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2.15.2010

Monólogos del paludismo


Monólogo quejumbroso. "Debí de haberte dicho que te fueras antes, cuando doliera menos" .Pensé la frase y luego pensé que era la frase perfecta para un rompimiento amoroso y no una frase que le dedicas a tu vecina cuando se cambia de casa, pero así soy, hace ya tiempo Oso me había dicho, y Jorge, y Astrid, que mis relaciones amistosas son noviazgos sin sexo. Cuando platiqué al turco, se rió de mi: quince minutos de tu casa no es mucho. Pero nada es mucho ni nada es poco dependiendo de como midas las distancias. Así como ella se despidió del edificio, del 604 que encerró tantas historias nuestras, yo me despedí de esa puerta marron oscuro y me sentí como aquella niña que piso por última vez su escuela secundaria, para nunca volver. Con el tiempo te acostumbra: los lugares pierden significación con la cotidianidad... salvo aquellos lugares donde anida una deuda... sonrío. Por lo menos sé que a la puerta del 604 no debemos nada, así que espero que con los días el nudo en la garganta se me pase. La deuda, gracias al cielo, la tenemos entre las manos apretada como un acuerdo. Lo bueno es que lo que nos hiere es nuestra maldita melancolía y no un alejamiento verdadero. Al final, lo que es seguro es que no pienso cambiar la entrada de mi celular, aunque bien sé que debería de decir "Gaby Prima", siempre dirá "Gaby vecina", porque buscando la acepción en el diccionario, todas las definiciones le quedan:

vecino
, na.

(Del lat. vicīnus, de vicus, barrio, lugar).

1. adj. Que habita con otros en un mismo pueblo, barrio o casa, en habitación independiente. U. t. c. s.

2. adj. Que tiene casa y hogar en un pueblo, y contribuye a las cargas o repartimientos, aunque actualmente no viva en él. U. t. c. s.

3. adj. Que ha ganado los derechos propios de la vecindad en un pueblo por haber habitado en él durante el tiempo determinado por la ley. U. t. c. s.

4. adj. Cercano, próximo o inmediato en cualquier línea.

5. adj. Semejante, parecido o coincidente.


Al final, cual misa dominguera, es cierto: su calma es mi calma, y su felicidad la mía, la melancolía de tocar puertas aledañas, pasa rápido.

Monológo novísimo
. Sale maestra del horno: así, recién salida de los créditos me dieron tarjetón de estacionamiento y una credencial con unas grandes letras rojas que dicen "Docente". Me sentí llena de alegría y emoción. Un reto pero también una oportunidad, y después de refunfuñar 15 minutos por el nivel de fresez del ambiente, me puse contenta: contrato y pago decente de docente, y horario mañanero. En la cabeza tengo a cuatro maestros. Ellos ni han de saber que los tengo en la cabeza desde el viernes... no sólo por el terrorismo cibernético del que he sido presa (jo) por parte de alguno... no, no por eso. La razón para tenerlos en mente es que es la primera vez en mi vida que daré clases de filosofía: quiero ser como ellos, quisiera agradecer sus enseñanzas emulándolas, pues tengo claro que la única manera de agradecer de verdad es compartir.
Mañana a las 7 de la mañana, bañada al más puro estilo Bugs bunny (si con agua fría de manera cruel y madrugadora) estaré frente aun grupo de bachillerato de 30 jóvenes. Que San Sócrates de los Daimons me bendiga, y que por San Sartre de la desobediencia civil me obedezcan.

Monólogo de media tarde. Pero ningún San Saussure me protegió está mañana que di mi primera clase de francés para los jóvenes Uvmescos de bachillerato.
Me recordaron tanto a mí. El grupo al que le doy francés es el grupo de excelencia académica de la UVM, se me revolvió el estómago. Tenía ganas de decirles que dejarán el grupo, que eran mamadas, que mejor revueltos que juntos, que... pero me di cuenta, alegre, que no llegaban ni a la mitad del grado de ñoñez al que yo fui expuesta en mis años mozos.
En una orilla un joven muy bromista me recordó a mis amigos de la secundaria, una muchachita muy bonita y déspota me recordó a Vera, otro de lentes atrás era igual a mi hermano y, en primera fila una parejita, ella de cabello largo y una mirada inteligentísima, el moreno y arisco, agarrados de la mano, y reclinados uno sobre el otro. Me dieron ganas de reírme, pero los nuevos maestros de francés no bendecidos por Saussure no debemos reír en público: - Por favor nada de manos- afirmé, y luego no me contuve - Yo también estuve enamorada en la prepa y ahora me toca mi venganza- les sonreí.

