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4.05.2011

Guerra

Sentir que tu cuerpo vuelve a ser tuyo, que ya no está sitiado, desde adentro, por ti misma. 

Recuperar, poco a poco, el campo, donde no había de hecho enemigos, pero el malestar, las náuseas que brotaban como crisantemos oscuros.... 

Crisantemos que anunciaban... ¿Qué anunciaban? ¿Qué tu cuerpo estaba sitiado de tanto amar?¿Qué así, de esa manera él permanecia en tí? ¿Qué el amor, tarde o temprano se anuncia con un canto confuso del que no puedes separar las notas de sorpresa de aquellas del pavor?

 Allí donde se detuvo, por brevísimo tiempo, el andar del molino, a la expectativa del campo. Y los crisantemos poblarán, mujer, coloridos y oscuros, el campo donde ahora él no está.

Y no hay enemigos mujer. Recuérdalo. No cargues en el regazo cabezas degolladas de hombres que no atacaron; que no dejaron ni siquiera de arar el campo para buscar la guerra.
Cuando te llenes de furia, de esa furia púrpura brillante, de esa frente nublada de dolor por el peso de su propia cabeza, cuando te llenes de miedo, y tus manos tiemblen pensando que sostienen los cuerpos de los enemigos que poblaban el campo; repitete entonces que no hubo guerra.

Repitete hasta el llanto que no hubo batalla; que los caballeros no nacieron aún para ser ungidos.
Repitete que nada perturbo el fuego en la cabaña; que no nacieron guerreros los campesinos. Repitete que son tiempos de paz. Y sí aún así quieres doblar tu cuerpo en el suelo, piensa mujer que no hay enemigo sin odio, que no hay muerte sin nacimiento.

9.15.2010

Sala de espera: una semana

No estoy hecha para las salas de espera. 

Soy esa esposa incomoda que sin pedirle permiso a la secretaría  irrumpe en la oficina de su esposo y hace una escena porque descubrió el amorío de él con la becaria. Soy ese loca que se salta a los gorilas de seguridad para que el cantante le firme un seno, del que, al bañarse en uno o dos días, se le borrará el autógrafo.  La que decide cruzar la calle justo cuando la luz roja de los autos cambia de nuevo a verde. La que cuando ya salió de la tienda y camino 5 cuadras, decide regresarse porque siempre si quería comprar ese libro (esa postal, ese whatever). Soy la que quería besos en las primeras citas, la que llamaba a los muchachos antes de que la llamaran (provocando,según, que los hombres perdieran el interés y creyeran que una no era lo suficientemente valiosa, por no guardarse como "perla en cofre de oro" (whatever)). Soy la que abre los yogurts en el supermercado antes de pagarlos, y le entrega a la cajera el envase vacío. 

Soy la que se atreve a decir: "te amo", sin siquiera conocer a la persona. 


Las salas de espera, con su música de elevador, sus asientitos azules, su cafetera electrónica con el botón rojo siempre encendido.... las salas de espera con gente fingiendo que no se va; como si fueran a leer el periódico y ver las pantallitas de LCD eternamente... con gente convencida de que la sala de espera es, de cierto modo, una permanencia, un punto de retorno. Volver si olvidas la maleta, volver cuando vuelves, como si todo maldito punto de salida fuera siempre el punto de retorno; pero no.


No estoy echa para las salas de espera; soy uno de esos corredores que siempre dan salidas en falso, y que aunque vayan a la cabeza en la primera vuelta ; siempre llegan a la meta en último. 


Janik 

4.04.2010

Cajas


Vives en una caja. A veces es una caja pintada de azul con hermosos lunares de colores; también puede ser una caja de madera con olor a bananas... otras, tu caja es una embarcación fantástica que sin timón (y en delirio) te hace capitán de una marea.

Algunos viven en una caja de libros y se regocijan fijando la mirada en el plano in-finito del papel y conocen cumbres sin montañas y abismos sin bordes externos. Otros viven en una caja idiota y tienen esa felicidad simple de captar sólo "la parte iluminada".

Tu caja puede ser un país, un cuarto tapizado de posters, cinco nombres de amigos, una licencia de conducir o una universitaria. Tu caja también puede ser grandísima y estar llena de sueños parchados con diurex y cartón... Algunos vivimos en cajas vivas que se agrandan y se achican a placer; mi caja, como la caja de la pequeña oveja, me protege del frío y a través de sus pequeños agujeros alcanzo a vislumbrar otras caja queridas...

