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6.27.2010

De porque uno no debe de abrir facebooks después de enviar mails en los que puso el corazón


Me sulfuran las orejas y los hombros solos se contraen. Me caga la madre. Me caga la madre y me tengo que morder los labios y tragarme, esa bola de saliva y bilis que quiere eclosionar de mi garganta. Tan enojada que simplemente quiero borrarlo todo; pasar mi maldito trapo mojado sobre el polvo (como una tormenta destruyendo un jardín zen)... y lo peor es que soy tan buena para eso; soy tan buena olvidando rostros y caras.
Soy buena olvidando; la primera vez borré tanto que llegué a una abstracción con la que estuve tan esperanzada... y si aquella vez lo hice porque no sabía que más hacer, ahora lo haré porque, de repente, como el instante preciso en que una bala te fragmenta el corazón, me di cuenta que de qué diablos valía "intentar hacer las cosas bien" (léase con el tono más baboso, más patético e idiota que encuentre en el stock de sonido), de qué diablos vale intentar hacer las cosas bien cuando la otra persona las va a hacer mal; cuando el otro va "a cometer errores" tan certeros, que sólo se volverán venganzas. De que sirve intentar que nadie se rompa la cara contra el vidrio, si el otro va a lanzarte vidrios al rostro mientras pide disculpas.
Ya no estoy para construir protecciones: ya no puedo ser su guardaespaldas, lo intenté con el corazón en la mano, por mi padre, lo juro... pero ya no puedo luchar por dar lo mejor de mí cuando ni siquiera la lucha se respeta. No había trincheras en el juego, había acaso un par de malinterpretaciones como malos ases sacados de la baraja, pero no había guerras.
Pero si quieren guerras; las puedo construir. Mi capacidad de querer es proporcional a mi capacidad de odiar; o peor... porque de remordimientos no conozco más que un par de souvernirs de la infancia. Ya una vez Oso lo había dicho; eres mejor ex-novia que novia. Claro.
Esto se lo puedo decir a cada ser amado: Podrías haber sido La historia de mi vida, cristal cortado de luz, el recuerdo jamás superado, el parámetro para existir; el punto de regreso como fenix que comienza... pero si tu decidiste degradar los años, fragmentar la esperanza, no me culpes por guardar el último respeto que me queda hacia el amor; la destrucción absoluta.
Nada quedará. Nada; de eso me encargo yo y mis odios pequeñísimos que dejaré crecer con libertad hasta sobrepasar el cerco. Y esa, esa y no las patéticas escusas de adolescente empapado en orines, será mi forma de guardar lealtad.
La próxima vez que me enamore será la última; no estoy dispuesta a pasar de nuevo por esto; no quiero, no puedo. Ya sé como quiero al último y por primera vez, después de tanto hablar con él, ya sé también que quiero: ahora si quiero la casita feliz, los perros, los niños con mejillas regordetas, levantarme toda la vida con el mismo rostro despeinado al lado; que todo sea un aventura y perder el pescuezo con alguien que no tenga miedo jamás de hacer cambios.. pero quiero también alguien que me empuje, que se esfuerce por hacer las cosas bien, que no tenga miedo a contenerse por respetar un ideal, alguien que no sea Hugh Grant, que no deje ir sólo para volver; sino alguien que desde el inicio se quede, alguien que sepa respetar cuando la fogata se apaga y hay que permanecer en silencio viendo las brazas morir (pero adivina que: en lugar de eso... ¡felicidades! Mi último recuerdo será una conversación dolorosa... parece que hay gente que no piensa en la posteridad).
Quiero mi último barco. En ese último barco me quedaré hasta que se hunda; por eso, no abriré la puerta hasta que este segura que quien toque sea capaz de prender estrellas para nunca acabarlas... pero también de respetar la muerte de un astro.
Respetar la muerte de un astro, maldita sea. Puta madre, ¿es que no entienden que la luz sólo se encuentra tan pocas veces...? País de ciegos; ya lo verán; país de ciegos habitamos y un día se darán cuenta que el luto existe porque existe el alma puta madre (no guardamos lutos a cadáveres, a huesos, a pus y vísceras podridas; guardamos luto al alma, al recuerdo) , y cuando tienes la luz y la apagas con el pie como si fuera colilla de cigarro... Helios ajustará sus cuentas, por lo mientras, a mi, ya, hacer las cosas bien, me vale pito.
Janik

6.21.2010

Would you erase me? ... Hey! You erase me, I erase you!