Después de comprobar que a los pobres chicos les habían estado viendo la cara con 2 años de francés nivel preescolar nocturno, terminé la clase. Al finalizar y guardar mi manzana (¡me dieron una manzana en firmas!) la chica de cabello largo se acercó a la mesa: -¿Y qué paso con su enamorado maestra?- Ahora ya con el salón vacío solté la carcajada: -No estás para saberlo ni yo para contarlo... (hice una pausa prolongada)... Está bien, pueden agarrarse de la mano en clase ¡bésense si quieren! es en serio, es más, siéntese en el punto ciego detrás de la columna y abrele las piernas: aprovechen. (la alumna puso cara de espanto y yo ruego que no se haya espantado demasiado). Es más, que sean besos de lengüita. Nos vemos el miércoles (le sonreí de nuevo)- acto seguido, me fui casi corriendo del salón; se hacia tarde.

2.02.2010

Seguro así nos vimos la Becerrina, Gabriela y yo en el concierto... claro que mejor vestidas... jejejeje

Ah, claro y aparte nos pusimos recursis en ese momento... pero vamos, ¿Quién no ha dicho con todo su corazón: Wait... they dont love you like i love you...?

1.11.2010

Reglamento de Seguridad para sextos pisos contra ataques zombies

[El presente texto fue encontrado la mañana del Lunes 11 de Enero del 2010 entre las ruinas del edificio B-1, tras un ataque zombie perpetrado entre las 2.00 y 4.00 AM de manera simultánea en dos departamentos contiguos. Por su contenido el texto fue catalogado como un "Reglamento de Seguridad para sextos pisos contra ataques zombis"; es obvio que el texto no fue seguido al pie de la letra (de hecho se sospecha que la interpretación del reglamento hecha por las víctimas fue errónea).]



1. No te expongas: la gente normal no lo hace, cierra puertas y ventanas con maderos y siéntate en cuclillas de cara a la pared, no dejes nada salir, ni a nadie entrar. Tal vez no conserves la vida pero si la calma, si no te mueves tarde o temprano estarás sitiado.

2. No veas luces donde no las hay. No confundir con estrellas las luces de neón, y no confundir mucho menos el pequeño resplandor de un vidrio roto con una estrella fugaz. Cualquier destello desprevenido atraerá a los muertos.

3. Cuando una persona amada es mordida se convierte en otro; no la mires a los ojos ni intentes convencerla de su humanidad, ya no es la misma persona. No te detengas por ella. Déjala atrás.

4. Como en la Biblia, quien quiera salvarse será salvado. No gastes fuerzas, provisiones y escondites en aquellos que no tienen el valor de salvarse solos. Tampoco cargues con quien de hecho no puede salvarse.

5. No gastes municiones en los zombies; puedes matarlos con un palo o un machete destrozándoles el cráneo. Las municiones son para otros seres humanos; mujeres, viejos, niños... e inválidos. Perfecciona tu técnica de carnicería.

6. No esperes sobrevivir, no esperes, de hecho, nada.

7. Despídete o clama por ayuda en el momento preciso: los hombres no escuchan una vez que sus ojos se han nublado. No esperes salvarte si no abandonaste la ciudad a tiempo.


[Las víctimas claramente no siguieron el reglamento. Sus cuerpos no han sido encontrados. Se sospecha que se convirtieron en una suerte de zombies que siempre esperaron... o fueron devoradas por ellos.
Gabriela Samia Badillo Gaméz
Tzitzi Janik Rojas Torres]

10.13.2009

Para ser más valiente

Me gusta mucho está canción del chileno Stambuk, así que desde ayer la traigo en repeat. ¿Mis párrafos favoritos?

