Mostrando las entradas con la etiqueta Complejo de Salmón. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Complejo de Salmón. Mostrar todas las entradas

8.15.2009



Si no se espera lo inesperado, no se le encontrará, pues es dificil y arduo de hallar.

Heráclito

...y luego comprenden que es necesario
hacer otras cosas, y que vale
mucho más sufrir que ser vencido;
para los que quieren mover el mundo
con su corazón solitario,
los que por las calles se fatigan
caminando, claros de pensamientos;
para los que pisan sus fracasos y siguen:
para los que sufren a conciencia
porque no serán consolados,
los que no tendrán, los que pueden escucharme:
para los que están armados, escribo.
Rubén Bonifaz Nuño, "
Para los que llegan a las fiestas"
, Los demonios y los días, 1956

6.16.2009

No pares ahora

No pares ahora
(No de nuevo)


No te detengas ahora, no de nuevo.

No hay razón verdadera para quedarse con los tobillos unidos, como niño jugando al soldado (en una callejuela donde no pasan ni los gatos), ya sé, me lo dices de frente; no hay tampoco razones para correr; no hay tanques, no nos persiguen de muerte, aún, por nuestras disidencias hipotéticas.

No hay transcendencia; lo sé. Y te sonrió, con media sonrisa, a medio rostro, a medio yo (porque no alcanzó ya en tu memoria a ser alguien, algo, cualquier cosa (cualquier viruta de polvo feliz viajera en tu escritorio en lustros no escombrado)).

Nada en las manos abiertas (teníamos un sol rojo entre las manos, las esquinas por donde no hemos vuelto a caminar, tu “no”, teníamos tus nos de casa a medio construir, de buhardilla que nada cubría y los pies mojados; la eterna trascendencia de descalzos sobre el césped de quien sabe que señor adinerado en la del valle, y toda mi infinita estupidez sobre nosotros; luminosa como la angustia de cualquier inocente).

Nada entre los restos del café. Nada en los huequitos oscuros entre las bolsas de detergentes que se embarrigan debajo del lavabo. Nada incluso entre estas letras; ni siquiera los fantasmas son fantasmas.

Nada para detenerse de nuevo; ni calles ni muros ni coches despotricados buscando yeguas en los cruces, ni cigarros a punto de apagarse como luciérnagas cuando les llega la ciudad.

Reivindicación de lo más antiguos super héroes: los muertos, las viudas, los fantasmas, traspasan todo, y a ellos (como supermans sin caché, entrando y saliendo al ponerse los lentes) todos los olvidan.

No hay muro que detenga tus pasos entonces, fantasma; todo traspasas, haztelo saber.

5.06.2009

Bolero hechizo


No estoy ahí: no estoy en la puerta marrón lechoso de tu departamento, no estoy en los homenajes expresos ni en las líneas entrecortadas que entre líneas niegan; no estoy en la muestra contemporánea de cine (ni en la selección nacional, ni en el festival de cortos) como recuerdo errado que no debiera ser, no estoy, ni siquiera en las mentiras que dices sobre mi cuando despuntan las madrugadas como queriendo, que no este más deveras.

Y no estar es, amor, la libertad más infinita.

Porque se está mejor sin estar deverás: escondida entre los actos más más simples (en la elección por ejemplo de una cuenta de correo, la exclusión siempre planeada de mi nombre entre las rimas que de hecho no rimaban, en la repentina argumentación de que no hay pasado para cualquier banqueta, para cualquier calle donde yo haya caminado, en la afirmación continua de mi míopia como justificación a cualquier ceguera).

Sonrío, en una mezcla de confunsión y sordera: contigo, a veces, verdaderamente se está mejor sin estar deverás.