Clementine: Too many guys think I'm a concept, or I complete them, or I'm gonna make them alive. But I'm just a fucked-up girl who's lookin' for my own peace of mind; don't assign me yours.

Joel: I remember that speech really well.

Clementine: I had you pegged, didn't I?

Joel: You had the whole human race pegged.

Clementine: Hmm. Probably.

Joel: I still thought you were gonna save my life... even after that.

Clementine: Ohhh... I know.



3.24.2010

Día de la Memoria 24.03

¿Qué modernindad puede vivir un pueblo sin memoria? Ninguna. La modernidad, el ideal, tan ficticio como deseado, de progreso no tiene que ver con computadoras, microchips, hornos de microndas, automoviles con aire acondicionado: tiene que ver con bienestar humano.
Aún cuando no hablamos de México; hablamos de nuestra América. De la memoria colectiva, como fenónemo que captura situaciones vitales, podemos participar todos como seres humanos.
No olvidar que la historia no es lineal hacia el progreso: hoy en nuestro tan "futurista" siglo XXI las dictaduras, el totalitarismo, el facismo, la destrucción social subsisten y peor aún, se legalizan como formas del estado.
No es la misma trinchera geográfica, pero la batalla por la memoria es la misma, la batalla contra un enemigo político que no logra ver más allá que el capital es la misma.
¿Cómo soportar el dolor de saber el atropello, el daño, la vejación contra los seres humanos? ¿Cómo entender que entre humanos se cometan los actos más inhumanos? ¿Cómo pueden olvidar si el dolor queda marcado entre generaciones?
Gracias a Esteban, mi amigo argentino, que no deja de enseñarme nunca: las mejores amistades son aquellas que te enseñan.

Janik


NUNCA MÁS.




12.29.2009

Soltera



Supongo que borrarme del facebook era parte del ritual necesario: así como cambiar el estado a "Soltera". Me llama la atención como hay nuevas afirmaciones a partir de los nuevos medios: supongo que ese tipo de actos virtuales son tan simbólicos como cambiar el color de tu pelo. Rituales de cambio, rituales que posibilitan continuar.

Aquí en el blog siento también un vacío; ella, que no fue nunca personaje como lo han sido en este blog muchísimos ausentes recreados, invocados o destruidos sólo por mi memoria, se vuelve a partir de ahora un personaje más de mi narrativa memoriosa. Ella que fue lo más real: que se enojaba, reía, jugaba o agradecía la entradas en el blog en la vida, frente a mí, ahora pasa al plano de la narrativa y me deja una sensación de perdida (como cuando tu interlocutor se da la vuelta y sabes que no escuchará más tu voz). Supongo también que eso es parte normal del proceso: desde que comencé el blog muchos han dado saltos de la narrativa a la realidad o al revés, como en este caso, de mi vida hacia la memoria. No quiero que sea así con ella, pero sé que por el momento esto será lo correcto.

Hace tres años, cuando la conocí, me pregunté a mi misma cuándo era el tiempo de comenzar una nueva relación, ahora tuve que preguntarme cuándo es el momento de terminarla. Con el corazón en la mano tomé las decisiones que creí las mejores para mi y para la persona que amo, ahora, como dice Deniz, sólo el tiempo verificará que haya sacado bien las cuentas y de no ser así, el tiempo cobrará las deudas. Siempre justo; él siempre me ha pasado la factura. He dado lo mejor de mí, y he sido tan valiente como mi ética lo ha exigido.

Me da una nostalgia inmensa, mis ojos se llenan de referentes cuya dueña ausente no volverá a recurrir, libros, ropa, canciones, acordes acaso, soles de medio día, la cama, las sábanas, mi propio ser me devuelve siempre como origen su nombre, pero estoy tranquila. Vivimos tanto que fue obvio que por el momento cada una es un nuevo punto de partida, cuya dirección por ahora no apuntaba al mismo lado. He visto mezquindad, cobardía, gente que destruye por no aceptar y saber cuando irse: no merecíamos eso. Hicimos bien, lo que sea que la palabra signifique.

Pensé yo en borrar su perfil del Facebook, pero no pude, porque no quise, porque no quiero, no creo que se deba perder al ser amado hasta llegar al diálogo con el ausente. Sin embargo comprendo ahora que su duelo personal es distinto que el mío y el efecto de guillotina es más o menos el mismo, con cariño o sin cariño, con razones o sin razones, por más que yo haga o deshaga ó que emule conductas que yo hubiera querido en aquel que cortó mi cabeza por primera vez...

