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5.11.2011

Lo bonito de los problemas es resolverlos



Yo tenía ganas de llorar en frente a la pantalla del computador mientras del otro lado, mi madre, me escuchaba.

Yo estaba sola en Paris a punto de quedar en el desempleo en el que ahora estoy, sin seguro social y con necesidad de médicos, con los papeles de mi visa (y estancia legal) perdidos por la burocracia francesa  y en teoría encerrada migratoriamente en Francia, y encima con un vuelo de regreso a México incierto y con los pagos del trabajo atrasados.

Mi madre, con toda su sabiduría, incluso de buen humor, me escuchó quejarme al menos cuarenta y cinco minutos sólo para contestarme: "Lo bonito de los problemas es resolverlos". Me quede callada un momento. Abrí los ojos como si a lo lejos viera pasar algún animalito al que estaba a la caza. Me descubrí totalmente inútil quejándome y al colgar el teléfono, salí de mi casa (de mi pequeña casa), con la certeza de que podría resolver todo.

***

Hoy Vatan me marcó al celular cuando hacia el mercado; le hice algunas bromas sobre como moriría de hambre este mes porque aquí los jitomates cuestan como si fueran riñones de transplante. No se rió como se suele reír de mis bromas tontas.
-Te tengo dos noticias, una buena y una mala-
Bastaba que dijera que había una mala para saber que no vendría a verme a Paris, aún le pedí la mala al inicio, él contestó como quiso: -La buena es que ya tengo el pasaporte. La mala es que no tendré la visa a tiempo antes de que vayas a Rusia-
Sentí que no quería mover un músculo cuando lo escuché pronunciarlo. Hubiera querido sentarme allí, en el piso del supermercado y quedarme así, hasta que llegara la tardía noche de verano, en lugar de eso le dije:
-Ya lo resolveremos-

***

Uno tiene que enamorarse de alguien a quien no puede tocar, coger, morder y lamer, sino sólo por algunos instantes, para comprender porque a Dante se le dio por escribir la Comedia y porque a Orfeo bajo al Infierno. El problema es que el primero recorrío el infierno sólo para descubrir que cuando estaba más cercano al fin del viaje, la sonrisa de Beatriz desaparecería. Con Orfeo, es simple: al final Euridice voltea.
 
Janik

9.10.2010

La pecera

watermark

Y me desconecto, este amor perfecto ahora no es correcto...Escuchar canciones  pop a media noche se me ha vuelto un vicio. Su sonido electrónico, alegre y autista (tan repetitivas que pareciera que de ello dependiera la vida los artistas) me hace olvidarme de todo repitiendo, contenta, alguna letra sin sentido... y es que estar contigo es un castigo... Me he vuelto sonsa con los muchachos, pienso, a veces ya no me reconozco (incluso la palabra "muchacho" es como de abuelita) : me pongo nerviosa si me miran a los ojos, y bajo la mirada como rogando que desaparezcan. Lo que es cierto es que a mí me dio el eterno retorno (de lo "mesmo", pienso). La decisión es extraña para todos mis conocidos: pero volví a creer en el amor. No, no estoy enamorada ...las pequeñas cosas, las pequeñas cosas... tampoco es que no me hayan (again) roto el corazón ...lamento haberte herido pero hiciste lo prohibido.... Es la simple convicción de que lo bueno está allí; de que el amor, existirá, sólo hay que estirar las piernas, caminar un poco ...me fui sin dejar pista... Claro, pero tampoco debería de preocuparme; no tengo casa, pienso de nuevo, y me imagino con dos maletas gigantescas en cada mano, a punto de dormir debajo de la torre eiffel ...ya no puedo más...de ti ya no soy parte, te diste cuenta muy tarde... No seas tonta, pienso, de seguro no han de dejar que los vagabundos duerman debajo de la torre; será mejor buscar una caja. Todo hubiera sido más fácil antes: el problema de superar la adolescencia nihilista y conseguirte una moral es que todo, todo se vuelve más dificil. Pero en esa dificultad encuentras la calma; que cosa, entender a Kant de golpe...hoy ya no estás en mi lista, me convertí en artista para así perderte de vista... Tengo que hablarle el lunes, tengo que hacer algunas llamadas, algunas visitas, evado el tema de no tener casa en un país extranjero pensando en el país propio. En mi cabeza todo aparece borroso; es como el mar, que cuando se acerca la marejada se pone turbio ...reuní un millón de historias para encontrar memorias que me dejarán mostrarte yo soy una cosa aparte ... ¿Y si cambias? ¿Y si te amargas? ¿Y si un día lloras en la calle y nadie te consuela como las amables señoras del mercado de San Ángel (qué tienes, mijita, estás bien)? No tengo miedo porque no tengo nada ...el horizonte tenía otras cosas que me brillan mucho más que tu...¿Y si un día un negrazo guapísimo francés te tira duro la onda en la calle y tu por tu manía esta de "esperar al correcto" te pierdes de toda la diversión y al cruzar la calle pensativa te atropella un trailer de doble semi-remolque? Pues si no me salva del camión, entonces no era el correcto. Mensa de mí, pienso de nuevo... Vaya edad para ponerme Socrática ...las pequeñas cosas que nos conectaban no las haces más... ¿Qué libros meter en la maleta? ...mejor te entierro en mi caja rota para que no estorbes, no me quites... Libros para sobrevivir huracanes, pienso... Sé que el huracán se aproxima levantando marejada ( y cargado en el aire vacas pintas y muchachas de zapatos rojos sin talón de aquiles), pero aquí, mientras cantó ...no, no, no tengo a donde ir... y me desconectó... estoy, por breve periodo, en una pecera.

