo. El problema consiste en que muchas veces no sabemos como actuar en el presente, entonces la pregunta ayuda. Cada vez que hago algo en lo que dudo, cada vez que tengo miedo de actuar o de decir algo, cada vez que me gana la timidez o el "qué diran" simplemente me pregunto: ¿Cómo quiero recordar este instante después?....
¿Quiero recordarme como la que quizo decirle algo a alguien y nunca lo dijo, ó prefiero recordar que dije algo? ¿Quiero recordar que me atreví o que sólo dude? ¿Cómo quiero contar mi vida? ¿Una vida de deseos incumplidos o una vida de actos?
La pregunta no es truculenta: muchas veces me contesto "quiero recordar que fui paciente", "quiero recordar que espere", otras, la mayoría, me digo "prefiero recordar que hice las cosas, que le dije, que me atreví, que pensé"....
Al final todo tiene que ver con que no quiero que pasado el tiempo, al narrar mi historia, haga un recuento en subjuntivo de "qué hubiera pasado si...", "que hubiera sido de mi si yo..." y cosas por el estilo.
Janik
9.23.2009
¡Mi borracho favorito es Andrei!

(aunque no me tenga en sus links y no responda mis "me gusta" en el Facebook jojojo)
¡Mi borracho favorito es Andrei! ¡He dicho! ¡Es más: debería de ser el borracho favorito de todos!
¡Super!
Alma de bibliotecario:
amis,
Andrei,
hic hic,
tabernero voy de paso
9.09.2009
Pasatiempos del Tallercito Violeta ¡Encuentre las tres diferencias!
¡Encuentre las tres diferencias entre Jorga y Jorge!
(Respuesta: 1. Jorge está tomando agua y Jorga no 2. Jorga viste de rojo, Jorge de azul. 3.Pulseras en la muñeca de Jorge)
¡Sí! Si usted es observador debió de haber notado: ¡traen el mismo peinado!
Alma de bibliotecario:
amis,
jajajajajaja,
Jorga,
jorge posada,
poetas perrunos,
Top Cat
9.05.2009

Lo hice porque pensé que tu querías verme la cara, dirá. Lo dirá de frente, con la convicción de pensar que yo quería engañarla premeditadamente para sacar ventaja propia. Porque no iba a dejar que me vieras la cara, dirá, yo, que ahora me valgo por cuenta propia y tengo cuentas que pagar, tickets que ordenar en la cartera.
Desde esa perspectiva, claramente yo tendría toda inculpación moral; por querer aprovecharme de la situación, pero sobre todo por "querer verle la cara" a un amigo.
No.
Desde esa perspectiva, claramente yo tendría toda inculpación moral; por querer aprovecharme de la situación, pero sobre todo por "querer verle la cara" a un amigo.
No.
Las cosas no son así: no puedes, ir pensando que tus amigos quieren verte la cara, o bueno, puedes pensarlo pero entonces de ¿qué servirá llamarles amigos?, pero no. Es más, piensa del mundo entero que te verán la cara: pero no de mí, de mí te prohibo pensarlo.
¿Para qué las tardes cuando se me necesitaba, para qué las noches de no dormir, para qué las citas a la hora cuando había que arreglar algún desbarajuste que no me concernía? ¿Para qué la ternura de pensar que todo aquello en lo que pudiera ayudarte me concernía en serio?¿Para que la honestidad, para que mi compromiso autoimpuesto por la transparencia, mis ganas de estar, si al final te puedo ver la cara?
¿Para qué las tardes cuando se me necesitaba, para qué las noches de no dormir, para qué las citas a la hora cuando había que arreglar algún desbarajuste que no me concernía? ¿Para qué la ternura de pensar que todo aquello en lo que pudiera ayudarte me concernía en serio?¿Para que la honestidad, para que mi compromiso autoimpuesto por la transparencia, mis ganas de estar, si al final te puedo ver la cara?
No.
Sé que las cosas están dispuestas para ser malentendidas; sé que se pueden jugar las cartas en mi contra para que parezca que yo lo quería aprovecharme de las cosas. Pero te digo de frente, como ya te lo dije al explicar las circunstancia, que no fue así. Si en algo quise sacar ventaja lo explique de frente: dije las cosas cara a cara antes de tomar ninguna decisión y afirme, sin trucos, sin mentiras, que primero estaba la aceptación de todos; que no me iba a jugar la amistad por nada del mundo, y que prefería la calma a cualquier ganancia omniniosa. Lo dije de frente, exponiéndome a las cosas: porque no tengo miedo a decirlas, mucho menos a ti. Y así al abrir la boca me expuse; devele, los patetismos, los vicios y los llantos que me forman.
No.
Las cosas no se hacen así: y sí, hay una forma correcta de hacer las cosas. Si pensabas que yo estaba mal, que yo estaba haciendo las cosas, como a menudo, de manera equivocada: se dice de frente, a los ojos, afirmando que del pacto algo se respeta.
