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5.06.2011

A Rusia con amor


Ayer compré mi boleto para Rusia. Llegaré a Moscú en la noche del sábado 2 de Julio y regresaré a Paris de la madrugada del 28 de Agosto. Como si se hubieran enterado o si fuera una señal, hoy en la mañana me llegó la invitación para la visa de estudiante. Me toca ir está semana. Las cosas se mueven y yo con ellas, ahora mi trabajo es seguirles el paso.

4.04.2011

Rusia

Hoy me han dicho que si me aceptan en el curso de idiomas del Instituto Pushkin en Rusia.
Estoy contenta. Es bueno saberse en movimiento después de tanto. Me fuerzo a estar en movimiento pero no me siento lo suficientemente despierta; siento que me fuerzo pero que aún así me arrastro, que debería de aprovechar más de hacer más, de dar más. Pienso en escuchar las calles en ruso, pienso en que viajare sola, pienso en el hermoso sonido del ruso, como de viento, como de montañas apagadas que dejan pasar un viento muy grave por sus grutas. A moverse. A despertarse. No tengo vueltas atrás; pero es que me cuesta tanto trabajo...  y con estas náuseas que tengo no sé si sea prudente.. pero:¿Será que necesito un café bien cargado todas las mañanas?...

***

Hoy en la mañana él me mando un mensaje: "Buenos días dulcecito. Muchos besos". Sus mensajes son un respiro de aire fresco en las mañanas. Y él... para él son sólo mensajes que envia a su novia, a su novia caprichosa y difícil que se queja y llora cuando no sabe de él en todo el día. Pero sus mensajes. Sus "Buenos días bomboncito" "Buenos días mi niñita floja", sus "Muchos besitos", así no pasen de 5 palabras, así todos los mensajes se parezcan unos con otros a lo largo del tiempo, con esa constancia que otros podrían confundir con cotidianidad, pero que es más bien, la cálida y tibia seguridad del amor a las ocho de la mañana, sus mensajes al fin, me dejan levantarme de la cama, sintiendo que allí está él, que me sigue con la mirada aún cuando no pueda verme. Él y su voz de caoba oscura, él y su lenguaje de piedra tallada, él, tan abismalmente bueno que me espanto a veces al verlo tan transparente ( y a mí tan oscura).
Y así tenga crédito o no, me las arreglo y le respondo: "Buenos días niñito" ó simplemente "Un montón de besos a mi dueño". Soy tan cursi.

9.20.2010

De noche todos los gatos son pardos... pues bien, entonces, al parecer, mi corazón siempre está a oscuras. 

No poder verte la nariz. No hablemos ya de no poder ver tu pupila expándiendose...pero lo intentas, una y otra vez intentas ver tu cuerpo, tus manos, la piel tirante de las palmas de tus manos secas, no por trabajo, sino por el ocio del arte (curtidas están las manos, tanto del pintor como del campesino...mas el arte es ínutil, y el grano necesario).

A veces siento que estoy ciega de tanto mirarme. A veces simplemente estoy ciega y no lo siento. 

Mañana te veo (¿podré subsanar, por unas horas, por unos dias, mi debilidad visual ante los otros?). Hace 7 años que no te veo, y aún no estoy segura si debería de verte: ¿Cómo funcionan las despedidas con aquellos de hecho, ya están ausentes? o ¿será que de hecho uno sólo se despide de quien está? ¿será que las despedidas son más que un punto final, una confirmación de la presencia?...

Tanto hubiera querido decirte: tanto hubiera deseado antes, pedirte, abrazarte, tomarte las manos, hombre. Y ahora ¿qué pido, a quién abrazo, qué manos tomo, cómo tomarlas?

No siento nervios. Soy de esas muchachas que pasaban frente al grupo con nervios de acero y a las que se les desplomaba el temple al ver el auditorio vacío...

¿Por qué tan cobardes, tan ausentes, tan mezquinos, tan prudentes, tan deseosos y tan faltos de  carácter?  ¿Por qué fuimos entre nosotros tan humanos? Humanos demasiado humanos; me falto, hombre, ser silfíde sirena y a ti, te falto ser aquel Ulises, del que ningun rapsoda avergonzado narra nada, que navajeo las cuerdas y abandono sorda su tripulación...

janik

8.23.2010

Romperse la nariz

Ella corre a la puerta; tienes ganas de tropezarse con algo y romperse la nariz; que al caer dé una maroma monumental digna de ser recordada por generaciones y generaciones y que caiga de nariz. Por un instante, de manera sobrenatural, su nariz sostendrá todo el peso de su cuerpo y ella se sentirá algún estilo de trapecista invertido...

