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4.27.2011

Quizás, tal vez, quizás



...



A él no le gusta cantar, o le gusta pero no canta bien entonces prefiere tararear las canciones en su mente. Es todo. A mí, que no es que cante bien o mal, me gusta cantar, y me gusta mucho. Tanto que en tramo de Córdoba a Sevilla me enfermé de la garganta por andar cantando rancheras en el Blue Demon con la Caro y la Liz (y a Caro debería de llamarla Caz, pero ella dice que no sabemos bien el zumbidito de la "z").

De cualquier manera, antier, que le pregunté a Vatan que para cuándo, para cuándo le iba a llegar la desesperación romántica, estilo romeo en el balcón (pero es que parece que eso es algo que sólo le pasa a uno de cada diez hombres), que cuándo le iba a llegar la desesperación romántica y me iba a llevar a su lado; a cocinarle kebabs con pepinitos cortados y yogurt salado de bebida (porque el señor dice que el guacamole es invento del diablo porque es fruta y no verdura... pero vaya usté a saber que sabe un turco de aguacates...).

-Pronto- me contestó.  Y yo le dije que él era como la canción de la Sarita; quizás, quizás, quizás. Y me puse a cantarsela como novio de balcón a media noche. Quizás, quizás, quizás... entonces, con su vocecita de caoba oscura (porque han de saber que quien hable turco como lengua materna habla oscuro, y callado y con tonos marrones casi negros) se puso a tararear; Senden, Benden, Bizden... Senden, Benden, Bizden.

Entonces me contó que cuando era chico, cuando tenía como diez años, compró el casette del grupo, y en sus viejos walkman oía esa canción una y otra y otra vez.

Yo lo imaginé con sus shortcitos azules y su camisa blanca de la primaria. Volviendo del internado (porque siempre estudió en internados y volvía a la casa en fines de semana). Imaginé su cara limpia y morena y las calles polvosas, con ese polvo dorado de los pueblos cuando se les recuerda. Imaginé las calles de Konya, mil veces más altas de lo que yo las ví ahora, e imaginé su vocecita, oscura, cantando bajo, porque siempre ha sido tímido; Senden, Benden, Bizden... Llegando a la vieja casa que desde hace tiempo su familia ya no habita pero que me mostró de fuera; esa casa verde botella con ventanales de latón dorado.

Y luego me vino a la cabeza  mi padre, en la casa de la José Vasconcelos, acostado en la cama, acaso con cuarenta años y el pelo negro y chino, sobre el viejo cobertor de mi abuela bordado de pagodas chinas. Cantándole contento a mi mamá acostada a su lado; quizás, quizás, quizás. Entonces yo salía de su cuarto, tarareando; quizás, tal vez, quizás..

Me dieron ganas de decirle a Vatan que ya desde entonces nos esperabamos. Pero como no quise sonar tan cursi, opté por hacerle una rabieta diciéndole que si no venía a verme pronto, ya pronto, me muero.



8.05.2010

Una simple historia

 
Anna Scott: Recuerda que sólo soy una chica delante de un chico pidiendo que la quieran. 
 (Diálogo de Anna Scott en "Un lugar llamado Nothing hill",
claro, otra película de Hugth Grant.... )

Esta es una historia simple, absurda y estúpida, como todas las que acontecen en el tema. Es la historia simple de una chica que conoce a un chico y se enamora de él (la distinción de género es una mala pasada reproductiva cuyo único objetivo es hacer reír a dios, o a la vida, o a quien sea, con los gigantescos malentendidos imposibles de saldar entre hombres y mujeres; es sólo una broma terrible, chistosa sí, pero de humor negro).

Cómo ó cuándo se conocen no importa. Tampoco importa el color de su cabello, el largo de sus manos, o si les gusta o no el café con azúcar (lo que si importa un poco es que ella era regordeta, que él tenía barba de candado y que medía 1.74 cm; la altura exacta para abrazarla).

Esta historia es de hecho tan simple y tan estúpida que merecería no ser contada. Ella se enamoró de él de la única manera en la que uno se puede enamorar; sin conocer al otro (siempre se había enamorado así y ella comenzaba a pensar que tal vez no se enamoraba del otro, sino del vació que es un desconocido justo antes de que se comience a conocerlo, se enamoraba de la posibilidad, de la oportunidad  de algo nuevo (así como cuando de niña se enamoraba no del "primer día a la escuela"; sino de las libretas blancas, de las gomas en sus camisitas de carton azúl y de los lápices con puntas agudas; de los éxamenes sin contestar en los que aún tienes la esperanza de alcanzar una buena nota). 

Él también la quería. Si fue amor o no lo que él sentía por ella; eso nadie lo sabrá. Es probable que no lo fuera porque en las historias de amor si los personajes se aman entonces suenan trompetas angelicales y la gente aplaude (aquí sólo hubo llamadas perdidas y corazones apretados como puños listos para  el golpe). 

