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5.22.2010

Para olvidar (en dos partes)


I.

Un hombre espiando por el enramado detrás de un cerco; lleva horas allí, mirando por breves instantes a través de una ventana, a una joven mujer.

Nada sabe ella del acoso; lo conoció a él años atrás y años atrás lo alejó (los detalles, la intimidad, el desliz del cuerpo, las palabras de asco, no son en este momento importantes). El hombre, instalado entre el seto y la cerca de madera, sólo alcanza a atisbar instantes del cuerpo de la mujer; cuando inclinada en el friso de la ventana mira hacia la calle intentando precedir el arribo de su nuevo amante, de su madre, o simplemente la carreta que anuncia el regreso de los hombres de la mina.

(En el segundo cuando ella inclina el talle blanco en el marco abierto, el corazón de él se acelera; sabe que ella lo hace a drede, que lo reta... no, que lo invita a seguir allí mirando escondido en el cerco, sabe que ella lo desea allí, mirandola. Su rostro, cubierto sucio de mohín, se enjuga de sudor).

Ella sin embargo sólo mira por la ventana. Ambos siguen su vida, adelante, a su modo: permanecer no es sinónimo de avanzar.

Hasta no pasadas las 10 de la noche él se retira; cuando todas las luces de la casa se apagaron y su cuerpo exhausto de la vigilancia, le exige deje el sacrificio y duerma, se alimente, ande por la campiña de regreso a su casa, estirando las piernas.

En casa mentirá de nuevo y dirá que el trabajo fue exhausto, si logró exhortar algún nuevo préstamo en el camino a algún viejo amigo (amigo que lo mirará con lástima y asco), dirá en casa que ganó tal dinero. Sino, se echará en la cama, lleno de sudor, negros los pómulos, a pensar en el talle blanquísimo de la mujer en la ventana.

Su obsesión lo hundirá. No tiene el valor de pasar los tres punto cinco metros del cerco a la puerta; tocar la aldaba; decirle a ella que allí está.

Cumplir su único deseo.

¿Matarla?

Sí

ó

En el mejor de los casos, arrastrarla por el cabello hasta el seto. Violarla. Obligarla a morder su propio vestido espumoso para mitigar el ruido del sexo de él destrozando su esfinter.

ó

En el peor de los casos, plantarse en la puerta, con su mejor ropa (de tela delgadísima de tanto ser blanqueada en cloro) y su mejor disposición cardiaca (entre 185-190) para invitarla a pasear por el jardín del arzobispado el domingo a medio día.

{de la respuesta de ella no hablaremos, justo en el instante en que él terminara su invitación los universos se bifurcan; Kundera reconstruiría aquí su pasado. La vida está en otra parte y al terminar la invitación, encontraría su lugar en el mapa. Usted lector, sabe mejor la respuesta que la pobre mujer, tonta, insulsa y simple, de blanco talle}

Las mujeres que pasan con sus bolsas de mandado a media mañana, los niños que lo llaman "el loco del seto", ella que a veces, sin comprobar nada, siente su mirada clavada entre los senos, ellos dirán que es un cobarde. Él, osco y meditabundo, ni siquiera prestará atención al adjetivo; sabe más de valor que aquellos: El sacrificio es una de las formas más puras del valor.

Es el sacrificio el valor sin egoísmo. Por eso los martires, libres de egoísmo y deseos, son santos; no luchan guerras, no ganan batallas ni toman acciones; su valor, una suerte de sadomasoquismo, toma la forma de la flagelación.

A veces pierde la fuerza; al cerrar los ojos recupera la visión de su sacrificio, la dimensión real de su valentía de centinela... Has sacrificado a cambio de un simple talle, las entrepiernas de las mujeres del burdél, humedas de tanto visitantes, el torso estirado al trabajar en la cosecha, las alabanzas a tus manos hábiles (ahora eternamente enclavadas en el fango húmedo del seto), has sacrificado los segundos de libertad, incluso el odio, incluso el llanto. Pedernal vigilante. Has sacrificado la vida normal, que merecías, pues no eras ni más ni menos que cualquier otro hombre.

El sacrificio te hizo valiente y distinto; y él mismo te destruye.


Tzitzi Janik Rojas


II.