Prefiero que me inculpes y me juzgues. Dilo de frente: ten el valor de acusarme de cualquier cosa. No te guardes juicios en la mente y balancees mi porvenir sin que yo tenga, al menos, mi propia voz como abogado.
¿Dónde la transparencia, dónde? A veces aprieto los puños, me preguntó, sino jugaras tu las cartas siempre al hedonismo (todo hedonismo es propio: el otro no existe en el marco del placer, pues sólo el propio placer se experimenta). Me contestó que no, que sé de cierto que no. Que te admiro, que haces las cosas según tu propio y respetable parámetro del bien, de lo mejor, que tienes el corazón grande como casa de campo y tantas otras cosas que sé de ti, por las cuales te adoro.
Prefiero que me inculpes y me juzgues. Dilo de frente: ten el valor de acusarme de cualquier cosa. No te guardes juicios en la mente y balancees mi porvenir sin que yo tenga, al menos, mi propia voz como abogado.
¿Dónde la transparencia, dónde? A veces aprieto los puños, me preguntó, sino jugaras tu las cartas siempre al hedonismo (todo hedonismo es propio: el otro no existe en el marco del placer, pues sólo el propio placer se experimenta). Me contestó que no, que sé de cierto que no. Que te admiro, que haces las cosas según tu propio y respetable parámetro del bien, de lo mejor, que tienes el corazón grande como casa de campo y tantas otras cosas que sé de ti, por las cuales te adoro.
Pero no.
De frente y directo sin esperar asuntos burocráticos. Pero estos días, mujer, me la haces difícil. Y te lo digo yo, quizás no de frente y esa será mi culpa (pero nunca he sabido pedir que me restituyan los daños, y ese es error mío). En estos días me trago, por amor, por un tierno amor que te ilumina, mis conjogas frente a ti, y me muerdo la parte interna del labio, y me sonrío y pienso: no lo hara a drede, sólo no se da cuenta.
Pero aún así hay punzadas. Hace algun tiempo me dijiste: "Que quede muy claro que de ti no quiero limosnas".De frente y directo sin esperar asuntos burocráticos. Pero estos días, mujer, me la haces difícil. Y te lo digo yo, quizás no de frente y esa será mi culpa (pero nunca he sabido pedir que me restituyan los daños, y ese es error mío). En estos días me trago, por amor, por un tierno amor que te ilumina, mis conjogas frente a ti, y me muerdo la parte interna del labio, y me sonrío y pienso: no lo hara a drede, sólo no se da cuenta.
Cuanto daño me hiciste.
¿Cómo hablar de limosnas entre tú y yo? ¿Cómo? ¿Para qué aclararme que de mí no querías limosnas, que me agradecías lo que hacía, pero que tu ganabas tus propias cosas? ¿Qué te pedía yo mujer, qué te exigía de reconocimiento? Nada, porque te admiro, porque me repliego y en mi vocabulario no existen limosna, traición, aclaración, (¿cómo hacer aclaraciones al corazón?)
¿Así me ves, mujer, como un monstruo denso que reparte gracias a cambio de agradecimientos? ¿Un caudillo de "a mentiritas" que se construye con los laudos, mínimos, que reparte egoísta?
Cuide su lenguaje. Las palabras, entre nosotras, si cortan, si existen, si son bombas de contacto, granadas sin tiempo de espera.
No.
Me niego. Es injusto y triste. Dolorosas las precisiones que nacen de un simple espiral del ego: hay cosas también que no deben de ser dichas, no por callar, sino porque de hecho, aquello que enuncia: nada significa, no es, no existe.
Cuide su lenguaje. Las palabras, entre nosotras, si cortan, si existen, si son bombas de contacto, granadas sin tiempo de espera.
No.
Me niego. Es injusto y triste. Dolorosas las precisiones que nacen de un simple espiral del ego: hay cosas también que no deben de ser dichas, no por callar, sino porque de hecho, aquello que enuncia: nada significa, no es, no existe.
Hoy yo, simplemente digo: no, no es así, no se vale, no. Es injusto y triste. No, esto no es para mí. No. De ningún modo.
Janik
Alma de bibliotecario:
amis,
deveritas-deveritas,
no hablaba todavía y lo que pido estaba ya en tu mano,
Valor,
y una etiqueta que no me atreví a poner,
перестройка
8.03.2009
La respuesta del año

Tzitzi: ¿Y se puede saber por qué estás leyendo La sombra del caudillo?
Damian: (Léase en tono de chica-fresa-fashion suuuuper emocionada) ¡Porque adoro la novela histórica!
Tzitzi: O_O ¿eh? ...