Ella hizo lo que las muchachas tontas y esperanzadas hacen. Llenar las bandejas de correos y los buzones de cartas; las camas de regalos y cargar las palabras de ese tono agudo, cursi e insoportable con el que se hablaba en las películas romanticas de los 80´s. Él hizo lo que los muchachos hacen; esparcir detalles amorosos como si fueran pequeñas florecillas blancas relucientes en un campo, inventarle apodos lindos de dulces, y enviarle mensajes al celular que ella atesoraba aunque la memoria de su celular se atascara.

Ella hizo más que él en un sentido cuantitativo. En el cualitativo también. Pero a ella no le importaba porque, es sabido por todos, que las mujeres enamoradas son más estúpidas que los hombres enamorados (de alguna manera se debe saldar que ellas sean la mayor parte del tiempo más inteligentes).

Gastaban las tardes juntos (cómo, cuándo y dónde tampoco importa, porque lo que la gente olvida es que el tiempo invertido es el mismo y no hay relatividad en las tardes perdidas; se pierde una tarde con alguien y no se recuperan los relojes, así hayas caminado de la mano, o dormido).

Ella hizo lo que las muchachas hacen sin aceptarlo abiertamente; pasar sus manos sobre su cuerpo en la ducha, imaginando que eran las manos de él. Masturbarse a media noche repitiendo el nombre de él y despertarse, sofocada, porque había soñado con sus abrazos en alguna playa desconocida, cuyo nombre se escribiría con letras que ella ni siquiera tenía en su teclado.

De él, carecemos de esa información tan sustancial. Si hubo orgasmos, nombres entrecortados o suspiros, no forman parte oficial del relato.

Y tantas cosas faltan de él en este relato y es esta historia tan mínima, que deberia usted parar de leer aquí, y yo parar de escribir; pues cuando las cosas faltantes son siempre aire ¿Cómo hablar del viento sin que este escape de nuestros labios? ¿Cómo retratar el aire si ni siquiera la memoria, estática, puede invocarlo? ( pero para vidas mínimas como la mía; historias mínimas como la nuestra, pues si no podemos aspirar a mausóleos, a biografías televisivas, a calles con nuestros nombres ¿Por qué aspirar entonces al amor?).

Luego pasó lo que pasa en todas las historias; uno de ellos se dio cuenta (sinónimo de "decidir" ) que no era amor (que no amaba, que el otro no era indispensable, que no lo necesitaba como el aire mismo). En esta simple historia, como en todas las del rubro, quien decidió que no estaba enamorado fue quien menos arriesgó.

No es necesario ahora si hablar más del tema. 

Un chico y una chica que se enamoraron. Un chico y una chica que desaparecerán de la vida del otro como un puño de arena que se deja caer en el desierto, en donde uno, el que menos apostó en la ronda, se retiró del juego sin mostrar sus cartas.

Es una historia simple, pero no por ello menos dolorosa.
Es una historia simple, pero no por ello menos cierta.
Es una historia simple, pero no por ello menos infame.
Es una historia simple.

Al otro; al que se quedo esperanzado por mostrar que había conseguido pokar, le toca guardar las cartas en la cajita, de nuevo, ordenarlas por mazo para ver si no falta nada. Limpiar la mesa y vaciar los vasos de wiskey con sus mordidas rodajas de limón.

Esperar que alguien más se siente a jugar y reparta las cartas.

Pero esta vez habra en la puerta un letrero:

"Se solicita jugador de pokar, que haga grandes y cuantiosas apuestas aunque tenga pésimas cartas. Jugador que no sepa bluffear y que, aunque sea menos elegante, diga las cosas de frente. Alguien que cuando cometa errores y enseñe sus cartas se ría y prefiera abrir completo el mazo. Se solicita jugador que cuando este a punto de ganar, tire las cartas al piso y se levante a besar a la chica contra la que juega. Se solicita jugador que sepa que el juego termina sólo cuando se ha tirado la última carta. Favor de no presentarse si no cumple con todos los requisitos"

No, es más; no habrá ningun letrero en ninguna puerta.La chica sale del cuarto y abandona las cartas en la mesa.

Es una historia simple.

Janik

2.02.2010

Y con ustedes un poco del quinto mandamiento...


Para intensear, en este regreso a clases, con ustedes el príncipe de la canción con una buena selección para mantenerse en el forever. Digo, ¿Qué puede ser mejor que "anda y ve", para una clase de ruso? Lo más divertido es que con José José puedes encontrar canciones para todos los gustos, matices, sabores y respuesta, y aunque él diga que "el amor acaba", siempre siguió cantando. Mi favorita es "Lo dudo".
¿Por cierto soy la única que encuentra Heracliteana esa canción? Digo, por lo de "somos como ríos, cada instante nuevo el alma"? jajaja miren que nunca pensé que José José fuera heracliteano.