El hombre que mira a través del ceto es un acosador; pensar que el acosador es un hombre valiente no es una idea común. Los parámetros tiene que ver con la acción;la valentía, siempre se ha relacionado con la acción y el movimiento, especialmente con el movimiento violento; el cambio brusco y repentino. Un hombre que todo el día, todos los días, todos los meses, se sienta a observar, a seguir las huellas mínimas de alguien, parecería permanecer inerte; pero tal apreciación sería errónea. El movimiento allí es un movimiento que se da en un mismo eje, por ello puede parecer imperceptible; como una esfera que gira sobre si misma rapidamente. Sin punto de referencia no se notaría el cambio, y, sin embargo, se mueve.

El hombre en el seto tiene el valor puro del sacrificio; no es un valor brillante, no conseguirá nada, ha renunciado a sólo observar, ha renunciado a obtener bien a cambio de su deseo, sin embargo tiene el valor de dejar su vida por esa observación. La observación ( y aquí podríamos hablar de actividad teórica, estética, de pura reflexión interna) no es pasiva; se necesitan tomar medidas, acciones que posibiliten y sostengan la actividad de observación: dejar el trabajo, dejar los tiempos libres, dejar de buscar otras mujeres, sacrificar sólo para poder ver, algo que no sé podrá tocar.

Allí, en ese sacrificio (malsano, obsesivo, absurdo, dirán ellos), se encuentra también una forma de valentía.

Siempre me detengo a imaginar a este hombre hipotético por el cerco cuando tengo problemas para conceptualizar la realidad virtual. El acosador del ceto tenía valor para sacrificar cosas a cambio de una mínima visión, ahora no es necesario sacrificar nada: la cobardía informándose a través de un link, de una página anónima ( y por otro lado el ego narcisista (¿Equivalente a asomarte a la ventana para ver a la carreta de trabajadores?) que posibilita al cobarde la información). Se vuelve cada vez más común tener información disponible sin riegos; buscar un nombre en google, en facebook, ver una foto (acaso un perfil bloqueado, pero para el observador avispado ese perfil bloqueado sigue siendo información; una foto que cambia, una lista de amigos, una existencia virtual). Nada se arriesga y se gana una información ansiosa que sólo alimenta una psicología absurda con el olvido.

El hombre del seto estaba allí; aunque no estaba, aunque no tenía el valor de hundir su cuchillo en la espalda cubierta de manta blanca de la joven. Estaba allí en tiempo real e invertía una existencia real; así como el internet banaliza la información y elimina el proceso de verdadera apropiación del conocimiento, así también banaliza el recuerdo del otro, banaliza la obsesión, la existencia, permite una ansiedad en dosis controladas; una psicosis colectiva entre la alienación y la permanencia del recuerdo. Cada vez me molesta más la falta de una ética legalizada en torno a la existencia virtual; y cada vez hago más cosas virtuales identificándome con una página o un http...

¿Hasta dónde es real? ¿Hasta donde es una legalización de la cobardía colectiva, del conformismo en la interacción social? ¿Hasta donde es simplemente una expresión equivalente que no pierde ni gana nada de la cobardía general?


II.I.

Todo esta discusión, que ya traía en la cabeza hace rato, es el simple resultado de que hoy abrí tu perfil de facebook. Un viejo amigo nuestro me agregó y te tenía allí, entre sus "amigos virtuales" (yo sé que no se ven, que ya no hablan, que ya no son amigos (¿será posible que este uso ligero termine balanizando la palabra "amigo" también?)). No me aguante la curiosidad y lo que hubiera sido una mañana activa y alegre se convirtio en un post de dos horas y una nostalgia con efecto prolongado (De 8 a 10 horas sin necesidad de otra dosis).

No tuviste la decencia de poner tu perfil privado. Si, es una queja.

Estaban allí tus fotos, tus comentarios, tus faltas de redacción y sintáxis y tu estilo elegante (elegantísimo) de existir. Parecía que el tiempo no ha pasado; te veías igual que siempre, intacto (¿atorado? ¿atascado?) en una época juvenil y en una indiferencia volatil y amable. Estabas allí lejanísimo como si la época en la que caminabamos juntos de la mano por las calles fuera otra decada (algún día lo será), otro milenio (y en tiempo humano ha pasado mucho menos que en otros de mis casos de nostalgia, pero es que mi corazón está enfermo de envejecer con rapidez).