Janik

2.15.2010

Monólogos del paludismo


Monólogo quejumbroso. "Debí de haberte dicho que te fueras antes, cuando doliera menos" .Pensé la frase y luego pensé que era la frase perfecta para un rompimiento amoroso y no una frase que le dedicas a tu vecina cuando se cambia de casa, pero así soy, hace ya tiempo Oso me había dicho, y Jorge, y Astrid, que mis relaciones amistosas son noviazgos sin sexo. Cuando platiqué al turco, se rió de mi: quince minutos de tu casa no es mucho. Pero nada es mucho ni nada es poco dependiendo de como midas las distancias. Así como ella se despidió del edificio, del 604 que encerró tantas historias nuestras, yo me despedí de esa puerta marron oscuro y me sentí como aquella niña que piso por última vez su escuela secundaria, para nunca volver. Con el tiempo te acostumbra: los lugares pierden significación con la cotidianidad... salvo aquellos lugares donde anida una deuda... sonrío. Por lo menos sé que a la puerta del 604 no debemos nada, así que espero que con los días el nudo en la garganta se me pase. La deuda, gracias al cielo, la tenemos entre las manos apretada como un acuerdo. Lo bueno es que lo que nos hiere es nuestra maldita melancolía y no un alejamiento verdadero. Al final, lo que es seguro es que no pienso cambiar la entrada de mi celular, aunque bien sé que debería de decir "Gaby Prima", siempre dirá "Gaby vecina", porque buscando la acepción en el diccionario, todas las definiciones le quedan:

vecino
, na.

(Del lat. vicīnus, de vicus, barrio, lugar).

1. adj. Que habita con otros en un mismo pueblo, barrio o casa, en habitación independiente. U. t. c. s.

2. adj. Que tiene casa y hogar en un pueblo, y contribuye a las cargas o repartimientos, aunque actualmente no viva en él. U. t. c. s.

3. adj. Que ha ganado los derechos propios de la vecindad en un pueblo por haber habitado en él durante el tiempo determinado por la ley. U. t. c. s.

4. adj. Cercano, próximo o inmediato en cualquier línea.

5. adj. Semejante, parecido o coincidente.


Al final, cual misa dominguera, es cierto: su calma es mi calma, y su felicidad la mía, la melancolía de tocar puertas aledañas, pasa rápido.

Monológo novísimo
. Sale maestra del horno: así, recién salida de los créditos me dieron tarjetón de estacionamiento y una credencial con unas grandes letras rojas que dicen "Docente". Me sentí llena de alegría y emoción. Un reto pero también una oportunidad, y después de refunfuñar 15 minutos por el nivel de fresez del ambiente, me puse contenta: contrato y pago decente de docente, y horario mañanero. En la cabeza tengo a cuatro maestros. Ellos ni han de saber que los tengo en la cabeza desde el viernes... no sólo por el terrorismo cibernético del que he sido presa (jo) por parte de alguno... no, no por eso. La razón para tenerlos en mente es que es la primera vez en mi vida que daré clases de filosofía: quiero ser como ellos, quisiera agradecer sus enseñanzas emulándolas, pues tengo claro que la única manera de agradecer de verdad es compartir.
Mañana a las 7 de la mañana, bañada al más puro estilo Bugs bunny (si con agua fría de manera cruel y madrugadora) estaré frente aun grupo de bachillerato de 30 jóvenes. Que San Sócrates de los Daimons me bendiga, y que por San Sartre de la desobediencia civil me obedezcan.

Monólogo de media tarde. Pero ningún San Saussure me protegió está mañana que di mi primera clase de francés para los jóvenes Uvmescos de bachillerato.
Me recordaron tanto a mí. El grupo al que le doy francés es el grupo de excelencia académica de la UVM, se me revolvió el estómago. Tenía ganas de decirles que dejarán el grupo, que eran mamadas, que mejor revueltos que juntos, que... pero me di cuenta, alegre, que no llegaban ni a la mitad del grado de ñoñez al que yo fui expuesta en mis años mozos.
En una orilla un joven muy bromista me recordó a mis amigos de la secundaria, una muchachita muy bonita y déspota me recordó a Vera, otro de lentes atrás era igual a mi hermano y, en primera fila una parejita, ella de cabello largo y una mirada inteligentísima, el moreno y arisco, agarrados de la mano, y reclinados uno sobre el otro. Me dieron ganas de reírme, pero los nuevos maestros de francés no bendecidos por Saussure no debemos reír en público: - Por favor nada de manos- afirmé, y luego no me contuve - Yo también estuve enamorada en la prepa y ahora me toca mi venganza- les sonreí.