:-) Comenzando año intenseando
Janik








1.09.2010

How it ends... (y todo lo que sé lo aprendí de tí)

Le duelen los hombres, y aún así permanece frente al computador. Siente la falta; no por motivos egoístas sino por la verdadera ausencia; sólo ahora comenzará a comprender que es estar sola. Antes de ella, toda la vida, siempre, estuvo sola (si, hubo historias de amores desenfrenados, de ridículos encuentros y otras pesadillas, pero todo lo vivió sola), se da cuenta hasta ahorita y es como si al ver el techo sobre su cama (las manchas de humedad, el paño, las telarañitas) viera el universo completo (un montonal de estrellas que sólo provocan dolor de cabeza porque hay belleza inservible) El hombre sólo puede ser libre en la completa y absoluta soledad, pues todo lazo implica un sometimiento de la voluntad, mínimo, aparente, provechoso quizás, pero sometimiento. Se detiene un momento a pensar. Si, sus relaciones profundas, sus heridas graves, sus compromisos casi imaginarios... y nada.

Hace frío, pero ese no es el mayor inconveniente. El mayor inconveniente es no haber podido detener el tiempo una vez más, el mayor inconveniente son las deudas que le duelen, los laberintos de los que no está dispuesta a salir, la convicción firme de no hospedar más fantasmas - vive, vive, se dice en su mente de broma, como si estuviera en un laboratorio, como si no fuera Shelley quien lo escribió, y ella tuviera ahora que dormir con Frankestein-.

Janik







http://eltallercitovioleta.blogspot.com/2007/12/blog-post_07.html

12.10.2009

La casa se fue


Un día te levantas y la casa se fue. A tu alrededor quedan los cimientos desnudos, los pilares descarapelados de aquello que fue tu hogar. No fue un tornado.... o si lo fue dormías tan profundamente que no lo notaste, no fue una guerra ni un bombardeo, mucho menos tu cuerpo kamikaze... quizás una jauría de bestias pequeñísimas que de noche desarmaron aquello que mientras habitabas, protegías.
La casa se fue, y al cerrar los ojos imaginas que la destrucción del hogar fue la aventura (como aquella película donde el viejito (que metafóricamente nunca eres tu, porque tu eres el personaje entusiasta que muere) lleva su casa volando hasta el otro lado del mundo con millares de globos de colores). Sabías que la casa se destruiría: sabías que tu eras más que un habitante, un curador, que prepara hogares futuros, que resana grietas y cambia los fusibles como un ritual inconsciente para ser desalojado.

Un pobre diablo que entra por la ventana a las casas vacías para poblar de flores las mesas y poner cuadros en las paredes carcomidas.

11.13.2009

Y usted ¿Qué quiere recordar de su vida?...¿Cómo quiere recordar su vida?... más importante aún ¿Cómo quiere narrarla?


1.
Le debo a mis amigos esta entrada, porque hasta Livi hizo una nota en su Facebook y yo, de tan ocupada ni pío. El pasado sábado 7 tuve el mejor cumpleaños de mi vida. La casa se llenó de mi gente más querida; de mucha gente nueva, de la gente de siempre, de la gente que no había visto en muchos años... las ausencias se olvidaron de tanto movimiento. Me sentí inevitablemente contenta por el simple hecho de haber nacido, sólo para tener la oportunidad de compartir un instante con ellos; un momento cortísimo o doce años, o tres meses eso no importa, lo importante fueron los comensales con sus tradicionales enchiladas de mole y los jóvenes filósofos jugando mímica y las conexiones psiquicas para descubrir los más terribles personajes (¡dios, garfield tres veces, las leyes de reforma y Jesucristo!). Lo importante fueron los regalos más originales de mi existencia; desde una bola para ver el futuro, un libro de Duras, ¡unos tenis panam azul brillante!, mi propia caja para guardar futuro, unos calcetines de felpudo estilo muppet, una artesanía xochimilca, y, cortesía de mis compañeros del francés; unos mapas para que me ubique (si ¡en serio!).
Al final todos bailaron con todos, sin necesidad de borrachera, y aunque muchos no lo aceptaran en público, se armó la rueda disco (I love you baby and if it's quite all right) con pasito levantando la patita y todo; y hasta mis primos de Alemania, a quienes no veía en diez años, dejaron la cámara (pues la fiesta será un próximo documento antropológico) para bailar con Gloria Gaynor en los reducidos seis metros cuadrados de la sala. A mis invitados les digo: gracias, gracias por ser, así tal y como son, por ir a una fiesta ñoña y todo, aunque muchos pensaran que esta era mi "última y nos vamos", pero les digo que no, que de su segura servidora, con cariño, tienen mucho de mí para rato.