No me quedé mucho allí; cuatro o cinco fotos, cuatro o cinco comentarios. Observar tu perfil anguloso, el brillo aceitoso (que siempre odiaste) de tu frente y nariz. Cerré la pestaña. Seguías vivo, seguías ¿maravilloso?, seguías. Y yo sin explicación probable, o posible, jamás con más información que una pantalla de 1366 por 768 pixeles; no es que la buscará, esto es horrible y antihumano; es como si un día, al hombre del ceto cuando esta sentado en su casa, en el portón, viendo el horizonte, le desfilara frente a su casa, por la calle, la casa de la mujer con ella mirando por la ventana con los ojos cerrados... la casa marchando enfrente de él, viva, con la mujer en la ventana... ¿Cómo no verla?

Las casas no se mueven. La información no interesa si no es accesible y la memoriza banaliza cuando no puede recordar: si nada puedes saber, entonces no importa, no permanece, no es ni hay presencia en tu memoria a lo largo del día.

Y allí en los tres minutos que espié anonima tu página, fuí mil veces peor que el hombre del seto. Si, cobarde.

Tzitzi Janik






8.29.2009

Toda la noche hago la noche. Toda la noche me abandonas lentamente como el agua cae lentamente. Toda la noche escribo para buscar a quien me busca.















Creo que ahora estamos más acordes a la versión en francés, aunque la versión en español sigue quedándome como saco a la medida a toda hora...
Desde la prepa me hice, circunstancialmente fan, de la canción, aunque ¡changos! hasta ahorita supe que la original era de Perales (ja, es que en mi imaginario él canta solamente "Procura coquetearme más" y san se acabó jojojojo). Aquí varias versiones, voilá! (la de la oreja de Van Goh, me gustaaaaaa uuuun buuuueeeen!, la última que parece de una peli con subtítulos está buena también, y claaaro, la de Aurora y la Academia es todo un clásico)
Tzitzi "ay me gusta la música viejita" Janik

6.16.2009

No pares ahora

No pares ahora
(No de nuevo)


No te detengas ahora, no de nuevo.

No hay razón verdadera para quedarse con los tobillos unidos, como niño jugando al soldado (en una callejuela donde no pasan ni los gatos), ya sé, me lo dices de frente; no hay tampoco razones para correr; no hay tanques, no nos persiguen de muerte, aún, por nuestras disidencias hipotéticas.

No hay transcendencia; lo sé. Y te sonrió, con media sonrisa, a medio rostro, a medio yo (porque no alcanzó ya en tu memoria a ser alguien, algo, cualquier cosa (cualquier viruta de polvo feliz viajera en tu escritorio en lustros no escombrado)).

Nada en las manos abiertas (teníamos un sol rojo entre las manos, las esquinas por donde no hemos vuelto a caminar, tu “no”, teníamos tus nos de casa a medio construir, de buhardilla que nada cubría y los pies mojados; la eterna trascendencia de descalzos sobre el césped de quien sabe que señor adinerado en la del valle, y toda mi infinita estupidez sobre nosotros; luminosa como la angustia de cualquier inocente).

Nada entre los restos del café. Nada en los huequitos oscuros entre las bolsas de detergentes que se embarrigan debajo del lavabo. Nada incluso entre estas letras; ni siquiera los fantasmas son fantasmas.

Nada para detenerse de nuevo; ni calles ni muros ni coches despotricados buscando yeguas en los cruces, ni cigarros a punto de apagarse como luciérnagas cuando les llega la ciudad.

Reivindicación de lo más antiguos super héroes: los muertos, las viudas, los fantasmas, traspasan todo, y a ellos (como supermans sin caché, entrando y saliendo al ponerse los lentes) todos los olvidan.

No hay muro que detenga tus pasos entonces, fantasma; todo traspasas, haztelo saber.

4.21.2009


Recién publicaste esto en mi blog (que fue en secreto, hace tiempo, nuestro). Tu comentario fue anónimo:

"Ya me di cuenta de que no debo leer tu blog, no por que no me quiera dar cuenta de cosas... si no por que me duele lo que te duele... y me molesta no poder evitarlo..."

