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7.24.2009

modelado en barro


...entre a la clase quince minutos tarde, como siempre,y como últimamente en la compañia de Gabriela, ambas con el paso tranquilo y toda la inconciencia del mundo con respecto a cualquier reloj y cualquier manecilla...

Cuando entré al salón había cerca de veintitantos inscritos, en el fondo perdiéndose entre tantos, con camisa caqui una talla más grande y unos jeans deslavados estaba Jorge. Entre cruzando la mitad del círculo, contrario a otros años, me presentó; "ella es Tzitzi",a lo que yo contesté: "La ayudante general del jóven", alguna que otra risa, y yo dije "y ella es Gaby, nuestra amiga". El círculo se abrió y me sente al lado de Jorge. Saqué el libro de cabecera de este curso; la compilación de Jose Vasconcelos de lecturas para niños, el Ulises Criollo y mis plumones. Mientras yo explicaba a los presentes que escribiríamos un ensayo a lo largo del cursillo, Jorge hojeaba el libro que acababa de darle.
Luego comenzó a improvisar...

Habló de oriente, de la racionalidad dividida, de la concepción de occidente, de la construcción del otro, de la literatura, de lo sagrado, de Hegel, del idealismo y el materialismo y de cómo cambiar el mundo, de la raza cósmica...

Algunos chicos alzaron la voz al final del salón, se discutió un poco, Jorge, necio, no dio mucho la mano a torcer... pero es que hay, a veces, algunas necedades luminosas, algunas que se perdonan, es más que se agradecen (hay quienes consensan, quienes toleran y bajan la cabeza o hay quienes indiferentes prefieren ignorar; hay que tener mucha voluntad y mucha pasión para la necedad, sobre todo, cuando implica que de la idea se vaya a lo material, y no al revés, por más que digas... hay que tener tanta voluntad para no pedir perdón a nadie por creer en serio, de verás)(hace quizás más de un año que no nos sentabamos juntos a dar un taller)(el gigantesco cartel rosa que colocaron por toda la biblioteca decía: "Curso-taller impartido por Tzitzi Janik Rojas", me sentí a vergonzada, no, en realidad yo era tan presa de escucharlo hablar como cualquiera en el aula (como el mismo), y no debería mi nombre de aparecer sin el suyo(luego pensé que a él, tanto tanto, no le importa y me sentí tranquila)).

Al final del taller nos presentamos: un desliz del tiempo me hizo saber que no, que ya no eramos los mismos muchachos que eramos hace 5 años cuando dimos nuestro primer taller. Que el tiempo para bien, entre nosotros, había cambiado, pese a los 5 años que hemos estado juntos contra todo, contra nosotros mismos muchas veces, y contra nuestras propias decisiones, siempre un tanto cuanto nefastas y contradictorias. Él se presentó: "Jorge Posada, tallerista en la UNAM y el INBA, publicado en Tierra adentro". Mientras que yo y Gabriela nos presentamos; "Me llamo Tzitzi Janik , estudie filosofía, ojalá que vuelvan y que les guste el curso", Gabriela me la mató: "Me llamo Gaby, a veces escribo boleros sin éxito, y me dedico a la escultura", Jorge puso cara de sorpresa (quizás esperaba una breve reseña de nuestro curriculum como hubieramos hecho años antes), "Si Jorge, Gaby hace modelado en barro, ¿no sabías?"....

("en realidad somos, lo que de nosotros hiciste" tendría que decir como nota personal para ti nuestro epitafio)

Que gusto estar a su lado, poeta, perdón, pequeño ewok

Tzitzi Janik

5.06.2009

Bolero hechizo


No estoy ahí: no estoy en la puerta marrón lechoso de tu departamento, no estoy en los homenajes expresos ni en las líneas entrecortadas que entre líneas niegan; no estoy en la muestra contemporánea de cine (ni en la selección nacional, ni en el festival de cortos) como recuerdo errado que no debiera ser, no estoy, ni siquiera en las mentiras que dices sobre mi cuando despuntan las madrugadas como queriendo, que no este más deveras.