2.
Las tres últimas semanas permanecí sentada en la mesa del comedor de 10 de la mañana a 12 de la noche; me dolieron partes de la espalda que creía incapaces de dolerme, acumule grasita de oficinista (más) en lugares donde biológicamente era imposible acumularla y comprobé al mundo que tengo algún tipo de desorden temporal subjetivo que provoca que mi tiempo corra más rápido y mi eficiencia sea más lenta: Hace más de un año me enteré de los intercambios a Francia; la cosa es dar clases de español allá, vivir allá durante 7 u 8 meses y tener un sueldo fijo durante ese periodo. Me emocioné y desde el año pasado comencé a prepararme. Certificaciones, experiencia, cada punto de la convocatoria; al final sólo quedo contestar el dossier y el cuestionario y a eso es a lo que me he dedicado las últimas semanas de tiempo completo casi (con mínimos intervalos de Facebook como válvula de escape y con el tiempo libre repartido entre trabajo del IIIEPE, baño y siestas).

Hoy acabé y entregué todo para la beca; cumplo todos los requisitos, incluso de más, y a menos que discriminen el exceso de grasa oficinista estoy del otro lado: entre los agradecimientos están a mis maestros de francés, a Gaby por revisar el dossier en español, a mi hermana Yuyu por dictarme a altas horas de la noche pero sobre todo a Melba. Sé que para ella es difícil pensar que quiero salir de viaje por tan largo periodo, y yo misma me sorprendo incomprendiendome; pero en las últimas tres semanas el ánimo que me ha dado Melba, su apoyo para llenar los formatos y hacer los trámites y su sonrisa. Gracias; gracias, y no puedo expresar el agradecimiento que te tengo y no hay amor más grande que aquel que da libertad.

3.
Hace algunos días tengo dos frases dando vueltas en mi cabeza; la primera dice: "Destrúyelo", no hace referencia a destruir nada en realidad, sino a llegar hasta donde más pueda, a no parar, a dar todo lo que tenga hasta destruir de tanto dar aquello mismo que doy; a no tener miedo; a quemar mis naves para siempre seguir en movimiento; no volver al mismo punto muerto nunca, al silencio, a las salas vacias, a la hoja en blanco.

La otra frase, más primordial aún, se la dije a Gabriela hace unas semanas; ni siquiera recuerdo si hablabamos de ella o de mi, pero le dije:

¿Qué quieres recordar de tu vida?...¿Cómo quieres recordarla?

No es una pregunta retórica, es una pregunta real; no tiene que ver con "vivir para el futuro" sino con vivir para el presente; cada cosa que hago, cada cosa que soy en este instante que vivo, debe de ser una cosa que, pasado el tiempo, recuerde con cariño. Construir un presente que sea valioso es igual a construir un pasado que recordar con orgullo. El problema consiste en que muchas veces no sabemos como actuar en el presente, entonces la pregunta ayuda. Cada vez que hago algo en lo que dudo, cada vez que tengo miedo de actuar o de decir algo, cada vez que me gana la timidez o el "qué diran" simplemente me pregunto: ¿Cómo quiero recordar este instante después?....

¿Quiero recordarme como la que quizo decirle algo a alguien y nunca lo dijo, ó prefiero recordar que dije algo? ¿Quiero recordar que me atreví o que sólo dude? ¿Cómo quiero contar mi vida? ¿Una vida de deseos incumplidos o una vida de actos?

La pregunta no es truculenta: muchas veces me contesto "quiero recordar que fui paciente", "quiero recordar que espere", otras, la mayoría, me digo "prefiero recordar que hice las cosas, que le dije, que me atreví, que pensé"....

Al final todo tiene que ver con que no quiero que pasado el tiempo, al narrar mi historia, haga un recuento en subjuntivo de "qué hubiera pasado si...", "que hubiera sido de mi si yo..." y cosas por el estilo.