Hice un recuento simple de la gente que podría leer mi bitácora sin querer leerla (de aquellos con quienes yo podría tener un ínfimo lazo plateado como el de las moiras) y de aquellos a quienes mi dolor (un dolor de idiota, de simple, de absurda) pudiera llegar como las ondas que en el agua calma se expanden y se transfiguran. Sólo hubo dos opciones (de miles de personas queridas que he perdido, sólo algunas se molestarían en venir aquí, y de esas sólo con algunas podría yo tener un lazo certero de nostalgia, y de esas mismas sólo dos escribirían en esa entrada del blog)...
Especulaciones; no, no puede ser especulación la certeza de que el otro te busca mientras que tu lo llames. Porque algo existe que nosotros no comprendemos (que no tocamos con la punta de la razón enajenada). Pegar el oído a las vías del tren mientras nadie nos mira y saber que eso que siento al pegar la oreja son tus pasos (gigantescos y torpes animales que no se encuentran, sólo porque no se buscan).
¿Qué paso?, quizás debo decir ¿qué te hice, hombre, para que te duela yo sin que quieras que te duela? ¿por qué no pudimos superar el amor (¿el cariño?), para aspirar, con resignación a la sobriedad de saludarnos cuando nos topamos de frente a la calle bendiciendo con simpleza, en nuestros adentros, el hecho de encontrarnos, aunque lejanos, aún vivos?... pero no, odio, tu lo sabes, el conformismo.
Dime entonces ¿por qué no pudimos superar el orgullo, y con él el miedo, para decirnos: te quiero y me voy, y aún así me quedo?...
A las doce de la noche, de un martes ya, con el mismo rostro de niña caprichosa, y la sala vacía: no me explico que fue lo suficiente para separarnos; ¿qué hiciste, hombre, dónde te guardaste, el brillantísimo milagro de habernos encontrado en está vida? ¿a dónde las calles vacías para caminar el uno al lado del otro? ¿dónde escondimos el coraje de saber que era necesario estar juntos en está vida (lejanos, cercanos, impedidos, nostálgicos, rehaciendo cada tanto el lazo que tejimos)? Por qué, si no pasa seguido encontrar alguien que te entienda así, que te siga los pasos pesados, torpes y todo...
¿Cómo encontrarnos de nuevo?... Por más hondos que sean los abimos, para aquellos que habitan sus lechos nunca les estará vetado encontrarse (de nuevo):
Definición del ser querido perdido: Gigantesco y torpe animal que no se encuentran con su par sólo porque no lo busca, y viceversa.

Con nostalgia (recupera de tu recuerdo una sonrisa:
supongamos que así te sonrío ahora)

Janik

3.09.2009

Llamaradas de aire


No debimos hablar aquella tarde del pasado (mucho menos cuando el pasado se encuentra tan presente, puntual como minutero). La pequeña mesita en un absurdo café de altavista; no había siquiera una retórica del espacio que permitiera recuperar los recuerdos con elegancia. Eramos (era yo, quizás, solamente) un esbozo deforme que se aferraba al discurso de aquello que paso. Pero es posible que no haya pasado; no tengo testigo objetivo de mi propia historia, si me descuento a mi misma, por subjetiva. Le hablamos a Samia de cuando tenía 17 años: del maldito herradero y su hora de cervezas al dos por uno. Aquella tarde nos pusimos hasta las chanclas, Oso, Alejandro, Gabriela, Laura, Aures y yo (Astrid claro no tomaba)(no toma)). Con los black outs necesarios recuperé sólo una parte de la historia: una bandada de jóvenes terriblemente tetos embriagándose en coyoacán (cuando era lo más inn del mundo) y recorriendo las calles oscuras en una pick up.
Sin embargo el escribiente hoy fue otro, le pregunté a Astrid qué hacían ellos mientras yo me besuqueba con Aures en una jardinera frente a la iglesia (valgame uste´): "Oso me consoló con un café; hasta me tomó de la mano". (seguí hablando, y rogando que la música del cafecito de altavista no se detuviera, que la conversación vanalizará cualquier reclamo a destiempo).
Y es que yo no recuerdo que hacían los demás, recuerdo, acaso que hacia yo, y las voces de un grupo de universtiarios briagos que nos gritaban "si mamis, así"...
La imagen de Oso y Astrid de la mano rumbo al jarocho, hace unos 5 años, nunca la había imaginado.

De cualquier manera es triste, el affiche, la palabra consolar, el hecho de que me falten pedazos de mi historia eternamente, por que los escribientes no podemos compartir los manuscritos.

