Nunca había llorado tanto a media noche como desde que lo conozco. Sí, antes había llorado, quizás un día, quizás algunas tardes, pero con él podia llorar una vez a la semana, dos, tres, cuando él estaba allí, cuando él se había ido y yo apagaba el computador sólo para mojar la almohada de llanto.
(El sonido de viento de la "ll" en "llorar", me hace pensar en Platón y su división del lenguaje en el Crátilo, que cada palabra busca imitar aquello que expresa; al decir "llanto" la palabra misma en los labios se duele).
Pero estos últimos tres meses hemos llorado menos de lo debido. Yo, que suelo llorar por todo, que sollozo y gimo, y me trago las lagrimas o moqueo sin ninguna elegancia frente a la cámara, debí llorar más.
(Recuerdo esas conversaciones en México, cuando para mí eran las 2.00 de la tarde y para él las 12.00 de la noche; recuerdo que nos soltabamos en llanto, ambos, ante la posibilidad mínima de perder nuestra historia sin siquiera haberla comenzado, de que todo, así se desvaneciera en el llanto... y aún así tratamos tanto de huir... y aún así aquí estamos).
***
Hoy cerramos la conversación en llanto y sin besos, sin el "te amo" que en toda conversación desastrosa de pareja ancla siquiera el sentido de que no importa que pasa se está ahí. ¿Qué tanto debe de sufrir uno en una relación? ¿Cuándo el amor vale tanto el sufrimiento?
Me duele que no esté. Me duele que no sea fuerte cuando lo necesito fuerte; recuerdo una vez que le hable por teléfono para decirle algo grave, acaso lo más grave que le he dicho hasta ahora. Él, que comía solo en un restaurante, sólo me contesto: "no puedo hablar ahora, te hablo luego".
"Está bien" contesté.
Y yo, del otro lado de la línea, tragada de miedo, de deshazón, de ansiedad, de pesadez, yo que quería escucharle decir cualquier cosa que me ayudarla a mantenerme en pie. Yo que imaginaba un te amo, un todo va a estar bien, un estoy contigo, pero él colgó la llamada así. Y yo que imaginé que bien se puso a sollozar con la cabeza baja en el restaurante, o bien sólo apretó el puño de rabia, bien supe que no me dejo de amar aunque no me lo dijera... pero entonces ¿costaba tanto en ese momento decirlo cuando yo sostenía sobre mi cuerpo todo el peso del mundo?
***
Un día...alguien que cuando yo me entregue, como suelo hacerlo, a mi primer arranque de dolor me diga de golpe, con fuerza que "todo estará bien" aun cuando no lo sepa, aun cuando no tenga certeza de si sea posible arreglar el daño. Un día alguien que me sostenga a mi primero cuando estoy al borde de caerme (así como a mi siempre me ha tocado) y no alguien que cuando ya me estoy levantando, se acerqué a consolarme.
Un día... pero es que no quiero a alguien, lo quiero a él...
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4.30.2011
8.05.2010
Rinocerontes

Llegará el día en que yo no pueda relacionarme sino con los rinocerontes pero no esos apacibles que pastan en la sábana protegidos por National Geographic, no, sino con esos pobre animales que, siendo casi ciegos, se lanzaron a atacar un enemigo imaginario hasta desgarrarse el cuerno, hasta perder la vista bajo una capa de sangre coagulada.
Llegará el día en que los comerciantes del mercado negro se den cuenta que lo valioso de tales mamíferos no es su cuerno afrodisíaco sino la colera ciega con la que atacan, aún si no pueden ver.
[cuántos elíxires habría en el mercado, cuántos condones con estracto de rinoceronte furioso, cuántos multivitanimicos para tomar dos veces al día, cuántos logotipos de rinocerontes para empresas de infomerciales].
La catastrofe es que ningun rinoceronte sobrevive a la extracción del cuerno. La furia, poderosa y sublime, también es orgánica.
Janik
Alma de bibliotecario:
(lo de no aprender de nuevo),
de las calles que recorrimos no guarde el nombre,
Destrozado pero no destruido,
furia
6.30.2010
¡¡¡Las grandes aventuras de la pequeña "ay que linda" manzana!!! (o de las locuras que uno hace para alegar a un desconocido)
Con usteeedeees las grandes aventuras de la pequeña manzana que viajo desde el mercado hasta mi casa en la bolsa del mandado de mi mamá: una aventurera, una sobreviviente, pero sobre todo: ¡¡Una ternura!!


Alma de bibliotecario:
(lo de no aprender de nuevo),
Complejo más a la lista,
cute-green-apple,
hijoles soy espejo y me reflejo
6.20.2010
They say it's better for you... ...if you can ask the question in seven words...(dicen que es mejor para ti si puedes preguntarlo en siete palabras)

me gustaría ver gente explotando por las calles. me gustaría ver gente a la que le explote la cabeza, inflándoseles como globo hasta que el cerebro se bata por las cuencas oculares. al menos así la vida tendría algo de sentido. al menos así sabría que algo pasa después de haber perdido, de nuevo, la "apuesta de tu vida"(con lo que comienzo a pensar que soy como un fucking gato o tengo espíritu hindú: porque con ésta ya van al menos 5 o 6 apuestas de mi vida), pero las cosas no son así y tu recibes malas noticias, noticias tristes, noticias de esperanzas quebradas como tacitas de té, noticias malolientes como mierda calientita, y luego abres el blog y escribes como cualquier otro día, prendes el itunes y los strokes, como cualquier día de esta maldita semana, y tu cabeza, contrario a lo que anuncia el martilleo ascendente de tu lóbulo frontal, no explota.
la próxima vez que un hombre me diga: "que bonitos ojos tienes", le responderé: "te juro que serían más bonitos si mis sesos borbotaran por ellos escupiendo coágulos y liquido cefalorraquídeo".
también me gustaría que la gente se volviera de colores, azul cielo, amarillo insoportable, rosa gay y negro común (nada más común que el negro para hacerse patéticamente dramático) y claro violeta maniaco-depresivo. para así al menos poder demostrar de verdad, con una medida cuantificable el nivel de tus emociones (pues al parecer estos días lo observable es lo único que existe). hoy por ejemplo, después de haber visto where the wild things are con damian, quien llegó sus quince señoritiales minutos tarde, y de habernos encerrado en el coche para intensear sobre Ortega y Gasset y el existencialismo, que ya no juvenil pero más soap opera, después de todo eso, me habría coloreado de un azul aguamarina (inocenton, un poco nauseabundo, pero irremediablemente alegre).
pero tampoco me coloreé de ningún puto color. por lo que concluyó que esta vida no vale nada sin cabezas que exploten cuando tus deseos se tambalean como cuasi realidades y sin camaleónicos cambios que te avisen, por san colorín de la acuarela, que el otro SÍ SIENTE ALGO.
punto.
janik
Alma de bibliotecario:
(lo de no aprender de nuevo),
la esperanza de Pandora,
La roca de Sísifo,
ornitorrinco,
Para Bartebly,
que la cabeza me explote...
1.31.2010
Once I wanted to be the greatest,No wind or waterfall could stall me, And then came the rush of the flood, Stars of night turned deep to dust...
1.13.2010
Y la semana permanecerá, con sus cadalsos, sus agujas, la diarrea, los vacíos, el vientre dolorido, el pasillo con vidrios rotos, los platos sucios

Esta semana es una de esas que quisieras borrar de tu vida. Esta es una semana que no debió de existir: es la prolongación de una guerra comenzada por nuestros ancestros y cuya causa hemos ya olvidado (será que los nietos y bisnietos sólo conocen la guerra y de ella no pueden huir; pues nadie busca lo que no concibe). Pensaste que sería el final de la guerra, pero olvidas que tu necesitas Hiroshimas, que la diplomacia no les nace, mucho menos, cuando hay códigos caballerescos de por medio.
Esta es una semana poblada de vacíos; puedes contar con una mano los agujeros negros que han colapsado en tu existencia (veintitrés años es tan poco y sin embargo tu mentecita enajenada ha comenzado ya a olvidar). Entre cierras los ojos e intentas vislumbrar estructuras que te están vetadas, y que, según parecerás decidir, lo estarán siempre.
¿A dónde se va la calma? ¿A dónde la paz, la tranquilidad, las ganas de salir, las hondas respiraciones? ¿Por qué las emociones no son tangibles? ¿Por qué la gente puede permanecer dormida? ¿Por qué decidir, aceptar y conformarse?... ¿Por qué y cómo darme por rendida?
