7.28.2009

Siempre....

Donato tenía 15 años y yo 17. Mis padres se habían ido de viaje a Alemania, a la boda de una de mis primas de la familia de allá. Imposible decir que la casa fuera un aquelarre en aquellos días; nos dejaron a cargo de mi hermano menor y todo movimiento tenía que hacerse de noche ya cuando el dormía, además, mi hermana y yo eramos aún muy sonsas para cualquier gusto vicioso...
Serían a penas las nueve de la noche cuando Donato llegó a la casa, vestido de negro, con gabardina y botas industriales. Traía un amigo creo, no recuerdo bien, la cosa es que como hijo del mejor amigo de mi padre es de los pocos con tarjeta verde para llegar y salir de la casa con gusto, cuando quisiera (tanto así que de niños, él, por su status preferencial, nunca sufrió el castigo merecido por la destrucción total de nuestra casita de muñecas; hecho que aún le recuerdo con rencor).
No era tampoco que fueramos ajenos; desde que teníamos 8 o 6 años la tensión entre nosotros había crecido, liberada sólo una vez... en una barda de piedra... (pero no, no hablo ahorita de eso).
Estabamos con mi hermana Yunuen en el cuarto, mas a la menor provocación Donato y yo salimos huyendo a la sala (ya en ese entonces mi padre había hecho prevalecer la necedad de tener una camita en la sala para ver la tele (cama que ha sido testigo de muchas sodomas) (y que sigue siéndolo)).
No recuerdo como, pero en un instante él estaba encima de mí, con su cuerpo grande (me saca de mínimo cabeza y media), pesado, viril, grueso. Yo, nerviosa y excitada, temblaba; el nerviosismo me crecía desde las ingles, subiendo por el vientre hasta el pecho. Acercó su rostro y sosteniendome con una sola mano por la nuca me besó, y luego maripositas (¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!¡arete en la lengua!)(claro, después tuve que aprender que en realidad la magia del arete de Donato era que él sabía usarlo, y no el arete en si) (mito del dark-punk-porno).
Yo temblaba, y lo abrazaba por la espalda; él se separó de mi rostro y me miró a los ojos:

-Hace tanto tiempo esperaba por tenerte así- (o "hace mucho que esperaba para esto", o "hace mucho que quería que pasara esto" ó la más recurrente en mi memoria traicionera: "siempre quise que pasará esto", "Siempre quise tenerte así").

-Si, yo también- respondí atropellada y sonsamente, medio asustada por la sensatez de su diálogo (si era mucho que esperabamos). Después claro, según recuerdo siguió una buena sesión de bondage y sadomasoquismo con hielos (que no creo que entrara entre las cosas que "desde hace mucho tiempo" quería hacer... o eso espero...) (aunque que ¡que buena estuvo!....).

Pero voilà, ese es uno de los mejores diálogos que me han dicho,*: "Espere por ti, por esto, siempre (ó hace mucho, que en la vida mortal es casi lo mismo)".

Janik

*(ó uno de los mejores diálogos que se han atrevido a decirme pues implica aceptar la vulnerabilidad que implica sostener en la memoria al otro pese al tiempo).

1 comentario:

Lirva dijo...

Sostenerlo...

Besos, Janik***