Janik


10.17.2009

Aprendiz


Hoy en la tarde no alcanzamos boletos para Sector 9 en ningún cine: entonces Melba y yo vagamos platicando y deteniéndonos seguido para besarnos largamente ante los ojos mustios de almidonadas señoras (es lo malo de ir a las odiosas plazas comerciales). Después de un rato fuimos al FCE a comprar algo para el cumpleaños de mi hermana: Melba es bióloga y mi hermana también, así que me ayudo a elegir un libro "chic" para biólogos. Entradas ya en el tema de los libros comenzamos a discutir sobre literatura: desde que comenzamos a andar mi hobbie de medio tiempo era pasarle libros a Melba. Al principio, temerosa de aburrirla, buscaba sólo los libros que pensaba que le gustarían pues no sabía si dejarla saber que andaba con una freak de la lectura sería buena idea. Poco a poco le fui pasando mis propias lecturas (a veces con advertencias otras tantas con peticiones). Así se fue secuestrando mis antologías de Bonifaz Nuño en primer lugar y luego los libros de Gerardo Deniz, de Bolaño, Chesterton, Joseph Conrand, Gabriel García Marquez, Joseph Roth, James Joyce y muchísimos tantos. Luego a razón de consentirla, y de proteger mi bien amada biblioteca personal claro, comencé a comprar un libro para ella cada vez que compraba uno para mí. En este mes le di El restaurante del fin del mundo, del que fui partícipe más que nada en la editorial, Una selección de Cuentos del humor inglés de Herralde y La Leyenda del Santo bebedor de Roth. Al principio tímidamente le preguntaba si ya los había leído... hoy me di tope con pared: ahora ella me exige que yo recuerde mis lecturas (¡algunos los he leído hace ya muchos años y hago unos osos estúpidos confundiendo personajes e historias!), que discuta con ella, personajes, contexto, trama, ideas.
¡Resultó entonces que este mes ella leyó el doble de libros que yo!(¡todos los libros que le he regalado!) Me sentí un poco absurda pero muy contenta.
Gracias Mel por compartir conmigo este vicio, o por dejarte enviciar que es lo peor. No sabes lo contenta que me pongo de tener que obligarme a hacer memoria, a releer las cosas, a buscar cosas nuevas que leer para darte, feliz de no dejarme quieta para seguirte el paso. De eso se trata la cosa; de que te aprieten la marcha y tengas que moverte y te sorprendas superada y con ganas de superarte. Me siento ahora tu aprendiz y estoy contenta.
Con amor
Janik

9.28.2009

Romantic geek y no puedo evitarlo

Paseando por You tube encontré unos videos de Sailor Moon: creo que mi problema romántico amoroso no es culpa de mis padres (los pobres ¿Qué culpa pueden tener más que de haber tenido una hija como yo?), ni siquiera de mi pasado y legado hispánico latino (bueno quizás un poco, si, un poco) sino de Sailor Moon.
Claro.
Crecí con una super heroína ingenua, medio tonta, que pesar de ello con el poder de su corazón logra salvar al mundo, a sus amigos, a su escuela, a sus dos gatos (claro) y sobre todo a la torre de Tokio (mentada torre que en todo anime que se respete debe ser salvada).
Para la super heroína, a pesar de ser linda, su mayor habilidad no radicaba en la belleza, pues de hecho no se hacia casi ningún hincapie en ese aspecto del personaje... bueno si la Serena enseñaba lechones a todo lo que daba pero ese es otro tema. Su móvil como personaje era la fe. La fe que movía, hacia y deshacía y su inocencia.
Lo mejor del tema, ahora que lo pienso, es que con esa inocencia no sólo salvaguardaba el universo sino que atraía a miles de galanes y galanas, hasta travestis, mientras tenia un novio, "estudiante universitario", ingeniero adinerado con un departamento independiente, que by the way no se la poncha hasta el milenio de plata.
Encima el novio era un misterioso romántico, que no sólo la sorprendía como Tuxedo Mask, sino que pasaba por alto su obvia estupidez salvándola de absolutamente todo sin que fuera una damisela en peligro.
Bueno.
El problema es que nadie me dijo que las cosas no salían así.: ok, si yo caché solita lo de que desnudarse y dar vueltas con listoncitos no estaba tan padre, pero ¿lo demás no era tan descabellado o si?
Chale, lo único que me consuela que al crecer emule más la tontera deSailor Moon y no como ciertos conocidos la desgracia de Remy (¿oh si y no me he dado cuenta?).
Aquí los videos para los romantic geek empedernidos que encima se niega a ir a terapia como yo.


ps. Claro lo que debí darme cuenta es que todas las sailors eran inteligentes, poderosas e independientes y sólo la sonsa tenía novio... mmmm

9.11.2009

Para Baby Bunny



Aventarse a la madriguera del conejo, para correr detrás de un reloj desconocido. Arreglar los mecanismos con mantequilla de maní y buscar las sonrisas que han perdido su gato. Absurdo. Absurdo pero hermoso.
Absurda también, mas no hermosa, la espera de quien decide no responder al llamado del bebe cerdo que no para de llorar. Alicia sigue su camino: sin saber que oscuro final acontecerá a la casita de paja. Pero en ésta historia no hubo esta vez una reina que cortara cabezas: más bien apareció una coneja blanca con borlitas de algodón en los zapatos, y toda la esperanza del mundo en un lunar en la punta de la nariz.
Conejo con su propio reloj, claro, pero que no corre por llegar tarde sino que da sus pasitos seguros retozando entre tréboles y lirones. Hay en la historia también un gato; no, no es un gato a quien le falte sonrisa, ni un gato que desaparezca; es una niña gato que maulla cada tanto, y que desaparece, a veces, sin querer. Hay por supuesto un túnel, un sombrero y una tortuga artificial que llora... Pero sobre todo hay un conejo con borlitas de nube y toda la voluntad del mundo. Y un campo de flores oscuras como agujeritos de carbón, y promesas al cumplirse abotonan como frutos y borlitas de felpay algodón.