A veces olvido que he aprendido, porque me gana la esperanza. A veces pienso que quizás no he aprendido nada sino que he acumulado meras reglas de seguridad, y otras tantas me encuentro a mí misma, necia y tristísima como la mosca de Bonifaz Nuño...
¿Cómo juzgar circunstancias, actores, guiones, expectativas?... ¿Cómo decirle a Unamuno, que no estás de acuerdo con tu papel? ¿Cómo explicar al autor que ya no estás para cuellos de botella?
Esta semana es como una montaña rusa a riesgo de colapsar... pero tu ya no puedes, y nadie te sostiene, y nadie lo hará, y sientes como los brazos salen del carrito y luego la cintura, y las piernas como una muñequita de papel que se balancea en el aire y cae. No tienes ni su carisma, ni eres hija de dios, ni tienes nada de lo que él tenía pero deberías aprender de él: nadie estará ahí para salvarte, nadie se subirá a la cruz para curar con su lengua las heridas (y eso que él salvó naciones, pueblos, regimientos). ¿De dónde sacas que alguien te sostendrá cuando ya no puedes? ¿De dónde mereces lo que nadie hará? (Quizás de allí lo mereces; quizás tu patetismo sólo merece imaginarios).
Y es que la esperanza te hace romper promesas; es de hecho ella tu mayor enemiga. Te prometiste libertad y salir corriendo tras el pitido de un juez imaginario, te prometiste no más contrato social, no más expectativas, no más imperativo categórico.
Prisión perpetua a quien deje que las palabras se vacíen... a quien diga algo de lo que no se hará responsable, a quien diga algo que abandonará, a quien diga ingenuo, pensando que la palabra y la acción son inconexas. Aunque tenga razón, no más Baruch Spinoza... no para mí.
Y luego, estúpida, escribes tus reglas para destruirlas: ¿Qué no desterraste del amor a los cobardes, y dónde la enseñanza de Toy Story? Más importante aún ¿Y dónde el no menos para ti, no sólo por ti, sino por ella? Entonces te doblas de vergüenza, no sólo porque te expusieron (sin quererlo), sino porque te comienzas a parecer a aquellos que escriben para cristalizar un manifiesto ético que no tendrán el valor de llevar a la practica, aquellos que viven de la letra porque no dan el paso a la realidad. Avergüénzate de ti, mira tu rostro patético y pretencioso y baja la mirada y humíllate.
De nuevo te crece un coraje del vientre, porque te cagas de miedo de ver al rostro a la tristeza. Y sabes que la semana no se borrará, ni mejorará de seguro, sabes que seguirán los cómodos, las agujas, los silencios, las indiferencias y tu caminar cansadísimo por una calle larga y sucia. Y sabes que hay valor allí donde tu no lo alcanzas a vislumbrar, pero, ingenua de tí, no olvides, que también hay apariencias; y no puede tu esperanza transformar los conformismos.
Igual no importa, tu ya no tienes miedo.
Esta es una semana poblada de vacíos; puedes contar con una mano los agujeros negros que han colapsado en tu existencia (veintitrés años es tan poco y sin embargo tu mentecita enajenada ha comenzado ya a olvidar). Entre cierras los ojos e intentas vislumbrar estructuras que te están vetadas, y que, según parecerás decidir, lo estarán siempre.
¿A dónde se va la calma? ¿A dónde la paz, la tranquilidad, las ganas de salir, las hondas respiraciones? ¿Por qué las emociones no son tangibles? ¿Por qué la gente puede permanecer dormida? ¿Por qué decidir, aceptar y conformarse?... ¿Por qué y cómo darme por rendida?
A veces olvido que he aprendido, porque me gana la esperanza. A veces pienso que quizás no he aprendido nada sino que he acumulado meras reglas de seguridad, y otras tantas me encuentro a mí misma, necia y tristísima como la mosca de Bonifaz Nuño...
¿Cómo juzgar circunstancias, actores, guiones, expectativas?... ¿Cómo decirle a Unamuno, que no estás de acuerdo con tu papel? ¿Cómo explicar al autor que ya no estás para cuellos de botella?
Esta semana es como una montaña rusa a riesgo de colapsar... pero tu ya no puedes, y nadie te sostiene, y nadie lo hará, y sientes como los brazos salen del carrito y luego la cintura, y las piernas como una muñequita de papel que se balancea en el aire y cae. No tienes ni su carisma, ni eres hija de dios, ni tienes nada de lo que él tenía pero deberías aprender de él: nadie estará ahí para salvarte, nadie se subirá a la cruz para curar con su lengua las heridas (y eso que él salvó naciones, pueblos, regimientos). ¿De dónde sacas que alguien te sostendrá cuando ya no puedes? ¿De dónde mereces lo que nadie hará? (Quizás de allí lo mereces; quizás tu patetismo sólo merece imaginarios).
Y es que la esperanza te hace romper promesas; es de hecho ella tu mayor enemiga. Te prometiste libertad y salir corriendo tras el pitido de un juez imaginario, te prometiste no más contrato social, no más expectativas, no más imperativo categórico.
Prisión perpetua a quien deje que las palabras se vacíen... a quien diga algo de lo que no se hará responsable, a quien diga algo que abandonará, a quien diga ingenuo, pensando que la palabra y la acción son inconexas. Aunque tenga razón, no más Baruch Spinoza... no para mí.
Y luego, estúpida, escribes tus reglas para destruirlas: ¿Qué no desterraste del amor a los cobardes, y dónde la enseñanza de Toy Story? Más importante aún ¿Y dónde el no menos para ti, no sólo por ti, sino por ella? Entonces te doblas de vergüenza, no sólo porque te expusieron (sin quererlo), sino porque te comienzas a parecer a aquellos que escriben para cristalizar un manifiesto ético que no tendrán el valor de llevar a la practica, aquellos que viven de la letra porque no dan el paso a la realidad. Avergüénzate de ti, mira tu rostro patético y pretencioso y baja la mirada y humíllate.
De nuevo te crece un coraje del vientre, porque te cagas de miedo de ver al rostro a la tristeza. Y sabes que la semana no se borrará, ni mejorará de seguro, sabes que seguirán los cómodos, las agujas, los silencios, las indiferencias y tu caminar cansadísimo por una calle larga y sucia. Y sabes que hay valor allí donde tu no lo alcanzas a vislumbrar, pero, ingenua de tí, no olvides, que también hay apariencias; y no puede tu esperanza transformar los conformismos.
Igual no importa, tu ya no tienes miedo.
9.28.2009
Romantic geek y no puedo evitarlo
Paseando por You tube encontré unos videos de Sailor Moon: creo que mi problema romántico amoroso no es culpa de mis padres (los pobres ¿Qué culpa pueden tener más que de haber tenido una hija como yo?), ni siquiera de mi pasado y legado hispánico latino (bueno quizás un poco, si, un poco) sino de Sailor Moon.
Claro.
Crecí con una super heroína ingenua, medio tonta, que pesar de ello con el poder de su corazón logra salvar al mundo, a sus amigos, a su escuela, a sus dos gatos (claro) y sobre todo a la torre de Tokio (mentada torre que en todo anime que se respete debe ser salvada).
Para la super heroína, a pesar de ser linda, su mayor habilidad no radicaba en la belleza, pues de hecho no se hacia casi ningún hincapie en ese aspecto del personaje... bueno si la Serena enseñaba lechones a todo lo que daba pero ese es otro tema. Su móvil como personaje era la fe. La fe que movía, hacia y deshacía y su inocencia.
Lo mejor del tema, ahora que lo pienso, es que con esa inocencia no sólo salvaguardaba el universo sino que atraía a miles de galanes y galanas, hasta travestis, mientras tenia un novio, "estudiante universitario", ingeniero adinerado con un departamento independiente, que by the way no se la poncha hasta el milenio de plata.
Encima el novio era un misterioso romántico, que no sólo la sorprendía como Tuxedo Mask, sino que pasaba por alto su obvia estupidez salvándola de absolutamente todo sin que fuera una damisela en peligro.
Bueno.
El problema es que nadie me dijo que las cosas no salían así.: ok, si yo caché solita lo de que desnudarse y dar vueltas con listoncitos no estaba tan padre, pero ¿lo demás no era tan descabellado o si?
Chale, lo único que me consuela que al crecer emule más la tontera deSailor Moon y no como ciertos conocidos la desgracia de Remy (¿oh si y no me he dado cuenta?).
Aquí los videos para los romantic geek empedernidos que encima se niega a ir a terapia como yo.
Claro.
Crecí con una super heroína ingenua, medio tonta, que pesar de ello con el poder de su corazón logra salvar al mundo, a sus amigos, a su escuela, a sus dos gatos (claro) y sobre todo a la torre de Tokio (mentada torre que en todo anime que se respete debe ser salvada).