Mas el cartón es cartón, y con la lluvia (con las lagrimas, con la cervezas derramadas y los sueños húmedos) se reblandece.

Quisiera ser capitana de una marea ó una oveja viajera entre asteriodes. Quisiera ser esa que no soy; quisiera que mi caja no fuera una caja sino un papalote (¿pero que acaso los papalotes no son cajitas con alas, cartón desdoblado?). Me dicen que me muevo; pero siento que las paredes de cartón se achican, y que arriba de mí, las tapas entrelazadas, sólo dejan una tímida línea de luz como abertura.

Janik

2.02.2010

Y con ustedes un poco del quinto mandamiento...


Para intensear, en este regreso a clases, con ustedes el príncipe de la canción con una buena selección para mantenerse en el forever. Digo, ¿Qué puede ser mejor que "anda y ve", para una clase de ruso? Lo más divertido es que con José José puedes encontrar canciones para todos los gustos, matices, sabores y respuesta, y aunque él diga que "el amor acaba", siempre siguió cantando. Mi favorita es "Lo dudo".
¿Por cierto soy la única que encuentra Heracliteana esa canción? Digo, por lo de "somos como ríos, cada instante nuevo el alma"? jajaja miren que nunca pensé que José José fuera heracliteano.

:-) Comenzando año intenseando
Janik








1.11.2010

Reglamento de Seguridad para sextos pisos contra ataques zombies

[El presente texto fue encontrado la mañana del Lunes 11 de Enero del 2010 entre las ruinas del edificio B-1, tras un ataque zombie perpetrado entre las 2.00 y 4.00 AM de manera simultánea en dos departamentos contiguos. Por su contenido el texto fue catalogado como un "Reglamento de Seguridad para sextos pisos contra ataques zombis"; es obvio que el texto no fue seguido al pie de la letra (de hecho se sospecha que la interpretación del reglamento hecha por las víctimas fue errónea).]



1. No te expongas: la gente normal no lo hace, cierra puertas y ventanas con maderos y siéntate en cuclillas de cara a la pared, no dejes nada salir, ni a nadie entrar. Tal vez no conserves la vida pero si la calma, si no te mueves tarde o temprano estarás sitiado.

2. No veas luces donde no las hay. No confundir con estrellas las luces de neón, y no confundir mucho menos el pequeño resplandor de un vidrio roto con una estrella fugaz. Cualquier destello desprevenido atraerá a los muertos.

3. Cuando una persona amada es mordida se convierte en otro; no la mires a los ojos ni intentes convencerla de su humanidad, ya no es la misma persona. No te detengas por ella. Déjala atrás.

4. Como en la Biblia, quien quiera salvarse será salvado. No gastes fuerzas, provisiones y escondites en aquellos que no tienen el valor de salvarse solos. Tampoco cargues con quien de hecho no puede salvarse.

5. No gastes municiones en los zombies; puedes matarlos con un palo o un machete destrozándoles el cráneo. Las municiones son para otros seres humanos; mujeres, viejos, niños... e inválidos. Perfecciona tu técnica de carnicería.

6. No esperes sobrevivir, no esperes, de hecho, nada.

7. Despídete o clama por ayuda en el momento preciso: los hombres no escuchan una vez que sus ojos se han nublado. No esperes salvarte si no abandonaste la ciudad a tiempo.


[Las víctimas claramente no siguieron el reglamento. Sus cuerpos no han sido encontrados. Se sospecha que se convirtieron en una suerte de zombies que siempre esperaron... o fueron devoradas por ellos.
Gabriela Samia Badillo Gaméz
Tzitzi Janik Rojas Torres]

1.02.2010

Para un apocalipsis propio


Escribir "caballos amarillos"
"semen como savia"
"desapego".

Ningun remedio casero
recobrará el brillo del jarron de cobre
empolvado bajo la cabecera de tu cama

esas y otras frases insulsas piensas
como metáforas para ti misma

en la computadora la misma canción
(de letra mediocre,
y en español,
lo que la hará aún peor para tus contemporáneos)

se repite


mientras escribes
"Caballos amarillos"
"Plegarias"




tu cuarto da a la cochera,
en ella,
amplía y vacía,
las marcas de aceite son tus arcoiris.

12.29.2009

Soltera



Supongo que borrarme del facebook era parte del ritual necesario: así como cambiar el estado a "Soltera". Me llama la atención como hay nuevas afirmaciones a partir de los nuevos medios: supongo que ese tipo de actos virtuales son tan simbólicos como cambiar el color de tu pelo. Rituales de cambio, rituales que posibilitan continuar.