Después de comprobar que a los pobres chicos les habían estado viendo la cara con 2 años de francés nivel preescolar nocturno, terminé la clase. Al finalizar y guardar mi manzana (¡me dieron una manzana en firmas!) la chica de cabello largo se acercó a la mesa: -¿Y qué paso con su enamorado maestra?- Ahora ya con el salón vacío solté la carcajada: -No estás para saberlo ni yo para contarlo... (hice una pausa prolongada)... Está bien, pueden agarrarse de la mano en clase ¡bésense si quieren! es en serio, es más, siéntese en el punto ciego detrás de la columna y abrele las piernas: aprovechen. (la alumna puso cara de espanto y yo ruego que no se haya espantado demasiado). Es más, que sean besos de lengüita. Nos vemos el miércoles (le sonreí de nuevo)- acto seguido, me fui casi corriendo del salón; se hacia tarde.

8.21.2009

Ésta, querido mío, no es una ética de intenciones


Tenía en la cabeza esta entrada desde hace ya algunos días. A mi hermano Kaeri le ha estado yendo mal en la escuela; reprobó tres materias y las otras las ha pasado por panza, uno que otro diez perdido en la boleta. Los profesores nos dicen lo mismo todos: "Su hijo es muy inteligente, es muy culto, contesta todo, pasa los examenes muy bien (de hecho no ha reprobado ningún examen), pero nunca trae la tarea, llega tarde, olvida el material, la bata, los trabajos en equipo", y parece que estoy escuchando a mis maestros de idiomas... (hey, espera, creo que tendría que tenerle más comprensión al chamaco ahora que lo veo hermanado a mi pena O_O)...
La cosa es que mis padres decidieron que la única que podía enseñar Subjuntivo, Indicativo e Imperfecto al chamaco, era yo. Después de una breve discusión con él sobre: por qué rayos reprobaba las materias si es lo único que se le pide en la vida (además el chamaco juega ajedrez, habla inglés, leyó en vacaciones la Odisea, el Quijote y las Mil y una noches, lee sobre física-cuántica en sus ratos libres y no sé que más monerías impropias a su edad), terminamos (como siempre, con Kaeri) en una discusión sobre filosofía.
Su punto: ¿Por qué si los maestros veían que pasaba los exámenes, que sabía más que los otros, o de perdis lo mismo, que no olvidaba las cosas a drede sino "que se le iban sin querer" que en clase todo contestaba, por qué reprobarlo sólo por tareitas y tenis limpios? ¿Los tenis limpios y las tareas de relacionar columnas demuestran su conocimiento?
Mi respuesta: No, claro que no Kaeri. Cualquier persona que medianamente se respete sabe que las calificaciones no reflejan por mucho el conocimiento o la sabiduría de alguien, ni siquiera su entereza moral, de hecho puedes pensar de alguien que tenga "puros dieces", que no tuvo vida (adolescencia, borracheras, noches perdidas, ganas de vivir). Aunque tampoco es la regla: quien sea sólo escuela será, como dice mi madre: Farol de la facultad, oscuridad de la calle. Vivir no es un acto de academia, no se mide con 10 o F, para la vida no hay asistencias o faltas, sólo una existencia continua.
La cosa es lo que uno puede medir son los hechos. A manera de broma le dije a Kaeri: El maestro no puede ver que tienes a Stephen Hawking en la cabeza, o que te sabes a los catorce todos los dioses griegos y que has leído a Platón. El sólo ve que ves por la ventana cuando habla.... (aquí se enoja y me pone una cara de puchero).
La forma en la que nos relacionamos en el mundo es con hechos; si le disparas a alguien y lo matas, sin querer o queriendo, lo que cuenta es que lo mataste, aún cuando haya sido un error para esa otra persona el hecho es que perdió la vida. Esta no es una ética de intenciones le dije. Luego le explique las paradojas a las que había llegado Kant con el avaro que da limosnas. Yo sé que no olvidas las cosas a drede, que sabes y que sabes mucho, pero el mundo te va juzgar por tus actos.
Y no te juzga por tus actos porque sea malo y no le importe tu interior, tus intenciones, tu identidad guardada, sino porque el mundo de la intimidad es simplemente inaccesible para el otro. Lo que se puede ver y juzgar son tus actos; lo que haces, la tarea y los tenis limpios son juzgables y como tales objeto de calificación, los libros que lees en tu casa por gusto y las noches de ajedrez no.
Se puso melancólico: -Eso no es justo- me dijo.-Los hechos son cosas que pueden o no pasar, no controlamos los hechos, sólo nuestras intenciones, sólo nuestra vida interna, y sin embargo juzgan lo que no está del todo al alcance de nosotros. Me reí un poco y mi risa lo exasperó: -Lo que tu dices puede bien ser Epicteto, salvo que tu tarea escolar y tus tenis si están en tus manos...-
-No hablo de eso, tu sabes- contestó molesto -La gente debería de tomar en cuenta las intenciones, el cariño, los conocimientos que aunque floten en la cabeza son útiles-. Se le salieron unas lagrimas de los ojos: -A veces uno quiere hacerlo todo y no lo alcanza, a veces simplemente no podemos lograrlo-.

