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12.29.2009

Soltera



Supongo que borrarme del facebook era parte del ritual necesario: así como cambiar el estado a "Soltera". Me llama la atención como hay nuevas afirmaciones a partir de los nuevos medios: supongo que ese tipo de actos virtuales son tan simbólicos como cambiar el color de tu pelo. Rituales de cambio, rituales que posibilitan continuar.

Aquí en el blog siento también un vacío; ella, que no fue nunca personaje como lo han sido en este blog muchísimos ausentes recreados, invocados o destruidos sólo por mi memoria, se vuelve a partir de ahora un personaje más de mi narrativa memoriosa. Ella que fue lo más real: que se enojaba, reía, jugaba o agradecía la entradas en el blog en la vida, frente a mí, ahora pasa al plano de la narrativa y me deja una sensación de perdida (como cuando tu interlocutor se da la vuelta y sabes que no escuchará más tu voz). Supongo también que eso es parte normal del proceso: desde que comencé el blog muchos han dado saltos de la narrativa a la realidad o al revés, como en este caso, de mi vida hacia la memoria. No quiero que sea así con ella, pero sé que por el momento esto será lo correcto.

Hace tres años, cuando la conocí, me pregunté a mi misma cuándo era el tiempo de comenzar una nueva relación, ahora tuve que preguntarme cuándo es el momento de terminarla. Con el corazón en la mano tomé las decisiones que creí las mejores para mi y para la persona que amo, ahora, como dice Deniz, sólo el tiempo verificará que haya sacado bien las cuentas y de no ser así, el tiempo cobrará las deudas. Siempre justo; él siempre me ha pasado la factura. He dado lo mejor de mí, y he sido tan valiente como mi ética lo ha exigido.

Me da una nostalgia inmensa, mis ojos se llenan de referentes cuya dueña ausente no volverá a recurrir, libros, ropa, canciones, acordes acaso, soles de medio día, la cama, las sábanas, mi propio ser me devuelve siempre como origen su nombre, pero estoy tranquila. Vivimos tanto que fue obvio que por el momento cada una es un nuevo punto de partida, cuya dirección por ahora no apuntaba al mismo lado. He visto mezquindad, cobardía, gente que destruye por no aceptar y saber cuando irse: no merecíamos eso. Hicimos bien, lo que sea que la palabra signifique.

Pensé yo en borrar su perfil del Facebook, pero no pude, porque no quise, porque no quiero, no creo que se deba perder al ser amado hasta llegar al diálogo con el ausente. Sin embargo comprendo ahora que su duelo personal es distinto que el mío y el efecto de guillotina es más o menos el mismo, con cariño o sin cariño, con razones o sin razones, por más que yo haga o deshaga ó que emule conductas que yo hubiera querido en aquel que cortó mi cabeza por primera vez...

Mi duelo es, si, el rompimiento, la pérdida, si, el desamor, pero es también la comprensión de que el amor no basta, porque no se terminó mi amor, sino que comprendí de golpe que el ideal hughgranteano de un amor que todo lo mueve, es eso, sólo un ideal. Me faltaron decisiones tomadas, riesgos, aventuras, retos que no supimos afrontar por la comodidad de saber que estabamos "bien", y no hay culpas, hay sólo un aprendizaje profundo al lado de quien ame, y que llevaré dentro toda la vida... y hay, claro, una deuda con ella, que nunca lograré. No alcancé el absoluto de nuevo; ella lo merecía y yo, comprendí que tengo mortales las manos...

Estoy tranquila y hasta contenta, es un nuevo reto y es movimiento. El movimiento es necesario. No sé mucho del porvenir: sé que quiero estar sola porque tengo fantasmas que resolver y prestamos hacia mi misma que no he saldado, me debo tantas cosas que deje inconclusas. Sé que ella es luz... y sé, que si me toca estar mil años sola estaré contenta; porque ya tuve entre mis manos (estrella mortal, pero igualmente luminosa), mi historia de amor. No me debes más vida, pero yo tengo tantas deudas... y pagarlas será un honor.