Y no estar es, amor, la libertad más infinita.

Porque se está mejor sin estar deverás: escondida entre los actos más más simples (en la elección por ejemplo de una cuenta de correo, la exclusión siempre planeada de mi nombre entre las rimas que de hecho no rimaban, en la repentina argumentación de que no hay pasado para cualquier banqueta, para cualquier calle donde yo haya caminado, en la afirmación continua de mi míopia como justificación a cualquier ceguera).

Sonrío, en una mezcla de confunsión y sordera: contigo, a veces, verdaderamente se está mejor sin estar deverás.

12.09.2008

Diciembre


Es Diciembre y me pesan los huesos: llevo un lastre de cochambre, nidos de cabello con nubes de polvo y virutas. Me siento tan débil para abandonarme a mí misma, a pensar los ochenta minutos de la hora, en que es hora de lágrimas... Se siente el viento frío que nos dará en el rostro al doblar la cuadra, se puede casi observar el azul intenso, pesado y temible del cielo que vendrá. Pero me entretengo en contar los octubres, los diciembres... los noviembres. Cápsulas de polvo que uno, con el tiempo, se entretiene en reventar, con la afilada, punta de la uña. El miedo no es a envejecer (quizás si, quizás un poco) el miedo es a sentir que no se ha vivido, lo suficiente, que no se ha sacrificado todo lo que se tiene que sacrificar para saber que tan miserable puede ser uno. El miedo a no echar a perder lo suficiente, el miedo a mirarse las ropas aún blancas, aún pulcras, y la puerta entre abierta del cuarto, porque uno no quiere perderlo todo.
El miedo a huir de huir, y su vacío.
Diciembre transparente: como una lamina de vidrio que te permite hacer el recuento del dónde, del quién, la rugosa sensación del empalme de tus dedos, que no volverán. Hacerse un ovillo en la cama y pensar en no levantarse hasta el año que siga: con el pesado cielo azul y el frío, con la esperanza renovada, de que todo lo perdido vuelva, que todo lo desconocido se parezca de golpe a ensuciarnos la ropa, y que en algún lugar se levante, por fin, el mar que tendremos algún día.

5.29.2008

Cuento de navidad (los tiempos son en realidad intercambiables, lo importante son las visitas)

Presente. Me senté, literalmente, a platicar con un amigo al que admiro mucho. Me dijo, cosas que yo ya sabía pero que a él siempre le gusta atesorar. Le saque una que otra idea implantada de su cabecita sobre mis desapariciones. Una y otra vez le repetí que tenía que madurar, pero en la comisura de sus labios algo escondía. Yo adiviné: hay tantas cosas que él sabe, que yo ignoro, por ejemplo de la soledad. Un instante, como una línea recta en el aire, pensé en madurar. Como un proyecto, como una meta. Pero luego pensé que es imposible, es como si uno decidiera de aquí en adelante ser sabio. No se puede, también creo que tengo que sacar de la lista de lo posible la calma, el antidramatismo y cualquier refrán que hable de no cometer siempre el mismo error.
*
Pasado.
*
Futuro. Lo vi inconfundible en el pasillo y le grite, hasta corrí, y por estos días me veo ridícula corriendo. Era un maestro al que admiro muchísimo, un tanto porque representa alguien que para mí es tan importante como lejano (porque el tiempo, y la ausencia (o la presencia informe) se imponen) y otro mucho, porque me enseño (mucho). Me dijo: que había leído mi blog (y yo me puse roja, roja, como niño gerber) (lo primero que pensé: ojala no sepa lo que es hibristofilica, ojala no sepa lo que es plyiterofilica... y así un rato), que pensó en cómo hubieran sido los blogs en su época (luego yo me proyecte y pensé en cómo hubiera sido el blog de Platón, o si el de Sócrates hubieran sido sólo Podscast). Luego me dijo que lo analítico es sólo una herramienta que se aprende a usar y que todos los filósofos son humanos. Lo abrace, porque me sentí muy alegre (como cuando uno encuentra, sólo porque destelló un instante, un arete que estaba perdido) (o cuando ves en la calle una moneda que brilla, y la recoges) O como cuando al sumergirte, en el fondo azul de una alberca, encuentras cualquier objeto olvidado.
Janik

3.24.2008

Feliz Cumpleaños Nostálgica anónima...