Aquí en el blog siento también un vacío; ella, que no fue nunca personaje como lo han sido en este blog muchísimos ausentes recreados, invocados o destruidos sólo por mi memoria, se vuelve a partir de ahora un personaje más de mi narrativa memoriosa. Ella que fue lo más real: que se enojaba, reía, jugaba o agradecía la entradas en el blog en la vida, frente a mí, ahora pasa al plano de la narrativa y me deja una sensación de perdida (como cuando tu interlocutor se da la vuelta y sabes que no escuchará más tu voz). Supongo también que eso es parte normal del proceso: desde que comencé el blog muchos han dado saltos de la narrativa a la realidad o al revés, como en este caso, de mi vida hacia la memoria. No quiero que sea así con ella, pero sé que por el momento esto será lo correcto.

Hace tres años, cuando la conocí, me pregunté a mi misma cuándo era el tiempo de comenzar una nueva relación, ahora tuve que preguntarme cuándo es el momento de terminarla. Con el corazón en la mano tomé las decisiones que creí las mejores para mi y para la persona que amo, ahora, como dice Deniz, sólo el tiempo verificará que haya sacado bien las cuentas y de no ser así, el tiempo cobrará las deudas. Siempre justo; él siempre me ha pasado la factura. He dado lo mejor de mí, y he sido tan valiente como mi ética lo ha exigido.

Me da una nostalgia inmensa, mis ojos se llenan de referentes cuya dueña ausente no volverá a recurrir, libros, ropa, canciones, acordes acaso, soles de medio día, la cama, las sábanas, mi propio ser me devuelve siempre como origen su nombre, pero estoy tranquila. Vivimos tanto que fue obvio que por el momento cada una es un nuevo punto de partida, cuya dirección por ahora no apuntaba al mismo lado. He visto mezquindad, cobardía, gente que destruye por no aceptar y saber cuando irse: no merecíamos eso. Hicimos bien, lo que sea que la palabra signifique.

Pensé yo en borrar su perfil del Facebook, pero no pude, porque no quise, porque no quiero, no creo que se deba perder al ser amado hasta llegar al diálogo con el ausente. Sin embargo comprendo ahora que su duelo personal es distinto que el mío y el efecto de guillotina es más o menos el mismo, con cariño o sin cariño, con razones o sin razones, por más que yo haga o deshaga ó que emule conductas que yo hubiera querido en aquel que cortó mi cabeza por primera vez...

Mi duelo es, si, el rompimiento, la pérdida, si, el desamor, pero es también la comprensión de que el amor no basta, porque no se terminó mi amor, sino que comprendí de golpe que el ideal hughgranteano de un amor que todo lo mueve, es eso, sólo un ideal. Me faltaron decisiones tomadas, riesgos, aventuras, retos que no supimos afrontar por la comodidad de saber que estabamos "bien", y no hay culpas, hay sólo un aprendizaje profundo al lado de quien ame, y que llevaré dentro toda la vida... y hay, claro, una deuda con ella, que nunca lograré. No alcancé el absoluto de nuevo; ella lo merecía y yo, comprendí que tengo mortales las manos...

Estoy tranquila y hasta contenta, es un nuevo reto y es movimiento. El movimiento es necesario. No sé mucho del porvenir: sé que quiero estar sola porque tengo fantasmas que resolver y prestamos hacia mi misma que no he saldado, me debo tantas cosas que deje inconclusas. Sé que ella es luz... y sé, que si me toca estar mil años sola estaré contenta; porque ya tuve entre mis manos (estrella mortal, pero igualmente luminosa), mi historia de amor. No me debes más vida, pero yo tengo tantas deudas... y pagarlas será un honor.

A punto del llanto

Janik

11.18.2009

Llorar


Lloro. Lloro durante toda la película de Up; cuando se casan, cuando ella muere, cuando él pone a volar la casa. Lloro cuando escuchó la noticia del perro que espero a su dueño durante 13 años, en el mismo lugar y misma hora. Lloro cuando me repite mi madre la historia de la gente ayudando en las calles en el terremoto del 85. Lloro cuando veo la Lista de Schindler, Forest Gump o Toy Story. Soy capaz de llorar con la postal de un viejo amigo que dice: "He vuelto". Lloré de alegría con la biografía de Vasconcelos. Lloro a carne viva cuando repaso en mi mente las líneas mas dolosas de Bonifaz; lloro cuando pienso en el maestro; porque hay quien no debería morir jamás.