Luego, cuando la nariz ceda (como toda nariz normal) y un charquito de sangre comience a crecer como un hijito bastardo, su familia llamará al doctor, le entablillarán la nariz, le darán mil quinientas aspirinas y se quedará dormida en su cama. Nadie dirá que no se quiso ir: todos dirán "pobrecilla, lo intentó, intentó salir pero no pudo".

(también sería probable que el paramédico que la atendiera fuera un príncipe azul de nobles sentimientos buscando damiselas fuera de la realeza, y que se enamorara de su magia naricil para mantenerse un instante como acróbata invertido y que le pidiera matrimonio y ella dijera que no, porque desde niña teme a las batas blancas, y él la cortejara hasta el mar con poemas de escritores hispanoamericanos y rusos del siglo de plata, y ella dijera que no, y por primera vez en su vida alguien siguiera insistiendo como ella tantas veces insistió (ese es el punto: justo como ella) y entonces después de saltar de un paracaídas para huir de reverendo pretendiente, tuviera una visión que igualara las batas blancas con nubes viajeras, y le dijera que si, y él le revelara que es un príncipe y se fueran a Hong Kong a celebrar una boda secreta con sombreritos chinos de papel).

Pero eso es más probable que posible, y ni ella se romperá la nariz al salir de casa, ni nada le impedirá que se vaya.

Y entonces todas las Itacas del mundo se agolparan como puertas de burdel sobre un camino estrecho; y en alguna tendrá que entrar, pero, oh pobrecilla; tanto corazón con tan poca suerte, tanta carencia de príncipes (lo que parece indicar que es necesaria la clonación de la realeza con tan de satisfacer el mobiliario de sueños rosas), tanta esperanza guardada en una latita de gusanos esperando sorprender a alguien.

Y nada ni nadie, por más que ella lo deseaba, le impidió cruzar la puerta.

Janik

3.24.2010

Día de la Memoria 24.03

¿Qué modernindad puede vivir un pueblo sin memoria? Ninguna. La modernidad, el ideal, tan ficticio como deseado, de progreso no tiene que ver con computadoras, microchips, hornos de microndas, automoviles con aire acondicionado: tiene que ver con bienestar humano.
Aún cuando no hablamos de México; hablamos de nuestra América. De la memoria colectiva, como fenónemo que captura situaciones vitales, podemos participar todos como seres humanos.
No olvidar que la historia no es lineal hacia el progreso: hoy en nuestro tan "futurista" siglo XXI las dictaduras, el totalitarismo, el facismo, la destrucción social subsisten y peor aún, se legalizan como formas del estado.
No es la misma trinchera geográfica, pero la batalla por la memoria es la misma, la batalla contra un enemigo político que no logra ver más allá que el capital es la misma.
¿Cómo soportar el dolor de saber el atropello, el daño, la vejación contra los seres humanos? ¿Cómo entender que entre humanos se cometan los actos más inhumanos? ¿Cómo pueden olvidar si el dolor queda marcado entre generaciones?
Gracias a Esteban, mi amigo argentino, que no deja de enseñarme nunca: las mejores amistades son aquellas que te enseñan.

Janik


NUNCA MÁS.




1.11.2010

Reglamento de Seguridad para sextos pisos contra ataques zombies

[El presente texto fue encontrado la mañana del Lunes 11 de Enero del 2010 entre las ruinas del edificio B-1, tras un ataque zombie perpetrado entre las 2.00 y 4.00 AM de manera simultánea en dos departamentos contiguos. Por su contenido el texto fue catalogado como un "Reglamento de Seguridad para sextos pisos contra ataques zombis"; es obvio que el texto no fue seguido al pie de la letra (de hecho se sospecha que la interpretación del reglamento hecha por las víctimas fue errónea).]



1. No te expongas: la gente normal no lo hace, cierra puertas y ventanas con maderos y siéntate en cuclillas de cara a la pared, no dejes nada salir, ni a nadie entrar. Tal vez no conserves la vida pero si la calma, si no te mueves tarde o temprano estarás sitiado.