Para la super heroína, a pesar de ser linda, su mayor habilidad no radicaba en la belleza, pues de hecho no se hacia casi ningún hincapie en ese aspecto del personaje... bueno si la Serena enseñaba lechones a todo lo que daba pero ese es otro tema. Su móvil como personaje era la fe. La fe que movía, hacia y deshacía y su inocencia.
Lo mejor del tema, ahora que lo pienso, es que con esa inocencia no sólo salvaguardaba el universo sino que atraía a miles de galanes y galanas, hasta travestis, mientras tenia un novio, "estudiante universitario", ingeniero adinerado con un departamento independiente, que by the way no se la poncha hasta el milenio de plata.
Encima el novio era un misterioso romántico, que no sólo la sorprendía como Tuxedo Mask, sino que pasaba por alto su obvia estupidez salvándola de absolutamente todo sin que fuera una damisela en peligro.
Bueno.
El problema es que nadie me dijo que las cosas no salían así.: ok, si yo caché solita lo de que desnudarse y dar vueltas con listoncitos no estaba tan padre, pero ¿lo demás no era tan descabellado o si?
Chale, lo único que me consuela que al crecer emule más la tontera deSailor Moon y no como ciertos conocidos la desgracia de Remy (¿oh si y no me he dado cuenta?).
Aquí los videos para los romantic geek empedernidos que encima se niega a ir a terapia como yo.
ps. Claro lo que debí darme cuenta es que todas las sailors eran inteligentes, poderosas e independientes y sólo la sonsa tenía novio... mmmm
9.18.2009
Ésta me ha gustado
Alma de bibliotecario:
(lo de no aprender de nuevo),
y una etiqueta que no me atreví a poner
8.21.2009
Ésta, querido mío, no es una ética de intenciones

Tenía en la cabeza esta entrada desde hace ya algunos días. A mi hermano Kaeri le ha estado yendo mal en la escuela; reprobó tres materias y las otras las ha pasado por panza, uno que otro diez perdido en la boleta. Los profesores nos dicen lo mismo todos: "Su hijo es muy inteligente, es muy culto, contesta todo, pasa los examenes muy bien (de hecho no ha reprobado ningún examen), pero nunca trae la tarea, llega tarde, olvida el material, la bata, los trabajos en equipo", y parece que estoy escuchando a mis maestros de idiomas... (hey, espera, creo que tendría que tenerle más comprensión al chamaco ahora que lo veo hermanado a mi pena O_O)...
La cosa es que mis padres decidieron que la única que podía enseñar Subjuntivo, Indicativo e Imperfecto al chamaco, era yo. Después de una breve discusión con él sobre: por qué rayos reprobaba las materias si es lo único que se le pide en la vida (además el chamaco juega ajedrez, habla inglés, leyó en vacaciones la Odisea, el Quijote y las Mil y una noches, lee sobre física-cuántica en sus ratos libres y no sé que más monerías impropias a su edad), terminamos (como siempre, con Kaeri) en una discusión sobre filosofía.
Su punto: ¿Por qué si los maestros veían que pasaba los exámenes, que sabía más que los otros, o de perdis lo mismo, que no olvidaba las cosas a drede sino "que se le iban sin querer" que en clase todo contestaba, por qué reprobarlo sólo por tareitas y tenis limpios? ¿Los tenis limpios y las tareas de relacionar columnas demuestran su conocimiento?
Mi respuesta: No, claro que no Kaeri. Cualquier persona que medianamente se respete sabe que las calificaciones no reflejan por mucho el conocimiento o la sabiduría de alguien, ni siquiera su entereza moral, de hecho puedes pensar de alguien que tenga "puros dieces", que no tuvo vida (adolescencia, borracheras, noches perdidas, ganas de vivir). Aunque tampoco es la regla: quien sea sólo escuela será, como dice mi madre: Farol de la facultad, oscuridad de la calle. Vivir no es un acto de academia, no se mide con 10 o F, para la vida no hay asistencias o faltas, sólo una existencia continua.
La cosa es lo que uno puede medir son los hechos. A manera de broma le dije a Kaeri: El maestro no puede ver que tienes a Stephen Hawking en la cabeza, o que te sabes a los catorce todos los dioses griegos y que has leído a Platón. El sólo ve que ves por la ventana cuando habla.... (aquí se enoja y me pone una cara de puchero).
La forma en la que nos relacionamos en el mundo es con hechos; si le disparas a alguien y lo matas, sin querer o queriendo, lo que cuenta es que lo mataste, aún cuando haya sido un error para esa otra persona el hecho es que perdió la vida. Esta no es una ética de intenciones le dije. Luego le explique las paradojas a las que había llegado Kant con el avaro que da limosnas. Yo sé que no olvidas las cosas a drede, que sabes y que sabes mucho, pero el mundo te va juzgar por tus actos.
Y no te juzga por tus actos porque sea malo y no le importe tu interior, tus intenciones, tu identidad guardada, sino porque el mundo de la intimidad es simplemente inaccesible para el otro. Lo que se puede ver y juzgar son tus actos; lo que haces, la tarea y los tenis limpios son juzgables y como tales objeto de calificación, los libros que lees en tu casa por gusto y las noches de ajedrez no.
Se puso melancólico: -Eso no es justo- me dijo.-Los hechos son cosas que pueden o no pasar, no controlamos los hechos, sólo nuestras intenciones, sólo nuestra vida interna, y sin embargo juzgan lo que no está del todo al alcance de nosotros. Me reí un poco y mi risa lo exasperó: -Lo que tu dices puede bien ser Epicteto, salvo que tu tarea escolar y tus tenis si están en tus manos...-
-No hablo de eso, tu sabes- contestó molesto -La gente debería de tomar en cuenta las intenciones, el cariño, los conocimientos que aunque floten en la cabeza son útiles-. Se le salieron unas lagrimas de los ojos: -A veces uno quiere hacerlo todo y no lo alcanza, a veces simplemente no podemos lograrlo-.
Lo mire sentada a su lado en la cama, con mi libro de conjugaciones del español en las piernas. Pensé en él como en un viejo amigo. Yo, quizás ya encurtida, no pude responder como hace tiempo, y me limité a decir: -A veces las intenciones cuentan, por ejemplo a veces hay atenuantes si mataste a alguien por error, pues no es la misma condena que si fue premeditado y con alevosía. Pero en la vida, en todo, lo que tenemos son hechos. Cuando te acuerdes de tu pasado te acordarás de lo que hiciste, así haya sido no hacer-.
-Las intenciones es voluntad, es lo que uno desea, lo que uno quizo, y así no se haya logrado tiene que ver con uno, yo me acordaré de lo que quise tanto como de lo que hice- estaba ya enojado y triste.
Lo mire profundamente, le di un abrazó, deje el libro de gramática en su mesabanco con la instrucción expresa de que leyerá el capítulo dos:-El truco es que hagas encajar tus intenciones con los hechos, tu conocimiento interno y tus emociones con lo que haces. Que dispares el gatillo cuando quieres y no sus múltiples variables (disparar el gatillo sin querer, querer matar y no acertar a tomar la pistola por ejemplo)... pero recuerda: lo que vale son los hechos, sólo los hechos... de hechos está hecha la historia, y no de intenciones-.
La cosa es que mis padres decidieron que la única que podía enseñar Subjuntivo, Indicativo e Imperfecto al chamaco, era yo. Después de una breve discusión con él sobre: por qué rayos reprobaba las materias si es lo único que se le pide en la vida (además el chamaco juega ajedrez, habla inglés, leyó en vacaciones la Odisea, el Quijote y las Mil y una noches, lee sobre física-cuántica en sus ratos libres y no sé que más monerías impropias a su edad), terminamos (como siempre, con Kaeri) en una discusión sobre filosofía.
Su punto: ¿Por qué si los maestros veían que pasaba los exámenes, que sabía más que los otros, o de perdis lo mismo, que no olvidaba las cosas a drede sino "que se le iban sin querer" que en clase todo contestaba, por qué reprobarlo sólo por tareitas y tenis limpios? ¿Los tenis limpios y las tareas de relacionar columnas demuestran su conocimiento?
Mi respuesta: No, claro que no Kaeri. Cualquier persona que medianamente se respete sabe que las calificaciones no reflejan por mucho el conocimiento o la sabiduría de alguien, ni siquiera su entereza moral, de hecho puedes pensar de alguien que tenga "puros dieces", que no tuvo vida (adolescencia, borracheras, noches perdidas, ganas de vivir). Aunque tampoco es la regla: quien sea sólo escuela será, como dice mi madre: Farol de la facultad, oscuridad de la calle. Vivir no es un acto de academia, no se mide con 10 o F, para la vida no hay asistencias o faltas, sólo una existencia continua.
