
Joel: I remember that speech really well.
Clementine: I had you pegged, didn't I?
Joel: You had the whole human race pegged.
Clementine: Hmm. Probably.
Joel: I still thought you were gonna save my life... even after that.
Clementine: Ohhh... I know.

No te detengas ahora, no de nuevo.
No hay razón verdadera para quedarse con los tobillos unidos, como niño jugando al soldado (en una callejuela donde no pasan ni los gatos), ya sé, me lo dices de frente; no hay tampoco razones para correr; no hay tanques, no nos persiguen de muerte, aún, por nuestras disidencias hipotéticas.
No hay transcendencia; lo sé. Y te sonrió, con media sonrisa, a medio rostro, a medio yo (porque no alcanzó ya en tu memoria a ser alguien, algo, cualquier cosa (cualquier viruta de polvo feliz viajera en tu escritorio en lustros no escombrado)).
Nada en las manos abiertas (teníamos un sol rojo entre las manos, las esquinas por donde no hemos vuelto a caminar, tu “no”, teníamos tus nos de casa a medio construir, de buhardilla que nada cubría y los pies mojados; la eterna trascendencia de descalzos sobre el césped de quien sabe que señor adinerado en la del valle, y toda mi infinita estupidez sobre nosotros; luminosa como la angustia de cualquier inocente).
Nada entre los restos del café. Nada en los huequitos oscuros entre las bolsas de detergentes que se embarrigan debajo del lavabo. Nada incluso entre estas letras; ni siquiera los fantasmas son fantasmas.
Nada para detenerse de nuevo; ni calles ni muros ni coches despotricados buscando yeguas en los cruces, ni cigarros a punto de apagarse como luciérnagas cuando les llega la ciudad.
Reivindicación de lo más antiguos super héroes: los muertos, las viudas, los fantasmas, traspasan todo, y a ellos (como supermans sin caché, entrando y saliendo al ponerse los lentes) todos los olvidan.
No hay muro que detenga tus pasos entonces, fantasma; todo traspasas, haztelo saber.

Ante la crisis que no cedía agarre la bici y le pedalee hasta los muy honorables Servicios Médicos de la UNAM: pedí cita con el psicólogo. Que no, que sólo para dentro de 15 días... bueeeno. Entre que tanto que quema al santo y tanto que no le alumbra se pasaron los 15 días y la salí de la crisis, entre en otra y volví a salir. Nomás por no dejar fui a la cita. Espere como 10 minutos al mendigo psicólogo (ay de los que trate por ansiedad), ¡nanita! cuando por fin entre al consultorio: oh-my-god, posters de Alex Lora sacando la lengua, moviendo la melena, abrazando al psicólogo mientras sacan la lengua ¿¡Abrazando al psicólogo mientras sacan la lengua!?¡Si! y el psicólogo en foto de 1/2 m con una guitarra y traje agogo. "Alguien salveme" pensé, pero no, nadie me salvo. Él:"¿Tu por qué vienes?"(casi casi:"tu que me ves") Le solté el choro, que mi vida, el amor, el gato que no tengo y que sé yo."Tu problema es que no eres feliz, ps porque mija los homosexuales sólo buscan placer y se entregan al placer nomás, nomás el puro dale y dale, más las lesbianas,(aquí yo ya tenía los ojos como platos y la lengua tan de fuera como el Alex Lorita en los afiches), pero si tanto quieres darle a eso, ps mija, deberías de liberar cerotonina haciendo ejercicio y ps también ayuda a la gordura, ps porque mija, estar gordo a nadie puede hacer feliz, por eso buscas puro placer sexual, ps, ps si" (¿un aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah sería suficiente?) Apretaba las descansaderas de las manos y yo sé que el pobre quería decir algo, pero nada racional, nada en el margen del sentido común salía de su boca.¿Salir corriendo, mentarle la madre, ofrecerle el teléfono de un psicólogo que lo ayude? Nel, deje que me programa cita y le dije así como ya al borde de la desesperación "gracias don". Dios mío, quizás, quizás de rockero el pobre hombre hubiera perturbado menos almas....A la siguiente saque cita con otra psicóloga, pero me preocupaba:¿de rockeros y psicolocos.....aaaaaah?