Relatos que de repente resplandecen, cuando te das cuenta que eres el poseedor de unas cuantas líneas sueltas: de aquí pal real todo es criptografia.

1.16.2009

Mantenernos


Es cuestión de mantener los lazos cercanos. Eso es todo. No es cuestión de verse cada día ni cada fin de semana ni cada mes: es cuestión de sentir que aunque la distancia cuelgue entre uno mismo y otra persona nada se rompe. Eso pensé cuando ayer por la tarde caminaba en el borde amarillo de la banqueta rumbo a la facultad: ¿durante cuánto tiempo he caminado ese mismo sendero al lado de gente tan distinta, que aparece o desaparece a placer? Recuento de fantasmas.
Desaparecer me da miedo.
Las desapariciones también. Muchas veces me pregunto qué se sentirá llegar a cierta edad y ver que todo lo que en algún momento consideraste tuyo se ha condensado en un recuerdo evocable sólo en una enumeración de sensaciones, imágenes, alguno que otro encadenamiento lógico, pero nada más. Comienza a sucederme. El pasado en realidad siempre se niega: es lo que ya no es, a lo que no puedes acceder de nuevo. Una serie de cuartos cerrados en los que al entrar puedes imitar un entorno, pero no más: paredes pintadas de cielo, de plazas, de cafés, que cuando quieres recorrer te dan un encontronazo en el rostro. Esa inmovilización del pasado es la ruptura, pues el presente es un torbellino en el que pocas veces te detienes a pensar. ¿Cómo mantener los lazos? Eso, aún no lo entiendo del todo, para mi me basta vaciar el corazón, un tanto de humildad y un mucho de mantener, de demostrar querer mantener, la cotidianidad viva con el otro.
También he aprendido que hay cosas que terminan y ya: sin bombo ni platillo, sin resentimientos dolorosos como prolongación forzada, mas bien a la manera de un sueño; no podemos culpar al sueño por terminar cuando nosotros despertamos ¿o si?
Tzitzi Janik

10.07.2008

tiempo perdido

hoy he pensado que quizás no puedo ya estar contigo. no es en verdad que durante todo este tiempo no lo deseara. te quería, amigo, te extrañaba con toda el alma. te repetía en las conversaciones como si todavía estuvieras aquí: dialogando con tu espejo en mi memoria. te quería de regreso y revivir en las manos, como una luz de inocencia, cuando teníamos 16 años. tú, hombre, sigues siendo él mismo del que me enamore. sigues teniendo esa ternura de niño y esos ojos de perro solitario que me llevan a aceptar seguirte. pero no: las reconstrucciones son falasia de arquitecto viejo, son tributos de posguerra al olvido. los heridos lo sabemos bien; reconstruir, es pintar heridas de colores. la ciudad destruida ha sido perdida por todos, y desde entonces no tendremos hogar. es imposible volver mas que a la memoria. es tu corazón, una cárcel de todos los fantasmas que logre desterrar ¿cómo vivir ahí? ¿cómo compartir nombre y tiempo y espacio con el pedazo de mi adolescencia que todavía adolece?ansiaba tanto tu regreso que no pensé de dónde regresabas... (y así conforme abres los labios y pronuncias nombres de tu mundo, invocas pasados que no quiero, que no estoy de acuerdo en recordar). y al final a tu lado, sigo aprendiendo: lo dejamos morir, ya no es nuestro. comprender acaso con mínima madurez, que el tiempo perdido no es intercambiable.

6.26.2008

Suicidio

los escritores escriben para vivir. (lo que sea qué eso signifique) cuando escribo siento que algo sale de mí y me deja en paz (como si al contar una batalla, una tragedia, un chiste, me lograra deshacer de ella para seguir adelante). vacía, estar vacía para estar llena, o por lo menos para estar en posibilidad de completarse, así la ruina, la incompletud, la falta, es en realidad la posible reconstrucción, la posible plenitud, la presencia posible.
pero últimamente no escribo. es como estarme suicidando lentito y de una manera neurótica (tipicamente mía) a veces cuando voy en el camión pienso una historia y la repaso, le cambio, le macheteo, y le muevo: pero no llega al papel y se desvanece. a veces veo un edificio vacío o limpio, los pliegues de la ropa de una mujer, o huelo un olor de ciudad indescriptible: entonces vienen a mi mente algunos versos, malos o mediocres es lo de menos, e igual los trabajo con un cincel imaginario, pero los dejo ir, dejo que mueran sin pena.
hoy me he dado cuenta: me estoy llenando de todos los cadáveres de lo que no escribí. estoy llena de basura, de frases inconclusas y argumentos transgiversados pero aún así me voy constituyendo por la falta. (a veces me pregunto que tanto es uno sus virtudes y habilidades... no, mas bien uno, lo que realmente es uno mismo, son los vicios y las carencias y las flojeras y, los suicidios inconclusos)

12.07.2007

(Чтобы быть восстановленным.)