2.09.2009

Ensayo de una huída. (Dos: pensando en tí)

El plan del viaje: primero al puerto de Acapulco y de allí todo hacia el norte. Tenía ganas de mirar el rostro del trailero, pero el valor se me había agotado al tocar su fría mano para subirme. Desde la cabina todos los autos se veían chiquitos: el trailer parecía devorar bichitos compactos que cambiando de velocidad huían. Un jueves a las 6.30 de la mañana; salimos de la ciudad rápidamente, los lugares, las imágenes, el frío, todo se embarraban en las ventanas como si los cristales fueran pantallas de televisión. Yo no atinaba más que a ver de frente al asfalto que vertiginosamente se aventaba a los rines del monstruo. El trailero se llamaba Guillermo Juárez; entre un medieval y un presidente pensé. -¿Cómo te llamas?- podría haber sido el inicio de cualquier conversación en cualquier otro lugar...
- Me llamo Ana Eugenia-
Voltee la mirada: tenia los ojos pequeños, amarillentos, la barba mal recortada caía desde las orejas, el rostro birllante y limpio. -¿Haces esto seguido? Es peligroso...- No dejaba de ver de frente, como si yo llevará viajando con él muchísimo tiempo. - ¿Por qué? ¿me vas a hacer algo?- me comencé a reír compulsivamente. Las maquinas del tiempo existen: buscar un viejo enamorado para fingir los besos, gastar tardes con amigo desaparecidos, escuchar La canción de la prepa; pero mejor máquina no hay que volver los pasos atrás y deshacerse, sobre todo, de la sabiduría (volver a hacer las mismas tonterías; como caminar de espaldas). Me ofreció una pepsi, la tome y me sentí feliz al oir el sonido que hacia el envase al abrirla.
-¿Tienes novio?- "No, absolutamente no tengo novio, ni novia, ni nada, sino no estaría aquí, sentada a tu lado..." No, no dije eso, ahí el aire de la aventura viro. El mal agüero. - Si, sin tengo- y dije tu nombre, y hable de ti, reinventandote, mintiéndome. -Si tienes novio ¿porque andas de loca?- el hombre parecía fascinado con mis risas nerviosas, con mis respuestas falsas, pero entonces no mentí: -Hago esto porque hace años que ya no me quiere- esperaba, ingenua, un silencio dramático, incómodo; no, Guillermo se limitó a contestar: - Pasa seguido, pero si fuera por eso verías la carretera como la Sullivan- se río de su propio chiste, me reí con él. Nunca aprendí a superar las cosas como la gente lo hace (y heme aquí, confesandote años deslavados, que en la huída pensaba en tí). El radio comunicador comenzó a dar avisos de rutas y señalamientos. Mientras él atendia, yo volví a pegar el rostro en la ventana ¿por qué había dado tu nombre como el nombre de mi novio inventado? ¿por qué si podía inventarme mil nombres más bonitos? La imágenes se sucedían espesas en el vidrio: llevabamos carga llena para descargar y cambiar en el puerto. De pronto comencé a rezar los lugares: allí te conocí, allí comimos, incluso tu ausencia se nombraba: allí no fuimos nunca. Pensé en hacer de mi nuevo acompañante tu marioneta, tu actor substituto. Entonces caí en la cuenta; a Acapulco tampoco fuí nunca contigo... Quizás había abordado la máquina del tiempo equivocada.

2.08.2009

Ensayo de una huída.