"Porque si algo yo aprendí/Es que nada es por siempre/Y que mientras mas me de/Más me daña la gente/Así que si me vas a herir/Mejor no lo lamentes"

y

"Y ahora dime que tengo que hacer/Para ser más valiente/Y quedarme un ratito aquí/Contigo"

Ps. Acabo de pasar al blog de mi bien llamada соучастницa; ayer ya de tarde, gastando horas en malteadas y subjuntivos hablamos del tiempo, pásele a su blog para echar un ojo a la conversación, que a mí, me ha gustao su síntesis:




5.17.2009

Manifiesto de Sísifo ó El manifiesto posible para reconstrucción inevitable


-Cuando una persona dice te amo debería ser obligatorio quedarse; para decir que no, para mentar madres, para llorar, para callarse, o en el peor de los casos, decir te amo también.

-Quedan prohibidas las comedias de amor: Hugh Grant no existe, es un imaginario colectivo de mujeres solteronas.

-Hay personas que te duelen en diferentes partes del cuerpo. Los inocentes se duelen en el pecho. Los traidores en el vientre. Los vehementes duelen en la piel. Y en los ojos se duelen los que esperan. El amor verdadero se intercala entre los brazos y la caja toráxica. La acupuntura sólo sirve para atenuar los dolores.

-La enseñanza de Toy Story: Los amigos no son muñecas que se guarden en vitrinas. Y si te enamoraras, y si lo hicieras; las muñecas no deberían permanecer guardadas (nunca).

-Incluso el intelecto debe doblegarse, en algún punto, a José José. El triste y la Nave del olvido son himnos underground de media noche.

-Uno se acostumbra a enamorarse; pero el desamor siempre es nuevo.

-Para hacer oficial un corazón roto debe escucharse treinta y cinco veces sin interrupción No surprises (o ponga aquí su canción favorita de Radiohead).

- Deben quedar desterrados del amor: los egoístas de su soledad, los que no devuelven las llamadas telefónicas, los que se sequen las lágrimas después de llorar en baños blanquísimos, los que miran por la ventana de un hotel con las explicaciones pudriéndose en la garganta. Los que abandonen la casa antes de que se derrumbe.

-Prisión perpetua a quien deje que las palabras se vacíen.

-Pena de muerte para un sólo caso: los cobardes. Los que no sepan mentir, los que, en la ruleta rusa, no se atrevan a gastar la única bala.

[ también en: http://aurapieldeluna.blogspot.com]


2.08.2009

Ensayo de una huída.