Alma de bibliotecario:
( comentarios divertidos),
acapacapulco (comentarios divertidos),
amis,
ornitorrinco,
visitas
7.24.2009
modelado en barro

...entre a la clase quince minutos tarde, como siempre,y como últimamente en la compañia de Gabriela, ambas con el paso tranquilo y toda la inconciencia del mundo con respecto a cualquier reloj y cualquier manecilla...
Cuando entré al salón había cerca de veintitantos inscritos, en el fondo perdiéndose entre tantos, con camisa caqui una talla más grande y unos jeans deslavados estaba Jorge. Entre cruzando la mitad del círculo, contrario a otros años, me presentó; "ella es Tzitzi",a lo que yo contesté: "La ayudante general del jóven", alguna que otra risa, y yo dije "y ella es Gaby, nuestra amiga". El círculo se abrió y me sente al lado de Jorge. Saqué el libro de cabecera de este curso; la compilación de Jose Vasconcelos de lecturas para niños, el Ulises Criollo y mis plumones. Mientras yo explicaba a los presentes que escribiríamos un ensayo a lo largo del cursillo, Jorge hojeaba el libro que acababa de darle.
Luego comenzó a improvisar...
Habló de oriente, de la racionalidad dividida, de la concepción de occidente, de la construcción del otro, de la literatura, de lo sagrado, de Hegel, del idealismo y el materialismo y de cómo cambiar el mundo, de la raza cósmica...
Algunos chicos alzaron la voz al final del salón, se discutió un poco, Jorge, necio, no dio mucho la mano a torcer... pero es que hay, a veces, algunas necedades luminosas, algunas que se perdonan, es más que se agradecen (hay quienes consensan, quienes toleran y bajan la cabeza o hay quienes indiferentes prefieren ignorar; hay que tener mucha voluntad y mucha pasión para la necedad, sobre todo, cuando implica que de la idea se vaya a lo material, y no al revés, por más que digas... hay que tener tanta voluntad para no pedir perdón a nadie por creer en serio, de verás)(hace quizás más de un año que no nos sentabamos juntos a dar un taller)(el gigantesco cartel rosa que colocaron por toda la biblioteca decía: "Curso-taller impartido por Tzitzi Janik Rojas", me sentí a vergonzada, no, en realidad yo era tan presa de escucharlo hablar como cualquiera en el aula (como el mismo), y no debería mi nombre de aparecer sin el suyo(luego pensé que a él, tanto tanto, no le importa y me sentí tranquila)).
Al final del taller nos presentamos: un desliz del tiempo me hizo saber que no, que ya no eramos los mismos muchachos que eramos hace 5 años cuando dimos nuestro primer taller. Que el tiempo para bien, entre nosotros, había cambiado, pese a los 5 años que hemos estado juntos contra todo, contra nosotros mismos muchas veces, y contra nuestras propias decisiones, siempre un tanto cuanto nefastas y contradictorias. Él se presentó: "Jorge Posada, tallerista en la UNAM y el INBA, publicado en Tierra adentro". Mientras que yo y Gabriela nos presentamos; "Me llamo Tzitzi Janik , estudie filosofía, ojalá que vuelvan y que les guste el curso", Gabriela me la mató: "Me llamo Gaby, a veces escribo boleros sin éxito, y me dedico a la escultura", Jorge puso cara de sorpresa (quizás esperaba una breve reseña de nuestro curriculum como hubieramos hecho años antes), "Si Jorge, Gaby hace modelado en barro, ¿no sabías?"....
("en realidad somos, lo que de nosotros hiciste" tendría que decir como nota personal para ti nuestro epitafio)
Cuando entré al salón había cerca de veintitantos inscritos, en el fondo perdiéndose entre tantos, con camisa caqui una talla más grande y unos jeans deslavados estaba Jorge. Entre cruzando la mitad del círculo, contrario a otros años, me presentó; "ella es Tzitzi",a lo que yo contesté: "La ayudante general del jóven", alguna que otra risa, y yo dije "y ella es Gaby, nuestra amiga". El círculo se abrió y me sente al lado de Jorge. Saqué el libro de cabecera de este curso; la compilación de Jose Vasconcelos de lecturas para niños, el Ulises Criollo y mis plumones. Mientras yo explicaba a los presentes que escribiríamos un ensayo a lo largo del cursillo, Jorge hojeaba el libro que acababa de darle.
Luego comenzó a improvisar...
Habló de oriente, de la racionalidad dividida, de la concepción de occidente, de la construcción del otro, de la literatura, de lo sagrado, de Hegel, del idealismo y el materialismo y de cómo cambiar el mundo, de la raza cósmica...
