
Cuando un huracán arriva a un lugar todo destruye: sin previo aviso, sin tiempo suficiente para asegurar el orden. Un intenso estadio huracanil y tras de él, la destrucción no prevista pero lógica como resultado de una catástrofe. Un huracán llega y destruye y a ti te toca lidiar con el desmadre posterior y volver a encontrar el orden...
Mi vida es un desastre.
Pero no paso ningún huracan (no tromba, ni trombón, ni tsunami, ni volcán advenedizo). Tengo la firme sensación de que salvo situaciones muy especificas (siempre posibles pero poco probables); cuando la vida de alguien está hecha un desastre reverendo se debe no a la acción de una sola catastrofe, sino al lógico resultado de los actos propios.
Yo, por exceso de negación o por falta de autoconciencia, no tengo claro como llegué a tal nivel de desorden, de desastre, de imposibilidad para aclarar las cosas (Descartes podría meterse un tiro, ó en su época un esgrimazo suicida, con sólo ver la no claridad ni distinción de mi existencia).
Los huracanes en la vida humana son poco probables: la lenta e inexorable construcción de un desastre masivo es muy común; pareciera que poco a poco fui juntando este desastre, esta inmanejable vida con todos sus excesos y carencias (de tiempo sobre todo). El problema es aceptarlo... aceptar que uno vive el desastre que uno alimento como a uno de esos pequeños monstruos de las caricaturas a los que comienzas a alimentar porque son lindos y terminan siendo grandes y poderosos entes en tu contra.
Yo estoy viviendo mi propia mancha voraz, que alimenté con un poco de dejadez, exceso de confianza y muchísima falta de organización... la pregunta ahora es ¿cómo matar al monstruo? ... porque no creo que, como en las caricaturas, se deshaga con agua o con una aguja....
Mi vida es un desastre.
Pero no paso ningún huracan (no tromba, ni trombón, ni tsunami, ni volcán advenedizo). Tengo la firme sensación de que salvo situaciones muy especificas (siempre posibles pero poco probables); cuando la vida de alguien está hecha un desastre reverendo se debe no a la acción de una sola catastrofe, sino al lógico resultado de los actos propios.
Yo, por exceso de negación o por falta de autoconciencia, no tengo claro como llegué a tal nivel de desorden, de desastre, de imposibilidad para aclarar las cosas (Descartes podría meterse un tiro, ó en su época un esgrimazo suicida, con sólo ver la no claridad ni distinción de mi existencia).
Los huracanes en la vida humana son poco probables: la lenta e inexorable construcción de un desastre masivo es muy común; pareciera que poco a poco fui juntando este desastre, esta inmanejable vida con todos sus excesos y carencias (de tiempo sobre todo). El problema es aceptarlo... aceptar que uno vive el desastre que uno alimento como a uno de esos pequeños monstruos de las caricaturas a los que comienzas a alimentar porque son lindos y terminan siendo grandes y poderosos entes en tu contra.
Yo estoy viviendo mi propia mancha voraz, que alimenté con un poco de dejadez, exceso de confianza y muchísima falta de organización... la pregunta ahora es ¿cómo matar al monstruo? ... porque no creo que, como en las caricaturas, se deshaga con agua o con una aguja....
Janik