La cosa es lo que uno puede medir son los hechos. A manera de broma le dije a Kaeri: El maestro no puede ver que tienes a Stephen Hawking en la cabeza, o que te sabes a los catorce todos los dioses griegos y que has leído a Platón. El sólo ve que ves por la ventana cuando habla.... (aquí se enoja y me pone una cara de puchero).
La forma en la que nos relacionamos en el mundo es con hechos; si le disparas a alguien y lo matas, sin querer o queriendo, lo que cuenta es que lo mataste, aún cuando haya sido un error para esa otra persona el hecho es que perdió la vida. Esta no es una ética de intenciones le dije. Luego le explique las paradojas a las que había llegado Kant con el avaro que da limosnas. Yo sé que no olvidas las cosas a drede, que sabes y que sabes mucho, pero el mundo te va juzgar por tus actos.
Y no te juzga por tus actos porque sea malo y no le importe tu interior, tus intenciones, tu identidad guardada, sino porque el mundo de la intimidad es simplemente inaccesible para el otro. Lo que se puede ver y juzgar son tus actos; lo que haces, la tarea y los tenis limpios son juzgables y como tales objeto de calificación, los libros que lees en tu casa por gusto y las noches de ajedrez no.
Se puso melancólico: -Eso no es justo- me dijo.-Los hechos son cosas que pueden o no pasar, no controlamos los hechos, sólo nuestras intenciones, sólo nuestra vida interna, y sin embargo juzgan lo que no está del todo al alcance de nosotros. Me reí un poco y mi risa lo exasperó: -Lo que tu dices puede bien ser Epicteto, salvo que tu tarea escolar y tus tenis si están en tus manos...-
-No hablo de eso, tu sabes- contestó molesto -La gente debería de tomar en cuenta las intenciones, el cariño, los conocimientos que aunque floten en la cabeza son útiles-. Se le salieron unas lagrimas de los ojos: -A veces uno quiere hacerlo todo y no lo alcanza, a veces simplemente no podemos lograrlo-.
Lo mire sentada a su lado en la cama, con mi libro de conjugaciones del español en las piernas. Pensé en él como en un viejo amigo. Yo, quizás ya encurtida, no pude responder como hace tiempo, y me limité a decir: -A veces las intenciones cuentan, por ejemplo a veces hay atenuantes si mataste a alguien por error, pues no es la misma condena que si fue premeditado y con alevosía. Pero en la vida, en todo, lo que tenemos son hechos. Cuando te acuerdes de tu pasado te acordarás de lo que hiciste, así haya sido no hacer-.
-Las intenciones es voluntad, es lo que uno desea, lo que uno quizo, y así no se haya logrado tiene que ver con uno, yo me acordaré de lo que quise tanto como de lo que hice- estaba ya enojado y triste.
Lo mire profundamente, le di un abrazó, deje el libro de gramática en su mesabanco con la instrucción expresa de que leyerá el capítulo dos:-El truco es que hagas encajar tus intenciones con los hechos, tu conocimiento interno y tus emociones con lo que haces. Que dispares el gatillo cuando quieres y no sus múltiples variables (disparar el gatillo sin querer, querer matar y no acertar a tomar la pistola por ejemplo)... pero recuerda: lo que vale son los hechos, sólo los hechos... de hechos está hecha la historia, y no de intenciones-.
Creo que soltó unas lagrimas pero el luto de saber que el mundo es así, muchas veces injusto o cruel o indiferente al interior de uno mismo, es un luto que se tiene que afrontar en soledad. Al cerrar la puerta me detuve, también estaba triste, pero lo creía en serio, porque tuve que aprender a creerlo: La vida es sólo hechos, es lo que te atreviste a hacer o no, y no lo que quisiste hacer y no hiciste; en tales casos la vida sería el hecho de no atreverse, lo cual es aún más triste. La vida son acciones encadenadas, no emociones discretas que uno experimenta, al ver por el cristal del auto, al pasar por cierta calle.
Janik
Alma de bibliotecario:
(lo de no aprender de nuevo),
Esas son chingaderas,
Kaeri: solecito de canela,
rechordare,
y de la calma
4.21.2009

Recién publicaste esto en mi blog (que fue en secreto, hace tiempo, nuestro). Tu comentario fue anónimo:
"Ya me di cuenta de que no debo leer tu blog, no por que no me quiera dar cuenta de cosas... si no por que me duele lo que te duele... y me molesta no poder evitarlo..."
Hice un recuento simple de la gente que podría leer mi bitácora sin querer leerla (de aquellos con quienes yo podría tener un ínfimo lazo plateado como el de las moiras) y de aquellos a quienes mi dolor (un dolor de idiota, de simple, de absurda) pudiera llegar como las ondas que en el agua calma se expanden y se transfiguran. Sólo hubo dos opciones (de miles de personas queridas que he perdido, sólo algunas se molestarían en venir aquí, y de esas sólo con algunas podría yo tener un lazo certero de nostalgia, y de esas mismas sólo dos escribirían en esa entrada del blog)...
Especulaciones; no, no puede ser especulación la certeza de que el otro te busca mientras que tu lo llames. Porque algo existe que nosotros no comprendemos (que no tocamos con la punta de la razón enajenada). Pegar el oído a las vías del tren mientras nadie nos mira y saber que eso que siento al pegar la oreja son tus pasos (gigantescos y torpes animales que no se encuentran, sólo porque no se buscan).
¿Qué paso?, quizás debo decir ¿qué te hice, hombre, para que te duela yo sin que quieras que te duela? ¿por qué no pudimos superar el amor (¿el cariño?), para aspirar, con resignación a la sobriedad de saludarnos cuando nos topamos de frente a la calle bendiciendo con simpleza, en nuestros adentros, el hecho de encontrarnos, aunque lejanos, aún vivos?... pero no, odio, tu lo sabes, el conformismo.
Dime entonces ¿por qué no pudimos superar el orgullo, y con él el miedo, para decirnos: te quiero y me voy, y aún así me quedo?...
A las doce de la noche, de un martes ya, con el mismo rostro de niña caprichosa, y la sala vacía: no me explico que fue lo suficiente para separarnos; ¿qué hiciste, hombre, dónde te guardaste, el brillantísimo milagro de habernos encontrado en está vida? ¿a dónde las calles vacías para caminar el uno al lado del otro? ¿dónde escondimos el coraje de saber que era necesario estar juntos en está vida (lejanos, cercanos, impedidos, nostálgicos, rehaciendo cada tanto el lazo que tejimos)? Por qué, si no pasa seguido encontrar alguien que te entienda así, que te siga los pasos pesados, torpes y todo...
¿Cómo encontrarnos de nuevo?... Por más hondos que sean los abimos, para aquellos que habitan sus lechos nunca les estará vetado encontrarse (de nuevo):
"Ya me di cuenta de que no debo leer tu blog, no por que no me quiera dar cuenta de cosas... si no por que me duele lo que te duele... y me molesta no poder evitarlo..."
Hice un recuento simple de la gente que podría leer mi bitácora sin querer leerla (de aquellos con quienes yo podría tener un ínfimo lazo plateado como el de las moiras) y de aquellos a quienes mi dolor (un dolor de idiota, de simple, de absurda) pudiera llegar como las ondas que en el agua calma se expanden y se transfiguran. Sólo hubo dos opciones (de miles de personas queridas que he perdido, sólo algunas se molestarían en venir aquí, y de esas sólo con algunas podría yo tener un lazo certero de nostalgia, y de esas mismas sólo dos escribirían en esa entrada del blog)...
Especulaciones; no, no puede ser especulación la certeza de que el otro te busca mientras que tu lo llames. Porque algo existe que nosotros no comprendemos (que no tocamos con la punta de la razón enajenada). Pegar el oído a las vías del tren mientras nadie nos mira y saber que eso que siento al pegar la oreja son tus pasos (gigantescos y torpes animales que no se encuentran, sólo porque no se buscan).
¿Qué paso?, quizás debo decir ¿qué te hice, hombre, para que te duela yo sin que quieras que te duela? ¿por qué no pudimos superar el amor (¿el cariño?), para aspirar, con resignación a la sobriedad de saludarnos cuando nos topamos de frente a la calle bendiciendo con simpleza, en nuestros adentros, el hecho de encontrarnos, aunque lejanos, aún vivos?... pero no, odio, tu lo sabes, el conformismo.