Lo mire sentada a su lado en la cama, con mi libro de conjugaciones del español en las piernas. Pensé en él como en un viejo amigo. Yo, quizás ya encurtida, no pude responder como hace tiempo, y me limité a decir: -A veces las intenciones cuentan, por ejemplo a veces hay atenuantes si mataste a alguien por error, pues no es la misma condena que si fue premeditado y con alevosía. Pero en la vida, en todo, lo que tenemos son hechos. Cuando te acuerdes de tu pasado te acordarás de lo que hiciste, así haya sido no hacer-.
-Las intenciones es voluntad, es lo que uno desea, lo que uno quizo, y así no se haya logrado tiene que ver con uno, yo me acordaré de lo que quise tanto como de lo que hice- estaba ya enojado y triste.
Lo mire profundamente, le di un abrazó, deje el libro de gramática en su mesabanco con la instrucción expresa de que leyerá el capítulo dos:-El truco es que hagas encajar tus intenciones con los hechos, tu conocimiento interno y tus emociones con lo que haces. Que dispares el gatillo cuando quieres y no sus múltiples variables (disparar el gatillo sin querer, querer matar y no acertar a tomar la pistola por ejemplo)... pero recuerda: lo que vale son los hechos, sólo los hechos... de hechos está hecha la historia, y no de intenciones-.
Creo que soltó unas lagrimas pero el luto de saber que el mundo es así, muchas veces injusto o cruel o indiferente al interior de uno mismo, es un luto que se tiene que afrontar en soledad. Al cerrar la puerta me detuve, también estaba triste, pero lo creía en serio, porque tuve que aprender a creerlo: La vida es sólo hechos, es lo que te atreviste a hacer o no, y no lo que quisiste hacer y no hiciste; en tales casos la vida sería el hecho de no atreverse, lo cual es aún más triste. La vida son acciones encadenadas, no emociones discretas que uno experimenta, al ver por el cristal del auto, al pasar por cierta calle.
Janik

8.04.2009

¬(Ni por amor te quedas)^¬(¬(secretos a la luz))


Cuando tenía 16 años, mi tía Ilse vino a México, lo recordarás, quizás, no lo sé. Una tarde, creo que justo a los inicios de su visita, me dijo que yo debería de aplicar al bachillerato internacional, que tenía todas las posibilidades de ganarme una beca para irme a otro país aterminar mis estudios. Yo le dije que estaría muy bien, que lo iba a pensar. Luego de unos días en que mi tía me volvió a preguntar, le dije que extrañaría a mis padres y que mis estudios estaban aquí en la UNAM.

Fin oficial del tema para la familia.

Esa misma tarde salí con Astrid; le platiqué, le dije que le había dicho a mi Tía que no podía ir porque mis padres y mis hermanos... y le dije también que eso no era cierto. Que tenía alguien a quien amar y que no podía partir; que quería estar a su lado y que no me importaba ni China, ni India ni Francia. Astrid no estuvo de acuerdo: "Eric te puede cortar en cualquier momento Tzitzi, y tu pensando así. Se ve que es muy inestable" (Dicho de ella era mucho y debí de haberlo tomado en cuenta). Yo juré y perjuré que no, que no pasaría; pero claro, tenía 16 años, toda la inocencia del mundo y todo el amor que nunca volvía a tener en un instante (acompasado, aglutinado en mi como una estrella a punto del colapso).

Fin oficial del tema para los amigos.

Lo cierto es que me informe del bachillerato por internet, vi los carteles y hable a los teléfonos. Lo cierto es que asistí a escondidas de todos al Picnic de ese año. Lo cierto es que pase la primera etapa de entrevistas y cuando vi mi nombre en el cartel para ir a las oficinas: Decidí no ir. Según mis razonamientos (y lo que logré platicar después con otros chicos que conocí en el picnic) me hubiera tocado la India. Los últimos días para los trámites pasaron en el calendario, mientras yo me la pasaba escribiendo cartas de amor. A él, nunca le dije nada. ¿Para qué? Pragmático y demasiado realista me hubiera dicho que no, que debía de haberme ido pero que me agradecía muy amablemente haberme quedado y quizás me hubiera abrazo (ese abrazo habría valido mil mundos) mas no habría comprendido que para mí, era mi propia y muy íntima manera de sacrificar mis sueños anteriores (los de los grandes viajes y la trascendencia) por el "amor." Además desde ese entonces sabía, que los verdaderos sacrificios son silenciosos e íntimos (la magia de abandonar por ejemplo un poema de aliento, cerca de alguien que llora y que nunca sepan que lo escribiste tú, ni que tu lo dejaste).