A veces cierro los ojos: lloro callada cuando pienso en irme, también cuando pienso en los posibles, hipotéticos, arribos. Lloro cuando imagino las historias que no narramos, porque fuimos tontos y todo eso, y lloro también cuando pienso en la hipotética valentía que quiero atribuirte.

Soy el tipo de persona que se emociona hasta el patetismo con un documental del muro de Berlín; con la gente haciendo túneles o globos para no detenerse con un muro, puedo llorar con biografías; no digamos Gandhi, o Zapata, o mi viejo maestro de filosofía, bastan los puntos cardinales de la vida de mi padre, ó cualquier relato de fe o cualquier gesto de simpleza (Como mi asesor de tesis abriendo las puertas de su despacho como si yo fuera alguien de verdad importante (cuando soy, no cualquier estudiante, sino una que siempre se atrasa en las entregas)). Puedo también votarme de la risa, de la pura alegría, cuando alguien cede el asiento en la micro ó cuando después de haber dejado caer la billetera por descuido, el hombre tras de mi me detiene para regresármela.

Lloro con los regresos, con las reconstrucciones y los reencuentros porque significan la posibilidad jamás esperada. Lloro con las partidas, las desapariciones y los silencios porque son, a su vez, la demostración de como es la vida.

Lloro después de un orgasmo y cuando repito tres veces, como mantra de película, te amo. Cuando pienso en la muerte de mi padre o en el fin inevitable de toda historia prolongada. También lloro sin sentido, con ganas si, pero sin razón aparente, rondando sesiones de autoayuda donde nadie me conoce...

Pero después de llorar no siento vergüenza nunca, ni ningún tipo de bajeza de espíritu. Las lloronas, señores, no lloramos por los muertos, andando por las calles lo que nos mueve es exceso de vida.

Janik

8.15.2009



Si no se espera lo inesperado, no se le encontrará, pues es dificil y arduo de hallar.

Heráclito

...y luego comprenden que es necesario
hacer otras cosas, y que vale
mucho más sufrir que ser vencido;
para los que quieren mover el mundo
con su corazón solitario,
los que por las calles se fatigan
caminando, claros de pensamientos;
para los que pisan sus fracasos y siguen:
para los que sufren a conciencia
porque no serán consolados,
los que no tendrán, los que pueden escucharme:
para los que están armados, escribo.
Rubén Bonifaz Nuño, "
Para los que llegan a las fiestas"
, Los demonios y los días, 1956

5.17.2009

Manifiesto de Sísifo ó El manifiesto posible para reconstrucción inevitable


-Cuando una persona dice te amo debería ser obligatorio quedarse; para decir que no, para mentar madres, para llorar, para callarse, o en el peor de los casos, decir te amo también.

-Quedan prohibidas las comedias de amor: Hugh Grant no existe, es un imaginario colectivo de mujeres solteronas.

-Hay personas que te duelen en diferentes partes del cuerpo. Los inocentes se duelen en el pecho. Los traidores en el vientre. Los vehementes duelen en la piel. Y en los ojos se duelen los que esperan. El amor verdadero se intercala entre los brazos y la caja toráxica. La acupuntura sólo sirve para atenuar los dolores.

-La enseñanza de Toy Story: Los amigos no son muñecas que se guarden en vitrinas. Y si te enamoraras, y si lo hicieras; las muñecas no deberían permanecer guardadas (nunca).

-Incluso el intelecto debe doblegarse, en algún punto, a José José. El triste y la Nave del olvido son himnos underground de media noche.

-Uno se acostumbra a enamorarse; pero el desamor siempre es nuevo.

-Para hacer oficial un corazón roto debe escucharse treinta y cinco veces sin interrupción No surprises (o ponga aquí su canción favorita de Radiohead).

- Deben quedar desterrados del amor: los egoístas de su soledad, los que no devuelven las llamadas telefónicas, los que se sequen las lágrimas después de llorar en baños blanquísimos, los que miran por la ventana de un hotel con las explicaciones pudriéndose en la garganta. Los que abandonen la casa antes de que se derrumbe.

-Prisión perpetua a quien deje que las palabras se vacíen.

-Pena de muerte para un sólo caso: los cobardes. Los que no sepan mentir, los que, en la ruleta rusa, no se atrevan a gastar la única bala.

[ también en: http://aurapieldeluna.blogspot.com]


They don´t love like i love you




They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you

(repito la canción en mi cabeza para dejar de pensar: ¿A dónde ir? ¿Hacia donde ir? ¿Hacia dónde ya no encontrar en mi memoria nada que me haga recordar?)