A punto del llanto

Janik

10.17.2009

Aprendiz


Hoy en la tarde no alcanzamos boletos para Sector 9 en ningún cine: entonces Melba y yo vagamos platicando y deteniéndonos seguido para besarnos largamente ante los ojos mustios de almidonadas señoras (es lo malo de ir a las odiosas plazas comerciales). Después de un rato fuimos al FCE a comprar algo para el cumpleaños de mi hermana: Melba es bióloga y mi hermana también, así que me ayudo a elegir un libro "chic" para biólogos. Entradas ya en el tema de los libros comenzamos a discutir sobre literatura: desde que comenzamos a andar mi hobbie de medio tiempo era pasarle libros a Melba. Al principio, temerosa de aburrirla, buscaba sólo los libros que pensaba que le gustarían pues no sabía si dejarla saber que andaba con una freak de la lectura sería buena idea. Poco a poco le fui pasando mis propias lecturas (a veces con advertencias otras tantas con peticiones). Así se fue secuestrando mis antologías de Bonifaz Nuño en primer lugar y luego los libros de Gerardo Deniz, de Bolaño, Chesterton, Joseph Conrand, Gabriel García Marquez, Joseph Roth, James Joyce y muchísimos tantos. Luego a razón de consentirla, y de proteger mi bien amada biblioteca personal claro, comencé a comprar un libro para ella cada vez que compraba uno para mí. En este mes le di El restaurante del fin del mundo, del que fui partícipe más que nada en la editorial, Una selección de Cuentos del humor inglés de Herralde y La Leyenda del Santo bebedor de Roth. Al principio tímidamente le preguntaba si ya los había leído... hoy me di tope con pared: ahora ella me exige que yo recuerde mis lecturas (¡algunos los he leído hace ya muchos años y hago unos osos estúpidos confundiendo personajes e historias!), que discuta con ella, personajes, contexto, trama, ideas.
¡Resultó entonces que este mes ella leyó el doble de libros que yo!(¡todos los libros que le he regalado!) Me sentí un poco absurda pero muy contenta.
Gracias Mel por compartir conmigo este vicio, o por dejarte enviciar que es lo peor. No sabes lo contenta que me pongo de tener que obligarme a hacer memoria, a releer las cosas, a buscar cosas nuevas que leer para darte, feliz de no dejarme quieta para seguirte el paso. De eso se trata la cosa; de que te aprieten la marcha y tengas que moverte y te sorprendas superada y con ganas de superarte. Me siento ahora tu aprendiz y estoy contenta.
Con amor
Janik

9.11.2009

Para Baby Bunny



Aventarse a la madriguera del conejo, para correr detrás de un reloj desconocido. Arreglar los mecanismos con mantequilla de maní y buscar las sonrisas que han perdido su gato. Absurdo. Absurdo pero hermoso.
Absurda también, mas no hermosa, la espera de quien decide no responder al llamado del bebe cerdo que no para de llorar. Alicia sigue su camino: sin saber que oscuro final acontecerá a la casita de paja. Pero en ésta historia no hubo esta vez una reina que cortara cabezas: más bien apareció una coneja blanca con borlitas de algodón en los zapatos, y toda la esperanza del mundo en un lunar en la punta de la nariz.
Conejo con su propio reloj, claro, pero que no corre por llegar tarde sino que da sus pasitos seguros retozando entre tréboles y lirones. Hay en la historia también un gato; no, no es un gato a quien le falte sonrisa, ni un gato que desaparezca; es una niña gato que maulla cada tanto, y que desaparece, a veces, sin querer. Hay por supuesto un túnel, un sombrero y una tortuga artificial que llora... Pero sobre todo hay un conejo con borlitas de nube y toda la voluntad del mundo. Y un campo de flores oscuras como agujeritos de carbón, y promesas al cumplirse abotonan como frutos y borlitas de felpay algodón.

Un día nena, no sé cuando, pero lo sé de seguro, podremos contarnos esta historia para sonreir lustros y cazar estrellas que no engañen años luz.
Tzitzi Miau Janik

8.25.2009

hablará por espejos hablará por oscuridad por sombras por nadie

Se levanta a las 8.30 de la mañana. Piensa en alguien, en algo, que no había pensado hace ya rato, luego piensa agobiada en todo en lo que no quiere pensar (una mezcolanza de traducciones del francés atrasadas, trabajos de idiomas, una tesis sobre pensadores mexicanos y un libro de dos tomos que no ha terminado de leer). El cuerpo le pesa, las piernas le duelen, y la palma de los pies, desde hace meses, le duele al tocar el piso cada vez que despierta. Prende la televisión; Sweet Sixteens en MTV, se masturba viendo la entrepierna envuelta en razo rosa de adolescentes estadounidenses cuyo tono de rubio capilar es inversamente proporcional a su intelecto. Un tazón de cereal, un baño rápido, una pasada ritual de esponja a las botas industriales que lleva usando como único calzado desde hace seis meses.
Es como si el tiempo se hubiera detenido. Es como si estuviera a punto de abrir una puerta: no podría decir a ciencia cierta que ha cambiado, aunque si que se ha detenido. Algo tiene roto dentro, y , ese algo, como el badajo de una campana suena como camina. Música de las ausencias tendría que llamarle, ritmo de un no sé que, que como las olas del mar, marcan un paso infinito.
Antes de salir de casa le marca a su amigo (¿es necesario decir a quien?), intercambian, casi como detectives, algunas claves telefónicas que les atenuan un poco la pena (quizás imaginaria en ambos casos) de existir.
Una misma canción (Host of a ghost) en el Ipod, repitiéndose de manera casi enferma (neurotica) en el trayecto de la casa a la escuela de idiomas. De repente como un rayo, un instante, se detiene (su mente que en estos días no ha parado de mezclar tiempos y modos). Sonríe: piensa en ella ( cuerpo de luz, golpe de suerte inmerecido (ella se ha construido su propia suerte habría que decir)). La calma de ese instante le basta para existir lo que resta del día: lo demás, las decisiones, el futuro, lo que venga, al matadero la pena vale. Sonríe de nuevo.