Dime entonces ¿por qué no pudimos superar el orgullo, y con él el miedo, para decirnos: te quiero y me voy, y aún así me quedo?...
A las doce de la noche, de un martes ya, con el mismo rostro de niña caprichosa, y la sala vacía: no me explico que fue lo suficiente para separarnos; ¿qué hiciste, hombre, dónde te guardaste, el brillantísimo milagro de habernos encontrado en está vida? ¿a dónde las calles vacías para caminar el uno al lado del otro? ¿dónde escondimos el coraje de saber que era necesario estar juntos en está vida (lejanos, cercanos, impedidos, nostálgicos, rehaciendo cada tanto el lazo que tejimos)? Por qué, si no pasa seguido encontrar alguien que te entienda así, que te siga los pasos pesados, torpes y todo...
¿Cómo encontrarnos de nuevo?... Por más hondos que sean los abimos, para aquellos que habitan sus lechos nunca les estará vetado encontrarse (de nuevo):
Definición del ser querido perdido: Gigantesco y torpe animal que no se encuentran con su par sólo porque no lo busca, y viceversa.
Con nostalgia (recupera de tu recuerdo una sonrisa:
supongamos que así te sonrío ahora)
Janik
supongamos que así te sonrío ahora)
Janik
3.09.2009
Llamaradas de aire

No debimos hablar aquella tarde del pasado (mucho menos cuando el pasado se encuentra tan presente, puntual como minutero). La pequeña mesita en un absurdo café de altavista; no había siquiera una retórica del espacio que permitiera recuperar los recuerdos con elegancia. Eramos (era yo, quizás, solamente) un esbozo deforme que se aferraba al discurso de aquello que paso. Pero es posible que no haya pasado; no tengo testigo objetivo de mi propia historia, si me descuento a mi misma, por subjetiva. Le hablamos a Samia de cuando tenía 17 años: del maldito herradero y su hora de cervezas al dos por uno. Aquella tarde nos pusimos hasta las chanclas, Oso, Alejandro, Gabriela, Laura, Aures y yo (Astrid claro no tomaba)(no toma)). Con los black outs necesarios recuperé sólo una parte de la historia: una bandada de jóvenes terriblemente tetos embriagándose en coyoacán (cuando era lo más inn del mundo) y recorriendo las calles oscuras en una pick up.
Sin embargo el escribiente hoy fue otro, le pregunté a Astrid qué hacían ellos mientras yo me besuqueba con Aures en una jardinera frente a la iglesia (valgame uste´): "Oso me consoló con un café; hasta me tomó de la mano". (seguí hablando, y rogando que la música del cafecito de altavista no se detuviera, que la conversación vanalizará cualquier reclamo a destiempo).
Y es que yo no recuerdo que hacían los demás, recuerdo, acaso que hacia yo, y las voces de un grupo de universtiarios briagos que nos gritaban "si mamis, así"...
La imagen de Oso y Astrid de la mano rumbo al jarocho, hace unos 5 años, nunca la había imaginado.
De cualquier manera es triste, el affiche, la palabra consolar, el hecho de que me falten pedazos de mi historia eternamente, por que los escribientes no podemos compartir los manuscritos.
Relatos que de repente resplandecen, cuando te das cuenta que eres el poseedor de unas cuantas líneas sueltas: de aquí pal real todo es criptografia.
Sin embargo el escribiente hoy fue otro, le pregunté a Astrid qué hacían ellos mientras yo me besuqueba con Aures en una jardinera frente a la iglesia (valgame uste´): "Oso me consoló con un café; hasta me tomó de la mano". (seguí hablando, y rogando que la música del cafecito de altavista no se detuviera, que la conversación vanalizará cualquier reclamo a destiempo).
Y es que yo no recuerdo que hacían los demás, recuerdo, acaso que hacia yo, y las voces de un grupo de universtiarios briagos que nos gritaban "si mamis, así"...
La imagen de Oso y Astrid de la mano rumbo al jarocho, hace unos 5 años, nunca la había imaginado.
De cualquier manera es triste, el affiche, la palabra consolar, el hecho de que me falten pedazos de mi historia eternamente, por que los escribientes no podemos compartir los manuscritos.
Relatos que de repente resplandecen, cuando te das cuenta que eres el poseedor de unas cuantas líneas sueltas: de aquí pal real todo es criptografia.
Alma de bibliotecario:
(lo de no aprender de nuevo),
amis,
anoche soñe contigo,
Astrid Martin del Campo,
cataclismos,
Laurdilla,
olvido,
OSO,
перестройка
1.16.2009
Mantenernos

Es cuestión de mantener los lazos cercanos. Eso es todo. No es cuestión de verse cada día ni cada fin de semana ni cada mes: es cuestión de sentir que aunque la distancia cuelgue entre uno mismo y otra persona nada se rompe. Eso pensé cuando ayer por la tarde caminaba en el borde amarillo de la banqueta rumbo a la facultad: ¿durante cuánto tiempo he caminado ese mismo sendero al lado de gente tan distinta, que aparece o desaparece a placer? Recuento de fantasmas.
Desaparecer me da miedo.
Las desapariciones también. Muchas veces me pregunto qué se sentirá llegar a cierta edad y ver que todo lo que en algún momento consideraste tuyo se ha condensado en un recuerdo evocable sólo en una enumeración de sensaciones, imágenes, alguno que otro encadenamiento lógico, pero nada más. Comienza a sucederme. El pasado en realidad siempre se niega: es lo que ya no es, a lo que no puedes acceder de nuevo. Una serie de cuartos cerrados en los que al entrar puedes imitar un entorno, pero no más: paredes pintadas de cielo, de plazas, de cafés, que cuando quieres recorrer te dan un encontronazo en el rostro. Esa inmovilización del pasado es la ruptura, pues el presente es un torbellino en el que pocas veces te detienes a pensar. ¿Cómo mantener los lazos? Eso, aún no lo entiendo del todo, para mi me basta vaciar el corazón, un tanto de humildad y un mucho de mantener, de demostrar querer mantener, la cotidianidad viva con el otro.
También he aprendido que hay cosas que terminan y ya: sin bombo ni platillo, sin resentimientos dolorosos como prolongación forzada, mas bien a la manera de un sueño; no podemos culpar al sueño por terminar cuando nosotros despertamos ¿o si?
Desaparecer me da miedo.
Las desapariciones también. Muchas veces me pregunto qué se sentirá llegar a cierta edad y ver que todo lo que en algún momento consideraste tuyo se ha condensado en un recuerdo evocable sólo en una enumeración de sensaciones, imágenes, alguno que otro encadenamiento lógico, pero nada más. Comienza a sucederme. El pasado en realidad siempre se niega: es lo que ya no es, a lo que no puedes acceder de nuevo. Una serie de cuartos cerrados en los que al entrar puedes imitar un entorno, pero no más: paredes pintadas de cielo, de plazas, de cafés, que cuando quieres recorrer te dan un encontronazo en el rostro. Esa inmovilización del pasado es la ruptura, pues el presente es un torbellino en el que pocas veces te detienes a pensar. ¿Cómo mantener los lazos? Eso, aún no lo entiendo del todo, para mi me basta vaciar el corazón, un tanto de humildad y un mucho de mantener, de demostrar querer mantener, la cotidianidad viva con el otro.
También he aprendido que hay cosas que terminan y ya: sin bombo ni platillo, sin resentimientos dolorosos como prolongación forzada, mas bien a la manera de un sueño; no podemos culpar al sueño por terminar cuando nosotros despertamos ¿o si?
Tzitzi Janik
Alma de bibliotecario:
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sólo conservaremos los vientos,
suicidio-inconcluso
10.28.2008

Ardillita:
¡Feliz cumpleaños Arenita!, ojalá seas un año más sabia y no un año más necia, je, porque sino, tienes un problema... jajaja está bien, tienes un problema.... todos los tenemos, y a estas alturas del partido me dentengo a pensar si no será eso lo único que tenemos y que hay que lidiar con ellos con dulzura, con masoquismo.
Jajaja por otro lado, haceya mucho que no recordaba que te decíamos Arenita, jo, que tiempos aquellos, pareciera que la nostalgia tiene otra cualidad escondida: la de reivindicar el absurdo, la de revelar la belleza de aquello que no valorabamos en lo absoluto. Pero muchas veces el paso del tiempo no es equivalente en lo más mínimo a la nostalgia, se puede, y yo lo sé, tener nostalgía aún cuando el tiempo no pase (pienso en la etimología de la palabra, en el dolory en el regreso), aún cuando no halla nada que regresar.