2. No veas luces donde no las hay. No confundir con estrellas las luces de neón, y no confundir mucho menos el pequeño resplandor de un vidrio roto con una estrella fugaz. Cualquier destello desprevenido atraerá a los muertos.

3. Cuando una persona amada es mordida se convierte en otro; no la mires a los ojos ni intentes convencerla de su humanidad, ya no es la misma persona. No te detengas por ella. Déjala atrás.

4. Como en la Biblia, quien quiera salvarse será salvado. No gastes fuerzas, provisiones y escondites en aquellos que no tienen el valor de salvarse solos. Tampoco cargues con quien de hecho no puede salvarse.

5. No gastes municiones en los zombies; puedes matarlos con un palo o un machete destrozándoles el cráneo. Las municiones son para otros seres humanos; mujeres, viejos, niños... e inválidos. Perfecciona tu técnica de carnicería.

6. No esperes sobrevivir, no esperes, de hecho, nada.

7. Despídete o clama por ayuda en el momento preciso: los hombres no escuchan una vez que sus ojos se han nublado. No esperes salvarte si no abandonaste la ciudad a tiempo.


[Las víctimas claramente no siguieron el reglamento. Sus cuerpos no han sido encontrados. Se sospecha que se convirtieron en una suerte de zombies que siempre esperaron... o fueron devoradas por ellos.
Gabriela Samia Badillo Gaméz
Tzitzi Janik Rojas Torres]

1.02.2010

Новый год


Contestarte a ti mismo sin hacerlo a drede, es una de las maravillas de aprender. Alguna vez me pregunté que se sentiría mirar atrás: recordar y no poder contarte a ti mismo de tantos recuerdos. Entonces me preguntó: ¿De que material está hecho uno mismo?, es decir, de qué recuerdos ¿cuál es el mecanismo de selección de aquello que nos acompañará hasta la eternidad (esa eternidad mundana que es sólo nuestra)?... Si bien no tengo cuarenta (y sigo preguntándome por esa edad) (quizás Priani tenga mucho que ver con la selección de tal época) comienzo a comprender un poco la sensación (que no el mecanismo) de tener demasiado que contar, demasiado que pensar como esencial en mi y sobre todo; demasiadas heridas expuestas que comienzan a acompañarme como comprometidos marineros... y yo, yo soy el capitán que debe, con su embarcación, tarde o temprano, hundirse ....(con la metáfora me viene a la mente Ulises (y Jorge):
“¡Oh hermanos”, dije, “que por cien mil
peligros habéis llegado a occidente,
de esta tan pequeña vigilia

de nuestro sentidos remanente
no queráis negaros la experiencia,
siguiendo al Sol, hacia el mundo sin gente.

Considerad vuestra simiente:
hechos no fuisteis para vivir como brutos,
sino para perseguir virtud y conocimiento”.
Divina Comedia, El Infierno, Canto XXVI) (esto puede ser leído también como una invitación :-) )

Un año nuevo: 365 nuevas oportunidades para hundirse, para flotar, para seguir adelante con el fin de asomar la cabeza por el precipicio del mundo...365 oportunidades para lograr algo (lo que sea) con sus respectivas oportunidades para perderlo, la misma cantidad (multiplicada por los1440 minutos del día) para caer al piso, abrocharse los zapatos, mirar a los ojos a un extraño , chupar una lolypop de fresa, repetir una mala palabra o decir: no.

Estoy en un punto en que mis perdidas pueden ser consideradas puntos de partida para mi misma. Construcciones; fundamentos. No creo en el amor eterno. No creo en el destino, ni en las hadas ni en los encuentros azarosos, tampoco en las dietas mágicas, los cómplices perpetuos, los zapatos de tacón bajo, ni en la identidad nacional, ni en el Flautista de Hamelin y su ejército de ratas. Creo en el regreso (vaya que sí), en San Agustín, en salir corriendo de la casa con una maleta en la doceava campanada, no en la eternidad pero si en la permanencia, creo en que mi padre tiene las manos más grandes del mundo y en una religión donde la gente honesta se vuelve en un estilo de superhéroe trágico con trágicos (por no decir dramáticos) superpoderes. A veces me sorprendo a mi misma de lo absurda, inocente e ingenua que puedo llegar a ser y otras me doy gracia porque no he perdido la capacidad de reírme por los chistes de gallegos.