Cajita de Música
Gema Santamaría
te voy a pedir que te vayas de mí.
que me dejes empezar a llorarte desde otras esquinas.
ya no desde la casa que tiemble, se deshace y se derrama,
sino desde la calles, desde un poder ver mi dolor en otras puertas.
necesito sentir cómo chillan también las marionetas,
lo mismo que los perros y las niñas.
necesito ver, al fin, que mi tristeza
no es tan grande ni tan digna.
que no quiebra otros párpados al ser relatada
que no da tanto frío el sentirla desplomarse,
que no es engañosa como una cebolla dulce y agujereada
que si se corta, llora
y sino, nunca se desangra.
dejámi partir y llevarme lo que es mío de esa casa:
no los libros ni los cafés quemándose en las tardes.
sí mi risa (la nuestra)
sí nuestro deseo abriendo nuevas piernas,
nuevos glúteos, entre las sábanas.
sí la intuición de que me besas
de que presientes mi olor acurrucándose en tu vientre.
pero sobre todo, déjame llevarme a la que fui, ahí,
habitando en el refugio matinal de nuestro cuarto,
la que soñaba con sólo cerrar la severa luz que hay en el ojo,
con la serenidad de quien (sabe) ha visto y probado la belleza.
y déjame llevarme también tu tristeza,
el incendio de tus ojos cuando se iluminan,
tu silencioso andar a tientas por la casa.
lo que quede, es tuyo.
yo me llevo en una caja,
ala cual bordaré tu nombre para que nunca salgas,
sobre la cual me pondré a flotar como una vela anaranjada.
le daré cuerda, tanta cuerda,
que se calle, que se muera, su breve invierno musical.

[hay que escribir, hay que escribir, hay que leer, hacer cualquier cosa que te evite estar en la realidad, hablar, hablar tanto que te vacíes volver a los inicios sólo por volver desesperada algo]

11.19.2007

Jugando-jugando al trompo

Girando-girando así como sí nada: de nuevo uno sin sentirlo siquiera va descartando con el giro, las vueltas no dadas, los caminitos de concreto que no se recorrieron (que no se recorrerán), las nostalgias a las que ya no se volverá (por un tiempo), las melancolías que detenían el giro (o lo impulsaban (cuestión de aplicación física)). Descartando las cartas no jugadas, desnudando los buenos juegos (ahora yo tocó aunque no tenga nada). Girando con la punta ya medio chata (chata la elecciòn mocha, la chocha, la simpleza, el chiste). Girando (tú lo dijiste amiga) no son cosas que uno amarre, (no hay nudo prehecho en la cuerda) pero el tiro sale y el trompo gira. Gira-girando-damisela: que uno también se echa en el viro cosas encima: extrañar al que se exilió por quién sabe que cosa, extrañar no entender sus confusiones (sus negaciones), intrañar tus necedades (tus des-va-ríos), extrañar la novedad del giro, odiar la profecía ya por todos aceptada (autorizada) que tarde o temprano el trompo vira y se detiene... Pero no temas, alguien tendrá el valor de alzar la cuerda, enrollar el trompo, jugar de nuevo damisela, que quieras o no rotar así te obliga: sobre su inicio todos los giros, vuelven.

Janik



***
Otros enseres: En cuanto al tema de mi foto, (ja) Pues es una buena forma de evitar que me agreguen costeñitos monosilábicos calenturientos. Claro está, en una incongruente muestra de aporía me dedicaré en pronto a rescatar mi fama virtual para que mi foto vuelva a salir en Google! como una de las primeras entradas a "sadomasoquismo". Por favor si eres un trasvesti burócrata, maestro de medievales o alemán, lesbiana intelectual adinerada, científico matemático-cuántico y/o cualquier raza de bulldog no te abstengas de hablarme en el msn. Recibirán una promoción exclusiva los primeros cinco mensajes. Se aplican restricciones.