Las manos me sudaban frío al salir de la casa. A mis padres les dije que me iba de viaje "con unas amigas", barajé unos nombres al azar y con la mochila de camping llena hasta el tope salí de casa. El truco principal consistía en que ellos no me siguieran, que creyeran que la madre de quelqu´n nos recogería en la mañana. Tenía miedo y al aire frío que se arremolina en la esquina de Loreto me daba en la cara. En una palabra, cuyo acento no podría pronunciar, estaba atrapada toda mi vida; crucé la calle balbuceando. La noche anterior había hablado, en una cafecito del centro, con Gabriela y Jorge, de ella comprendía la complicidad de la aventura estúpida (hubiéramos sido cómplices casi de cualquier cosa, con tal se sentirnos siempre juntas), de él, pensaba que éste podría ser quizás el único hecho que él aceptaría en público como merecedor de respeto. Pase de lado al metrobús, algunas gentecillas se apretaban la pañoleta o el gorro en la cabeza para cubrirse del aire mañanero de un jueves cualquiera. El día tenía una connotación específica; la mujer que fue jueves, no quizás por la inteligencia para desmantelar el absurdo, sino, por la facilidad de ser engañada y construida, en un mismo movimiento, por aquello que combate. Cruce la calle y pare enfrente de la Cava. Desde hace años me había dado cuenta que esa era la ruta de los trailers y camiones de carga para salir de la ciudad, deje mi mochila en el piso y levanté el pulgar: alguno se detendría. El cabello se me revolvía en el rostro, pensé entonces que yo también le debo mucho a quienes han sido gente de mi gente, por ejemplo a Alondra le debía la aventura, el arrojo, la admiro, pensé; nadie nos hubiera convencido de tomar raites; me cambio la vida, para luego desaparecernos mutuamente. No quedaba de otra. Diez minutos con el pulgar arriba y un trailer de dos cajas se detuvo casi dos cuadras adelante. Sus colores rojizos pasaron como un flash. Me quedé un segundo en seco para luego correr arrastrando la mochila. -¿A dónde va?- le grite al conductor, quien se veía diminuto desde la caja del trailer casi un metro arriba. -Para La Paz - contestó. El hombre ni joven ni viejo tendría acaso unos 50 años, tenía esa vivacidad que evita a la gente envejecer por dentro, pese a que el cascarón se eche a perder con mayor facilidad. Me subí al primer peldaño de la cabina, asome la cabeza, varias fotos de algunos niños pegadas en las orillas del parabrisas me dieron seguridad: la sensación de haber ya estado allí (con otra gente, con oto ímpetu, con otro futuro desconocido, pero allí). -¿Me lleva Don?- me veía acaso los ojos y la mitad de la tetera. -¿Hasta allá?- contestó riéndose un poco. -Hasta donde me soporte, y hasta donde le guste- hubiera querido que Gabriela escuchará el acento que me salió, desempolvándome la voz, que sirve para ofrecésele a un hombre sin demasiado compromiso. -Pues súbete- una risa áspera antecedió al hombre abriendo la puerta.
Aventé la mochila, él me tendió la mano, helada y gruesa, me subí. Justo cuando el trailer comenzó a avanzar vi pasar por la ventana a mí padre caminando hacia la parada del camión, rumbo al trabajo. Contrario a lo que esperaba de mí, pegue el rostro a la ventana como un niño que ve a través de la vitrina de una juguetería un nuevo videojuego. Yo también veía un juego: mi vida que dejaba pasar.

3.24.2008

Feliz Cumpleaños Nostálgica anónima...