Las manos me sudaban frío al salir de la casa. A mis padres les dije que me iba de viaje "con unas amigas", barajé unos nombres al azar y con la mochila de camping llena hasta el tope salí de casa. El truco principal consistía en que ellos no me siguieran, que creyeran que la madre de quelqu´n nos recogería en la mañana. Tenía miedo y al aire frío que se arremolina en la esquina de Loreto me daba en la cara. En una palabra, cuyo acento no podría pronunciar, estaba atrapada toda mi vida; crucé la calle balbuceando. La noche anterior había hablado, en una cafecito del centro, con Gabriela y Jorge, de ella comprendía la complicidad de la aventura estúpida (hubiéramos sido cómplices casi de cualquier cosa, con tal se sentirnos siempre juntas), de él, pensaba que éste podría ser quizás el único hecho que él aceptaría en público como merecedor de respeto. Pase de lado al metrobús, algunas gentecillas se apretaban la pañoleta o el gorro en la cabeza para cubrirse del aire mañanero de un jueves cualquiera. El día tenía una connotación específica; la mujer que fue jueves, no quizás por la inteligencia para desmantelar el absurdo, sino, por la facilidad de ser engañada y construida, en un mismo movimiento, por aquello que combate. Cruce la calle y pare enfrente de la Cava. Desde hace años me había dado cuenta que esa era la ruta de los trailers y camiones de carga para salir de la ciudad, deje mi mochila en el piso y levanté el pulgar: alguno se detendría. El cabello se me revolvía en el rostro, pensé entonces que yo también le debo mucho a quienes han sido gente de mi gente, por ejemplo a Alondra le debía la aventura, el arrojo, la admiro, pensé; nadie nos hubiera convencido de tomar raites; me cambio la vida, para luego desaparecernos mutuamente. No quedaba de otra. Diez minutos con el pulgar arriba y un trailer de dos cajas se detuvo casi dos cuadras adelante. Sus colores rojizos pasaron como un flash. Me quedé un segundo en seco para luego correr arrastrando la mochila. -¿A dónde va?- le grite al conductor, quien se veía diminuto desde la caja del trailer casi un metro arriba. -Para La Paz - contestó. El hombre ni joven ni viejo tendría acaso unos 50 años, tenía esa vivacidad que evita a la gente envejecer por dentro, pese a que el cascarón se eche a perder con mayor facilidad. Me subí al primer peldaño de la cabina, asome la cabeza, varias fotos de algunos niños pegadas en las orillas del parabrisas me dieron seguridad: la sensación de haber ya estado allí (con otra gente, con oto ímpetu, con otro futuro desconocido, pero allí). -¿Me lleva Don?- me veía acaso los ojos y la mitad de la tetera. -¿Hasta allá?- contestó riéndose un poco. -Hasta donde me soporte, y hasta donde le guste- hubiera querido que Gabriela escuchará el acento que me salió, desempolvándome la voz, que sirve para ofrecésele a un hombre sin demasiado compromiso. -Pues súbete- una risa áspera antecedió al hombre abriendo la puerta.
Aventé la mochila, él me tendió la mano, helada y gruesa, me subí. Justo cuando el trailer comenzó a avanzar vi pasar por la ventana a mí padre caminando hacia la parada del camión, rumbo al trabajo. Contrario a lo que esperaba de mí, pegue el rostro a la ventana como un niño que ve a través de la vitrina de una juguetería un nuevo videojuego. Yo también veía un juego: mi vida que dejaba pasar.

12.01.2008

no puedo creer que un sueño me rompa el corazón (así, literal, como cuando tenía 16 años, más agudo incluso, menos focalizado) me desperté con los músculos tensos y un dolor en el pecho, con la mañana deslavada y vacía, con la ventana clareando su diciembre. abrí los ojos; era un sueño. respire profundo entre las sábanas recién lavadas y pensé (pensé que del olor de las sábanas uno se puede enamorar) (del olor del cabello, del sudor corriendo por el cuello, de las manchas de los zapatos) pero nunca de la completa negación. me levante de las sábanas como si pudiera dejar en ellas el olor a cloro del sueño, el pasto, el edificio rojizo, el sueño completo... pero no. el día transcurrió con el corazón partido, el sueño no había terminado; el sueño era en realidad el comienzo de otro sueño del que no hubiera querido percatarme. pero así funcionan a veces no son sueños: a veces son premuniciones nocturnas, claridades que se revelan sólo cuando eres incapaz de bloquear la verdad a ti mismo: entonces la realidad se abre en el sueño y cuando despiertas no dejas de soñar... después no pude contarte la verdad, y desarrolle versiones alternas que intentando apresar la sensación de ese cielo azul, de los columpios mal pintados, de tus palabras diciendo eso que nunca quise oir...y así he andado, con la claridad a fondo, como fondo de botella, con la develación de lunes mañanero de algo que no quería aceptar: que hay cosas que cuya llave es un instante, y que yo, a fuerza pendular entre prudencia infame, riesgos estúpidos o comodidad conformista (si, todos somos al fin y al cabo un posada cualquiera), he terminado por perder casi todas las llaves, quedándome solamente con las cerraduras. máldito sueño.