Un día nena, no sé cuando, pero lo sé de seguro, podremos contarnos esta historia para sonreir lustros y cazar estrellas que no engañen años luz.
Tzitzi Miau Janik

8.25.2009

hablará por espejos hablará por oscuridad por sombras por nadie

Se levanta a las 8.30 de la mañana. Piensa en alguien, en algo, que no había pensado hace ya rato, luego piensa agobiada en todo en lo que no quiere pensar (una mezcolanza de traducciones del francés atrasadas, trabajos de idiomas, una tesis sobre pensadores mexicanos y un libro de dos tomos que no ha terminado de leer). El cuerpo le pesa, las piernas le duelen, y la palma de los pies, desde hace meses, le duele al tocar el piso cada vez que despierta. Prende la televisión; Sweet Sixteens en MTV, se masturba viendo la entrepierna envuelta en razo rosa de adolescentes estadounidenses cuyo tono de rubio capilar es inversamente proporcional a su intelecto. Un tazón de cereal, un baño rápido, una pasada ritual de esponja a las botas industriales que lleva usando como único calzado desde hace seis meses.
Es como si el tiempo se hubiera detenido. Es como si estuviera a punto de abrir una puerta: no podría decir a ciencia cierta que ha cambiado, aunque si que se ha detenido. Algo tiene roto dentro, y , ese algo, como el badajo de una campana suena como camina. Música de las ausencias tendría que llamarle, ritmo de un no sé que, que como las olas del mar, marcan un paso infinito.
Antes de salir de casa le marca a su amigo (¿es necesario decir a quien?), intercambian, casi como detectives, algunas claves telefónicas que les atenuan un poco la pena (quizás imaginaria en ambos casos) de existir.
Una misma canción (Host of a ghost) en el Ipod, repitiéndose de manera casi enferma (neurotica) en el trayecto de la casa a la escuela de idiomas. De repente como un rayo, un instante, se detiene (su mente que en estos días no ha parado de mezclar tiempos y modos). Sonríe: piensa en ella ( cuerpo de luz, golpe de suerte inmerecido (ella se ha construido su propia suerte habría que decir)). La calma de ese instante le basta para existir lo que resta del día: lo demás, las decisiones, el futuro, lo que venga, al matadero la pena vale. Sonríe de nuevo.

5.17.2009

Manifiesto de Sísifo ó El manifiesto posible para reconstrucción inevitable


-Cuando una persona dice te amo debería ser obligatorio quedarse; para decir que no, para mentar madres, para llorar, para callarse, o en el peor de los casos, decir te amo también.

-Quedan prohibidas las comedias de amor: Hugh Grant no existe, es un imaginario colectivo de mujeres solteronas.

-Hay personas que te duelen en diferentes partes del cuerpo. Los inocentes se duelen en el pecho. Los traidores en el vientre. Los vehementes duelen en la piel. Y en los ojos se duelen los que esperan. El amor verdadero se intercala entre los brazos y la caja toráxica. La acupuntura sólo sirve para atenuar los dolores.

-La enseñanza de Toy Story: Los amigos no son muñecas que se guarden en vitrinas. Y si te enamoraras, y si lo hicieras; las muñecas no deberían permanecer guardadas (nunca).

-Incluso el intelecto debe doblegarse, en algún punto, a José José. El triste y la Nave del olvido son himnos underground de media noche.

-Uno se acostumbra a enamorarse; pero el desamor siempre es nuevo.

-Para hacer oficial un corazón roto debe escucharse treinta y cinco veces sin interrupción No surprises (o ponga aquí su canción favorita de Radiohead).

- Deben quedar desterrados del amor: los egoístas de su soledad, los que no devuelven las llamadas telefónicas, los que se sequen las lágrimas después de llorar en baños blanquísimos, los que miran por la ventana de un hotel con las explicaciones pudriéndose en la garganta. Los que abandonen la casa antes de que se derrumbe.

-Prisión perpetua a quien deje que las palabras se vacíen.

-Pena de muerte para un sólo caso: los cobardes. Los que no sepan mentir, los que, en la ruleta rusa, no se atrevan a gastar la única bala.

[ también en: http://aurapieldeluna.blogspot.com]


They don´t love like i love you




They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you They dont love you like a love you

(repito la canción en mi cabeza para dejar de pensar: ¿A dónde ir? ¿Hacia donde ir? ¿Hacia dónde ya no encontrar en mi memoria nada que me haga recordar?)