Mi duelo es, si, el rompimiento, la pérdida, si, el desamor, pero es también la comprensión de que el amor no basta, porque no se terminó mi amor, sino que comprendí de golpe que el ideal hughgranteano de un amor que todo lo mueve, es eso, sólo un ideal. Me faltaron decisiones tomadas, riesgos, aventuras, retos que no supimos afrontar por la comodidad de saber que estabamos "bien", y no hay culpas, hay sólo un aprendizaje profundo al lado de quien ame, y que llevaré dentro toda la vida... y hay, claro, una deuda con ella, que nunca lograré. No alcancé el absoluto de nuevo; ella lo merecía y yo, comprendí que tengo mortales las manos...

Estoy tranquila y hasta contenta, es un nuevo reto y es movimiento. El movimiento es necesario. No sé mucho del porvenir: sé que quiero estar sola porque tengo fantasmas que resolver y prestamos hacia mi misma que no he saldado, me debo tantas cosas que deje inconclusas. Sé que ella es luz... y sé, que si me toca estar mil años sola estaré contenta; porque ya tuve entre mis manos (estrella mortal, pero igualmente luminosa), mi historia de amor. No me debes más vida, pero yo tengo tantas deudas... y pagarlas será un honor.

A punto del llanto

Janik

10.26.2009

La casa nuestra


Esta semana llegaron mis primos de Alemania; la casa se puebla y se mueve alrededor de los nuevos habitantes. Mi hermano dormirá, con intervalos, cerca de un mes en la sala y yo tendré que agendar mis horarios para poder trabajar en una casa que con el tiempo parece hacerse más calurosa, más humana pero también más chiquita ( no es que no fuera antes ambas cosas sino que tenía tanta conciencia de ello).
Sigfrid con sus 2 metros 9 centímetros se pasea por la casa alimentándonos el complejo de hormigas (y no por trabajadoras); sólo habla aleman e inglés y tengo que sacar a pasear penosamente un idioma que odio (El inglés) y a orear mis mínimas frases germanas. Él, siempre muy amable, nos mira callado pero muy atento cuando hablamos en español con mi prima (su esposa) y participa alegre en las conversaciones en inglés (esta semana he cometido tantos errores en inglés como para llenar el guión de un especial de comedia... pero bueno). Kristin, mi prima, no había venido en diez años a México, y de repente me da un no sé qué que qué sé yo que para que les cuento: ¿qué decir? ¿qué contar que le interese? ¿qué puedes preguntar? Sin embargo, mi prima, con sus frases hermosas y sus buenos dias sonoros en un español más mexicano que nada, haciendo a su esposo probar chiles, tortillas y papaya aliena la alienación misma.
Es toda una experiencia: porque con diez años más que yo mi casa resulta ser suya; mis padres se regodean en recuerdos familires de un pasado que desconozco (cuando mis primos hace más de 20 años, vivian aquí en México) recurriendo a rostros, chistes, ternuras, que no conocía pero que disfruto como si me estuvieran contando un cuento.
Lo lamentable; este mes tengo tanto, tanto, tanto, trabajo que en lugar de pasarmela con ellos, hago espacio a fuerzas en los desayunos y comidas para luego enclaustrarme en la computadora; entonces es como si escuchara desde mi escritorio una radio novela de mi propia familia.

Hoy mis primos se han ido a Puebla y luego irán a Oaxaca, mientras intento luchar con mi completa ausencia de tiempo por el exceso total de trabajo (¡Esta semana ya van 3 días que me duermo a las 5 de la mañana!), pero lo que si tengo muy claro en estos días son tres cosas: 1) Tengo que desempolvar mi inglés (no, no toda la vida puedo pronunciar como indian student) 2) Quiero aprender Alemán el próximo año y 3) Tengo que escribir la historia desconocida, de mi casa, que en estos días no es mi casa, sino nuestra.