Quien venga tendrá que aceptar así mi pasado oscuro (Come to the dark side, we have cookies) y mi trágica valentía que me obliga a golpear mi rostro con la pared con tal de "abrir las oscuras paredes".

Este año será un gran año. No es profecía, ni esperanza, ni un consuelo lastimoso a forma de autocondolencia; es una afirmación, porque si algo he aprendido es que si quiero algo, tengo que levantarme del asiento, apretar los dientes; e intentarlo.

Tzitzi ("Si a veces sueno a libro de superación personal para geeks") Janik

12.22.2009

Zacatecas


Afuera hace frío y las ventanas tienen agua helada por ambas caras (el placer escondido de pasar el dedo por el vidrio y pintar una carita o un gato barrigón). A mi lado, Iris busca en un diccionario alguna palabra en Italiano. En mi mente mientras tanto se revuelve la imagen de un hombre rubio acalorado en aguas sulfurosas (pienso, en cal, y me río), una carretera empedrada, el cristal liquido del mezcal de punta, un hombre encendiendo una vela y Chejov bajo un parabrisas. Estoy contenta, con una contentez de la buena: unos cuantos días (ni muy muy, ni tan tan) en una pintoresca ciudad aguerrida. Sus habitantes personajes de una novela digna del lejano oeste (una buena, una de esas que se disfruta, con sus litros y litros de aguardiente, sus malas palabras y sus noblezas desperdigadas como el bien más puro).

Hay viajes que te relajan. Hay viajes que te conquistan. Hay viajes que se vuelven parteaguas de llantos, y los hay, como éste, de tirabuzón, de golpe de aire. Un viaje para despertar, para estar calmada, para recordarme que hay gente fantastico-maravillosa en lugares fantástico-maravillosos que aún me faltan por recorrer. Para recordar que hay mucho que compartir (me veré en los próximos días haciendo una caja para Iris y Rigo seguramente); porque compartir es la mejor forma de agradecer.

Mañana regreso a Michoacán y tengo muchas cosas que hacer; muchos retos que afrontar, y cada logro alcanzado debe volverse un agradecimiento, un tributo, una afirmación,de que se ha vivido con, para y por los otros, tanto como para uno mismo. Aprendí, cual Freddy Turbina, del equilibrio espiritual...

Y claro, aprendí también que tengo mucho que aprender y se me hincha el pecho de las ganas: las Pleyades, Campeche, la nobleza de la amistad y otro tanto. Un camino que tengo que hacer sola, si, pero contenta.

Contenta

Janik

9.06.2009

я должнa быть храбрым, ты должнa быть храбрым



A veces la intolerancia de Jorge Posada se me pega, y me enojo de las mismas cosas que él; cosas que no deberían enojarme.
De inicio habría que decir que uno se enoja porque duele: el enojo, la rabia, la furia no son sentimientos puros, no se dan solos nunca, sino que crecen inevitablemente del dolor. No puedo imaginar un ejemplo en donde el enojo no nazca del dolor o de la vergüenza, incluso de la tristeza. El enojo es la sangre que fluye a borbotones de una herida; sin la herida, no sólo no se le puede ver, sino que no puede existir.
(me detengo a pensar, ahora, cuántos dolores no aceptados subyacían a mis enojos, cuántas veces confundí la pura rabia, con el puro dolor)
A veces vez en el otro mira uno lo que uno esconde; y eso duele. Otras veces miras en el otro lo que no quieres ver en nadie, lo que niegas, lo que te enfurece de la gente que te ha querido y eso duele.
(¿pero de qué sirve el enojo, las manos que golpean el muro o la mesa, el grito, alzar la voz o las palabras? Eso no te corresponde, le decía a Jorge, si quieren ser así, si quieren ser cobardes o ingenuos, tu enojo de nada sirve) (y me sentí él enojado, desesperado, con las ganas de abrirles los ojos al más puro estilo Stanley Kubrick; pero igual que se lo dije a él, me dije a mí: no sirve).