4.15.2009

Tu regalo


Imperfección luminosa la tuya:

desde ella comienza la destrucción de todo

(una destrucción mínima que se extiende

desde el café de la mañana,

hasta la espera de las tres de la tarde).



La destrucción que me regalas mujer, comienza siempre con un beso.


Tzitzi

3.08.2009

Epigrafes para no arrepentirme

Su rostro era un ave dormida o las gotas repentinas de una burbuja que se rompe (un palpitar salvaje entre las manos, alas que eran sólo aire).
Pero no, no podría decir en realidad nada certero de los años que estuve enamorada de ella. Al escavar en la memoria los recuerdos se apretujan unos con otros hasta volverse una obscura obertura donde la luz (incluso su luz, su luz de calle vacía y labios húmedos) se pierde.
Sólo del error tengo memoria (lluvia tremebunda, drenaje, púrpura).
En reforma, enfrente del Maria Isabel. Nos habíamos estado besando sin importar morbo y morales distendidas (recuerdo el azul del cielo, la cantera hueso, un hombre con gafas oscuras que al pasar nos miró excitado). Nos detuvimos. Mire sus ojos (contrario a lo que la gente piensa, sus ojos no son negros, son café brillante, casi olorosos a madera). Me preguntó que qué iba a pasar, qué eramos, qué seríamos (luego hice la pendejez más grande de mi puta vida). Dije que no. Que la amistad, que el cariño, que nunca deberíamos de dejar de ser amigas porque el futuro
[un futuro que no existe, por qué la gente, incluso la que más he guardado en el corazón, se ha ido, o cambia tanto de piel que se vuelve irreconocible su rostro] que tenía miedo de perderla [miedo, puto miedo, de qué diablos me sirvió el miedo cuando me temblaban los labios de rabia al verla en los brazos de otro, de que me servía el miedo, cuando me decía que la habían tocado, que la habían querido, burlado, cogido, y hundía de rabia en la noche el rostro en la almohada, o en el mejor de los casos, subía a contarle a Gabriela, que sufría de un error púrpura, maloliente, incurable][Que el temor me había hecho la simple escribiente (testigo, público invitado) de una historia que debió haber sido mía].
Caminamos miles de veces por ese punto de reforma y nadie dijo nada (no sé yo siquiera que es lo que ella recuerda de allí) Luego pasaron los años, o los hombres (da lo mismo), la nostalgia de un beso nocturno, las cosas volvieron a su lugar de amistad común (como debían repetía mintiendome). Nunca llegó el valor, y cuando estuvo a punto de llegar sucesos repentinos lo detuvieron.
Después vino ese cariño dulcisimo, hasta el asco, que queda del amor. Esa nostalgia de lo irresuelto, de los recuerdos perdidos, suplantados.

12.01.2008

no puedo creer que un sueño me rompa el corazón (así, literal, como cuando tenía 16 años, más agudo incluso, menos focalizado) me desperté con los músculos tensos y un dolor en el pecho, con la mañana deslavada y vacía, con la ventana clareando su diciembre. abrí los ojos; era un sueño. respire profundo entre las sábanas recién lavadas y pensé (pensé que del olor de las sábanas uno se puede enamorar) (del olor del cabello, del sudor corriendo por el cuello, de las manchas de los zapatos) pero nunca de la completa negación. me levante de las sábanas como si pudiera dejar en ellas el olor a cloro del sueño, el pasto, el edificio rojizo, el sueño completo... pero no. el día transcurrió con el corazón partido, el sueño no había terminado; el sueño era en realidad el comienzo de otro sueño del que no hubiera querido percatarme. pero así funcionan a veces no son sueños: a veces son premuniciones nocturnas, claridades que se revelan sólo cuando eres incapaz de bloquear la verdad a ti mismo: entonces la realidad se abre en el sueño y cuando despiertas no dejas de soñar... después no pude contarte la verdad, y desarrolle versiones alternas que intentando apresar la sensación de ese cielo azul, de los columpios mal pintados, de tus palabras diciendo eso que nunca quise oir...y así he andado, con la claridad a fondo, como fondo de botella, con la develación de lunes mañanero de algo que no quería aceptar: que hay cosas que cuya llave es un instante, y que yo, a fuerza pendular entre prudencia infame, riesgos estúpidos o comodidad conformista (si, todos somos al fin y al cabo un posada cualquiera), he terminado por perder casi todas las llaves, quedándome solamente con las cerraduras. máldito sueño.