Algunos chicos alzaron la voz al final del salón, se discutió un poco, Jorge, necio, no dio mucho la mano a torcer... pero es que hay, a veces, algunas necedades luminosas, algunas que se perdonan, es más que se agradecen (hay quienes consensan, quienes toleran y bajan la cabeza o hay quienes indiferentes prefieren ignorar; hay que tener mucha voluntad y mucha pasión para la necedad, sobre todo, cuando implica que de la idea se vaya a lo material, y no al revés, por más que digas... hay que tener tanta voluntad para no pedir perdón a nadie por creer en serio, de verás)(hace quizás más de un año que no nos sentabamos juntos a dar un taller)(el gigantesco cartel rosa que colocaron por toda la biblioteca decía: "Curso-taller impartido por Tzitzi Janik Rojas", me sentí a vergonzada, no, en realidad yo era tan presa de escucharlo hablar como cualquiera en el aula (como el mismo), y no debería mi nombre de aparecer sin el suyo(luego pensé que a él, tanto tanto, no le importa y me sentí tranquila)).
Al final del taller nos presentamos: un desliz del tiempo me hizo saber que no, que ya no eramos los mismos muchachos que eramos hace 5 años cuando dimos nuestro primer taller. Que el tiempo para bien, entre nosotros, había cambiado, pese a los 5 años que hemos estado juntos contra todo, contra nosotros mismos muchas veces, y contra nuestras propias decisiones, siempre un tanto cuanto nefastas y contradictorias. Él se presentó: "Jorge Posada, tallerista en la UNAM y el INBA, publicado en Tierra adentro". Mientras que yo y Gabriela nos presentamos; "Me llamo Tzitzi Janik , estudie filosofía, ojalá que vuelvan y que les guste el curso", Gabriela me la mató: "Me llamo Gaby, a veces escribo boleros sin éxito, y me dedico a la escultura", Jorge puso cara de sorpresa (quizás esperaba una breve reseña de nuestro curriculum como hubieramos hecho años antes), "Si Jorge, Gaby hace modelado en barro, ¿no sabías?"....
("en realidad somos, lo que de nosotros hiciste" tendría que decir como nota personal para ti nuestro epitafio)
Que gusto estar a su lado, poeta, perdón, pequeño ewok
Tzitzi Janik
Tzitzi Janik
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Al maestro con cariño,
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Para nosotros la estepa moscovita,
sólo conservaremos los vientos,
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3.09.2009
Llamaradas de aire

No debimos hablar aquella tarde del pasado (mucho menos cuando el pasado se encuentra tan presente, puntual como minutero). La pequeña mesita en un absurdo café de altavista; no había siquiera una retórica del espacio que permitiera recuperar los recuerdos con elegancia. Eramos (era yo, quizás, solamente) un esbozo deforme que se aferraba al discurso de aquello que paso. Pero es posible que no haya pasado; no tengo testigo objetivo de mi propia historia, si me descuento a mi misma, por subjetiva. Le hablamos a Samia de cuando tenía 17 años: del maldito herradero y su hora de cervezas al dos por uno. Aquella tarde nos pusimos hasta las chanclas, Oso, Alejandro, Gabriela, Laura, Aures y yo (Astrid claro no tomaba)(no toma)). Con los black outs necesarios recuperé sólo una parte de la historia: una bandada de jóvenes terriblemente tetos embriagándose en coyoacán (cuando era lo más inn del mundo) y recorriendo las calles oscuras en una pick up.
Sin embargo el escribiente hoy fue otro, le pregunté a Astrid qué hacían ellos mientras yo me besuqueba con Aures en una jardinera frente a la iglesia (valgame uste´): "Oso me consoló con un café; hasta me tomó de la mano". (seguí hablando, y rogando que la música del cafecito de altavista no se detuviera, que la conversación vanalizará cualquier reclamo a destiempo).
Y es que yo no recuerdo que hacían los demás, recuerdo, acaso que hacia yo, y las voces de un grupo de universtiarios briagos que nos gritaban "si mamis, así"...
La imagen de Oso y Astrid de la mano rumbo al jarocho, hace unos 5 años, nunca la había imaginado.
De cualquier manera es triste, el affiche, la palabra consolar, el hecho de que me falten pedazos de mi historia eternamente, por que los escribientes no podemos compartir los manuscritos.
Relatos que de repente resplandecen, cuando te das cuenta que eres el poseedor de unas cuantas líneas sueltas: de aquí pal real todo es criptografia.
Sin embargo el escribiente hoy fue otro, le pregunté a Astrid qué hacían ellos mientras yo me besuqueba con Aures en una jardinera frente a la iglesia (valgame uste´): "Oso me consoló con un café; hasta me tomó de la mano". (seguí hablando, y rogando que la música del cafecito de altavista no se detuviera, que la conversación vanalizará cualquier reclamo a destiempo).
Y es que yo no recuerdo que hacían los demás, recuerdo, acaso que hacia yo, y las voces de un grupo de universtiarios briagos que nos gritaban "si mamis, así"...
La imagen de Oso y Astrid de la mano rumbo al jarocho, hace unos 5 años, nunca la había imaginado.