5.06.2009

Bolero hechizo


No estoy ahí: no estoy en la puerta marrón lechoso de tu departamento, no estoy en los homenajes expresos ni en las líneas entrecortadas que entre líneas niegan; no estoy en la muestra contemporánea de cine (ni en la selección nacional, ni en el festival de cortos) como recuerdo errado que no debiera ser, no estoy, ni siquiera en las mentiras que dices sobre mi cuando despuntan las madrugadas como queriendo, que no este más deveras.

Y no estar es, amor, la libertad más infinita.

Porque se está mejor sin estar deverás: escondida entre los actos más más simples (en la elección por ejemplo de una cuenta de correo, la exclusión siempre planeada de mi nombre entre las rimas que de hecho no rimaban, en la repentina argumentación de que no hay pasado para cualquier banqueta, para cualquier calle donde yo haya caminado, en la afirmación continua de mi míopia como justificación a cualquier ceguera).

Sonrío, en una mezcla de confunsión y sordera: contigo, a veces, verdaderamente se está mejor sin estar deverás.

4.15.2009

Tu regalo


Imperfección luminosa la tuya:

desde ella comienza la destrucción de todo

(una destrucción mínima que se extiende

desde el café de la mañana,

hasta la espera de las tres de la tarde).



La destrucción que me regalas mujer, comienza siempre con un beso.


Tzitzi

4.12.2009

lets make a plan


no es sólo cuestión de tener un plan, es cuestión de seguirlo. hay distintas metas, las primeras, las cortas, son importantes. son como dulces que puedes saborear en la boca asi nomás, y seguir con otro, pero hay otras metas que son lejanas, a largo plazo, como huir de aqui para encerrarte un año en las piernas de un hombre cuyos apellidos no sepas pronunciar. no es claramente una meta positiva, que ayude a la paz mundial, o que mejore el medio ambiente. pero es una meta. lo que los terrotistas a veces no comprenden es que el orden progresivo y sistemàtico de las cosas es amoral: para llegar a la anarquia primero hay que tener un plan elaborado y racional (como domingo que tuvo que tramar un plan perfecto para hundir a todos en el caos). incluso los terroristas de nosotros mismos tenemos que seguir el plan matemáticamente para llegar al final (al caos, al fin del mundo, a la destrucción de todas las bancas de crédito). el problema entonces es primero hacer un plan (tener el valor de proyectar a futuro, sabiendo que tendrás que seguirlo, pero también proyectando todo eso que quizás no quieras hacer porque seguir un plan nunca es lindo), el problema real es llevar el plan al pie de la letra, convertirte en otro lentamente para llegar allí ( a las piernas de Schamäudesht o a Nesvky). una labor de autista, una labor de absorto, una labor de dejar de vivir para vivir después de todo, es meterte los dulces a la boca sin saborearlos esperando al final poder liberarte de todo el sabor (sólo por un instante). bueno, pues yo ya tengo un plan.

3.27.2009

Nevsky


no nos pertenecen:

los recuerdos de este viaje no nos pertenecen.

nevsky con su cirílico críptico,

colgando del metro y los portones,

las arrugas de viejecitas,

soviets transparentes,

incluso la nieve nos huye

(porque no fue,

como nos prometieron,

luz, pureza; suavísima)

sino un girón oscuro,

pegándose a las suelas,

peor que lodo,

quemando la piel de blanca.

incluso yo,

con los cabellos ralos,

tartamudeando palabras que me son ajenas,

me dejaré aquí

al terminar la calle.

acaso,

nos pertenecerá acaso

lo que ya teníamos;

los mendigos con los golpes malvas en el rostro,

las colillas de los cigarrillos a medio fumar,

y su humo,

(porque ese es el mismo en todas partes).

nos pertenecerá acaso

el ruido ensordecedor de una ciudad que nos suprime,

con sus calles siempre a punto de la noche,

con sus hombres trajeados que pasan sin mirarnos

sin responder la pregunta absurda

de si sus portafolios llevan todo el dinero

que no ganaremos en toda la vida.

*

Habrá en la avenida

una tienda; lleno el aparador

de todo lo que no podremos comprar,

(acaso volver a ver)

nos detendremos a decirnos

los unos a los otros,

en que rincón de la casa,

pondríamos las brillantes

muñequitas laqueadas

seremos entonces

un cuento de san petersburgo,

un personaje fortuito,

de una historia que

no se contará nunca.