Reglamento para toboganes
(reglamento para valientes, instrucciones de uso para cualquier tarde lluviosa; o de cómo no enfadar)



1.- Para qué hablar de valentias si se tiene todo calculado: que fácil es escribir "valiente","valiente","valiente" como un mero acto copy-paste. Los actos de riesgo en donde cada variante está medida, fundamentada y asegurada simplemente: No son actos de riesgo. No hay valor en algoritmos. No hay valor en manuales de higiene. Tampoco hay valor en las bitácoras de viaje que se planean con mapas y teléfonos. No hay valor en escribir valor y ya.

2.- El valor es consciente. Aquí, podríamos equiparar la valentía al conocimiento: S sabe que P, si P es verdadero y S está lo suficientemente justificado en saber que P. Los contraejemplos tipo Gettier son aplicables a la ética de la valentía. La fórmula sería un poco más complicada pero tendría que simbolizar: un acto es valiente si el sujeto que lo realiza asume un riesgo (que sería la equiparación a la verdad) y si el sujeto está consciente de ello. Al igual que con el conocimiento no se es valiente por azar.
Si tus actos de valor los hiciste en la pura borrachera o en la calentura no son actos de valor, por favor borrelos del catálogo: son actos de la estupidez, y muchas veces confundimos estupidez con valentía. Hacer las cosas sin precauciones, sin consciencia, sin detenerte a asumir y aceptar lo que haces, sin pensar qué y hacia dónde, es pura irreflexión que carece de cuantía ética. No hay orgullo en la estupidez sino puro riesgo sin sentido.

3.- El valor es cosa de Llanero solitario. Imposible frases como: "No puedo hacerlo sola" ó "Tu me das valor". Nadie te da nada: el valor para actuar es una decisión propia. Aquí no hay escudos, ni apoyos ni patrocinios, actuar amparados en la presencia de otro es no actuar, pues si el otro no estuviera nada se haría. Lanzarse al vacío es cosa de este y de "todos los mundos posibles". Ampararse en circunstancias es un decálogo racional para cubrirnos: las cosas se hacen o no. Al final de tu vida un listado de justificaciones, por más grande que sea, nunca se equipara a un acto. Llanero solitario, boxeador ó kamikaze el valor no es un acto cooperativo; a lo mucho, pueden aspirarse al suicidio colectivo, pero aunque estén en el mismo cuarto, cada quien jala su propio gatillo.

4.- Hay riesgos, y muchos. Si no estás dispuesto a aceptar la posibilidad de que las cosas salgan mal, de que todo se vaya al diablo y pierdas, entonces es más valiente asumirte cobarde. No hay valor sin riesgo, pero tampoco hay valor cuando se asumen riesgos sin plena elección y consciencia (cfr. punto 2). El valiente conoce bastante bien los riesgos, sabe qué podría salir mal, qué cosas se exponen a perderse, conoce los daños posibles, sabe que el abismo es profundo (sino no sería abismo) y aún así da el paso. Querer ser valiente sin riesgos es un sofisma. Más aun: ser valiente sólo donde los riesgos son bajos sería equivalente a tener un valor marca patito o made in chine, salvó que eso no existe, entonces es no tener valor. "Está bien pero que todo sea seguro", no, entonces no está bien.

5.- No dices si para luego decir no. La palabras tienen costo. Mucho se puede repetir que las palabras valen, que las palabras son entes cuyo ser sobrepasa cualquier cosa. Los poetas se equivocan en la pose: es fácil afirmar que la palabra es mágica y que hay un compromiso con cada palabra; pero los poetas olvidan que si bien hay un compromiso con la palabra escrita, hay mucho más valor con la palabra hablada. De la palabra escrita conservamos como "seguridad" su propia forma visual, así que es fácil exigirle compromiso, de la palabra hablada sin embargo conservamos sólo la memoria, y en ese sentido el compromiso es una simple complicidad con el recuerdo. El problema de los poetas es que sólo son valientes con la careta de la página: les falla el mundo real. Se actua valientemente cuando se es fiel a lo dicho, pues se le confiere valor y compromiso. Quien diga que si y luego diga que no es un cobarde, pues a nada se compromete; peor aún se cristalizará en la memoria del otro como pura contradicción.

6.- Las cosas se hacen. Sólo hazlo, hazlo siempre, la mayor parte de las veces, hazlo. (cfr. El manifiesto de Sísifo). El valor no es contemplativo, no es teoría, no es un poema en el blog, no es un decálogo filósofico, no es un monolito.

