¿Alguien ya había notado el arribo de unos hermosos pececitos de río, somos y no somos?
¡Son heracliteanos, hermosos y, y, ¿ya dije heracliteanos?! Bueno bienvenidos los pececitos heracliteanos en su río heracliteano, y claro bienvenido de vuelta también Schopenhahuer: el pingüino preferido de ayer y hoy.
Con estrés mil
Janik