Recuerdo el primer día que hable contigo. De pocas personas puedo decir eso. Estabas vestida un poco extraña, hablabas sin mirar a los ojos. Recuerdo que te pensé un poco petulante, sensiblera, presumida de tus amistades, y yo que por esos días pasaba, quizás (no lo recuerdo con certeza), por una de mis tantas crisis amistosas, te sentí tan ingenua, con tanta fe en los amigos. Te sentaste en el mismo lugar entre las camas y dijiste que estabas cómoda en el piso. Pensé que había tantos lados oscuros que no conocías de la amistad que yo había tenido que aprender del modo difícil. (De esto sé que no te había hablado, porque bueno,"me callo tantas cosas; que tendremos que hablar cuanto tú quieras"...) Luego te fui conociendo. Eras la vecina del piso de arriba, luego Gaby (siempre Gaby, sin nombre artístico). A veces platicábamos en el elevador, rumbo a la escuela. A veces tenías el cabello despeinado, olvidabas libros, a veces te encontraba corriendo y no te seguía el paso porque acostumbro caminar muy lento. Tomabas clases con algunos de mis maestros. Hablábamos. Después un día, no sé, no estoy segura (pero esa es la magia, recordar el cómo y la sensación, pero no el instante en la línea del tiempo) hablamos del nosotros, de allí pa´l remolino: la soledad, la ciudad, sus coches, el pueblo (el que tu dejaste, el que dejó mi padre), los versos, el amor, el amor que no encontrábamos, el perdido (quizás te hable de mi novio de la prepa y tú por tu lado hablaste del chico del piano). Recuerdo mucho algunas de tus desilusiones y me sentí hermanada porque yo ya las había sufrido. Comprendí, Gabriela, que tu ingenuidad no nacía de la ceguera sino de la luz... y contrario a lo que podría haber esperado de mí, no te tuve envidia sino cariño. Luego hablamos, yo sé, de los amigos, de las oscuridades de la amistad y de no estar solos, de no querer estar solos. Me enamoré de nuevo y ahora fui yo la que te conté, porque tú ya habías pasado por eso (por los fantasmas). Hace ya tiempo (¿hacer ya tiempo? ¿hicimos tiempo? ¿lo creamos nosotras en las noches con el ruido de las avenidas?) que te conozco. Ahora hablamos de la gente que se va, que fluye, de los amores que se nos escaparon (jugamos a ser Penélope sin éxito (ellos jugaron a ser Odiseo, pero les falló el regreso)), hablamos de cosas un tanto cuanto más maduras (déjame aquí hacer regodeo filológico (por mero odio a la palabra): que maduro puede ser prudente, juicioso, entrado en años, pero también se dice de la herida infectada...), lees mis textos (inmaduros todavía (gracias al cielo(¿a cuál?))), me corriges la ortografía y tomamos café, y de nuevo giramos (como nubes sobre una plaza con fuente(como nubes sobre cualquier plaza) sobre los mismos temas, que si la soledad, que si la sintaxis, que si Bonifaz Nuño, que si nuestros nuevos amores son de verdad nuevos, o son el mismo nomás que con otro "ganador del premio grande", que si esperar con el sudario... Sabes mis secretos, y una que otra cosa malsana (sabes también que estoy llena de infantilismos, de exageraciones morbosas, risas maléficas y de una nostalgia que carcome, que oxida). Sé de tí que eres la misma ingenuidad de luz, aunque ya no andes tan despeinada y te pongas botas de tacón, aunque sepas ya tantas cosas de la vida, tantas. Aunque ya no puedas abandonar la ciudad y no allá huida al sindicato de los citadinos.(Ayer quise subir a platicar contigo, nomás, y recorde que andabas en tu pueblo. Que bueno que no te cambiaste, que sigues siendo la vecina, la prima que no tengo porque soy huraña para eso de la familia fuera de casa). Que soy yo ahora (de nuevo) la de la fe ingenua (de la que al fin y al cabo no me curo porque siempre llega alguien nuevo (como tú) que me contagia). Al fin sólo puedo aceptar que lo de tu cumpleaños es un pretexto amiga, para decirte que te quiero muchísimo y que la soledad, como dijo Bonifaz, es una ilusión adolescente, sobre todo cuando uno está a tu lado.
Con muchísimo cariño.
Tu amiga.
Tzitzi (Janik)