11.07.2008

Почему я веселый такой! Почему я веселый такой!

Sabes que no hay nada que hacer. Huir no es la solución. Te sientes condenado a la desdicha y no piensas hacer nada al respecto. Si algo detestas es la ilusión; porque la ilusión es un amigo reciente que acaba por traicionarte. Sólo quieres una miseria estable y real que te dé un puesto en el mundo y un puñado de derechos, lo demás corre de tu cuenta. Sabes cómo sobrevivir a ésta situación aunque todos crean que es imposible. Tú sueñas con el Día, ese momento en que se desatarán los nudos, ese tiempo que está por venir, que ya está, tiene que estar viniendo. Tienes que pensar de este modo para poder levantarte cada día, abandonar la pecera, y es que ayer y hoy dependen de un día lejanísimo en que tus heridas cicatrizarán, un día que probablemente no exista, pero al que tú haces existir, como al pájaro de tu trozo de cielo. QUE LA VIDA IBA EN SERIO UNO LO EMPIEZA A DESCUBRIR MÁS TARDE COMO TODOS LOS JÓVENES YO VINE A LLEVARME LA VIDA POR DELANTE JAIME GIL BIEDMA(...) Aprietas el paso porque se te están congelando orejas y manos. Sin embargo, desearías estar en cualquier sitio menos aquí. Te gustaría batirte en retirada, pero sucede que nadie dijo nunca que esto fuera una guerra, ni siquiera una simple batalla. Y ése es el problema, la lucha existe pero nadie reconocerá que la has ganado. Tampoco se admiten dimisiones. Se lucha, nada más, y ése es el drama. El edificio gris está cada vez más cerca. Toses mientras caminas y te parapetas tras el pañuelo, que ya no da más de sí. El cielo permanece opaco y mudo y tú tratas de recordar qué maldito escritor dijo que el cielo nos protegía. Tú sabes mucho de protección y no soportas que te hablen con displicencia de lo que conoces. También sabes mucho de soledad, y te jode que la palabra corra de boca en boca como un problema de todos cuando eres tú el único que lo sufre. Ellos no saben lo que es la soledad. Están demasiado ocupados siendo felices para sentirse solos. Y piensas: solos es una palabra donde semántica y morfología se contradicen. Y piensas: tengo que apuntar esa frase.

Alberto Olmos, Al bordo del Naufragio. Barcelona,Anagrama,pp. 28-29
[en primeras páginas: "El día 2 de noviembre de 1998, un jurado compuesto por Salvador Clotas, Juan Cueto, Paloma Díaz -Mas, Luis Goytisolo, , Esther Tusquets y el editor Jorge Herralde, otorgó el XVI Premio Herralde de Novela, por unanimidad, a Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño.
Resultó finalista A bordo del naufragio, de Alberto Olmos. ]

10.17.2008

quisiera detenerte por primera vez tengo la certeza de que las cosas no son así que no debieran al menos serlo que te arrepentirás como yo de perder a la gente que amas por la estupidez del egoísmo de la verdad será cuestión de filósofo realista o de escritor claro que hay una verdad objetiva a la que al parecer paulatinamente uno se va acercando claro que hay un mundo allí y que uno no tiene la culpa de la estupidez de los presentes de que no comprendan que las cosas son así y nada vale berrear ni chillar ni alzar manifiestos pero no el realismo es cosa en extinción y a veces las ansias de verdad de la verdad son solamente desaforadas jutificaciones a nuestra incapacidad de comprender el fino entramado de las relaciones humanas cuestión de soledad pero me duele el pecho y quisiera abrazarte con todas mis fuerzas y acariciarte la cabeza y decirte una y otra vez hasta convencerte que no que la verdad no vale nada al lado de un amigo que a veces es importante doblar el ego en el bolsillo y aceptar cosas que no son y morderse el interior de la boca del puro coraje para decir perdóname no sé que hice pero estás aquí porque no quiero verte solo de nuevo porque tu soledad se duele en mí amigo por primera vez de tantas cosas imbéciles que has hecho quisiera retrocedecer el tiempo no para cambiarlo sino nada más para dar los pincelazos precisos

