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2.03.2010

Partageable

Él estaba llorando. No para converncernos de algo, no como chantaje. Lloraba de tristeza. Y yo allí frente a él con ganas de decirle que era joven, que esto no era nada, que la vida cobraba las cuentas rápido pero que pasaría, porque para bien o mal todo, o casi todo, se vuelve soportable. A veces me gustaría tanto que existiera la osmosis de la sabiduría... recuerdos, sensaciones partageables, para evitarnos tanto gasto de saliva.

Y no lloré. No abrí la boca. Sólo le puse la mano en la cabeza y le dije: No estás solo. No hay manuales para ser hermana mayor, y mucho menos para ser hermana mayor cuando la familia entera está en crisis. De hecho, ahora que lo pienso, los manuales no deberían de existir; de todas maneras nadie los lee, de nada sirven.

Janik

10.26.2009

La casa nuestra


Esta semana llegaron mis primos de Alemania; la casa se puebla y se mueve alrededor de los nuevos habitantes. Mi hermano dormirá, con intervalos, cerca de un mes en la sala y yo tendré que agendar mis horarios para poder trabajar en una casa que con el tiempo parece hacerse más calurosa, más humana pero también más chiquita ( no es que no fuera antes ambas cosas sino que tenía tanta conciencia de ello).
Sigfrid con sus 2 metros 9 centímetros se pasea por la casa alimentándonos el complejo de hormigas (y no por trabajadoras); sólo habla aleman e inglés y tengo que sacar a pasear penosamente un idioma que odio (El inglés) y a orear mis mínimas frases germanas. Él, siempre muy amable, nos mira callado pero muy atento cuando hablamos en español con mi prima (su esposa) y participa alegre en las conversaciones en inglés (esta semana he cometido tantos errores en inglés como para llenar el guión de un especial de comedia... pero bueno). Kristin, mi prima, no había venido en diez años a México, y de repente me da un no sé qué que qué sé yo que para que les cuento: ¿qué decir? ¿qué contar que le interese? ¿qué puedes preguntar? Sin embargo, mi prima, con sus frases hermosas y sus buenos dias sonoros en un español más mexicano que nada, haciendo a su esposo probar chiles, tortillas y papaya aliena la alienación misma.
Es toda una experiencia: porque con diez años más que yo mi casa resulta ser suya; mis padres se regodean en recuerdos familires de un pasado que desconozco (cuando mis primos hace más de 20 años, vivian aquí en México) recurriendo a rostros, chistes, ternuras, que no conocía pero que disfruto como si me estuvieran contando un cuento.
Lo lamentable; este mes tengo tanto, tanto, tanto, trabajo que en lugar de pasarmela con ellos, hago espacio a fuerzas en los desayunos y comidas para luego enclaustrarme en la computadora; entonces es como si escuchara desde mi escritorio una radio novela de mi propia familia.

Hoy mis primos se han ido a Puebla y luego irán a Oaxaca, mientras intento luchar con mi completa ausencia de tiempo por el exceso total de trabajo (¡Esta semana ya van 3 días que me duermo a las 5 de la mañana!), pero lo que si tengo muy claro en estos días son tres cosas: 1) Tengo que desempolvar mi inglés (no, no toda la vida puedo pronunciar como indian student) 2) Quiero aprender Alemán el próximo año y 3) Tengo que escribir la historia desconocida, de mi casa, que en estos días no es mi casa, sino nuestra.

Con cariño
Janik

3.27.2008

Autoconocimiento adolescente (¿o formas prepúberes de perder el tiempo?)