De cualquier manera es triste, el affiche, la palabra consolar, el hecho de que me falten pedazos de mi historia eternamente, por que los escribientes no podemos compartir los manuscritos.
Relatos que de repente resplandecen, cuando te das cuenta que eres el poseedor de unas cuantas líneas sueltas: de aquí pal real todo es criptografia.
Alma de bibliotecario:
(lo de no aprender de nuevo),
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anoche soñe contigo,
Astrid Martin del Campo,
cataclismos,
Laurdilla,
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перестройка
3.08.2009
Epigrafes para no arrepentirme
Su rostro era un ave dormida o las gotas repentinas de una burbuja que se rompe (un palpitar salvaje entre las manos, alas que eran sólo aire).Pero no, no podría decir en realidad nada certero de los años que estuve enamorada de ella. Al escavar en la memoria los recuerdos se apretujan unos con otros hasta volverse una obscura obertura donde la luz (incluso su luz, su luz de calle vacía y labios húmedos) se pierde.
En reforma, enfrente del Maria Isabel. Nos habíamos estado besando sin importar morbo y morales distendidas (recuerdo el azul del cielo, la cantera hueso, un hombre con gafas oscuras que al pasar nos miró excitado). Nos detuvimos. Mire sus ojos (contrario a lo que la gente piensa, sus ojos no son negros, son café brillante, casi olorosos a madera). Me preguntó que qué iba a pasar, qué eramos, qué seríamos (luego hice la pendejez más grande de mi puta vida). Dije que no. Que la amistad, que el cariño, que nunca deberíamos de dejar de ser amigas porque el futuro
[un futuro que no existe, por qué la gente, incluso la que más he guardado en el corazón, se ha ido, o cambia tanto de piel que se vuelve irreconocible su rostro] que tenía miedo de perderla [miedo, puto miedo, de qué diablos me sirvió el miedo cuando me temblaban los labios de rabia al verla en los brazos de otro, de que me servía el miedo, cuando me decía que la habían tocado, que la habían querido, burlado, cogido, y hundía de rabia en la noche el rostro en la almohada, o en el mejor de los casos, subía a contarle a Gabriela, que sufría de un error púrpura, maloliente, incurable][Que el temor me había hecho la simple escribiente (testigo, público invitado) de una historia que debió haber sido mía].
Caminamos miles de veces por ese punto de reforma y nadie dijo nada (no sé yo siquiera que es lo que ella recuerda de allí) Luego pasaron los años, o los hombres (da lo mismo), la nostalgia de un beso nocturno, las cosas volvieron a su lugar de amistad común (como debían repetía mintiendome). Nunca llegó el valor, y cuando estuvo a punto de llegar sucesos repentinos lo detuvieron.
Después vino ese cariño dulcisimo, hasta el asco, que queda del amor. Esa nostalgia de lo irresuelto, de los recuerdos perdidos, suplantados.
[un futuro que no existe, por qué la gente, incluso la que más he guardado en el corazón, se ha ido, o cambia tanto de piel que se vuelve irreconocible su rostro] que tenía miedo de perderla [miedo, puto miedo, de qué diablos me sirvió el miedo cuando me temblaban los labios de rabia al verla en los brazos de otro, de que me servía el miedo, cuando me decía que la habían tocado, que la habían querido, burlado, cogido, y hundía de rabia en la noche el rostro en la almohada, o en el mejor de los casos, subía a contarle a Gabriela, que sufría de un error púrpura, maloliente, incurable][Que el temor me había hecho la simple escribiente (testigo, público invitado) de una historia que debió haber sido mía].
Caminamos miles de veces por ese punto de reforma y nadie dijo nada (no sé yo siquiera que es lo que ella recuerda de allí) Luego pasaron los años, o los hombres (da lo mismo), la nostalgia de un beso nocturno, las cosas volvieron a su lugar de amistad común (como debían repetía mintiendome). Nunca llegó el valor, y cuando estuvo a punto de llegar sucesos repentinos lo detuvieron.
Después vino ese cariño dulcisimo, hasta el asco, que queda del amor. Esa nostalgia de lo irresuelto, de los recuerdos perdidos, suplantados.
1.16.2009
Mantenernos

Es cuestión de mantener los lazos cercanos. Eso es todo. No es cuestión de verse cada día ni cada fin de semana ni cada mes: es cuestión de sentir que aunque la distancia cuelgue entre uno mismo y otra persona nada se rompe. Eso pensé cuando ayer por la tarde caminaba en el borde amarillo de la banqueta rumbo a la facultad: ¿durante cuánto tiempo he caminado ese mismo sendero al lado de gente tan distinta, que aparece o desaparece a placer? Recuento de fantasmas.
Desaparecer me da miedo.