Con cariño
Janik

9.16.2009

La Apoteosis del crimen






(Piedras Negras, Coahuila)

Las fiestas conmemorativas de septiembre alcanzaban esplendor de apoteosis. No por lo héroes que murieron para darnos libertad, sino por el héroe de la paz, que nos la había robado.
Desde el balcón del Palacio Nacional, la noche de la fiesta cívica, el tirano había gritado: "¡Viva la Libertad!" Y una multitud imbécil, desde la plaza, levantó clamor que refrendaba la farsa. Para ellos libertad es su noche de gríteria y alcohólico holgorio. Nada hay más antipático que el entusiasmo patriótico de un pueblo envilecido. La tolerancia del crimen en el gobierno deshonra el patriotismo que exige decoro antes que histerismo y loa. Y se torna soez toda alegría pública que convive con la impunidad, la impudicia del gobernante. Por eso fue asquerosa nuestra noche del 15. Había, sin embargo, bajo la capa de lujo de aquello festejos del centenario, una sorda, resuelta oposición que aguardaba su instante. Una convicción de que se estaba en vísperas del castigo final hacía tolerable el bullicio. Alentaba una gran esperanza.
[...] No sé por qué artes que se había hecho costumbre celebrar el santo del déspota al día siguiente del aniversario de la patria.

***

[...] Ningún pueblo escapaba al cargo de incultura, ineptiutud y atraso. La misma Grecia de la época clásica tuvo mayoría de analfabetos y de esclavos. Y fue un asco la Inglaterra de Enrique VIII. Sin embargo, una minoría idealista puede en cualquier instante levantar el nivel de un pueblo: la dictadura, jamás. Era menester osar. No hay peor cobarde que el cobarde del ideal. Si los políticos griegos se hubiesen dicho: El pueblo corrompido sólo merece látigo, no se habrían construido Atenas ni Esparta, y Grecia sería otra Persia. El pueblo francés, pobre, inculto y analfabeto, hizo la revolución, consolidó los derechos del hombre, preparó con la libertad las bases de una inmensa cultura.
A la tesis de que el indio es una carga, oponíamos el hecho de que el indio clavó los rieles del ferrocarril y poco a poco, por su tenacidad y su ingenio, sin ayuda oficial aprendió la técnica y logró manejar las vías férreas.
No estabamos ante un problema de intelectualidad, sino de honradez.

José Vasconcelos, Ulises Criollo, Lecturas Méxicanas, volumen XII, SEP/FCE, México, pp. 351-353

***

Las negritas cursivas, como deben suponer, son mías.
Estoy en el segundo tomo del Ulises Criollo (mi edición es la de la SEP con el FCE, publicada en dos tomos). Y cuando leí el fragmento de "La apoteosis del crimen" pensé: hace cien años, y casi, como papel calca, la descripción de una farsa, de un crimen, de un dictador que proclama con un pueblo embrutecido y sin memoria, nos queda a la perfección, salvo, que, hace cien años como bien dice él, se sobrevivía por la esperanza de la revolución que comenzaba a gestarse. ¿Con qué sobrevivimos nosotros? ¿Qué lucha, qué opocisión a la dictadura? ¿De qué lado queremos plantearnos las cosas: del lado del pueblo que echa laudos al dictador, enceguecido por, hace 100 años fuegos artificiales, ahora espectáculo de luces? No, no quiero ese lado, la pregunta me cimbra desde el pecho: ¿Hay, hoy, otro lado?
Quizás no todo el fragmento nos describa, quizás peca Vasconcelos en algunos puntos, la subjetividad es obligatoria al fin y al cabo, pero sirve mucho para pensar, sirve mucho...
Janik

4.21.2009


Recién publicaste esto en mi blog (que fue en secreto, hace tiempo, nuestro). Tu comentario fue anónimo:

"Ya me di cuenta de que no debo leer tu blog, no por que no me quiera dar cuenta de cosas... si no por que me duele lo que te duele... y me molesta no poder evitarlo..."