10.07.2008

tiempo perdido

hoy he pensado que quizás no puedo ya estar contigo. no es en verdad que durante todo este tiempo no lo deseara. te quería, amigo, te extrañaba con toda el alma. te repetía en las conversaciones como si todavía estuvieras aquí: dialogando con tu espejo en mi memoria. te quería de regreso y revivir en las manos, como una luz de inocencia, cuando teníamos 16 años. tú, hombre, sigues siendo él mismo del que me enamore. sigues teniendo esa ternura de niño y esos ojos de perro solitario que me llevan a aceptar seguirte. pero no: las reconstrucciones son falasia de arquitecto viejo, son tributos de posguerra al olvido. los heridos lo sabemos bien; reconstruir, es pintar heridas de colores. la ciudad destruida ha sido perdida por todos, y desde entonces no tendremos hogar. es imposible volver mas que a la memoria. es tu corazón, una cárcel de todos los fantasmas que logre desterrar ¿cómo vivir ahí? ¿cómo compartir nombre y tiempo y espacio con el pedazo de mi adolescencia que todavía adolece?ansiaba tanto tu regreso que no pensé de dónde regresabas... (y así conforme abres los labios y pronuncias nombres de tu mundo, invocas pasados que no quiero, que no estoy de acuerdo en recordar). y al final a tu lado, sigo aprendiendo: lo dejamos morir, ya no es nuestro. comprender acaso con mínima madurez, que el tiempo perdido no es intercambiable.

9.13.2008

Manual para un fénix ( o una lectura de Sísifo como ave iluminada)

1.déjate caer. (cuando no puedas más, cuando tengas los hombros dislocados e incluso el fuego pese; gira sobre ti mismo para apagarte, flagela tus alas, disfruta tu propio fuego en tus heridas,destroza cada nervio, cada hueso, cada espasmo. cae. permite que otros te consuman. abre las alas sin planear: disfruta la picada, los 90° de caída, rómpete el rostro, y con la carne viva (viva) sonríe)
2. llora en público. ( y en privado. deja que la cenizas hablen entre llanto. que no quede rastro, brasa; esperanza alguna. no te levantes de la cama, deja que tu cabello se ensebe, que en la comisura de los labios se seque la saliva. no pongas un pie fuera de la casa, y repite a aquel que se ha dignado, por lastima y cariño, a escucharte, la misma historia de tu estupidez, de tu infortunio, de tu desamor. no te cambies la ropa en días. convéncete de que no había otra forma. llora de nuevo)
3.imagina un haz de luz. (no podrás ya abrir los ojos por el llanto, imagina entonces un haz de luz, delgado como un hilo, que aparece de la nada, en medio del cúmulo gris que te conforma. un haz de luz que se va encendiendo, poco a poco. te secas. tu historia, tu tragedia exponenciada por la realidad, se va iluminando absurda. de repente, eres ceniza hueca, llena de luz. no pares. mantén en tu mente ese halo de luz, que va encendiendo, los restos de tu historia)
4. coloca un ojo en tu rostro. (rescata el resto de una pupila, colócala donde más se acomode, construye una pierna, un brazo. no los hagas más bellos de lo necesario, pero ámalos más si es preciso, así será más trágica la pérdida, recuerda que el dolor no está en el hecho real, sino en la creencia. mueve tus nuevos miembros, abre la boca, besa, a otras figuras amorfas como tu. abre bien tu única pupila (los fénix, nadie te lo ha dicho, somos cíclopes o ciegos, no hay de otra) y asómbrate con el cielo. Pon tus manos surrealistas, en otras manos surrealistas, y constrúyanse).
5.levántate y anda. (deja que todo se ate a tu cola fulgurante de cometa. manos, bocas, historias dicroicas e imprecisas, pedazos de metal oxidado, perros callejeros y muchachas jóvenes con vestidos blancos, palabras nuevas en idiomas incomprensibles, amores que se nombran fallidos desde su nacimiento, novelas que se deben volver a leer (una y mil veces) . el peso y sustancia de todo esto no sólo hará relucir más tu plumaje bajo el sol; te hará también caer más rápido, más densamente. Vuela sobre el mar y deja, que pequeñas medusas azules se asgan a tu plumas)
6. ten fe. (ya sé, ya nos hartamos de volver, de absurdo en absurdo con la misma piedra ,pero ten fe, hay algo del absurdo que vale la pena: ese mínimo haz de luz, que de su chispa enciende todo tu plumaje. no dejes de creer, de añorar, volver del fuego a las cenizas, y de las cenizas al fuego, del fuego a las cenizas, de la esperanza al odio, de la sonrisa a la decepción. Al final, fénix, el absurdo es la única certeza tangible del paso del tiempo. el deseo del círculo es tu principal mandato)
7. comienza de nuevo. (todo)