Las desapariciones también. Muchas veces me pregunto qué se sentirá llegar a cierta edad y ver que todo lo que en algún momento consideraste tuyo se ha condensado en un recuerdo evocable sólo en una enumeración de sensaciones, imágenes, alguno que otro encadenamiento lógico, pero nada más. Comienza a sucederme. El pasado en realidad siempre se niega: es lo que ya no es, a lo que no puedes acceder de nuevo. Una serie de cuartos cerrados en los que al entrar puedes imitar un entorno, pero no más: paredes pintadas de cielo, de plazas, de cafés, que cuando quieres recorrer te dan un encontronazo en el rostro. Esa inmovilización del pasado es la ruptura, pues el presente es un torbellino en el que pocas veces te detienes a pensar. ¿Cómo mantener los lazos? Eso, aún no lo entiendo del todo, para mi me basta vaciar el corazón, un tanto de humildad y un mucho de mantener, de demostrar querer mantener, la cotidianidad viva con el otro.
También he aprendido que hay cosas que terminan y ya: sin bombo ni platillo, sin resentimientos dolorosos como prolongación forzada, mas bien a la manera de un sueño; no podemos culpar al sueño por terminar cuando nosotros despertamos ¿o si?
Desaparecer me da miedo.
Las desapariciones también. Muchas veces me pregunto qué se sentirá llegar a cierta edad y ver que todo lo que en algún momento consideraste tuyo se ha condensado en un recuerdo evocable sólo en una enumeración de sensaciones, imágenes, alguno que otro encadenamiento lógico, pero nada más. Comienza a sucederme. El pasado en realidad siempre se niega: es lo que ya no es, a lo que no puedes acceder de nuevo. Una serie de cuartos cerrados en los que al entrar puedes imitar un entorno, pero no más: paredes pintadas de cielo, de plazas, de cafés, que cuando quieres recorrer te dan un encontronazo en el rostro. Esa inmovilización del pasado es la ruptura, pues el presente es un torbellino en el que pocas veces te detienes a pensar. ¿Cómo mantener los lazos? Eso, aún no lo entiendo del todo, para mi me basta vaciar el corazón, un tanto de humildad y un mucho de mantener, de demostrar querer mantener, la cotidianidad viva con el otro.
También he aprendido que hay cosas que terminan y ya: sin bombo ni platillo, sin resentimientos dolorosos como prolongación forzada, mas bien a la manera de un sueño; no podemos culpar al sueño por terminar cuando nosotros despertamos ¿o si?
Tzitzi Janik
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(lo de no aprender de nuevo),
amis,
anoche soñe contigo,
dignidad de la memoria,
olvido,
sólo conservaremos los vientos,
suicidio-inconcluso
1.01.2009
"Que extraña forma de medida es el tiempo", esas fueron las palabras de Astrid en su primer mensaje del año. Mi respuesta fue simple: "No hay medida suficiente cuando se está a tu lado".Al final o al inicio del año, da lo mismo, el teléfono sonó como no había sonado hace mucho. Primero la "A"... ah, no, primero Damián; el mismo pero otro, porque sólo él ha logrado revivir en mi esa pasión misteriosa de comprender que la amistad perdura incluso a los cambios de persona (¿de cuerpo, de vida, de destino?) El tono de su voz y yo, como sé que no debería, dependiendo de su risa como hace tanto. Luego hablé con Vera, mi amiga de la secundaria que trabaja ahora conmigo en las reseñas educativas (otro bussines que será luego aquí promocionado), me dijo de nuestro compañero galan-exnoviodeella-yupieboy: "Es todo un Don ahora, hasta viste de traje y no habla de sexo". Me reí, imposible imaginar a ese chico exhibicionista sentando cabeza. Luego una seríe de mails encantadores contagiados del espiritú año nuevero (que si es cliché o no, o si es cursi o lo que sea me viene ya valiendo un cacahuate: Natalia Gottdiener alabando dar un paso en falso, otro de Miriam Muedano invitando a darle "que es mole de olla", Lydia desde Alemania con una semblanza onírica del otro lado del charco, y pa´terminar una estocada precisa de la Trompetista de Falopio, haciendo que un puñado de direcciones de mail se conviertan ante mis ojos en algún tiempo de cofradia, de secta masónica: "Los considero una parte importante de mi vida"...