Bonifaz Nuño, Rubén.

12

TIGRE la sed, en llamas, me despierta;
hambre mi corazón. Y el rostro
de las cosas me observa; el medio rostro
de lo que va naciendo: mi morada.
El naciente en la noche,
el rostro para el día de mi rostro.
Rojo contra mis huesos, con el número
de pasos ya contado.
Privado ya de tiempo desde ahora.
Se dice aquí, se afirma, aquí se habla,
aquí se duerme en compañía;
ni un paso más allá me pertenece.
Y desato mi lengua, y mis orejas
abro, y aclaro el quicial de mis ojos,
y el nombre que ensayaron mis abuelos
recuerdo, y recompongo
mi linaje de voces más lejano.
Nube de humo en mi cabeza,
ánimas torturadas, divisoria
culebra, hielo de la espada;
lazo de mis palabras por la calle.
Aquí te nombro hermano, como esposa
te adorno aquí, como a mi madre
y mi padre te llamo, te preservo
como ciudad rendida en la abundancia.
Sólo mientras vivimos merecemos,
sólo mientras estamos, mientras somos,
al menos, alguien que ha nacido.
Y logramos, mirándonos,
el portal de entrar juntos, y la puerta
de la casa que hacemos perdurable.
Y la llave.
No hablaba todavía, y lo que pido
estaba ya en tu mano.
Toda mi gloria en esta llave tuya
que lleva a tu presencia; todo
mi deleite, ceñirte en lo que nombro;
a tu fe convertido, y conciliado
en lo que acaso es verdadero.
Aquí tan solamente, y un instante.
Ya sin poder cambiarse, ya tendida
quedó mi raya, desde el alba
en que vengo a ser hombre.
Un instante no más para encontrarte.

P.D. Que se sepa que el "anónimo" de tu seudónimo, no es un nombre bajo el cual se esconde otro nombre, sino más bien un gremio al que muchos nos suscribirnos , como para hermanarnos.

3.23.2008

Ya de paso, por el mero gusto de la compañia (la presente y la perdida), que nostalgia ésta que corroe...

Rubén Bonifaz Nuño.

38


ESTA noche de trenes,
de poblaciones emigrando,
de corporales sueños, de violadas
respiraciones en la arena
movediza del viaje, lo recuerdo.
(Fue, tal vez, necesario el incipiente
amor; callar a solas con extraños,
y las cosas más tiernas,
mientras la boca se endurece
y una crecida barba, de cadáver
reciente, me prolonga.)
Y sin embargo, cuántas veces
te habrán reconocido; por los ojos,
o por la ausencia que dejaste;
por el cabello sobre el hombro, al irte,
y el andar que descubre lo que eras.
Pues sé que nos pusieron,
al nacer, otro nombre, y un camino
que recorrer, y un tren para el camino.
Un tren sonámbulo que huye,
en dirección opuesta, irreversible,
de los que cruzan ya perdidos;
por un saludo heridos ya de muerte,
marcados para siempre, señalados;
buscadores de un signo en la mazorca
muchedumbre de rostros.
Y todo esto sin falta, aconteciendo;
todo pasando,
todo viniendo y alcanzando y yéndose.
Amiga, no me olvides; no me olvides,
amigo; no te pierdas, espérame.
Como a la máscara del baile,
vengo de lejos a ocupar mi cara;
por detrás y en silencio, a mis balcones;
lacrimales, al sabor de mi boca,
al olor de las cosas que esperabas.
Estoy sin tierra firme; estoy saliendo,
a donde quiero, de estas últimas
lentas horas de viaje que termina;
sombra larguísima, pantano
de silbatos, de ruedas que repiten
su palabra distinta a cada uno;
estaciones mendigas, como fechas
alumbradas apenas, donde duele
lo que se aprende dormitando.
No me olvides, espérame.
Yo, el de las cartas sin destino;
el de palabras no creídas,
el que siembra en lo oscuro, te lo pido.