9.02.2008

(y no es que la falta de veracidad en tus comentarios sea algo raro)

-y no es que la falta de veracidad en tus comentarios sea algo raro- dijo y se marchó. me quede sentada con una sonrisa esbozada en el rostro. al fin y al cabo, con el tiempo de por medio, los malos entendidos,(los sobrentendidos) y las maravillas descubiertas eclipsadas por finales propios de la inmadurez, él me conocía. igual me quede observando, como alguna vez, la marcha(la marcha). y de la falta de veracidad, que no de verosimilitud, porque de ello siempre me ocupe. tiros al aire que dan, pero no en el blanco predicho. me recordé como quizás él me recordó. claro, nunca he sido veraz, pero hay tanto espacio de por medio, tanta consciencia inútil entre la mentira ingenua, el nihilismo de esparcimiento juvenil, con el espeso muro del engaño que construyo ahora porque tome como elección propia el error como libertad. es la misma sonrisa, si, la misma capacidad de autoengañarse para sobrevivir, pero vaya, tanto cochambre se me ha colado en la mezcla.
recordar,: el agua cristalina de la alberca, el olor a cloro, el otoño y sus hojas marrones cayendo por la escuela, el salón 202, el mercado de los miércoles y el enrejado amarillo. la ingenuidad; la estupidez deliciosa de tener dieciséis años. (todos alguna vez los tuvimos y el recordarlo, de repente con tanta lucidez es como una premonición mas que de la vejez, del infortunio de no poder permanecer, de no poder retener en el tiempo los instantes, incluso lo más terribles) de allí se originan los vicios; querer repetir el momento, la adicción al mismo acto, que en la secuencia, permanece. y quise con todas mis fuerzas tener dieciséis años de nuevo, y enmendar los errores que no comprendía, y creer de nuevo en todas esas cosa míticas que me transparentaban, y retener más que a los amores, a los bueno amigos que deje ir como la arena al cerrar el puño, y tener para siempre dieciséis.
Tzitzi Janik Rojas Torres

7.14.2008

y de la calma, conservaremos los vientos

No le dio tiempo para despedirse de nadie. A penas pudo rozar los labios de la persona que amaba cuando partió. Sin planes, sin maletas completas, ni siquiera con dinero en el bolsillo. Pero huyó. Huir: su proyecto más ambicioso, más aplazado. (en parte echaba la culpa a la ciudad , a su maternal celo y a la densidad de su aire)
Mas debía aceptar que ésta huida era sólo el simulacro de una más grande, que lentamente (como la marcha de un dios elefante entre la bruma) se acerca, haciendo resonar en el piso sus pasos densos, comenzado a tomar forma conforme pasa el tiempo, como espacio.
Pero puso los pies en la ciudad, en la alameda, y supo que había huido. Se sintió feliz, se cambió el nombre, comenzó a caminar completamente vacía en la ciudad y pensó: allí ha vivido, allí viviré. Las casitas de un sólo piso, primorosas de colores y con barandas de acero pintado, estaban simplemente vacías. Valor todo era cuestión de valor: para vaciarse, porque sabía que de la calma, conservaría los vientos, y de los vientos, la levedad.