Fin de la historia

Algunos meses después todo terminó de la peor manera en que han terminado las cosas en mi vida. Sentada en el filo del barandal del B (el primer edificio al entrar a la preparatoria 8), pensé que había elegido mal. Y fue una de primeras lecciónes con las que él cambió mi vida: Me enseño que el sacrificio no valía la pena (amarga y triste lección dada por alguien que se ha amado), menos el íntimo y silencioso. Y me imaginaba en la India conociendo el Taj Mahal, jugando con un pincel entre los dedos. Luego conocí a Miguel, mejor conocido como Oso, y pensé que era bueno no haberme ido, que el sacrificio había valido la pena, aunque no de la manera esperada. Me olvidé de todo y viví un sueño de pasillos, mercados dulcísimos de miércoles y coyoacán a media noche.
Ahora ni uno ni el otro están; pero aún así valió la pena quedarse. La enseñanza al final fue modificada (pensé en eso la semana pasada que discutía Irlanda sobre el sacrificio, sobre que si no había trascendencia el sacrificio era simplemente una tontería)(Y sí, quizás tiene toda la razón de un realismo histórico pues la historia se escribe con lo logrado). La enseñanza final se reescribió, porque el pasado, contrario a lo que se piensa no es un estático (no es el clásico "ya lo pasado, pasado") sino que el pasado se mueve con uno mismo y cambia: " Del sacrificio no esperes trascendencia, pues no la hay, no existe no para los personajes chejovianos como tú, del sacrificio sólo espera la íntima complacencia de haber elegido libremente dejar ir, para quedarte".

7.24.2009

modelado en barro


...entre a la clase quince minutos tarde, como siempre,y como últimamente en la compañia de Gabriela, ambas con el paso tranquilo y toda la inconciencia del mundo con respecto a cualquier reloj y cualquier manecilla...

Cuando entré al salón había cerca de veintitantos inscritos, en el fondo perdiéndose entre tantos, con camisa caqui una talla más grande y unos jeans deslavados estaba Jorge. Entre cruzando la mitad del círculo, contrario a otros años, me presentó; "ella es Tzitzi",a lo que yo contesté: "La ayudante general del jóven", alguna que otra risa, y yo dije "y ella es Gaby, nuestra amiga". El círculo se abrió y me sente al lado de Jorge. Saqué el libro de cabecera de este curso; la compilación de Jose Vasconcelos de lecturas para niños, el Ulises Criollo y mis plumones. Mientras yo explicaba a los presentes que escribiríamos un ensayo a lo largo del cursillo, Jorge hojeaba el libro que acababa de darle.
Luego comenzó a improvisar...

Habló de oriente, de la racionalidad dividida, de la concepción de occidente, de la construcción del otro, de la literatura, de lo sagrado, de Hegel, del idealismo y el materialismo y de cómo cambiar el mundo, de la raza cósmica...

Algunos chicos alzaron la voz al final del salón, se discutió un poco, Jorge, necio, no dio mucho la mano a torcer... pero es que hay, a veces, algunas necedades luminosas, algunas que se perdonan, es más que se agradecen (hay quienes consensan, quienes toleran y bajan la cabeza o hay quienes indiferentes prefieren ignorar; hay que tener mucha voluntad y mucha pasión para la necedad, sobre todo, cuando implica que de la idea se vaya a lo material, y no al revés, por más que digas... hay que tener tanta voluntad para no pedir perdón a nadie por creer en serio, de verás)(hace quizás más de un año que no nos sentabamos juntos a dar un taller)(el gigantesco cartel rosa que colocaron por toda la biblioteca decía: "Curso-taller impartido por Tzitzi Janik Rojas", me sentí a vergonzada, no, en realidad yo era tan presa de escucharlo hablar como cualquiera en el aula (como el mismo), y no debería mi nombre de aparecer sin el suyo(luego pensé que a él, tanto tanto, no le importa y me sentí tranquila)).

Al final del taller nos presentamos: un desliz del tiempo me hizo saber que no, que ya no eramos los mismos muchachos que eramos hace 5 años cuando dimos nuestro primer taller. Que el tiempo para bien, entre nosotros, había cambiado, pese a los 5 años que hemos estado juntos contra todo, contra nosotros mismos muchas veces, y contra nuestras propias decisiones, siempre un tanto cuanto nefastas y contradictorias. Él se presentó: "Jorge Posada, tallerista en la UNAM y el INBA, publicado en Tierra adentro". Mientras que yo y Gabriela nos presentamos; "Me llamo Tzitzi Janik , estudie filosofía, ojalá que vuelvan y que les guste el curso", Gabriela me la mató: "Me llamo Gaby, a veces escribo boleros sin éxito, y me dedico a la escultura", Jorge puso cara de sorpresa (quizás esperaba una breve reseña de nuestro curriculum como hubieramos hecho años antes), "Si Jorge, Gaby hace modelado en barro, ¿no sabías?"....