Pero en nuestro caso si... o eso pienso, hoy no sólo con nosotros sino con tantos otros que quiero: que hay que volver más necios si (no hay de otra) pero más claros de visión (de ser claro posible) a valorar la desnudez del otro, la desnudez enrarecidaya por nuestra freakes misma, porque de allí crece la amistad (la nuestra). A veces es necesario cubrir la desnudez con actos, con modos sociales parecidos a la moralidad, pero que ambos sabemos que no nacen de allí, sino de una inocencia, una ingenuidad que no aceptaremos en público. A veces pienso que la única salvación es hacer de la necedad constancia, de la rareza; distinción, de la soledad; orgullo, no queda de otra, y que me da gusto aprender esto a tu lado.
Tengo tanto que decirte: la mayoría sería repetir un buen rato, que te quiero. (¡ah! ¡el video! tu sabes... jejeje todito para ti desde mi panzita con mariposas)
Jajaja por otro lado, hace
Pero en nuestro caso si... o eso pienso, hoy no sólo con nosotros sino con tantos otros que quiero: que hay que volver más necios si (no hay de otra) pero más claros de visión (de ser claro posible) a valorar la desnudez del otro, la desnudez enrarecida
Tengo tanto que decirte: la mayoría sería repetir un buen rato, que te quiero. (¡ah! ¡el video! tu sabes... jejeje todito para ti desde mi panzita con mariposas)
tzi2
Alma de bibliotecario:
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Felicidades,
Laurdilla
10.17.2008
quisiera detenerte por primera vez tengo la certeza de que las cosas no son así que no debieran al menos serlo que te arrepentirás como yo de perder a la gente que amas por la estupidez del egoísmo de la verdad será cuestión de filósofo realista o de escritor claro que hay una verdad objetiva a la que al parecer paulatinamente uno se va acercando claro que hay un mundo allí y que uno no tiene la culpa de la estupidez de los presentes de que no comprendan que las cosas son así y nada vale berrear ni chillar ni alzar manifiestos pero no el realismo es cosa en extinción y a veces las ansias de verdad de la verdad son solamente desaforadas jutificaciones a nuestra incapacidad de comprender el fino entramado de las relaciones humanas cuestión de soledad pero me duele el pecho y quisiera abrazarte con todas mis fuerzas y acariciarte la cabeza y decirte una y otra vez hasta convencerte que no que la verdad no vale nada al lado de un amigo que a veces es importante doblar el ego en el bolsillo y aceptar cosas que no son y morderse el interior de la boca del puro coraje para decir perdóname no sé que hice pero estás aquí porque no quiero verte solo de nuevo porque tu soledad se duele en mí amigo por primera vez de tantas cosas imbéciles que has hecho quisiera retrocedecer el tiempo no para cambiarlo sino nada más para dar los pincelazos precisos
10.14.2008
agradecimientos de media noche.. que bien merecidos los tienen.
A Laura Angélica Santana, porque a ella debo la enchulada del blog (que quedo chulo de bonito porque ella puso en cabecera lo que más me gusta), y porque le debo también el recuerdo de que soy a veces demasiado precipitada, demasiado inmadura y otras cosas.
A Mauricio Sosa alias "Maurrice, Le Grand Méchant Loup" por hacerse el monstruo que no es, y por poner su peor mirada, vaya que a veces sí se necesita un amigote. Agradezcamos también a su madre por darle agrandolina.
A la desconocida chica misteriosa Lluvia, que sin conocerme me hizo hoy llegar a mi mail una foto de Bonifaz Nuño de pequeño, que atesoraré con el alma y que me ha hecho, que digo la noche, la semana. Sonrisa grandota, entrañable.
A mi estupidez, que siempre me hace la vida más interesante.
A Mauricio Sosa alias "Maurrice, Le Grand Méchant Loup" por hacerse el monstruo que no es, y por poner su peor mirada, vaya que a veces sí se necesita un amigote. Agradezcamos también a su madre por darle agrandolina.
A la desconocida chica misteriosa Lluvia, que sin conocerme me hizo hoy llegar a mi mail una foto de Bonifaz Nuño de pequeño, que atesoraré con el alma y que me ha hecho, que digo la noche, la semana. Sonrisa grandota, entrañable.
A mi estupidez, que siempre me hace la vida más interesante.
¡Buenas noches!
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y de la calma,
y una etiqueta que no me atreví a poner
10.07.2008
tiempo perdido
hoy he pensado que quizás no puedo ya estar contigo. no es en verdad que durante todo este tiempo no lo deseara. te quería, amigo, te extrañaba con toda el alma. te repetía en las conversaciones como si todavía estuvieras aquí: dialogando con tu espejo en mi memoria. te quería de regreso y revivir en las manos, como una luz de inocencia, cuando teníamos 16 años. tú, hombre, sigues siendo él mismo del que me enamore. sigues teniendo esa ternura de niño y esos ojos de perro solitario que me llevan a aceptar seguirte. pero no: las reconstrucciones son falasia de arquitecto viejo, son tributos de posguerra al olvido. los heridos lo sabemos bien; reconstruir, es pintar heridas de colores. la ciudad destruida ha sido perdida por todos, y desde entonces no tendremos hogar. es imposible volver mas que a la memoria. es tu corazón, una cárcel de todos los fantasmas que logre desterrar ¿cómo vivir ahí? ¿cómo compartir nombre y tiempo y espacio con el pedazo de mi adolescencia que todavía adolece?ansiaba tanto tu regreso que no pensé de dónde regresabas... (y así conforme abres los labios y pronuncias nombres de tu mundo, invocas pasados que no quiero, que no estoy de acuerdo en recordar). y al final a tu lado, sigo aprendiendo: lo dejamos morir, ya no es nuestro. comprender acaso con mínima madurez, que el tiempo perdido no es intercambiable.
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subjuntivo
9.13.2008
Manual para un fénix ( o una lectura de Sísifo como ave iluminada)
1.déjate caer. (cuando no puedas más, cuando tengas los hombros dislocados e incluso el fuego pese; gira sobre ti mismo para apagarte, flagela tus alas, disfruta tu propio fuego en tus heridas,destroza cada nervio, cada hueso, cada espasmo. cae. permite que otros te consuman. abre las alas sin planear: disfruta la picada, los 90° de caída, rómpete el rostro, y con la carne viva (viva) sonríe)
2. llora en público. ( y en privado. deja que la cenizas hablen entre llanto. que no quede rastro, brasa; esperanza alguna. no te levantes de la cama, deja que tu cabello se ensebe, que en la comisura de los labios se seque la saliva. no pongas un pie fuera de la casa, y repite a aquel que se ha dignado, por lastima y cariño, a escucharte, la misma historia de tu estupidez, de tu infortunio, de tu desamor. no te cambies la ropa en días. convéncete de que no había otra forma. llora de nuevo)
3.imagina un haz de luz. (no podrás ya abrir los ojos por el llanto, imagina entonces un haz de luz, delgado como un hilo, que aparece de la nada, en medio del cúmulo gris que te conforma. un haz de luz que se va encendiendo, poco a poco. te secas. tu historia, tu tragedia exponenciada por la realidad, se va iluminando absurda. de repente, eres ceniza hueca, llena de luz. no pares. mantén en tu mente ese halo de luz, que va encendiendo, los restos de tu historia)
4. coloca un ojo en tu rostro. (rescata el resto de una pupila, colócala donde más se acomode, construye una pierna, un brazo. no los hagas más bellos de lo necesario, pero ámalos más si es preciso, así será más trágica la pérdida, recuerda que el dolor no está en el hecho real, sino en la creencia. mueve tus nuevos miembros, abre la boca, besa, a otras figuras amorfas como tu. abre bien tu única pupila (los fénix, nadie te lo ha dicho, somos cíclopes o ciegos, no hay de otra) y asómbrate con el cielo. Pon tus manos surrealistas, en otras manos surrealistas, y constrúyanse).