Pa´comemorar el fin de las vacaciones adolescentes. Antier: llegó a la casa a las 8:40 de la mañana después de mi clase de Ruso de las 7. Mi hermano menor, de trece años, está sentado en la mesa del comedor con los codos en la mesa y la cabeza recargada en las manos como pensando. -¿Qué haces levantado tan temprano?-le pregunté, bien sorprendido me contesta: -¡Es que tú no sabes lo que acabó de descubrir!- Y pus´ con esa voz me metió duda (¿¡Por el dios de mi madre, es qué que sorprende a un adolescente de hoy en día!?)-¿Qué descubriste?- Kaeri (mi hermano), contesta:-Que mi brazo derecho es más grande que el izquierdo, veo mejor con el ojo izquierdo que con el derecho y tengo un poquitito, pero bien poquitito más grande el dedo meñique de esta mano- ¿Qué conteste? pus´que otra cosa-¿Ehhhh?. (Ay Dios ¿yo perdía el tiempo así? ó qué tipo, qué estilo de ocio más puro lo llevo a descubrir eso... ¿y yo con que ojo veo mejor? ni sé... ¿me faltara autoconocimiento?)
Janik

5.15.2007

El vecino.

Fernando "el vecinito" arrasaba con los frijoles, se sentaba a la mesa y todavía decía: "¿Qué hay de comer?" Fue el único que nunca tuvo miedo a mi perro pese a que fue al que más mordió, sangoloteó y demás. Lo conozco desde que tenía 6 añitos y tenía el último botón de la camisa abrochado, (ahora me pasa por casi 2 cabezas de altura y se enfunda gorritos ska hasta la nariz). Vivía tres pisos abajo; podías pedirle que fingiera una llamada telefónica, que te acompañara al super o que cuidara las tortugas. Era un buen vecino. Lo queremos como a un hermanito que viene y va de la casa.
Luego paso lo impensable: nos aviso que en un mes se cambiaria de casa. Entonces nos pusimos tristes y nerviosas (mi hermana y yo): el único vecino al que le hablabamos, saludabamos e ibamos al super. Es extraño, uno vive en condominios con más de 20 vecinos pero no le habla a nadie. Me da la impresión incluso de que cuantos menos vecinos tengas hay más probabilidades hay de socializar. ¿Que fue de esas fiestas del barrio, de las folkloricas vecindades, de saberte casa y nombre de todos los compañeritos de la escuela? ¿Cómo teniendo tanta gente cerca hay cada vez más espacio entre unos y otros? Cosas de la ciudad de nuevo... Pero lo bueno es que Fernandito viene seguido a comer frijoles.
Janik

3.21.2007

La casa invita...

Mi casa siempre ha sido asilo para sedientos de familia, desfavorecidos climáticos, cansados de la vida ó alegres de vivir, para pobres a gusto o a disgusto, tías incómodas, primos molones, vecinos bienamados, novios freakys o novias secretas, cincuentones veteranos y estudihambres. Siempre ha sido así. Con 2 o 3 personas más en la casa de las que la habitamos. De vez en cuando algún altercado devuelve la intimidad a la casa pero no pasan ni 2 semanas sin que se cocine de nuevo para 10 y somos 5. Después de varios años (y con más años) terminas odiando a primos conchudos y tíos impertinentes... pero esta vez el caso es otro.
(Aprieto los dientes, sonrió maniática, me emociono, muevo un poco la cabeza de lado a lado). Esta vez el sexto habitante de la casa será, por dos meses quizá más mi tía la alemana: Ilse Brunner.

Toda familia tiene algún personaje mítico. Mi familia tuvo tres: Mi tío Bernabé, mi tío Rafael y mi tía Ilse Brunner. Sólo queda ella. Hace casi 6 años que no la veo... la recuerdo alta con los ojos amables, con una voz cristalina como de bosques o hojas o no sé, con las inflexiones del carácter firmes así como algo fuerte como vino oscuro o un arbol de bosque viejo grande muy grande y luminoso. Así que ésta vez el visitante es esperado, querido, ansiado... y todo en la casa se mueve a su espera.
Janik

[ Y para seguir con el típico tema de los novios incomodos, las exnovias celosas y los mails, pasenle a lo barrido con la Esponjita (y lo de novia celosa no es pedrada conejito)]