("en realidad somos, lo que de nosotros hiciste" tendría que decir como nota personal para ti nuestro epitafio)

Que gusto estar a su lado, poeta, perdón, pequeño ewok

Tzitzi Janik

3.27.2009

Nevsky


no nos pertenecen:

los recuerdos de este viaje no nos pertenecen.

nevsky con su cirílico críptico,

colgando del metro y los portones,

las arrugas de viejecitas,

soviets transparentes,

incluso la nieve nos huye

(porque no fue,

como nos prometieron,

luz, pureza; suavísima)

sino un girón oscuro,

pegándose a las suelas,

peor que lodo,

quemando la piel de blanca.

incluso yo,

con los cabellos ralos,

tartamudeando palabras que me son ajenas,

me dejaré aquí

al terminar la calle.

acaso,

nos pertenecerá acaso

lo que ya teníamos;

los mendigos con los golpes malvas en el rostro,

las colillas de los cigarrillos a medio fumar,

y su humo,

(porque ese es el mismo en todas partes).

nos pertenecerá acaso

el ruido ensordecedor de una ciudad que nos suprime,

con sus calles siempre a punto de la noche,

con sus hombres trajeados que pasan sin mirarnos

sin responder la pregunta absurda

de si sus portafolios llevan todo el dinero

que no ganaremos en toda la vida.

*

Habrá en la avenida

una tienda; lleno el aparador

de todo lo que no podremos comprar,

(acaso volver a ver)

nos detendremos a decirnos

los unos a los otros,

en que rincón de la casa,

pondríamos las brillantes

muñequitas laqueadas

seremos entonces

un cuento de san petersburgo,

un personaje fortuito,

de una historia que

no se contará nunca.



2.03.2009

Para quitar la taquicardia...

Para quitarme la taquicardia: tengo que voltear la cabeza como Tales y caminar mirando al cielo, será posible que me caiga pero siempre he preferido un dolor de piernas por un tropezón que un dolor del corazón con la cabeza al frente (literal y metafóricamente).
En estos días andar con la cabeza para arriba tiene sus bondades, por ejemplo, observar las ramitas medio pelonas de las jacarandas que se irán rellenando poco a poco, cuando estén florecidas por ahí de algunos meses se convertirán en una suerte de arboles de tiempo (que son como los relojes de arena pero que no se pueden voltear y que en lugar de salados granos tiran moradas flores). Sentí hoy una calma inaudita cuando caminaba por CU pensando que ya estoy de paso de paso, que ya salgo del cuadrilátero, sin límite de tiempo. Luego al llegar a casa se me oprimió el corazón por el trabajo, la tesis y el "distress" (palabra domingüera que suena más nice que stress), así que cuando me quede sin aire tuve que recibir una resucitación infraganti de la vida: un beso en la nariz de cierta muchachita y una luminosa foto de las flores lilas.
Janik

1.01.2009

"Que extraña forma de medida es el tiempo", esas fueron las palabras de Astrid en su primer mensaje del año. Mi respuesta fue simple: "No hay medida suficiente cuando se está a tu lado".
Al final o al inicio del año, da lo mismo, el teléfono sonó como no había sonado hace mucho. Primero la "A"... ah, no, primero Damián; el mismo pero otro, porque sólo él ha logrado revivir en mi esa pasión misteriosa de comprender que la amistad perdura incluso a los cambios de persona (¿de cuerpo, de vida, de destino?) El tono de su voz y yo, como sé que no debería, dependiendo de su risa como hace tanto. Luego hablé con Vera, mi amiga de la secundaria que trabaja ahora conmigo en las reseñas educativas (otro bussines que será luego aquí promocionado), me dijo de nuestro compañero galan-exnoviodeella-yupieboy: "Es todo un Don ahora, hasta viste de traje y no habla de sexo". Me reí, imposible imaginar a ese chico exhibicionista sentando cabeza. Luego una seríe de mails encantadores contagiados del espiritú año nuevero (que si es cliché o no, o si es cursi o lo que sea me viene ya valiendo un cacahuate: Natalia Gottdiener alabando dar un paso en falso, otro de Miriam Muedano invitando a darle "que es mole de olla", Lydia desde Alemania con una semblanza onírica del otro lado del charco, y pa´terminar una estocada precisa de la Trompetista de Falopio, haciendo que un puñado de direcciones de mail se conviertan ante mis ojos en algún tiempo de cofradia, de secta masónica: "Los considero una parte importante de mi vida"...
Desperté de golpe de un aletargamiento de traducciones de francés, investigaciones bibliográficas y trabajos de media noche. Como el agua que se aclará después del movimiento, descubrí que estoy en calma, de esperanza con el corazón hinchado (entre otras hinchazones menos favorables como las amigdalas y la barriga). Nuevos turnos nos esperan por los turnos que tomamos: la máquina de tickets de la sección de carnes y salchichonería se vuelve una metáfora alentadora para los que queremos huir "al matadero". El movimiento es tiempo, y el tiempo ha pasado. Envejecido: si, pero con ritmo, de cha cha chá y pasito durangense. De pronto cambie de año,y una sabiduría inconclusa (que es quizá a la única a la que gente como yo podemos aspirar) vino de golpe: ni la circunstancia precisa, ni la gente o la emoción indicada, ni el diálogo correcto existen, unicamente una sinfonía delicada que exhala cualquier contínuo o breve encuentro azaroso. Me detuve entonces a escuchar el delicio allegro que tocamos.
Esperando la nueva música
Tzitzi Janik