4.17.2008

Nueva legislación.

[Si él supiera lo que provoca(¿sí él supiera algo cambiaria?)(no)]

Pena de muerte para aquel que desperdicie, que desdeñe las ñañaras provocadas por él en el otro. Pena de muerte: a la horca, para aquel que deje delado, pensando que es poco, un enamoramiento fortuito. A la horca para que quedánsose sin aire experimente exacto lo que provocó en la niña, ó el joven, que sentado en la orilla de la cama espero toda la tarde la llamada de una cita entredicha que no se cumplió nunca.
Pena de muerte para quien desperdicie el amor, cualquier atisbo
de amor, de amante, de aventura arriesgada o de besos volátiles que se deshagan entre labios consecuentes, consecutivos.

Profecías linguisticas o falsas quiromancias.

Es imposible quitarse de la cabeza la idea: repetir logra, la palabra cumple, no puede ser inútil del todo que repita: vendrás, vendrás, vendrás. Algo debe ligar el sonido, la punta del sonido, como aguja debe ligarse a algo existente.

Y la acumulación de cuentas de palabras debe de dar el cambio, el canjeo, por un momento real... por algo...
No, no puede ser inútil, decir "vendrás", "me quieres", "me deseas". No puede ser inútil la batalla, no rendirse al silencio, no puede ser inútil, al menos, no debería...

"Vendrás" más que un lujo verbal repetirlo. Vendrás.Vendrás. Vendrás. Me rindó más hacia la profecía que a la conjugación gramatical. [vendrás]
[vinieras][vendrías]. Más que un lujo verbal, un conjugado, un conjurado.

Nota mental:
No al sabotaje. No seas tu propio enemigo. ¿Para qué? ¿para qué entregarte a la creencia de antemano maldicha? Yo no entiendo qué Penélope no logras extinguir que te tripula y te obliga a convencerte del regreso más que contraintiutivo. No hay que ser, digo.
(ay jijoles de nuevo conmigo)
Janik

2.07.2008

La necesidad del sangoloteo,o que las cosas de verda solitas ni se mueven.

La cosa de renunciar esté de moda. Decir:"Ya dió lo que tenia que dar""Ya fue suficiente". Confunden la prudencia, la sensatez, con la parsimoniosa huída. Mucho peor; con el conformismo de dejar las cosas morir. "Dejar pasar, porque su tiempo ya paso, porque ya fue". Estos días he escuchado tales sentencias a quemaropa. Lo único que me queda es preguntarme ¿Cómo que ya fue? ¿Cómo las cosas pueden ser sin uno? ¿Cómo que ya dió lo suficiente? ¡Como si las cosas dieran por si solas algo sin que nosotros tuvieramos la mas mínima responsabilidad en la interacción! La prudencia, la flojera conformista disfrazada de dignidad me cagan la madre. (Lo peor es cuando uno se da cuenta que eso que te caga la madre es a lo que te has entregado reflexivamente pero sin darte cuenta del todo) (lo peor es dejar de ser uno mismo por miedo al dolor)(pero cuando ya no sientes dolor, ya tampoco sientes nada).
Antier recibí una llamada que no esperaba. Aún me sorprende: un viejo amiguísimo del que había perdido rastro, escuché de su boca palabras que nunca pensé, no por imposibles sino por improbables. Me demostré (o me demostró) que gracias a algún dios (el de mi madre o cualquier otro, da lo mismo) la probabilidad aún no rige el reino de las relaciones humanas. Mucho más, que hay algo, un disperso átomo del ser, inabarcable a la prudencia de "dejar a las cosas". Cuando colgué el teléfono ladeé la cabeza. Un estironcito me revivió el átomo. Hace poco me había entregado a pronunciar "maduramente" sobre tantas cosas: "Ya dio lo que tenía que dar". Me mordí el labio y me reí.¡Que mensa había sido!¡Como si las cosas dieran algo por si solas sin que uno tenga que sangolotearlas!
Lo que es, siempre vuelve.
Janik