2.05.2009

De por qué debería de dejar de comer tacos de canasta

Comer tacos al pastor, tacos de chupas, tacos de longaniza, tacos de suadero, tacos de suaperro, tacos de buche, de tripa y de jacal, hasta gringas si quieren (aunque no son reconocidos oficialmente por la academia del taco digo yo), pero ya no tacos de bicicletero...
¿Bicletero? ¡mis narices! De canasta, de canasta de mimbre de lo más tradicional, porque si de bicicletos tuvieran algo no nos andarían siguiendo: y es que es ya el tercer taquero que nos sigue en CU, ¿será que nunca habían visto una lesbiana en su vida?. No lo comprendo, van por allí pasando, nos ven, se estacionan y se "jalan" lo que se pueden jalar, que obviamente no son los tacos... La mano en la cintura, andar juntas de la mano, un beso en la mejilla y ya tienes "los de papa, chicharrón, adobo y longaniza" encima.
Mi peor pesadilla, nunca lo hubiera pensado: ¡aaaah corre amor, un taquero bicicletero nos persigue! Allí por los pitufos, nos siguió de Jurídicas a Filológicas y luego nomás el santo espíritu analítico del instituto nos dio cobijo. No entiendo, qué pasara por sus cabecillas taqueriles: "ah, lesbianas (introduzca aquí usted una risa de "Beavis & Butthead") dejaré de hacer toda labor taqueril que esté haciendo y me la jalaré aquí, ahora, ya", o peor aún el taquero-asesino-persecutor: "¡noooo las lesbianas se vaaaan, siguéelaaaas, pedaleaaa, pedaleeaaaa!"
Aunque pensándolo bien: quizás deberíamos de adoptar al gremio (así como la Reina de los juaquiniquiles, o la Flor más bella del ejido); las lesbianas más queridas de los taqueros en CU... o mejor aún ¡claro! ¡lo que me falta es actitud emprendedora! Les cobraré taco de ojo X taco de canasta, ó taco de ojo a 3.50, ¡que crisis ni que crisis, cuchurrumina, seremos ricas!

Janik

8.12.2008

No quiero jugar sin ti.

llevamos tanto tiempo juntas que ya comenzaba a preguntarme si había costumbre, exceso de amistad, de cotidianeidad en el cariño...pero no. al abrir los ojos hoy en la mañana sentí, como nunca, una certeza de amor (debería de darme de topes en la pared por ser tan cursi). anoche, anoche soñé contigo...[estábamos en una ciudad europea, mediterránea, todo era de un café terroso, casi amarillo, caminábamos por los callejones y a los lados se alzaban edificios coloniales, acaso más antiguos. estábamos en esa ciudad de viaje por alguno de mis asuntos, un diplomado quizás, un curso de mis múltiples cosas. tu me acompañabas. por un callejón llegábamos a una gruta donde la gente con la que yo trabajaba estaba en círculo, hacían un ejercicio de integración o algo así, las instrucciones eran: tiene que hacer parejas de dos, pero las parejas eran de hombre y mujer. tu, decías, tranquilamente, que te retirabas del juego, porque no podías elegir un hombre. me sonreías y me decías que yo siguiera jugando, que al fin y al cabo tu ni siquiera estabas en el curso. yo tardaba un instante pero soltaba las manos del círculo donde me había integrado. (recuerdo la salida de la gruta hacia el callejón y el olor a ciudad extranjera) entonces yo decía: si no juegas tú, yo no quiero jugar, si no se puede elegir a otra mujer como pareja yo no quiero jugar el juego]

10.08.2007

No seas celosas chiquita.

