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6.20.2010

They say it's better for you... ...if you can ask the question in seven words...(dicen que es mejor para ti si puedes preguntarlo en siete palabras)




me gustaría ver gente explotando por las calles. me gustaría ver gente a la que le explote la cabeza, inflándoseles como globo hasta que el cerebro se bata por las cuencas oculares. al menos así la vida tendría algo de sentido. al menos así sabría que algo pasa después de haber perdido, de nuevo, la "apuesta de tu vida"(con lo que comienzo a pensar que soy como un fucking gato o tengo espíritu hindú: porque con ésta ya van al menos 5 o 6 apuestas de mi vida), pero las cosas no son así y tu recibes malas noticias, noticias tristes, noticias de esperanzas quebradas como tacitas de té, noticias malolientes como mierda calientita, y luego abres el blog y escribes como cualquier otro día, prendes el itunes y los strokes, como cualquier día de esta maldita semana, y tu cabeza, contrario a lo que anuncia el martilleo ascendente de tu lóbulo frontal, no explota.

la próxima vez que un hombre me diga: "que bonitos ojos tienes", le responderé: "te juro que serían más bonitos si mis sesos borbotaran por ellos escupiendo coágulos y liquido cefalorraquídeo".

también me gustaría que la gente se volviera de colores, azul cielo, amarillo insoportable, rosa gay y negro común (nada más común que el negro para hacerse patéticamente dramático) y claro violeta maniaco-depresivo. para así al menos poder demostrar de verdad, con una medida cuantificable el nivel de tus emociones (pues al parecer estos días lo observable es lo único que existe). hoy por ejemplo, después de haber visto where the wild things are con damian, quien llegó sus quince señoritiales minutos tarde, y de habernos encerrado en el coche para intensear sobre Ortega y Gasset y el existencialismo, que ya no juvenil pero más soap opera, después de todo eso, me habría coloreado de un azul aguamarina (inocenton, un poco nauseabundo, pero irremediablemente alegre).

pero tampoco me coloreé de ningún puto color. por lo que concluyó que esta vida no vale nada sin cabezas que exploten cuando tus deseos se tambalean como cuasi realidades y sin camaleónicos cambios que te avisen, por san colorín de la acuarela, que el otro SÍ SIENTE ALGO.

punto.

janik

8.03.2009

La respuesta del año


Tzitzi: ¿Y se puede saber por qué estás leyendo La sombra del caudillo?
Damian: (Léase en tono de chica-fresa-fashion suuuuper emocionada) ¡Porque adoro la novela histórica!
Tzitzi: O_O ¿eh? ...

1.01.2009

"Que extraña forma de medida es el tiempo", esas fueron las palabras de Astrid en su primer mensaje del año. Mi respuesta fue simple: "No hay medida suficiente cuando se está a tu lado".
Al final o al inicio del año, da lo mismo, el teléfono sonó como no había sonado hace mucho. Primero la "A"... ah, no, primero Damián; el mismo pero otro, porque sólo él ha logrado revivir en mi esa pasión misteriosa de comprender que la amistad perdura incluso a los cambios de persona (¿de cuerpo, de vida, de destino?) El tono de su voz y yo, como sé que no debería, dependiendo de su risa como hace tanto. Luego hablé con Vera, mi amiga de la secundaria que trabaja ahora conmigo en las reseñas educativas (otro bussines que será luego aquí promocionado), me dijo de nuestro compañero galan-exnoviodeella-yupieboy: "Es todo un Don ahora, hasta viste de traje y no habla de sexo". Me reí, imposible imaginar a ese chico exhibicionista sentando cabeza. Luego una seríe de mails encantadores contagiados del espiritú año nuevero (que si es cliché o no, o si es cursi o lo que sea me viene ya valiendo un cacahuate: Natalia Gottdiener alabando dar un paso en falso, otro de Miriam Muedano invitando a darle "que es mole de olla", Lydia desde Alemania con una semblanza onírica del otro lado del charco, y pa´terminar una estocada precisa de la Trompetista de Falopio, haciendo que un puñado de direcciones de mail se conviertan ante mis ojos en algún tiempo de cofradia, de secta masónica: "Los considero una parte importante de mi vida"...
Desperté de golpe de un aletargamiento de traducciones de francés, investigaciones bibliográficas y trabajos de media noche. Como el agua que se aclará después del movimiento, descubrí que estoy en calma, de esperanza con el corazón hinchado (entre otras hinchazones menos favorables como las amigdalas y la barriga). Nuevos turnos nos esperan por los turnos que tomamos: la máquina de tickets de la sección de carnes y salchichonería se vuelve una metáfora alentadora para los que queremos huir "al matadero". El movimiento es tiempo, y el tiempo ha pasado. Envejecido: si, pero con ritmo, de cha cha chá y pasito durangense. De pronto cambie de año,y una sabiduría inconclusa (que es quizá a la única a la que gente como yo podemos aspirar) vino de golpe: ni la circunstancia precisa, ni la gente o la emoción indicada, ni el diálogo correcto existen, unicamente una sinfonía delicada que exhala cualquier contínuo o breve encuentro azaroso. Me detuve entonces a escuchar el delicio allegro que tocamos.
Esperando la nueva música
Tzitzi Janik