5.levántate y anda. (deja que todo se ate a tu cola fulgurante de cometa. manos, bocas, historias dicroicas e imprecisas, pedazos de metal oxidado, perros callejeros y muchachas jóvenes con vestidos blancos, palabras nuevas en idiomas incomprensibles, amores que se nombran fallidos desde su nacimiento, novelas que se deben volver a leer (una y mil veces) . el peso y sustancia de todo esto no sólo hará relucir más tu plumaje bajo el sol; te hará también caer más rápido, más densamente. Vuela sobre el mar y deja, que pequeñas medusas azules se asgan a tu plumas)
6. ten fe. (ya sé, ya nos hartamos de volver, de absurdo en absurdo con la misma piedra ,pero ten fe, hay algo del absurdo que vale la pena: ese mínimo haz de luz, que de su chispa enciende todo tu plumaje. no dejes de creer, de añorar, volver del fuego a las cenizas, y de las cenizas al fuego, del fuego a las cenizas, de la esperanza al odio, de la sonrisa a la decepción. Al final, fénix, el absurdo es la única certeza tangible del paso del tiempo. el deseo del círculo es tu principal mandato)
7. comienza de nuevo. (todo)
2. llora en público. ( y en privado. deja que la cenizas hablen entre llanto. que no quede rastro, brasa; esperanza alguna. no te levantes de la cama, deja que tu cabello se ensebe, que en la comisura de los labios se seque la saliva. no pongas un pie fuera de la casa, y repite a aquel que se ha dignado, por lastima y cariño, a escucharte, la misma historia de tu estupidez, de tu infortunio, de tu desamor. no te cambies la ropa en días. convéncete de que no había otra forma. llora de nuevo)
3.imagina un haz de luz. (no podrás ya abrir los ojos por el llanto, imagina entonces un haz de luz, delgado como un hilo, que aparece de la nada, en medio del cúmulo gris que te conforma. un haz de luz que se va encendiendo, poco a poco. te secas. tu historia, tu tragedia exponenciada por la realidad, se va iluminando absurda. de repente, eres ceniza hueca, llena de luz. no pares. mantén en tu mente ese halo de luz, que va encendiendo, los restos de tu historia)
4. coloca un ojo en tu rostro. (rescata el resto de una pupila, colócala donde más se acomode, construye una pierna, un brazo. no los hagas más bellos de lo necesario, pero ámalos más si es preciso, así será más trágica la pérdida, recuerda que el dolor no está en el hecho real, sino en la creencia. mueve tus nuevos miembros, abre la boca, besa, a otras figuras amorfas como tu. abre bien tu única pupila (los fénix, nadie te lo ha dicho, somos cíclopes o ciegos, no hay de otra) y asómbrate con el cielo. Pon tus manos surrealistas, en otras manos surrealistas, y constrúyanse).
5.levántate y anda. (deja que todo se ate a tu cola fulgurante de cometa. manos, bocas, historias dicroicas e imprecisas, pedazos de metal oxidado, perros callejeros y muchachas jóvenes con vestidos blancos, palabras nuevas en idiomas incomprensibles, amores que se nombran fallidos desde su nacimiento, novelas que se deben volver a leer (una y mil veces) . el peso y sustancia de todo esto no sólo hará relucir más tu plumaje bajo el sol; te hará también caer más rápido, más densamente. Vuela sobre el mar y deja, que pequeñas medusas azules se asgan a tu plumas)
6. ten fe. (ya sé, ya nos hartamos de volver, de absurdo en absurdo con la misma piedra ,pero ten fe, hay algo del absurdo que vale la pena: ese mínimo haz de luz, que de su chispa enciende todo tu plumaje. no dejes de creer, de añorar, volver del fuego a las cenizas, y de las cenizas al fuego, del fuego a las cenizas, de la esperanza al odio, de la sonrisa a la decepción. Al final, fénix, el absurdo es la única certeza tangible del paso del tiempo. el deseo del círculo es tu principal mandato)
7. comienza de nuevo. (todo)
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Complejo de Salmón,
Complejo más a la lista,
Sadomasoquismo,
y de la calma
8.29.2008
De diez en diez se llega al cielo...
10 cosas que amo
1. El amor (incluyendo esa pelusita rizada a la que llamo cariñosamente "mi novia")
2. Un amigo fiel, para guardar silencio
3. Un amigo loco, para hacer locuras (A dos de tres caídas: sin límite de tiempo)
4. Desayunar Huevo a la mexicana con mi familia, y los chistes de mis hermanos.
5. El ruso, el francés, el griego, los idiomas: la estructura mental de otra cabeza.
6. Un libro encontrado así nomás, y un libro recomendado con locura.
7. La vida: Los perritos ladradores y las mesetas largísimas de pasto.
8.El sexo mañanero, sin pena de lavarte los dientes, ni levantarte siquiera al baño.
9.El agua helada para bañarme o nadar.
10. Mas que las posibilidades elegidas, los turnos bien aprovechados. Ah claro y a los traileros.
10 cosas que odio
1. La deslealtad.
2. Los maestros hipócritas, los alumnos hipócritas y los malos amigos.
3.La tristeza constante de la gente que amo.
4. Que no sepan el significado real, moral, sentimental acaso, de las palabras Patria y Universidad.
5. Los irresponsables, pero más los conformistas.
6. Que maltraten a alguien que no puede defenderse, que maltraten sabiendo que nadie lo defenderá.
7.Que subrayen los libros con marcador, que los rompan, mutilen (vaya usted señor a mutilarse la cola)
8. Que confundan la simpleza con estupidez. La inocencia con el corto entendimiento. La esperanza con la necedad.
9. Que no sepan que una palabra, vale tanto como una acción.
10. Que no sean valientes para amar, para llegar hasta lo último sin huir nunca.
10 cosas que debo hacer
1. Visitar la tumba de Roberto Bolaño para pegar un letrero que diga en el año de muerte 2666.
2. Entrevistar a Bonifaz Nuño, y decirle que yo me hubiera casado sólo con él.
3. Aprender francés a la perfección para joder a ese gerente que no nos deja entrar a un restaurant en la condesa por pandrosos.
4. Un mitin con los Turno en alguna presentación de un libro.
5. Leer Guerra y Paz en ruso.
6. Vivir en el extranjero, sólo para volver. (volver contigo)
7. Un trío (no musical) con un ruso y un francés, que hablen nomás su propio idioma.
8. Un reto que debo del Five club, que tiene que ver con un amor y mucho miedo.
9. Desaparecer, un tiempo, tener el valor de desaparecer.
10. Una tesis....
10 cosas de las que no me arrepiento
1. Enamorarme, cualquiera de las tres veces que tal suceso me ha acontecido.
2. Llevar a Jorgito Posaditas a todos lados.
3. Haber salido con el negro ("negro vive lejos" ¿les suena algo?)
4. Ninguna de las mil y un cuatrocientas mentiras que he dicho.
5. De ninguno de los engaños fragantes, ni de las escapadas nocturnas al amor.
6. De haberte dejado ir, porque volviste. Si estoy hablando contigo niño ornitorrinco.
7. Ninguna de mis batallas campales contra los templos del saber. Pero que quede claro que aprendí mucho.
8. De haber dejado de leer Moby Dick cuando tenía doce años. De haber terminado Dejemos hablar al viento, aunque tarde tres meses.
9. De haber tenido sexo en lugares públicos. Incluyendo el Alma Mater un par de veces(yo se que me perdonas CU porque tu corazón es grande, y tus hijos somos pobres)
10. De viajar este último mes, más en trailer de doble caja, que en camión de pasajero.
[Ando cumpliendo la manda de Stälfos, tarde pero segura, Yo reto a Samia Badillo, Yazmín Bandala, a Lirva la reina de los berrinches y a mi coneja rizada, a ver quien pega.]
1. El amor (incluyendo esa pelusita rizada a la que llamo cariñosamente "mi novia")
2. Un amigo fiel, para guardar silencio
3. Un amigo loco, para hacer locuras (A dos de tres caídas: sin límite de tiempo)
4. Desayunar Huevo a la mexicana con mi familia, y los chistes de mis hermanos.
5. El ruso, el francés, el griego, los idiomas: la estructura mental de otra cabeza.
6. Un libro encontrado así nomás, y un libro recomendado con locura.
7. La vida: Los perritos ladradores y las mesetas largísimas de pasto.
8.El sexo mañanero, sin pena de lavarte los dientes, ni levantarte siquiera al baño.
9.El agua helada para bañarme o nadar.
10. Mas que las posibilidades elegidas, los turnos bien aprovechados. Ah claro y a los traileros.
10 cosas que odio
1. La deslealtad.
2. Los maestros hipócritas, los alumnos hipócritas y los malos amigos.
3.La tristeza constante de la gente que amo.
4. Que no sepan el significado real, moral, sentimental acaso, de las palabras Patria y Universidad.
5. Los irresponsables, pero más los conformistas.
6. Que maltraten a alguien que no puede defenderse, que maltraten sabiendo que nadie lo defenderá.
7.Que subrayen los libros con marcador, que los rompan, mutilen (vaya usted señor a mutilarse la cola)
8. Que confundan la simpleza con estupidez. La inocencia con el corto entendimiento. La esperanza con la necedad.
9. Que no sepan que una palabra, vale tanto como una acción.
10. Que no sean valientes para amar, para llegar hasta lo último sin huir nunca.
10 cosas que debo hacer
1. Visitar la tumba de Roberto Bolaño para pegar un letrero que diga en el año de muerte 2666.
2. Entrevistar a Bonifaz Nuño, y decirle que yo me hubiera casado sólo con él.
3. Aprender francés a la perfección para joder a ese gerente que no nos deja entrar a un restaurant en la condesa por pandrosos.