Desperté de golpe de un aletargamiento de traducciones de francés, investigaciones bibliográficas y trabajos de media noche. Como el agua que se aclará después del movimiento, descubrí que estoy en calma, de esperanza con el corazón hinchado (entre otras hinchazones menos favorables como las amigdalas y la barriga). Nuevos turnos nos esperan por los turnos que tomamos: la máquina de tickets de la sección de carnes y salchichonería se vuelve una metáfora alentadora para los que queremos huir "al matadero". El movimiento es tiempo, y el tiempo ha pasado. Envejecido: si, pero con ritmo, de cha cha chá y pasito durangense. De pronto cambie de año,y una sabiduría inconclusa (que es quizá a la única a la que gente como yo podemos aspirar) vino de golpe: ni la circunstancia precisa, ni la gente o la emoción indicada, ni el diálogo correcto existen, unicamente una sinfonía delicada que exhala cualquier contínuo o breve encuentro azaroso. Me detuve entonces a escuchar el delicio allegro que tocamos.Esperando la nueva música
Tzitzi Janik
Tzitzi Janik
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ornitorrinco,
rechordare,
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y de la calma,
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11.13.2008
Pequeña respuesta a ningún llamado (explícito), o de la admiración y otras cosas supuestamente caducas
Admiro, aunque sea un sentimiento antiquísimo y anticuado y sea una de esas facetas mías de mí moralidad abuelesca: Admiro. Admiro al maestro Bonifaz y siento,que sería el único hombre con el que me hubiera casado, que me pongo de tapete, que lloro como chiquilla cuando le veo la solapa, diamantina, del chaleco. Admiro al catedrático, con todo el peso de la palabra, que se detiene a hablar con uno, como plática dominguera, que dice palabrotas y siente un poquito de vergüenza, que no sabe bien que pedir en el menú, y que no te ve, como el inútil y teto estudiante de filosofía que eres, y que posiblemente serás toda la vida. Admiro la simpleza. Las líneas que verticales caen sin poder ejercer alguna resistencia, que cortan, que no soportan nada, más que un marco conceptual para el abismo. Por eso te admiro a ti. Porque caes, por el olor a gastado, por la necedad, por decirme de repente que doy el sentido-comunazo y que eso, no puede ser bajo acepción ninguna libertad ejercida. Admiro el juego. Admiro el vicio de vivir en el juego y permanecer ahí, y ya de paso, sin temor a repetirme, admiro al jugador vicioso que no tiene ganas de salir al mundo real (intercambiar el vicio por el mundo real es solamente intercambiar la emoción intensa de la simple repetición de un acto, por la repetición compleja de actos cuya emoción se disuelve en la longitud de la secuencia) (y como yo he dicho antes admiro la simpleza)(Será cuestión de adrenalina). Admiro el coraje, la sílaba acentuada de las palabras, la palabra acentuada de las oraciones: el sonido de la voz cuando afirma, o afirma una negación, en todo caso cuando acepta el absurdo sistemático del error como libertad. Admiro las noches de labios escondidos, entre tus cabellos negros. Admiro la mentira (por eso te admiro a ti). ¿Pero dónde está esa afirmación de la caída? Y es que no se puede estar del todo errado.
10.28.2008

Ardillita:
¡Feliz cumpleaños Arenita!, ojalá seas un año más sabia y no un año más necia, je, porque sino, tienes un problema... jajaja está bien, tienes un problema.... todos los tenemos, y a estas alturas del partido me dentengo a pensar si no será eso lo único que tenemos y que hay que lidiar con ellos con dulzura, con masoquismo.
Jajaja por otro lado, haceya mucho que no recordaba que te decíamos Arenita, jo, que tiempos aquellos, pareciera que la nostalgia tiene otra cualidad escondida: la de reivindicar el absurdo, la de revelar la belleza de aquello que no valorabamos en lo absoluto. Pero muchas veces el paso del tiempo no es equivalente en lo más mínimo a la nostalgia, se puede, y yo lo sé, tener nostalgía aún cuando el tiempo no pase (pienso en la etimología de la palabra, en el dolory en el regreso), aún cuando no halla nada que regresar.
Pero en nuestro caso si... o eso pienso, hoy no sólo con nosotros sino con tantos otros que quiero: que hay que volver más necios si (no hay de otra) pero más claros de visión (de ser claro posible) a valorar la desnudez del otro, la desnudez enrarecidaya por nuestra freakes misma, porque de allí crece la amistad (la nuestra). A veces es necesario cubrir la desnudez con actos, con modos sociales parecidos a la moralidad, pero que ambos sabemos que no nacen de allí, sino de una inocencia, una ingenuidad que no aceptaremos en público. A veces pienso que la única salvación es hacer de la necedad constancia, de la rareza; distinción, de la soledad; orgullo, no queda de otra, y que me da gusto aprender esto a tu lado.
Tengo tanto que decirte: la mayoría sería repetir un buen rato, que te quiero. (¡ah! ¡el video! tu sabes... jejeje todito para ti desde mi panzita con mariposas)
Jajaja por otro lado, hace
Pero en nuestro caso si... o eso pienso, hoy no sólo con nosotros sino con tantos otros que quiero: que hay que volver más necios si (no hay de otra) pero más claros de visión (de ser claro posible) a valorar la desnudez del otro, la desnudez enrarecida
Tengo tanto que decirte: la mayoría sería repetir un buen rato, que te quiero. (¡ah! ¡el video! tu sabes... jejeje todito para ti desde mi panzita con mariposas)
tzi2
Alma de bibliotecario:
(lo de no aprender de nuevo),
amis,
Felicidades,
Laurdilla
10.14.2008
agradecimientos de media noche.. que bien merecidos los tienen.