1.12.2008

Ay yo no olvido al año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas...

El año pasado:
  • Me reconcilie con un amigo y me peleé con otro.
  • Mantuve una relación lo que se dice año y medio (worales para mi).
  • La terminé en dos días (worales de nuevo).
  • Estuve en: Michoacan, Guanajuato, Jalisco, Sinaloa, Hidalgo, Monterrey y Taumalipas (worales para mi buen ranking de pata de perro)(de ésto si estoy muy orgullosa).
  • Presencia la tormenta de mi vida.
  • Aprendí lo básico de un nuevo idioma y abandone cuatro materias (worales para mi no-ñoñez).
  • Perdoné y abrí una ventanita nueva (worales eso también es nuevo).
  • Me reprobaron por lesbiana (o freak gramatical aún no sabemos bien porque me reprobó el de alemán).
  • Ah y por lo mismo deje de acosar maestros. (cuando se decepcionan pueden ser peligrosos).
  • Fuí capaz de decidir correctamente entre una vieja pasión y una pasión tambaleante. Entre viejo amor y nuevo amor.
  • Pasé Ruso con 9. (Hip-hip-hurra).
  • Hice un trío (no precisamente musical), y me reí del trío que hice.
  • Hice dos nuevos amigos fantásticos (deutschfans).
  • Comencé a escribir una novela y la abandone (lógico).
  • Gané dos becas, comencé un proyecto académico y perdí un montón de concursos.
  • Di tres talleres de Literatura junto al loco de mi amigo Jorge (que sigue siendo mi loco mejor amigo)
  • Y dicho sea de paso no me ha demandado ningun ex (bien podrían)
  • Comencé un nuevo taller de literatura con Gaby (que descubrí me entiende demasiado bien) en el que pienso que todos son genialmente locos buenos escritores(ay que lindo).
  • Me reí de que comenzaran a andar dos ex míos (jajajajaja aún me da risa).
  • Me hice un arete en el labio, uno en las orejas y uno en la lengua (para mas aclaraciones: no parezo alfiletero ¿eh?)
  • Enseñé a alguien la importancia de algo, en la vida, no se qué.
  • Me mordí el arete: besando, chupando, comiendo tacos, lavándome los dientes (ouch).
  • Consegui una carta de recomendación de Rubén Bonifaz Nuño.
  • Le di un abrazo, y de nuevo me puse a chillar.
¡Olé con eso me doy por bien servida! Que buen año, señores.

¡Y que este año sea de mil florecitas luminosas para mi, me siento de perlas!
Janik

5.15.2007

¡Feliz día del maestro! (¡Aprovechemos el puente!)

¡Feliz día de descanso: A mi papá que es maestro pero más a los maestros que son papacitos (¡mi complejo de Edipo: Ajua!) A los maestros de maté que se dejan seducir por los escotes (¡pase la prepa señores!) A las maestras que usan falda y doblan las piernas (¡gracias mini-falda y sentadas en el piso!) A los maestros que nos tienen paciencia y que fingen poner atención cuando hablamos... ( se iran al 5to cielo) A los maestros de física que cumplen las fantasías sexuales de sus alumnas (aunque se vallan sólo al 3er cielo) A los maestros feos que invocan los apodos (Felicitaciones especiales a La camarona, Yoda, Fosi y SS) ¡A Yazmin que aunque no use falda si es maestra!(¡Feliz cumpleaños Yaz!)!
A los maestros con cariño
Janik