11.25.2008

Recuerdo Preciado

Meter las manos bajo los olanes de tus faldas, y sentir la claridad pulcra de tu vientre; el casi imperceptible olor agridulce tu sexo. Las caderas que de suavidad se deshacen al pasar las manos, y el blanco tenso de tu cuello, que expone entre las sombras (como manual para vampiro) el lugar donde posar los labios. En casa todos duermen, en la avenida el sonido del aire al pasar los coches, y algunas risotadas de borracho, escondidas entre las cobijas (jugando a la campaña) te plantó un beso (es como escuchar el mar en la ciudad).

11.17.2008

Recuerdo preciado, un poquitito más lejano

Tengo los pies ligeros, me tiemblan acaso un poco las manos. Cuando cruzamos el garage veo su motocicleta sin cubrir, encerada y muy limpia. Me la presenta, se llamaba Lola, o Marla, siempre confundo los nombres de sus exnovias con los de sus motocicletas. En la sala está su hermana con su sobrina, las saludo sin verles el rostro. Hay un gran ventanal con marcos de madera que deja ver toda la Magdalena Contreras: casitas de asfalto sin pintar apiladas unas sobre otras como cajas en bodega. Entramos a su cuarto, siento su camiseta negra ceñida al cuerpo, el color caoba del cabello, sus labios. Tengo que portarme altanera, intenta impresionarme con unos libros, y le digo, por ejemplo, que leer a Sabines es de populo, aunque me tenga que morder el labio para no acordarme de varios versos que me encantan. En la pared hay una marihuana pintada, su cama es estrecha. Es la primera vez que tendré sexo en un cuarto con la familia afuera, digo,(se escucha claramente el sonido de las cacerolas, su hermana jugando con la niña, Vida TV a todo volumen), Fernando me sonríe (después me costará acordarme de su nombre, lo sé) se sienta a mi lado en su cama (deja la computadora prendida con la carpeta de pornografía abierta) me agarra de la cintura y me muerde los labios. Le digo que está un poco loco si piensa que haremos mucho con su familia afuera. Se ríe de nuevo (es una risa como de chorro grueso de agua) (y sé desde el momento en que la escucho que será una risa que extrañaré). Aspiro profundo el olor de su cuerpo al acercar mi rostro a su cremallera, mis manos terriblemente torpes desabrochando el único botón de su pantalón. Le bajo la trusa con los labios, porque para éstas cosas siempre soy menos torpe con la boca. Afuera su sobrina comienza a llorar. Raúl Magaña entrega un paquete completo de vajillas a doña Inés, orgullosa ama de casa.

11.13.2008

Pequeña respuesta a ningún llamado (explícito), o de la admiración y otras cosas supuestamente caducas

Admiro, aunque sea un sentimiento antiquísimo y anticuado y sea una de esas facetas mías de mí moralidad abuelesca: Admiro. Admiro al maestro Bonifaz y siento,que sería el único hombre con el que me hubiera casado, que me pongo de tapete, que lloro como chiquilla cuando le veo la solapa, diamantina, del chaleco. Admiro al catedrático, con todo el peso de la palabra, que se detiene a hablar con uno, como plática dominguera, que dice palabrotas y siente un poquito de vergüenza, que no sabe bien que pedir en el menú, y que no te ve, como el inútil y teto estudiante de filosofía que eres, y que posiblemente serás toda la vida. Admiro la simpleza. Las líneas que verticales caen sin poder ejercer alguna resistencia, que cortan, que no soportan nada, más que un marco conceptual para el abismo. Por eso te admiro a ti. Porque caes, por el olor a gastado, por la necedad, por decirme de repente que doy el sentido-comunazo y que eso, no puede ser bajo acepción ninguna libertad ejercida. Admiro el juego. Admiro el vicio de vivir en el juego y permanecer ahí, y ya de paso, sin temor a repetirme, admiro al jugador vicioso que no tiene ganas de salir al mundo real (intercambiar el vicio por el mundo real es solamente intercambiar la emoción intensa de la simple repetición de un acto, por la repetición compleja de actos cuya emoción se disuelve en la longitud de la secuencia) (y como yo he dicho antes admiro la simpleza)(Será cuestión de adrenalina). Admiro el coraje, la sílaba acentuada de las palabras, la palabra acentuada de las oraciones: el sonido de la voz cuando afirma, o afirma una negación, en todo caso cuando acepta el absurdo sistemático del error como libertad. Admiro las noches de labios escondidos, entre tus cabellos negros. Admiro la mentira (por eso te admiro a ti). ¿Pero dónde está esa afirmación de la caída? Y es que no se puede estar del todo errado.

11.02.2008

Recuerdo preciado.

-Que chistoso, nuestros lentes chocan- luego se rió con una risa bulliciosa, transparente. Le puse cara de ay, dios, que te escuchan afuera. Entonces se río más, con una risa nerviosa, le puse un dedo entre los labios, luego la tome del rostro.