4. Un mitin con los Turno en alguna presentación de un libro.
5. Leer Guerra y Paz en ruso.
6. Vivir en el extranjero, sólo para volver. (volver contigo)
7. Un trío (no musical) con un ruso y un francés, que hablen nomás su propio idioma.
8. Un reto que debo del Five club, que tiene que ver con un amor y mucho miedo.
9. Desaparecer, un tiempo, tener el valor de desaparecer.
10. Una tesis....
10 cosas de las que no me arrepiento
1. Enamorarme, cualquiera de las tres veces que tal suceso me ha acontecido.
2. Llevar a Jorgito Posaditas a todos lados.
3. Haber salido con el negro ("negro vive lejos" ¿les suena algo?)
4. Ninguna de las mil y un cuatrocientas mentiras que he dicho.
5. De ninguno de los engaños fragantes, ni de las escapadas nocturnas al amor.
6. De haberte dejado ir, porque volviste. Si estoy hablando contigo niño ornitorrinco.
7. Ninguna de mis batallas campales contra los templos del saber. Pero que quede claro que aprendí mucho.
8. De haber dejado de leer Moby Dick cuando tenía doce años. De haber terminado Dejemos hablar al viento, aunque tarde tres meses.
9. De haber tenido sexo en lugares públicos. Incluyendo el Alma Mater un par de veces(yo se que me perdonas CU porque tu corazón es grande, y tus hijos somos pobres)
10. De viajar este último mes, más en trailer de doble caja, que en camión de pasajero.
[Ando cumpliendo la manda de Stälfos, tarde pero segura, Yo reto a Samia Badillo, Yazmín Bandala, a Lirva la reina de los berrinches y a mi coneja rizada, a ver quien pega.]
Alma de bibliotecario:
(lo de no aprender de nuevo),
acapacapulco (comentarios divertidos),
de diez en diez se llega al cielo,
у меня есть...
7.15.2008
Señorita Venganza.
Lo vio del otro lado de la avenida ¿que hacia aquí? ¿por qué la había seguido tan lejos? No no la seguía, pararon en la misma ciudad por azar. Estaba cambiado, claro, seguía guapo, aunque todas sus amigas lo apodaran "el feo". Pero tenía otro aire, la altura quizás, no, no era eso, el pelo, tampoco. Se fijo bien: en realidad era el mismo, casi idéntico al que ella había amado, pero le parecía profundamente otra persona. -Si, claro, ya no es mío, ya no soy yo nada en él- ¿Qué otra diferencia más profunda podría haber entre dos personas que la de hacerse extraños? Llevaba incluso la misma mochila de campamento color vino con la que acampaban juntos, pero nada había ya del uno el otro (los recuerdos, el olor, las muletillas del habla que se habían compartido sin querer pero, de qué valía se decía, si se puede olvidar) Llevaba otra mujer de la mano. Ella desde atrás la vio: era bonita. Le molestaba espiar por el rabillo del ojo y reconocer la hermosura de las que ocupaban ahora su lugar. Los vio caminar por la avenida de la mano y alejarse. Cuando ya no se vislumbraban, como alguien que despierta de un sueño, recobró la visión.
Se llenó de rabia. Nunca habían viajado juntos. Si, claro, estuvo esa vez que por ejemplo fueron de campamento dos días, con los amigos claro, o ese día, que jugaron a tener casa nueva en el hotel, pero nunca habían salido, como viajeros, a construir otra ciudad. ¿Por que le había negado ese placer? ¿por qué lo, la, imaginaba al lado de otra persona recreando todo lo que debieron de hacer juntos?
Hay un nostalgia que nace de lo que se tuvo, de lo que existió y pereció con el tiempo o la lejanía. Hay otra que nace de lo que no fue, que arde y se eleva desde lo que nunca existió. De cierta manera no le había dejado de amar, porque restos de lo que no creció se amotinaban en sus esquinas mohosas, pero le tenía rabia: no era que lo odiara por haberla dejado, (odiaba también esa palabra) o que temiera que su amor renaciera, era imposible. Lo que odiaba de él era su cobardía, su entereza, su virtud de retirarse de batalla sin demasiados decesos: su falta de valor para dejar que al amor se esparciera por la viña como hiedra que no se podría combatir después . Su cobardía racional y virtuosa de preservar el corazón, el cuerpo, de paso la memoria.
Nada podía hacer desde la nada que habitaba ahora, salvo vengarse por negación ( por ausencia de) : Sabia a ciencia cierta que nadie le amará, como ella lo habría amado si él hubiera tenido valor. Mas de lo desconocido, nadie se queja.
Comprendió que no podía huir, al menos no de esa manera (¡que simple hubiera sido!). Los fantasmas, sus fantasmas, a donde quiera que fuera le precederían.
Se llenó de rabia. Nunca habían viajado juntos. Si, claro, estuvo esa vez que por ejemplo fueron de campamento dos días, con los amigos claro, o ese día, que jugaron a tener casa nueva en el hotel, pero nunca habían salido, como viajeros, a construir otra ciudad. ¿Por que le había negado ese placer? ¿por qué lo, la, imaginaba al lado de otra persona recreando todo lo que debieron de hacer juntos?
Hay un nostalgia que nace de lo que se tuvo, de lo que existió y pereció con el tiempo o la lejanía. Hay otra que nace de lo que no fue, que arde y se eleva desde lo que nunca existió. De cierta manera no le había dejado de amar, porque restos de lo que no creció se amotinaban en sus esquinas mohosas, pero le tenía rabia: no era que lo odiara por haberla dejado, (odiaba también esa palabra) o que temiera que su amor renaciera, era imposible. Lo que odiaba de él era su cobardía, su entereza, su virtud de retirarse de batalla sin demasiados decesos: su falta de valor para dejar que al amor se esparciera por la viña como hiedra que no se podría combatir después . Su cobardía racional y virtuosa de preservar el corazón, el cuerpo, de paso la memoria.
Nada podía hacer desde la nada que habitaba ahora, salvo vengarse por negación ( por ausencia de) : Sabia a ciencia cierta que nadie le amará, como ella lo habría amado si él hubiera tenido valor. Mas de lo desconocido, nadie se queja.
Comprendió que no podía huir, al menos no de esa manera (¡que simple hubiera sido!). Los fantasmas, sus fantasmas, a donde quiera que fuera le precederían.
7.14.2008
y de la calma, conservaremos los vientos
No le dio tiempo para despedirse de nadie. A penas pudo rozar los labios de la persona que amaba cuando partió. Sin planes, sin maletas completas, ni siquiera con dinero en el bolsillo. Pero huyó. Huir: su proyecto más ambicioso, más aplazado. (en parte echaba la culpa a la ciudad , a su maternal celo y a la densidad de su aire)
Mas debía aceptar que ésta huida era sólo el simulacro de una más grande, que lentamente (como la marcha de un dios elefante entre la bruma) se acerca, haciendo resonar en el piso sus pasos densos, comenzado a tomar forma conforme pasa el tiempo, como espacio.
Pero puso los pies en la ciudad, en la alameda, y supo que había huido. Se sintió feliz, se cambió el nombre, comenzó a caminar completamente vacía en la ciudad y pensó: allí ha vivido, allí viviré. Las casitas de un sólo piso, primorosas de colores y con barandas de acero pintado, estaban simplemente vacías. Valor todo era cuestión de valor: para vaciarse, porque sabía que de la calma, conservaría los vientos, y de los vientos, la levedad.
Mas debía aceptar que ésta huida era sólo el simulacro de una más grande, que lentamente (como la marcha de un dios elefante entre la bruma) se acerca, haciendo resonar en el piso sus pasos densos, comenzado a tomar forma conforme pasa el tiempo, como espacio.
Pero puso los pies en la ciudad, en la alameda, y supo que había huido. Se sintió feliz, se cambió el nombre, comenzó a caminar completamente vacía en la ciudad y pensó: allí ha vivido, allí viviré. Las casitas de un sólo piso, primorosas de colores y con barandas de acero pintado, estaban simplemente vacías. Valor todo era cuestión de valor: para vaciarse, porque sabía que de la calma, conservaría los vientos, y de los vientos, la levedad.
Alma de bibliotecario:
(lo de no aprender de nuevo),
Complejo de Salmón,
huir,
sólo conservaremos los vientos,
y de la calma
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