11.03.2007

Sin temor a repetir-se/me

Zarabanda con Perros amarillos
Vicente Quirarte

XXVI
Las primeras campanas de noviembre:

Que se acabe este día.

Sus arenas se eleven hacia el cielo

y no vuelvan jamás.

Esconde sus muletas,

sus parches de mendigo, otros disfraces:

no dejes a su alcance

conjuros que lo ayuden

a ocupar otra vez el calendario.

Bórralo de tu mapa,

dale instrucciones falsas

y dile a todo mundo que lo pierda.

Que se acabe este día.

Aunque otros más negros se perfilen,

siente que lo engañas

cuando cierras los ojos.

La cicatriz no existe, y ya lo sabes.

No cerrará la herida, aunque la cures.


Janik


(Пусть бегут неуклюжеПешеходы по лужам,А вода — по асфальту рекой.И неясно прохожимВ этот день непогожий,Почему я веселый такой.
Припев:Я играю на гармошкеУ прохожих на виду…К сожаленью, день рожденьяТолько раз в году. Прилетит вдруг волшебникВ голубом вертолетеИ бесплатно покажет кино.С днем рожденья поздравитИ, наверно, оставитМне в подарок пятьсот «эскимо». Припев: Я играю на гармошкеУ прохожих на виду…К сожаленью, день рожденьяТолько раз в году.)

11.02.2007

El modo de la irrealidad, condicional o posibilidad...

De repente asi de la nada, a pesar de la luminosidad lineal y permanente, todo se viene abajo, con un estruendo indigno (cuál es el estruendo digno de un amor)(cuánto tiene uno que azotarse para rendir homenaje al caído)(cuánto tiene uno que caer para validar el hundimiento)(al final todo en está indiferencia es indigno chingada madre)(chingada madre). Dame tiempo, date tiempo, darle tiempo, danos tiempo. El problema claro está es el sustantivo (El problema real siempre es la responsabilidad ética de tener un objeto directo) Pero, chingada madre, que tiempo darnos (el verbo no importa, la acción está siempre supeditada no a la palabra sino al cuerpo) (y me inclino hacia ti y me doblego, con el cuerpo darte dandóme)(y ésta pinche lengua que no tiene un medio pasivo para entendernos)
¿Qué tiempo te doy mujer, tu elige: mi pasado-oral (de leyenda), mi presente escueto, mi futuro? Qué tiempo quieres, cuál ambicionas: copretérito, plusquamperfecto voz activa, un reflexivo en aoristo, un imperfecto...(que si te pudiera dar la eternidad (la internidad))
Y luego con el tiempo que me quede pensar: cómo de que manera, con qué rapidez (con cuál) hay que irse o quedarse, qué tiempo es el preciso (en que sistema y modo) para devenir contigo. Y luego está claro, mi amor maniático por el subjuntivo, eso es todo.
Janik

9.06.2007

Yo-yo

A veces no doy conmigo. Me desconozco de plano. El espejo ataca con una afirmación que me hiere:Si está eres tú. ¡Pero no, no puede ser, me hago un fuchi óntico! Parece tan extraño que el rostro aniñado, las muñecas gruesas, el cuerpo burdo, el andar con los pies demasiado abiertos, sea yo.
Me extraño de mi misma. No comprendo cómo puede ser que la gente nunca haya dudado de que yo, sea yo misma (de mi misma que bien puedo no ser yo ya, que puedo no ser eso que ven, eso con lo que hablan, engañarlos y decirlos que soy Tzitzi Janik Rojas Torres y a mis adentros repetir cualquier otro nombre (Scherezada, Lusitania o Lechugita (como la iguana de Gaby) da lo mismo). La duda me desdobla, me miro como ese bichito ruidoso que soy. Me doy incluso poquito de asco, porque no siento coincidir esa cosa extraña que veo desde mí, con lo que soy en mí, para mí. Mi nominativo no me cuadra con el genitivo y del acusativo ni siquiera hablemos...
Pero luego se me olvida que extraño es ser yo desde mí y que extraño es no coincidir del todo con uno mismo. Se me olvidan también las diferentes declinaciones de εγο, y el uso reflexivo del "me".
Sólo entonces puedo jugar al yo-yo de nuevo, sin que se me atore entre los dedos el hilo.
Janik

7.29.2007

Viejas amigas.