Hice un recuento simple de la gente que podría leer mi bitácora sin querer leerla (de aquellos con quienes yo podría tener un ínfimo lazo plateado como el de las moiras) y de aquellos a quienes mi dolor (un dolor de idiota, de simple, de absurda) pudiera llegar como las ondas que en el agua calma se expanden y se transfiguran. Sólo hubo dos opciones (de miles de personas queridas que he perdido, sólo algunas se molestarían en venir aquí, y de esas sólo con algunas podría yo tener un lazo certero de nostalgia, y de esas mismas sólo dos escribirían en esa entrada del blog)...
Especulaciones; no, no puede ser especulación la certeza de que el otro te busca mientras que tu lo llames. Porque algo existe que nosotros no comprendemos (que no tocamos con la punta de la razón enajenada). Pegar el oído a las vías del tren mientras nadie nos mira y saber que eso que siento al pegar la oreja son tus pasos (gigantescos y torpes animales que no se encuentran, sólo porque no se buscan).
¿Qué paso?, quizás debo decir ¿qué te hice, hombre, para que te duela yo sin que quieras que te duela? ¿por qué no pudimos superar el amor (¿el cariño?), para aspirar, con resignación a la sobriedad de saludarnos cuando nos topamos de frente a la calle bendiciendo con simpleza, en nuestros adentros, el hecho de encontrarnos, aunque lejanos, aún vivos?... pero no, odio, tu lo sabes, el conformismo.
Dime entonces ¿por qué no pudimos superar el orgullo, y con él el miedo, para decirnos: te quiero y me voy, y aún así me quedo?...
A las doce de la noche, de un martes ya, con el mismo rostro de niña caprichosa, y la sala vacía: no me explico que fue lo suficiente para separarnos; ¿qué hiciste, hombre, dónde te guardaste, el brillantísimo milagro de habernos encontrado en está vida? ¿a dónde las calles vacías para caminar el uno al lado del otro? ¿dónde escondimos el coraje de saber que era necesario estar juntos en está vida (lejanos, cercanos, impedidos, nostálgicos, rehaciendo cada tanto el lazo que tejimos)? Por qué, si no pasa seguido encontrar alguien que te entienda así, que te siga los pasos pesados, torpes y todo...
¿Cómo encontrarnos de nuevo?... Por más hondos que sean los abimos, para aquellos que habitan sus lechos nunca les estará vetado encontrarse (de nuevo):
Definición del ser querido perdido: Gigantesco y torpe animal que no se encuentran con su par sólo porque no lo busca, y viceversa.

Con nostalgia (recupera de tu recuerdo una sonrisa:
supongamos que así te sonrío ahora)

Janik

3.20.2009




en una plaza

poblada de palomas extranjeras

te reencontraré algún día.

distinto todo

sin el abrigo oxford

que colgaba de tus hombros

colgantes

sin tu aire aporético

de burócrata libre,

sin tus bufetes de chinos

en el vientre puntiagudo,

sin país alguno

esperando caudillos.

sin mi.

Y yo seré otra

de intentar tanto

ser la misma

para que a tus ojos,

(que no serán los tuyos)

reconocieran

lo que tu creaste.

La plaza,

con su catedral bizantina,

pondrá los dedos en la línea

que guardaremos

hasta ese momento

para ser pronunciada:

No hay más tradición,

para nosotros,

que el abismo.


1.16.2009

Mantenernos


Es cuestión de mantener los lazos cercanos. Eso es todo. No es cuestión de verse cada día ni cada fin de semana ni cada mes: es cuestión de sentir que aunque la distancia cuelgue entre uno mismo y otra persona nada se rompe. Eso pensé cuando ayer por la tarde caminaba en el borde amarillo de la banqueta rumbo a la facultad: ¿durante cuánto tiempo he caminado ese mismo sendero al lado de gente tan distinta, que aparece o desaparece a placer? Recuento de fantasmas.
Desaparecer me da miedo.
Las desapariciones también. Muchas veces me pregunto qué se sentirá llegar a cierta edad y ver que todo lo que en algún momento consideraste tuyo se ha condensado en un recuerdo evocable sólo en una enumeración de sensaciones, imágenes, alguno que otro encadenamiento lógico, pero nada más. Comienza a sucederme. El pasado en realidad siempre se niega: es lo que ya no es, a lo que no puedes acceder de nuevo. Una serie de cuartos cerrados en los que al entrar puedes imitar un entorno, pero no más: paredes pintadas de cielo, de plazas, de cafés, que cuando quieres recorrer te dan un encontronazo en el rostro. Esa inmovilización del pasado es la ruptura, pues el presente es un torbellino en el que pocas veces te detienes a pensar. ¿Cómo mantener los lazos? Eso, aún no lo entiendo del todo, para mi me basta vaciar el corazón, un tanto de humildad y un mucho de mantener, de demostrar querer mantener, la cotidianidad viva con el otro.
También he aprendido que hay cosas que terminan y ya: sin bombo ni platillo, sin resentimientos dolorosos como prolongación forzada, mas bien a la manera de un sueño; no podemos culpar al sueño por terminar cuando nosotros despertamos ¿o si?
Tzitzi Janik

10.01.2008

Heredar la memoria.