Siempre he sido coqueta. Me gusta poner lo ojos pispiretos y guiñar de ladito a casi cualquier cuarentón que pasé enfrente. Pero nada más. Perro que ladra no muerde (¿o gata que maulla no araña aplicaría mejor?). Mas Melba se pone celosa; me hace un pucherito y me abraza como si fuera yo una muñequita de trapo recien sacada de la lavandería. Entonces me retuerzo un tanto: sentir su cuerpo. Y no es que me guste celarla ni nada de eso, es sólo que tengo el vicio de jugar conmigo misma para recrear al otro y es difícil quitarse el vicio por los juegos...
Pero ella, ella que no se compara con ninguna mano que me haya tomado por la cintura. Su cuerpo clarísimo y luminoso como una espiga de trigo, me siento desdibujada e inmensa en sus brazos como un torrente de luz acuosa. La miro de frente, inclino un poco el rostro: nadie nunca me había deseado así, desdibujando mis limites hasta dotarme de una fuerza corporal impresionante, me doblo, me desanudo (me desnudo) entre sus labios. Me siento de verdad, como una reina de papel, como la reina del desfile que nunca fuí de niña. Luego ella vuelve con sus labios a dibujar mis hombros, mis caderas, los mas irregulares pliegues de mi cuerpo. Nunca nadie me había deseado así y la fuerza impresionante de su livido me arranca la mirada, soy otra en su deseo y me desdoblo como un chorro de leche cristalina. La ternura de su deseo me recrea. Cuando se va, vuelvo, a ser esa pequeña, informe y ceniza personita. Entonces me doy cuenta: nadie me había amado así, nadie había recreado mi cuerpo con tal plasticidad. Sonrío, ella no tiene que tener celos de nadie pues sólo soy, ser con esa majestuosidad de la palabra, entre sus brazos.
Janik

9.18.2007

Jugar a la casita. Paraíso Dominguero.

Nos acurrucamos dobladas la una en la otra. Allí cualquier movimiento parecía separar la respiración de un único cuerpo lento y calmado. Afuera de la burbuja de nuestro fin de semana había todo: los recelos amistosos, la familia quejumbrosa, huracanes temáticos de deberes por hacer, la banca rota, la silla rota, ese reloj nuestro que parece empequeñecernos los días. No sabíamos cuándo volveríamos a tener así una noche de respiración conjunta, pero no nos entregamos ansiosas al sexo preparatoriano y al celo de no saber cuando se vaciará de nuevo la casa de padres: habrá tiempo, tenemos tiempo, tenemos la certeza de que llegarán tardes para vaciar entre nosotras. Dormimos tranquilas, amarradas la una a la otra. Los días sucesivos no hicimos nada excepcional... salvo jugar a la casita.
Tomamos la casa. Jugamos a que era nuestra, a hacer el amor de madrugada antes de que yo me fuera al trabajo, a lavar los trastes, a perder horas cocinando papitas doradas con aneldo, a que ella estudiara sus cosas (de hongos, plantitas diploicas y no sé qué universo de Saccharomiseoseos...) Jugamos a por fin vivir juntas, pelarnos un poquito, besarnos en la puerta del baño antes de lavarnos los dientes. Incluso jugamos a ser mamás con un quinteto de tortugas que nadaban panza inclinada en la sala.
Un año con Melba, no puedo creerlo, un escepticismo de los buenos me pasa como pañoleta magica en los oídos... esa muchachita es tan luminosa, tan agridulce, tan suave de cuerpo, que no puedo creer siquiera que ahora crea que hay un buen escepticismo.
cursi (¡si y que!)
Janik

9.02.2007

Complejo de Salmón

Ya me habia salvado demasiado tiempo. Tanto que casi olvidaba que existía ésta parte porosa y húmeda que se encharca y te deshace con tal rapidez. Como esa enfermedad de los glaciares en la que su misma agua encharcándose los carcome. Me he enamorado por lo menos 3 veces. Todas letales en distintos puntos. Pero cada vez que me vacuno, la vacuna se vuelve ineficiente porque el nuevo amor ataca en otro punto. Mas nunca me había sentido como ahora.
Mi chica es maravillosa como un arcoiris de puntitos luminosos y agridulces. Me sorprendo cada día más de que sus gestos, sus traumas, sus masoquismos coincidan exactamente con mis rostro, mis traumas, mis sadismos. Me siento así, como dulce, levemente inclinada a no sé que puto lado espectral que me mece el pensamiento cuando la miro.
Pero las cosas no han ido bien (las cosas, ese ente abstracto puramente (¿ó putamente?) metafísico que nos sirve para designar algo a lo que no queremos ligarnos). Su familia (¡su familia por San Bernardo de la cara aplastada), Mi papá (¡por San Juan del Paricutín!), el tiempo (¿por San Agustín de los trece libros?). Siento que todo ("todo" ese designio lógico, anti-empírico, que nos sirve para dramatizar) está en nuestra contra. Como llevar la barquita en contra del sentido del rio. Alimentando mi más profundo complejo de salmón: nado contra corriente, me retuerzo a saltitos y nado. Al final todos los salmones mueren en el destino, de eso no hay duda. Lo que no entiendo es la metáfora: ¿mi salmónica muerte significará un futuro de paz en el cielo de los pescados junto a mi pescadita? ¿o una muy natural muerte a manos de mi osa-suegra?