Recuerdo el primer día que hable contigo. De pocas personas puedo decir eso. Estabas vestida un poco extraña, hablabas sin mirar a los ojos. Recuerdo que te pensé un poco petulante, sensiblera, presumida de tus amistades, y yo que por esos días pasaba, quizás (no lo recuerdo con certeza), por una de mis tantas crisis amistosas, te sentí tan ingenua, con tanta fe en los amigos. Te sentaste en el mismo lugar entre las camas y dijiste que estabas cómoda en el piso. Pensé que había tantos lados oscuros que no conocías de la amistad que yo había tenido que aprender del modo difícil. (De esto sé que no te había hablado, porque bueno,"me callo tantas cosas; que tendremos que hablar cuanto tú quieras"...) Luego te fui conociendo. Eras la vecina del piso de arriba, luego Gaby (siempre Gaby, sin nombre artístico). A veces platicábamos en el elevador, rumbo a la escuela. A veces tenías el cabello despeinado, olvidabas libros, a veces te encontraba corriendo y no te seguía el paso porque acostumbro caminar muy lento. Tomabas clases con algunos de mis maestros. Hablábamos. Después un día, no sé, no estoy segura (pero esa es la magia, recordar el cómo y la sensación, pero no el instante en la línea del tiempo) hablamos del nosotros, de allí pa´l remolino: la soledad, la ciudad, sus coches, el pueblo (el que tu dejaste, el que dejó mi padre), los versos, el amor, el amor que no encontrábamos, el perdido (quizás te hable de mi novio de la prepa y tú por tu lado hablaste del chico del piano). Recuerdo mucho algunas de tus desilusiones y me sentí hermanada porque yo ya las había sufrido. Comprendí, Gabriela, que tu ingenuidad no nacía de la ceguera sino de la luz... y contrario a lo que podría haber esperado de mí, no te tuve envidia sino cariño. Luego hablamos, yo sé, de los amigos, de las oscuridades de la amistad y de no estar solos, de no querer estar solos. Me enamoré de nuevo y ahora fui yo la que te conté, porque tú ya habías pasado por eso (por los fantasmas). Hace ya tiempo (¿hacer ya tiempo? ¿hicimos tiempo? ¿lo creamos nosotras en las noches con el ruido de las avenidas?) que te conozco. Ahora hablamos de la gente que se va, que fluye, de los amores que se nos escaparon (jugamos a ser Penélope sin éxito (ellos jugaron a ser Odiseo, pero les falló el regreso)), hablamos de cosas un tanto cuanto más maduras (déjame aquí hacer regodeo filológico (por mero odio a la palabra): que maduro puede ser prudente, juicioso, entrado en años, pero también se dice de la herida infectada...), lees mis textos (inmaduros todavía (gracias al cielo(¿a cuál?))), me corriges la ortografía y tomamos café, y de nuevo giramos (como nubes sobre una plaza con fuente(como nubes sobre cualquier plaza) sobre los mismos temas, que si la soledad, que si la sintaxis, que si Bonifaz Nuño, que si nuestros nuevos amores son de verdad nuevos, o son el mismo nomás que con otro "ganador del premio grande", que si esperar con el sudario... Sabes mis secretos, y una que otra cosa malsana (sabes también que estoy llena de infantilismos, de exageraciones morbosas, risas maléficas y de una nostalgia que carcome, que oxida). Sé de tí que eres la misma ingenuidad de luz, aunque ya no andes tan despeinada y te pongas botas de tacón, aunque sepas ya tantas cosas de la vida, tantas. Aunque ya no puedas abandonar la ciudad y no allá huida al sindicato de los citadinos.(Ayer quise subir a platicar contigo, nomás, y recorde que andabas en tu pueblo. Que bueno que no te cambiaste, que sigues siendo la vecina, la prima que no tengo porque soy huraña para eso de la familia fuera de casa). Que soy yo ahora (de nuevo) la de la fe ingenua (de la que al fin y al cabo no me curo porque siempre llega alguien nuevo (como tú) que me contagia). Al fin sólo puedo aceptar que lo de tu cumpleaños es un pretexto amiga, para decirte que te quiero muchísimo y que la soledad, como dijo Bonifaz, es una ilusión adolescente, sobre todo cuando uno está a tu lado.
Con muchísimo cariño.
Tu amiga.
Tzitzi (Janik)

Bonifaz Nuño, Rubén.

12

TIGRE la sed, en llamas, me despierta;
hambre mi corazón. Y el rostro
de las cosas me observa; el medio rostro
de lo que va naciendo: mi morada.
El naciente en la noche,
el rostro para el día de mi rostro.
Rojo contra mis huesos, con el número
de pasos ya contado.
Privado ya de tiempo desde ahora.
Se dice aquí, se afirma, aquí se habla,
aquí se duerme en compañía;
ni un paso más allá me pertenece.
Y desato mi lengua, y mis orejas
abro, y aclaro el quicial de mis ojos,
y el nombre que ensayaron mis abuelos
recuerdo, y recompongo
mi linaje de voces más lejano.
Nube de humo en mi cabeza,
ánimas torturadas, divisoria
culebra, hielo de la espada;
lazo de mis palabras por la calle.
Aquí te nombro hermano, como esposa
te adorno aquí, como a mi madre
y mi padre te llamo, te preservo
como ciudad rendida en la abundancia.
Sólo mientras vivimos merecemos,
sólo mientras estamos, mientras somos,
al menos, alguien que ha nacido.
Y logramos, mirándonos,
el portal de entrar juntos, y la puerta
de la casa que hacemos perdurable.
Y la llave.
No hablaba todavía, y lo que pido
estaba ya en tu mano.
Toda mi gloria en esta llave tuya
que lleva a tu presencia; todo
mi deleite, ceñirte en lo que nombro;
a tu fe convertido, y conciliado
en lo que acaso es verdadero.
Aquí tan solamente, y un instante.
Ya sin poder cambiarse, ya tendida
quedó mi raya, desde el alba
en que vengo a ser hombre.
Un instante no más para encontrarte.

P.D. Que se sepa que el "anónimo" de tu seudónimo, no es un nombre bajo el cual se esconde otro nombre, sino más bien un gremio al que muchos nos suscribirnos , como para hermanarnos.