11.19.2007

Jugando-jugando al trompo

Girando-girando así como sí nada: de nuevo uno sin sentirlo siquiera va descartando con el giro, las vueltas no dadas, los caminitos de concreto que no se recorrieron (que no se recorrerán), las nostalgias a las que ya no se volverá (por un tiempo), las melancolías que detenían el giro (o lo impulsaban (cuestión de aplicación física)). Descartando las cartas no jugadas, desnudando los buenos juegos (ahora yo tocó aunque no tenga nada). Girando con la punta ya medio chata (chata la elecciòn mocha, la chocha, la simpleza, el chiste). Girando (tú lo dijiste amiga) no son cosas que uno amarre, (no hay nudo prehecho en la cuerda) pero el tiro sale y el trompo gira. Gira-girando-damisela: que uno también se echa en el viro cosas encima: extrañar al que se exilió por quién sabe que cosa, extrañar no entender sus confusiones (sus negaciones), intrañar tus necedades (tus des-va-ríos), extrañar la novedad del giro, odiar la profecía ya por todos aceptada (autorizada) que tarde o temprano el trompo vira y se detiene... Pero no temas, alguien tendrá el valor de alzar la cuerda, enrollar el trompo, jugar de nuevo damisela, que quieras o no rotar así te obliga: sobre su inicio todos los giros, vuelven.

Janik



***
Otros enseres: En cuanto al tema de mi foto, (ja) Pues es una buena forma de evitar que me agreguen costeñitos monosilábicos calenturientos. Claro está, en una incongruente muestra de aporía me dedicaré en pronto a rescatar mi fama virtual para que mi foto vuelva a salir en Google! como una de las primeras entradas a "sadomasoquismo". Por favor si eres un trasvesti burócrata, maestro de medievales o alemán, lesbiana intelectual adinerada, científico matemático-cuántico y/o cualquier raza de bulldog no te abstengas de hablarme en el msn. Recibirán una promoción exclusiva los primeros cinco mensajes. Se aplican restricciones.

9.02.2007

Complejo de Salmón

Ya me habia salvado demasiado tiempo. Tanto que casi olvidaba que existía ésta parte porosa y húmeda que se encharca y te deshace con tal rapidez. Como esa enfermedad de los glaciares en la que su misma agua encharcándose los carcome. Me he enamorado por lo menos 3 veces. Todas letales en distintos puntos. Pero cada vez que me vacuno, la vacuna se vuelve ineficiente porque el nuevo amor ataca en otro punto. Mas nunca me había sentido como ahora.
Mi chica es maravillosa como un arcoiris de puntitos luminosos y agridulces. Me sorprendo cada día más de que sus gestos, sus traumas, sus masoquismos coincidan exactamente con mis rostro, mis traumas, mis sadismos. Me siento así, como dulce, levemente inclinada a no sé que puto lado espectral que me mece el pensamiento cuando la miro.
Pero las cosas no han ido bien (las cosas, ese ente abstracto puramente (¿ó putamente?) metafísico que nos sirve para designar algo a lo que no queremos ligarnos). Su familia (¡su familia por San Bernardo de la cara aplastada), Mi papá (¡por San Juan del Paricutín!), el tiempo (¿por San Agustín de los trece libros?). Siento que todo ("todo" ese designio lógico, anti-empírico, que nos sirve para dramatizar) está en nuestra contra. Como llevar la barquita en contra del sentido del rio. Alimentando mi más profundo complejo de salmón: nado contra corriente, me retuerzo a saltitos y nado. Al final todos los salmones mueren en el destino, de eso no hay duda. Lo que no entiendo es la metáfora: ¿mi salmónica muerte significará un futuro de paz en el cielo de los pescados junto a mi pescadita? ¿o una muy natural muerte a manos de mi osa-suegra?

Nadando contra corriente
Janik y su complejo de salmón.
Melba vamos a estar bien. Te amo mucho muchachita linda.