Janik


9.02.2009

Felicidades Becerrina

A veces se tiene la firme sensación de que se avanza (¿hacia dónde? hacia cualquier lado, hacia enfrente, hacia un lugar que es un no aquí); algunas veces la sensación se tiene por el propio movimiento, porque uno deja un lugar por otro y así se avanza (o se retrocede, depende de donde nos situemos en la calle). Otras veces: y esas son las más reales se tiene la sensación de que se avanza porque otro, diferente a uno mismo, se ha movido.
Cuando uno se mueve comprender el propio movimiento es difícil pues siempre está el velo de la subjetividad; cuando otro se mueve se tiene la certeza de que se ha movido, de que ha cambiado de lugar, de que el espacio se ha sucedido: pues puedes ver su cambio con tus propios ojos.
Hace unos minutos me habló Avril: y tuve entonces la sensación vertiginosa del movimiento, un movimiento gustoso que invita a uno mismo a moverse (como ver caer a la alberca a alguien que se aventó del tobogán, cuando uno aún se está agarrando al otro extremo).
-Por las que no apostaban- dijo ella, hablando de la discriminación del turno, del nuestro no compromiso y de todo el discurso sobre nosotras desde el otro lado. Claro, pensé, aunque quizás aceptaba de ambos bandos (triste hablar de dicotomías) algunas cosas.
Sin embargo no hay que confundirse: lo verdaderamente gustoso no es la beca, ni el dinero, ni los libros publicados, ni los premios: no, nada de eso, pues de hecho, como bien ha dicho ya él, el reconocimiento corrompe.
Lo importante aquí es el valor para cambiar; el riesgo de exponerte en una mesa, de pasar tus textos por el ojo bisturí, de atreverte al movimiento, solitarioo en conjunto, y a tener la esperanza inocente, atraverse al cambio.
Lo importante pues es el movimiento; el no quedarse en el mismo lugar, en lo que sea que eso se traduzca.
Salud por los pasos que se dan.¡Salud!
Janik

8.29.2009

Toda la noche hago la noche. Toda la noche me abandonas lentamente como el agua cae lentamente. Toda la noche escribo para buscar a quien me busca.















Creo que ahora estamos más acordes a la versión en francés, aunque la versión en español sigue quedándome como saco a la medida a toda hora...
Desde la prepa me hice, circunstancialmente fan, de la canción, aunque ¡changos! hasta ahorita supe que la original era de Perales (ja, es que en mi imaginario él canta solamente "Procura coquetearme más" y san se acabó jojojojo). Aquí varias versiones, voilá! (la de la oreja de Van Goh, me gustaaaaaa uuuun buuuueeeen!, la última que parece de una peli con subtítulos está buena también, y claaaro, la de Aurora y la Academia es todo un clásico)
Tzitzi "ay me gusta la música viejita" Janik

8.15.2009



Si no se espera lo inesperado, no se le encontrará, pues es dificil y arduo de hallar.

Heráclito

...y luego comprenden que es necesario
hacer otras cosas, y que vale
mucho más sufrir que ser vencido;
para los que quieren mover el mundo
con su corazón solitario,
los que por las calles se fatigan
caminando, claros de pensamientos;
para los que pisan sus fracasos y siguen:
para los que sufren a conciencia
porque no serán consolados,
los que no tendrán, los que pueden escucharme:
para los que están armados, escribo.
Rubén Bonifaz Nuño, "
Para los que llegan a las fiestas"
, Los demonios y los días, 1956

6.29.2009

Las gastadas palabras de siempre


Francisco Hernández

DÉJAME recordarte las gastadas palabras de siempre,
los armarios que encierran la humedad de los puertos
y el sabor a betel que dejas en mis labios
cuando desapareces en el aire.
Déjame tender tu cabello a la sombra
para que la penumbra madure como el día.
Déjame ser una ciudad inmensa, un bote de cerveza
o el fruto desollado ante la espiga.
Déjame recordarte dónde me ahogué de niño
y por qué hace brillar mi sangre la tristeza.
O déjame tirado en la banqueta, cubierto de periódicos,
mientras la nave de los locos zarpa
hacia las islas griegas.