Con la premisa de cuidarlos como a mi vida, mi padre me prestó para una exposición de la secundaria sus recortes del 68. Tenían más de treinta años, los bordes irregulares y algunas líneas subrayadas, con la siguiente anotación al borde del página: mentira.
Expuse. A mi profesor de civismo los recortes le parecieron un tesoro invaluable, recuerdo sus palabras: "Guárdelos bien, señorita Rojas". Hoy están guardados en la mesita de noche al lado de la cama de mi padre. No es necesario que los saque para recordar las fotos de grano reventado, la pluma roja, las frases subrayadas como: "iniciaron el tiroteo los líderes estudiantiles".
Mi padre no estuvo allí. Se le hizo tarde y cuando se dirigía para allá encontró las calles cerradas. A unas cuadras uno de sus compañeros del equipo de basquetbol le dijo: "Están tiroteando, Rojas". A una de su compañeras le rompieron el brazo, magulladoras y golpes, al hermano de otra compañera le dieron un tiro. Mi abuela, mi tío y mi padre hicieron el álbum de recortes. A mi se me hace un nudo en la garganta cuando escucho a mi padre: "Di vuelta a la calle y la gente iba corriendo, gritando".
Lloro. Lo digo: lloro frente al monitor pensando en los muertos que defendieron la autonomía de la casa de estudios que me ha cobijado a mí y a toda mi familia. Los estudiantes que defendieron la libertad, que se opusieron. Y me da coraje pensar, en está maldita generación del demonio que no es capaz de mover un dedo por la dignidad de una mínima idea. Que ya sé, que no son todos, que existen los que luchan... los que mínimamente lloran.(pero sabe usted lector, a quien me dirijo, de que hablo). Lloro pensando que no fue mí abuela la que lloró esa noche, sino la madre de otro. Luego pienso que no sabemos agradecer al projimo (sentir al projimo, como la palabra lo exige, próximo a uno, cercano). Sé que cuando mi padre muera nos dejará el álbum de recortes.
A mi hermano, con los ojos húmedos como ahora, le diremos:"Kaeri, nuestro padre no nos heredó una casa o una cuenta bancaria lujosa, nos ha heredado algo invaluable del espíritu: su memoria, la identidad de su persona con la tradición". Y el álbum será el simbolo de sus recuerdos mismos: el olor ceniciento de la calle, los gritos de la gente, los pasos de la marabunta y un puñado de rostros tirantes en la calle cerrada, él regresando a casa con la cara enjugada de llanto por la injusticia. Heredar la memoria: no olvidar y que a partir del recuerdo, se construya (o reconstruya) en el tiempo, la justicia.

QUÉ LLENARÁ MIS OJOS, AL ABRIRLOS

QUÉ LLENARÁ MIS OJOS, AL ABRIRLOS
Rubén Bonifaz Nuño
¿Qué llenará mis ojos, al abrirlos
desde el fondo del miedo; de qué trémula
boca salió la lengua que me lame?
¿Y habré de ver, si vuelvo la cabeza
de prisa, quién respira a mis espaldas?
Sólo de ácida sal, sólo preñada
acidez, mi bebida. Y lo que viene,
aquello que se acerca,
lo que camina en torno y embistiendo.
Cantando estoy, haciéndome
de valor con cantar bajo lo oscuro.
La pobreza, y el paso uniformado,
y el cartel de protesta.
Acaso inofensivo, acaso inútil,
no defensivo acaso. Y es un soplo
de burbujas quebrándose, un callado
grito de bestia bajo el agua,
un rescoldo de cuerpo que se ahoga.
Y suéltase la sangre convocada,
y su antídoto estrépito graniza,
crece por dentro de la oreja,
contra la mordedura de un silencio
que mata en tres segundos.
Bienvenido el que llega, si en las manos
tiene la sal augusta para el hueco
de mis cimientos despojados.
El caballo homicida, bienvenido
sea, con el galope mariguano
y la huella cuádruple hendida;
y el sueño adverso en orden de batalla,
y la saliva atroz que sobrevive
al suntuoso desorden del combate.
Y algo como el amor de mis hermanos
se despliega en mi contra, se abandera,
en contra mía prevalece.
Y lo que soy mañana, me recibe.