10.07.2008

tiempo perdido

hoy he pensado que quizás no puedo ya estar contigo. no es en verdad que durante todo este tiempo no lo deseara. te quería, amigo, te extrañaba con toda el alma. te repetía en las conversaciones como si todavía estuvieras aquí: dialogando con tu espejo en mi memoria. te quería de regreso y revivir en las manos, como una luz de inocencia, cuando teníamos 16 años. tú, hombre, sigues siendo él mismo del que me enamore. sigues teniendo esa ternura de niño y esos ojos de perro solitario que me llevan a aceptar seguirte. pero no: las reconstrucciones son falasia de arquitecto viejo, son tributos de posguerra al olvido. los heridos lo sabemos bien; reconstruir, es pintar heridas de colores. la ciudad destruida ha sido perdida por todos, y desde entonces no tendremos hogar. es imposible volver mas que a la memoria. es tu corazón, una cárcel de todos los fantasmas que logre desterrar ¿cómo vivir ahí? ¿cómo compartir nombre y tiempo y espacio con el pedazo de mi adolescencia que todavía adolece?ansiaba tanto tu regreso que no pensé de dónde regresabas... (y así conforme abres los labios y pronuncias nombres de tu mundo, invocas pasados que no quiero, que no estoy de acuerdo en recordar). y al final a tu lado, sigo aprendiendo: lo dejamos morir, ya no es nuestro. comprender acaso con mínima madurez, que el tiempo perdido no es intercambiable.

7.07.2008

Hacer las cosas mal. Hacer las cosas bien (¿será que no vi bien plaza sesamo de niña?)

-Ganas de huir- dijo Damian- Ganas de huir a cualquier lado de no volver, de ya no estar-. Ella le sonrió, como lo hubiera hecho hace tanto tiempo. Sentía, igual que su amigo, una opresión en los hombros, una pesadez, unas ganas de arrastrar los pies por las cuadras y no subirse a las banquetas de la mera flojera. -La sensación-dijo ella- de que cada cosa que hagas cuenta, de que cada vez que metes la pata te estas jugando, años, días, algo- en realidad ambos obviaron en su conversación lo que querían decirse: era miedo al fracaso, pero entre ellos, no era necesario ya decirlo, se sabían en buena medida fracasados y en buena medida cobardes. Ella le contó sobre el artículo de periódico que había leído hace unas semanas antes, en un peridiquillo de bajo renombre. El artículo era un estudio sociologico que afirmaba: las decisiones tomadas a los 20 años de alguien, repercuten en su futuro hasta cuarenta años después. Pensaron en un capítulo de South Park, donde según llega el futuro de Stan que se volvió drogadicto por tirar a la basura un churro de marihuana. Chale, pensó ella, pero no hay casa de nadie para llenar de mierda. Quizás estaba llenado de mierda su propia casa: había hecho ya tantas cosas mal, tantas materias perdidas, libros no acabados, horas deshiladas perdiendo el tiempo, responsabilidades desperdigadas...pero no. Allí sentada con Damian, se sentía tranquila.
-No es fácil hacer las cosas bien- dijo al aire como a si misma.
-¿pero qué es hacerlas bien? sólo es cosa de estar, como uno mismo- Allí, a su lado, él se veía tan alto, tan guapo y taciturno, con el rostro de perro callejero, tomando el sol. Seguía siendo el mismo. Sí, pensó ella, no es tan fácil como en plaza sésamo, luego imaginó al Conde Contar y al tipo del basurero.