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3.07.2010

San Socrates iluminado


Hablamos un poco del pensamiento filosófico mexicano:venía marcado en el temario como final de la unidad "Introducción a la filosofía". Como soy una maestra medianamente irresponsable no preparo mucho las clases (por lo menos para esta unidad que le viene conteniendo el conocimiento mínimo de la carrera), entonces llegué y les platiqué de la cosmovisión prehispánica, del pensamiento criollo, saltando luego a Vasconcelos, pasando por O´Gorman y llegando al debate de la identidad de lo mexicano, lo latinoamericano y del ciudadano cosmopolita.

Me sentía estrella del show, pero ellos no lo sabían porque me tragaba la sonrisa entre seria y cínica. En parte me ponían atención por los constantes chistes filósoficos (que dudo que entiendan del todo, pero al menos intuyen) relacionados con The Big Bang Theory,(¡aaah, ellos dicen que no la veen! ¡por dios si ser geek ya casi es moda!), Los Simpsons y The Aqua Teen Hunger Forcer.... pero por otro lado algo en su mirada se mostraba interesado. El salón callado y yo pregunté: "¿Y para ustedes qué es ser mexicanos?", un muchacho altivo...

(Oh Dios U_U me acabó de acordar del muy posible riesgo de que ellos lean esto... oh, bueno, si eres mi alumno, si tú ¡te ordeno que cierres la pagina! Andéle, váyase a PornTube, aprovéchelo, que en mis tiempos eso no existía (bueno mejor en Red Porn), como quiera pero ¡ahuéquele!) (Ah... y por favor olvidé usté lo de no preparar las clases... fue un chisteee... si, eso).

¿En qué estaba? Ah, sí, el muchacho altivo, desafiante: "Para mi ser mexicano no significa nada; podrán significar algo la cultura, las costumbres, pero ser Méxicano no.. ¿Pa´que? ¿Por éste país que está tan mal?"

La afirmación fue un reto. No lo debatí , le dila razón un poco de paso y comencé a hablar de la historia de México. De la formación cultural de nuestro país; de las tradiciones y costumbres que él aceptaba valiosas en contraposición a la identidad cultural del vecino yanquista. Les pregunté si alguien sabía que era ser mexicano en Estados Unidos, los dejé hablar y poco a poco salieron las palabras: orgullo, identidad, mestizaje, diversidad. Cuando comenzamos a hablar de Latino América les hablé de la indentidad lingüística, de nuestra bella lengua hablada, de las lenguas romances. De los revolucionarios gestando cambios en un cafecito de Balderas y de Rocío Durcal viniendo a cantar sus canciones a México para hacerse famosa. Les pregunté si sabían por qué Gabriel García Marquéz vivía aquí. Les hablé de los exiliados políticos españoles : de Nicol, de Gaos, de Rovira.

-¿Qué pasa cuando a un pueblo le haces creer que está de la chingada? - les dio un poco de risa la mala palabra, y tuve que disculparme, pero el mismo muchacho altivo contestó con rapidez:

-Se deprime... y si te deprimes piensas que todo está mal... y no quieres hacer absolutamente nada-

Luego para no verme tendenciosa, hable un poco de los problemas enunciados por Ramos, de la universalidad de la filosofía en contra de los localismos y del servilismo mexicano frente a gringos states y me reí del horrible comercial del bicentenario en el que uno termina siendo hasta los calzones de la abuelita.. pero para ese momento ya por dentro había prometido rezarle tres apologías y cinco diálogos de juventú a San Sócrates, en agradecimiento.

Janik

2.15.2010

Monólogos del paludismo


Monólogo quejumbroso. "Debí de haberte dicho que te fueras antes, cuando doliera menos" .Pensé la frase y luego pensé que era la frase perfecta para un rompimiento amoroso y no una frase que le dedicas a tu vecina cuando se cambia de casa, pero así soy, hace ya tiempo Oso me había dicho, y Jorge, y Astrid, que mis relaciones amistosas son noviazgos sin sexo. Cuando platiqué al turco, se rió de mi: quince minutos de tu casa no es mucho. Pero nada es mucho ni nada es poco dependiendo de como midas las distancias. Así como ella se despidió del edificio, del 604 que encerró tantas historias nuestras, yo me despedí de esa puerta marron oscuro y me sentí como aquella niña que piso por última vez su escuela secundaria, para nunca volver. Con el tiempo te acostumbra: los lugares pierden significación con la cotidianidad... salvo aquellos lugares donde anida una deuda... sonrío. Por lo menos sé que a la puerta del 604 no debemos nada, así que espero que con los días el nudo en la garganta se me pase. La deuda, gracias al cielo, la tenemos entre las manos apretada como un acuerdo. Lo bueno es que lo que nos hiere es nuestra maldita melancolía y no un alejamiento verdadero. Al final, lo que es seguro es que no pienso cambiar la entrada de mi celular, aunque bien sé que debería de decir "Gaby Prima", siempre dirá "Gaby vecina", porque buscando la acepción en el diccionario, todas las definiciones le quedan:

vecino
, na.