12.09.2008

Diciembre


Es Diciembre y me pesan los huesos: llevo un lastre de cochambre, nidos de cabello con nubes de polvo y virutas. Me siento tan débil para abandonarme a mí misma, a pensar los ochenta minutos de la hora, en que es hora de lágrimas... Se siente el viento frío que nos dará en el rostro al doblar la cuadra, se puede casi observar el azul intenso, pesado y temible del cielo que vendrá. Pero me entretengo en contar los octubres, los diciembres... los noviembres. Cápsulas de polvo que uno, con el tiempo, se entretiene en reventar, con la afilada, punta de la uña. El miedo no es a envejecer (quizás si, quizás un poco) el miedo es a sentir que no se ha vivido, lo suficiente, que no se ha sacrificado todo lo que se tiene que sacrificar para saber que tan miserable puede ser uno. El miedo a no echar a perder lo suficiente, el miedo a mirarse las ropas aún blancas, aún pulcras, y la puerta entre abierta del cuarto, porque uno no quiere perderlo todo.
El miedo a huir de huir, y su vacío.
Diciembre transparente: como una lamina de vidrio que te permite hacer el recuento del dónde, del quién, la rugosa sensación del empalme de tus dedos, que no volverán. Hacerse un ovillo en la cama y pensar en no levantarse hasta el año que siga: con el pesado cielo azul y el frío, con la esperanza renovada, de que todo lo perdido vuelva, que todo lo desconocido se parezca de golpe a ensuciarnos la ropa, y que en algún lugar se levante, por fin, el mar que tendremos algún día.

10.14.2008

agradecimientos de media noche.. que bien merecidos los tienen.

A Laura Angélica Santana, porque a ella debo la enchulada del blog (que quedo chulo de bonito porque ella puso en cabecera lo que más me gusta), y porque le debo también el recuerdo de que soy a veces demasiado precipitada, demasiado inmadura y otras cosas.

A Mauricio Sosa alias "Maurrice, Le Grand Méchant Loup" por hacerse el monstruo que no es, y por poner su peor mirada, vaya que a veces sí se necesita un amigote. Agradezcamos también a su madre por darle agrandolina.

A la desconocida chica misteriosa Lluvia, que sin conocerme me hizo hoy llegar a mi mail una foto de Bonifaz Nuño de pequeño, que atesoraré con el alma y que me ha hecho, que digo la noche, la semana. Sonrisa grandota, entrañable.

A mi estupidez, que siempre me hace la vida más interesante.
¡Buenas noches!

9.13.2008

Manual para un fénix ( o una lectura de Sísifo como ave iluminada)

1.déjate caer. (cuando no puedas más, cuando tengas los hombros dislocados e incluso el fuego pese; gira sobre ti mismo para apagarte, flagela tus alas, disfruta tu propio fuego en tus heridas,destroza cada nervio, cada hueso, cada espasmo. cae. permite que otros te consuman. abre las alas sin planear: disfruta la picada, los 90° de caída, rómpete el rostro, y con la carne viva (viva) sonríe)
2. llora en público. ( y en privado. deja que la cenizas hablen entre llanto. que no quede rastro, brasa; esperanza alguna. no te levantes de la cama, deja que tu cabello se ensebe, que en la comisura de los labios se seque la saliva. no pongas un pie fuera de la casa, y repite a aquel que se ha dignado, por lastima y cariño, a escucharte, la misma historia de tu estupidez, de tu infortunio, de tu desamor. no te cambies la ropa en días. convéncete de que no había otra forma. llora de nuevo)
3.imagina un haz de luz. (no podrás ya abrir los ojos por el llanto, imagina entonces un haz de luz, delgado como un hilo, que aparece de la nada, en medio del cúmulo gris que te conforma. un haz de luz que se va encendiendo, poco a poco. te secas. tu historia, tu tragedia exponenciada por la realidad, se va iluminando absurda. de repente, eres ceniza hueca, llena de luz. no pares. mantén en tu mente ese halo de luz, que va encendiendo, los restos de tu historia)
4. coloca un ojo en tu rostro. (rescata el resto de una pupila, colócala donde más se acomode, construye una pierna, un brazo. no los hagas más bellos de lo necesario, pero ámalos más si es preciso, así será más trágica la pérdida, recuerda que el dolor no está en el hecho real, sino en la creencia. mueve tus nuevos miembros, abre la boca, besa, a otras figuras amorfas como tu. abre bien tu única pupila (los fénix, nadie te lo ha dicho, somos cíclopes o ciegos, no hay de otra) y asómbrate con el cielo. Pon tus manos surrealistas, en otras manos surrealistas, y constrúyanse).
5.levántate y anda. (deja que todo se ate a tu cola fulgurante de cometa. manos, bocas, historias dicroicas e imprecisas, pedazos de metal oxidado, perros callejeros y muchachas jóvenes con vestidos blancos, palabras nuevas en idiomas incomprensibles, amores que se nombran fallidos desde su nacimiento, novelas que se deben volver a leer (una y mil veces) . el peso y sustancia de todo esto no sólo hará relucir más tu plumaje bajo el sol; te hará también caer más rápido, más densamente. Vuela sobre el mar y deja, que pequeñas medusas azules se asgan a tu plumas)
6. ten fe. (ya sé, ya nos hartamos de volver, de absurdo en absurdo con la misma piedra ,pero ten fe, hay algo del absurdo que vale la pena: ese mínimo haz de luz, que de su chispa enciende todo tu plumaje. no dejes de creer, de añorar, volver del fuego a las cenizas, y de las cenizas al fuego, del fuego a las cenizas, de la esperanza al odio, de la sonrisa a la decepción. Al final, fénix, el absurdo es la única certeza tangible del paso del tiempo. el deseo del círculo es tu principal mandato)
7. comienza de nuevo. (todo)