La historia es simple. Eramos tres amigas pero ellas dos eran las mejores amigas y yo era, digamos, la invitada al convite. Ambas me parecían fantásticas en toda la extensión de la palabra. Pero al final meti la pata con una y termine andando con ella digamos que algunos días. Luego se desegaño y me pidió que siguiera el chaca-chaca sin titulos nobiliarios.* Me negue (si que estupida fui) y todo se cayó ¿En pedazos? No. No en pedazos, peor que eso. Lento, con ese devenir de "nada en concreto" con el que es imposible la lucha. Cuando uno se enoja o se siente con alguien por algo la cosa es fácil, hablas el asunto en especifico y arreglas las cosas. Pero como arreglar lo que no es nada en concreto, cuando el problema está diluido en el aire, en el ánimo mismo ¿De qué hablas, qué dices? Ella ( mi ex de algunos días) me dejo de hablar paulatinamente. Caso perdido. Me arrepenti pero en esas metidas de pata la reversa es imposible. En el caso de ella, a quien directamente no habia hecho nada, todo fue aún más difícil. ¿Si no le has hecho nada qué arreglas?¿qué perdón pides? Todo es cuestión de vibras que se acomodan y aires extraños: nada tangible que arreglar, aceitar o cambiarle las tuercas. Hoy hable con ella por el msn después de darme valor para preguntar que había pasado, la respuesta tácita: nada en concreto. Le pregunte algunas cosas, me contesto bien, me dijo algo sobre esa nada. Luego todo quedo de nuevo hundido en la espera.
Es triste perder a un amigo porque te peleaste, se agarraron del chongo y todo eso. Pero es más triste así; cuando lo perdiste sin saberlo, lentamente, y cuando quisiste volver ya no encontraste camino. Al final puedo decir que la plática con Sule fue buena: aliviadora. Cuando nos despedimos quedamos de volver a hablar y nos mandamos un abrazo.
Nota mental: Cerrar puertas que no conducen a ningun lado y poner pestillos a lo que se queda inconcluso, pero nunca olvidar la llave para volver a abrirlos.
Janik
*Nobiliario: palabra que no encontre en la RAE, pero que si esta en la RAE como muchos se han dado cuenta, pero que deveras y no se porque yo encontre en un principio pese a que si está.

3.12.2007

Los negros tambien olvidan...

Hace mucho que no se conectaba. Hoy lo vi en el msn. Me sentí como en una montaña rusa. Su nick: I got married. La foto: él besando una chica de cabello ondulado y piel oscura. Mariposas en la panza, mariposas en picada claro está. A él lo conocí cuando yo iba en la preparatoria y si no me enamore de él, por lo menos me ilusione mucho. Y es que no todos los días se sale con un jugador de squash nigeriano de 1.90, con músculos de stripper y que piensa que eres la mujer más bella del mundo aún rapada. Nuestra relación no fue "relación" en estricto sentido. El venía por un torneo y cuando terminó regresó a EUA. Pero no fue el fin de la historia: vinieron visitas inesperadas, llamadas telefonicas de horas, regalitos inmensos, cursileria de esperar en el msn, planes. Luego me pidió que me casará con él. No respondí, la línea telefónica no se corto pero lo que se quebró fue otra cosa. Después lo normal: enojos, peleas, evasión, silencio. Entre los amigos le decíamos El negro y se le recordaba como el primer paso a la internacionalización. Y ya. Es es todo.
Pero no nos confundamos no es que aún lo quiera o que sienta perdido al amor de mi vida. Las maripositas en picada no son signo de corazón roto. Es más bien el recordar de repente que la gente sigue su camino. Nadie ni nada es imprescindible. Difícil saberse superable: suceptible de ser olvidado. Pasar a la lista de los caídos en batalla. Si, es una cuestión de egos. Infantil por supuesto, porque lo que constituye a la humanidad es el olvido... Y si claro, es maravilloso cuando después de tronar con el novio un día te levantas y dices: Ya no importa, ya lo pasado pasado... y lo superas. Pero, huy, que extrañeza más grande cuando el superado no es el exnovio, sino uno mismo...
Si tengo ego infantil y personalizado
Janik