(Del lat. vicīnus, de vicus, barrio, lugar).

1. adj. Que habita con otros en un mismo pueblo, barrio o casa, en habitación independiente. U. t. c. s.

2. adj. Que tiene casa y hogar en un pueblo, y contribuye a las cargas o repartimientos, aunque actualmente no viva en él. U. t. c. s.

3. adj. Que ha ganado los derechos propios de la vecindad en un pueblo por haber habitado en él durante el tiempo determinado por la ley. U. t. c. s.

4. adj. Cercano, próximo o inmediato en cualquier línea.

5. adj. Semejante, parecido o coincidente.


Al final, cual misa dominguera, es cierto: su calma es mi calma, y su felicidad la mía, la melancolía de tocar puertas aledañas, pasa rápido.

Monológo novísimo
. Sale maestra del horno: así, recién salida de los créditos me dieron tarjetón de estacionamiento y una credencial con unas grandes letras rojas que dicen "Docente". Me sentí llena de alegría y emoción. Un reto pero también una oportunidad, y después de refunfuñar 15 minutos por el nivel de fresez del ambiente, me puse contenta: contrato y pago decente de docente, y horario mañanero. En la cabeza tengo a cuatro maestros. Ellos ni han de saber que los tengo en la cabeza desde el viernes... no sólo por el terrorismo cibernético del que he sido presa (jo) por parte de alguno... no, no por eso. La razón para tenerlos en mente es que es la primera vez en mi vida que daré clases de filosofía: quiero ser como ellos, quisiera agradecer sus enseñanzas emulándolas, pues tengo claro que la única manera de agradecer de verdad es compartir.
Mañana a las 7 de la mañana, bañada al más puro estilo Bugs bunny (si con agua fría de manera cruel y madrugadora) estaré frente aun grupo de bachillerato de 30 jóvenes. Que San Sócrates de los Daimons me bendiga, y que por San Sartre de la desobediencia civil me obedezcan.

Monólogo de media tarde. Pero ningún San Saussure me protegió está mañana que di mi primera clase de francés para los jóvenes Uvmescos de bachillerato.
Me recordaron tanto a mí. El grupo al que le doy francés es el grupo de excelencia académica de la UVM, se me revolvió el estómago. Tenía ganas de decirles que dejarán el grupo, que eran mamadas, que mejor revueltos que juntos, que... pero me di cuenta, alegre, que no llegaban ni a la mitad del grado de ñoñez al que yo fui expuesta en mis años mozos.
En una orilla un joven muy bromista me recordó a mis amigos de la secundaria, una muchachita muy bonita y déspota me recordó a Vera, otro de lentes atrás era igual a mi hermano y, en primera fila una parejita, ella de cabello largo y una mirada inteligentísima, el moreno y arisco, agarrados de la mano, y reclinados uno sobre el otro. Me dieron ganas de reírme, pero los nuevos maestros de francés no bendecidos por Saussure no debemos reír en público: - Por favor nada de manos- afirmé, y luego no me contuve - Yo también estuve enamorada en la prepa y ahora me toca mi venganza- les sonreí.

Después de comprobar que a los pobres chicos les habían estado viendo la cara con 2 años de francés nivel preescolar nocturno, terminé la clase. Al finalizar y guardar mi manzana (¡me dieron una manzana en firmas!) la chica de cabello largo se acercó a la mesa: -¿Y qué paso con su enamorado maestra?- Ahora ya con el salón vacío solté la carcajada: -No estás para saberlo ni yo para contarlo... (hice una pausa prolongada)... Está bien, pueden agarrarse de la mano en clase ¡bésense si quieren! es en serio, es más, siéntese en el punto ciego detrás de la columna y abrele las piernas: aprovechen. (la alumna puso cara de espanto y yo ruego que no se haya espantado demasiado). Es más, que sean besos de lengüita. Nos vemos el miércoles (le sonreí de nuevo)- acto seguido, me fui casi corriendo del salón; se hacia tarde.