7.15.2008

Señorita Venganza.

Lo vio del otro lado de la avenida ¿que hacia aquí? ¿por qué la había seguido tan lejos? No no la seguía, pararon en la misma ciudad por azar. Estaba cambiado, claro, seguía guapo, aunque todas sus amigas lo apodaran "el feo". Pero tenía otro aire, la altura quizás, no, no era eso, el pelo, tampoco. Se fijo bien: en realidad era el mismo, casi idéntico al que ella había amado, pero le parecía profundamente otra persona. -Si, claro, ya no es mío, ya no soy yo nada en él- ¿Qué otra diferencia más profunda podría haber entre dos personas que la de hacerse extraños? Llevaba incluso la misma mochila de campamento color vino con la que acampaban juntos, pero nada había ya del uno el otro (los recuerdos, el olor, las muletillas del habla que se habían compartido sin querer pero, de qué valía se decía, si se puede olvidar) Llevaba otra mujer de la mano. Ella desde atrás la vio: era bonita. Le molestaba espiar por el rabillo del ojo y reconocer la hermosura de las que ocupaban ahora su lugar. Los vio caminar por la avenida de la mano y alejarse. Cuando ya no se vislumbraban, como alguien que despierta de un sueño, recobró la visión.
Se llenó de rabia. Nunca habían viajado juntos. Si, claro, estuvo esa vez que por ejemplo fueron de campamento dos días, con los amigos claro, o ese día, que jugaron a tener casa nueva en el hotel, pero nunca habían salido, como viajeros, a construir otra ciudad. ¿Por que le había negado ese placer? ¿por qué lo, la, imaginaba al lado de otra persona recreando todo lo que debieron de hacer juntos?
Hay un nostalgia que nace de lo que se tuvo, de lo que existió y pereció con el tiempo o la lejanía. Hay otra que nace de lo que no fue, que arde y se eleva desde lo que nunca existió. De cierta manera no le había dejado de amar, porque restos de lo que no creció se amotinaban en sus esquinas mohosas, pero le tenía rabia: no era que lo odiara por haberla dejado, (odiaba también esa palabra) o que temiera que su amor renaciera, era imposible. Lo que odiaba de él era su cobardía, su entereza, su virtud de retirarse de batalla sin demasiados decesos: su falta de valor para dejar que al amor se esparciera por la viña como hiedra que no se podría combatir después . Su cobardía racional y virtuosa de preservar el corazón, el cuerpo, de paso la memoria.
Nada podía hacer desde la nada que habitaba ahora, salvo vengarse por negación ( por ausencia de) : Sabia a ciencia cierta que nadie le amará, como ella lo habría amado si él hubiera tenido valor. Mas de lo desconocido, nadie se queja.
Comprendió que no podía huir, al menos no de esa manera (¡que simple hubiera sido!). Los fantasmas, sus fantasmas, a donde quiera que fuera le precederían.

7.14.2008

y de la calma, conservaremos los vientos

No le dio tiempo para despedirse de nadie. A penas pudo rozar los labios de la persona que amaba cuando partió. Sin planes, sin maletas completas, ni siquiera con dinero en el bolsillo. Pero huyó. Huir: su proyecto más ambicioso, más aplazado. (en parte echaba la culpa a la ciudad , a su maternal celo y a la densidad de su aire)
Mas debía aceptar que ésta huida era sólo el simulacro de una más grande, que lentamente (como la marcha de un dios elefante entre la bruma) se acerca, haciendo resonar en el piso sus pasos densos, comenzado a tomar forma conforme pasa el tiempo, como espacio.
Pero puso los pies en la ciudad, en la alameda, y supo que había huido. Se sintió feliz, se cambió el nombre, comenzó a caminar completamente vacía en la ciudad y pensó: allí ha vivido, allí viviré. Las casitas de un sólo piso, primorosas de colores y con barandas de acero pintado, estaban simplemente vacías. Valor todo era cuestión de valor: para vaciarse, porque sabía que de la calma, conservaría los vientos, y de los vientos, la levedad.