A Laura Angélica Santana, porque a ella debo la enchulada del blog (que quedo chulo de bonito porque ella puso en cabecera lo que más me gusta), y porque le debo también el recuerdo de que soy a veces demasiado precipitada, demasiado inmadura y otras cosas.
A Mauricio Sosa alias "Maurrice, Le Grand Méchant Loup" por hacerse el monstruo que no es, y por poner su peor mirada, vaya que a veces sí se necesita un amigote. Agradezcamos también a su madre por darle agrandolina.
A la desconocida chica misteriosa Lluvia, que sin conocerme me hizo hoy llegar a mi mail una foto de Bonifaz Nuño de pequeño, que atesoraré con el alma y que me ha hecho, que digo la noche, la semana. Sonrisa grandota, entrañable.
A mi estupidez, que siempre me hace la vida más interesante.
A Mauricio Sosa alias "Maurrice, Le Grand Méchant Loup" por hacerse el monstruo que no es, y por poner su peor mirada, vaya que a veces sí se necesita un amigote. Agradezcamos también a su madre por darle agrandolina.
A la desconocida chica misteriosa Lluvia, que sin conocerme me hizo hoy llegar a mi mail una foto de Bonifaz Nuño de pequeño, que atesoraré con el alma y que me ha hecho, que digo la noche, la semana. Sonrisa grandota, entrañable.
A mi estupidez, que siempre me hace la vida más interesante.
¡Buenas noches!
Alma de bibliotecario:
(lo de no aprender de nuevo),
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Gargantua,
Laurdilla,
Mauricio Sosa,
y de la calma,
y una etiqueta que no me atreví a poner
9.02.2008
(y no es que la falta de veracidad en tus comentarios sea algo raro)
-y no es que la falta de veracidad en tus comentarios sea algo raro- dijo y se marchó. me quede sentada con una sonrisa esbozada en el rostro. al fin y al cabo, con el tiempo de por medio, los malos entendidos,(los sobrentendidos) y las maravillas descubiertas eclipsadas por finales propios de la inmadurez, él me conocía. igual me quede observando, como alguna vez, la marcha(la marcha). y de la falta de veracidad, que no de verosimilitud, porque de ello siempre me ocupe. tiros al aire que dan, pero no en el blanco predicho. me recordé como quizás él me recordó. claro, nunca he sido veraz, pero hay tanto espacio de por medio, tanta consciencia inútil entre la mentira ingenua, el nihilismo de esparcimiento juvenil, con el espeso muro del engaño que construyo ahora porque tome como elección propia el error como libertad. es la misma sonrisa, si, la misma capacidad de autoengañarse para sobrevivir, pero vaya, tanto cochambre se me ha colado en la mezcla.
recordar,: el agua cristalina de la alberca, el olor a cloro, el otoño y sus hojas marrones cayendo por la escuela, el salón 202, el mercado de los miércoles y el enrejado amarillo. la ingenuidad; la estupidez deliciosa de tener dieciséis años. (todos alguna vez los tuvimos y el recordarlo, de repente con tanta lucidez es como una premonición mas que de la vejez, del infortunio de no poder permanecer, de no poder retener en el tiempo los instantes, incluso lo más terribles) de allí se originan los vicios; querer repetir el momento, la adicción al mismo acto, que en la secuencia, permanece. y quise con todas mis fuerzas tener dieciséis años de nuevo, y enmendar los errores que no comprendía, y creer de nuevo en todas esas cosa míticas que me transparentaban, y retener más que a los amores, a los bueno amigos que deje ir como la arena al cerrar el puño, y tener para siempre dieciséis.
recordar,: el agua cristalina de la alberca, el olor a cloro, el otoño y sus hojas marrones cayendo por la escuela, el salón 202, el mercado de los miércoles y el enrejado amarillo. la ingenuidad; la estupidez deliciosa de tener dieciséis años. (todos alguna vez los tuvimos y el recordarlo, de repente con tanta lucidez es como una premonición mas que de la vejez, del infortunio de no poder permanecer, de no poder retener en el tiempo los instantes, incluso lo más terribles) de allí se originan los vicios; querer repetir el momento, la adicción al mismo acto, que en la secuencia, permanece. y quise con todas mis fuerzas tener dieciséis años de nuevo, y enmendar los errores que no comprendía, y creer de nuevo en todas esas cosa míticas que me transparentaban, y retener más que a los amores, a los bueno amigos que deje ir como la arena al cerrar el puño, y tener para siempre dieciséis.
Tzitzi Janik Rojas Torres
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