Nadando contra corriente
Janik y su complejo de salmón.
Melba vamos a estar bien. Te amo mucho muchachita linda.

8.09.2007

Enamorada

De repente ya no puedo. Ya no sé, el cuerpo me tiembla. Me muevo, me levanto, me siento, doy vueltas. Si. Estoy enamorada de Melba. Me siento tan enamorada que me caigo y me retuerzo en el lodo de la cursilería que siempre negue: los besitos en la cara, las flores, los chocolates, los peluches, la melcocha de los apodos de pastelería. Luego no puedo más: no me sirve esa forma tan común de expresarse y entonces, pobrecita, la abrazo, la aprieto, la estrujo, le muerdo la boca. Me siento en calma un segundo pero luego nuevamente me invade el no poder decirle cuanto la quiero. La beso, la chupo, le paso los labios intentando memorizar los pliegues de su piel, la caída exacta de sus rizos, balbuceo cualquier palabra para que ella responda cualquier cosa y oír el tono preciso de su voz. Y ya no puedo más. Su voz, su voz, y me repito sus palabras, me hundo en sus recuerdos, en la impresición de su silueta que irremediablemente va cambiando la memoria. Hasta que se vuelve etérea y desvanecida. Y luego ya no puedo de nuevo: me retuerzo como gusanito aquí escribiendo y me río como desesperada y me apeno de mi misma, y me imagino la voz de ese amigo tan gañan que tengo riéndose de mi estado. Pero luego vuelvo a pensar en ella y me burlo de mi misma, había más calma en el desamor, un sufrimiento menos masoquista.
Janik

6.25.2007

¡Feliz cumpleaños mi pelusita de ombligo!

¡Feliz cumpleaños Melba! [¡Cumplir un año más que cosa más inexplicable y sorprendente!]
¡Te amo Melba [más que a cualquier pastelito mágico de chochitos agridulces]!
(¡Y para que uste se una también a la charanga: mover el bote y a tocar el timbre (sin albur señores, sin albur) rin-rin-raja!)

Janik

4.28.2007

La increible historia de la amiga besucona...

Alguna vez conocí a una chica llamada Briseida que me caía bien. Punto. Luego cuando salí de la prepa resultó que Briseida anduvo cuidando en una peda a un ex-novio mío (Miguel) y se besuquearon. Luego él me presentó a una amiga suya de la prepa que me presentó a una amiga suya de la universidad, con la que ahora ando: Melba. Cuando comenzamos a andar Melba tuvo que decirle "adiós" a una amiga "besucona" que tenía. Le dijo que ya no podían besuquearse porque ya tenía novia: Ando con Tzitzi. Entonces la amiga "besucona" contestó: ¿Tzitzi? ¿La de prepa 8? Yo la conozco, ten cuidado con ella porque trata muy mal a sus parejas... (por cierto yo ya la había advertido que no soy muy buena persona, cuestión de prevenir futuras reclamaciones).
Luego mí novia me platicó lo que su amiga había dicho, y yo pregunte tomando con humor a sus frees pasados: ¿Cómo se llama tu amiga "besucona"?- Briseida- me contestó. Me dio sorpresa, risa y un poco de claustrofobia. No sólo por conocer a alguien que se ha besuqueado con tu ex y con la de ahora... sino porque parecierá ser que en el fondo estamos puestos en un pequeño núcleo social al que te ligas por decisiones simples, elegir escuela, hobbies, clubs.
Me he encontrado con desconocidos a los que conozco y viceversa. Por más que busco salir y salir en realidad es imposible. Esto no quiere decir que estes condenado a conocer a la misma gente sino que "dios los hace y ellos se juntan". Cada cosa que haces en tu vida te vincula a algo y probablemente ese vínculo, como memoria lejana o como un hecho recurrente, te siga toda la vida.
En este caso, ya sea porque beso a mi ex o a mi novia actual, digamos que aunque yo no supiera, entre Briseida y yo había "sólo unos besos de por medio". ¡Ups!
Janik