Tzitzi: ¿Y se puede saber por qué estás leyendo La sombra del caudillo? Damian: (Léase en tono de chica-fresa-fashion suuuuper emocionada) ¡Porque adoro la novela histórica! Tzitzi: O_O ¿eh? ...
(allez venez! milord) de nuevo aquí sentados en la barda, nos reímos (de noveau nous rions ensemble) y tienes el rostro de cachorro y la calle sigue así como si nada, pero que bah, porque sabemos que todo gira y que se mueve y que no hay inquisisión ya para nosotros (je vous connais, milord, tu me connais, milord, (parfaitement)) ¡qué tontos fuimos! ¡que tontos seguimos siendo aunque digamos de madurez y mezclemos; subjetividad, holismo y solipcista en el vocabulario! (mais dites-moi milord que vous ne sentez pas d'orgueil que nous soyons autant des sots que quelques enfants) y es que yo siento que la tontura puede ser, con usted hasta un título nobiliario que colgar en la pared del cuarto. (padam, padam, padam) un calorcito en el corazón, de volver, regresar y pensar (que le temps ne passe pas sur nous). me he convencido que de nada sirve partir si no hay un regreso, las despedidas sin reencuentros son vacías, porque nada que de verdad valga se deja diluir entre los dedos y al final, buscamos el regresar, confirmar el exilio, o darse cuenta que uno es un tonto porque de allí, por lo menos así, nous ne devions pas partir.
Mi casa siempre ha sido asilo para sedientos de familia, desfavorecidos climáticos, cansados de la vida ó alegres de vivir, para pobres a gusto o a disgusto, tías incómodas, primos molones, vecinos bienamados, novios freakys o novias secretas, cincuentones veteranos y estudihambres. Siempre ha sido así. Con 2 o 3 personas más en la casa de las que la habitamos. De vez en cuando algún altercado devuelve la intimidad a la casa pero no pasan ni 2 semanas sin que se cocine de nuevo para 10 y somos 5. Después de varios años (y con más años) terminas odiando a primos conchudos y tíos impertinentes... pero esta vez el caso es otro. (Aprieto los dientes, sonrió maniática, me emociono, muevo un poco la cabeza de lado a lado). Esta vez el sexto habitante de la casa será, por dos meses quizá más mi tía la alemana: IlseBrunner. Toda familia tiene algún personaje mítico. Mi familia tuvo tres: Mi tío Bernabé, mi tío Rafael y mi tía IlseBrunner. Sólo queda ella. Hace casi 6 años que no la veo... la recuerdo alta con los ojos amables, con una voz cristalina como de bosques o hojas o no sé, con las inflexiones del carácter firmes así como algo fuerte como vino oscuro o un arbol de bosque viejo grande muy grande y luminoso. Así que ésta vez el visitante es esperado, querido, ansiado... y todo en la casa se mueve a su espera.
Janik
[ Y para seguir con el típico tema de los novios incomodos, las exnovias celosas y los mails, pasenle a lo barrido con la Esponjita (y lo de novia celosa no es pedrada conejito)]