Mostrando las entradas con la etiqueta Eric Damian Khin. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Eric Damian Khin. Mostrar todas las entradas

9.20.2010

De noche todos los gatos son pardos... pues bien, entonces, al parecer, mi corazón siempre está a oscuras. 

No poder verte la nariz. No hablemos ya de no poder ver tu pupila expándiendose...pero lo intentas, una y otra vez intentas ver tu cuerpo, tus manos, la piel tirante de las palmas de tus manos secas, no por trabajo, sino por el ocio del arte (curtidas están las manos, tanto del pintor como del campesino...mas el arte es ínutil, y el grano necesario).

A veces siento que estoy ciega de tanto mirarme. A veces simplemente estoy ciega y no lo siento. 

Mañana te veo (¿podré subsanar, por unas horas, por unos dias, mi debilidad visual ante los otros?). Hace 7 años que no te veo, y aún no estoy segura si debería de verte: ¿Cómo funcionan las despedidas con aquellos de hecho, ya están ausentes? o ¿será que de hecho uno sólo se despide de quien está? ¿será que las despedidas son más que un punto final, una confirmación de la presencia?...

Tanto hubiera querido decirte: tanto hubiera deseado antes, pedirte, abrazarte, tomarte las manos, hombre. Y ahora ¿qué pido, a quién abrazo, qué manos tomo, cómo tomarlas?

No siento nervios. Soy de esas muchachas que pasaban frente al grupo con nervios de acero y a las que se les desplomaba el temple al ver el auditorio vacío...

¿Por qué tan cobardes, tan ausentes, tan mezquinos, tan prudentes, tan deseosos y tan faltos de  carácter?  ¿Por qué fuimos entre nosotros tan humanos? Humanos demasiado humanos; me falto, hombre, ser silfíde sirena y a ti, te falto ser aquel Ulises, del que ningun rapsoda avergonzado narra nada, que navajeo las cuerdas y abandono sorda su tripulación...

janik

1.11.2010

Reglamento de Seguridad para sextos pisos contra ataques zombies

[El presente texto fue encontrado la mañana del Lunes 11 de Enero del 2010 entre las ruinas del edificio B-1, tras un ataque zombie perpetrado entre las 2.00 y 4.00 AM de manera simultánea en dos departamentos contiguos. Por su contenido el texto fue catalogado como un "Reglamento de Seguridad para sextos pisos contra ataques zombis"; es obvio que el texto no fue seguido al pie de la letra (de hecho se sospecha que la interpretación del reglamento hecha por las víctimas fue errónea).]



1. No te expongas: la gente normal no lo hace, cierra puertas y ventanas con maderos y siéntate en cuclillas de cara a la pared, no dejes nada salir, ni a nadie entrar. Tal vez no conserves la vida pero si la calma, si no te mueves tarde o temprano estarás sitiado.

2. No veas luces donde no las hay. No confundir con estrellas las luces de neón, y no confundir mucho menos el pequeño resplandor de un vidrio roto con una estrella fugaz. Cualquier destello desprevenido atraerá a los muertos.

3. Cuando una persona amada es mordida se convierte en otro; no la mires a los ojos ni intentes convencerla de su humanidad, ya no es la misma persona. No te detengas por ella. Déjala atrás.

4. Como en la Biblia, quien quiera salvarse será salvado. No gastes fuerzas, provisiones y escondites en aquellos que no tienen el valor de salvarse solos. Tampoco cargues con quien de hecho no puede salvarse.

5. No gastes municiones en los zombies; puedes matarlos con un palo o un machete destrozándoles el cráneo. Las municiones son para otros seres humanos; mujeres, viejos, niños... e inválidos. Perfecciona tu técnica de carnicería.

6. No esperes sobrevivir, no esperes, de hecho, nada.

7. Despídete o clama por ayuda en el momento preciso: los hombres no escuchan una vez que sus ojos se han nublado. No esperes salvarte si no abandonaste la ciudad a tiempo.


[Las víctimas claramente no siguieron el reglamento. Sus cuerpos no han sido encontrados. Se sospecha que se convirtieron en una suerte de zombies que siempre esperaron... o fueron devoradas por ellos.
Gabriela Samia Badillo Gaméz
Tzitzi Janik Rojas Torres]