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8.04.2010

Nada que escribir


No sé como contestarte. No es que no quiera. Le he dado vueltas todo el día, pero lo que uno jamás tiene controlado (no sólo al contestar mails o no, sino en cualquier relación con el otro) es que a veces a uno se le acaba la resistencia (no tanto como un coche que se queda sin frenos y se estrella al vacío, más bien como el corredor que en medio del maraton se cansa y, orillándose, se sale de la carrera levantando la cuerda que separa a los corredores de los curiosos en la calle, y así en un instante y sin vuelta atrás, deja de ser un corredor).

Encontraré la manera para responderte. Probablemente hoy, problabemente mañana. Encontraré fuerzas de algun lado para salvar alguna esperanza, aunque sea pequeñita. Pero ya no será la misma, la gran, la magnifica esperanza.

(Pero que joda esta de los seres humanos de siempre querer que todo sea grande y magnifico y eterno, pero que joda, si las cosas no dejan jamás de ser lo que son. No es que un día el mundo sea eterno y al día siguiente este al borde del colapso; el mundo, escúchate bien, es siempre el mismo, atemporal y acaso un poco cínico. Somos nosotros (humanitos de pacotilla agitando las manos como bailarines amateurs) quienes nos levantamos un día creyendo que el mundo es eterno y, al otro, dándonos golpes de pecho para salvarnos de un apocalipsis now).

Contigo creí que era eterno, y luego tú. El problema conmigo es que yo no funciono a medias. Soy uno de esos estúpidos prototipos de robot que en la fabrica desecharon porque tenían que funcionar siempre al 100%... siempre con toda su energía, con toda su pasión, con todo el combustible... y en cuanto tenían que descansar o bajar el ritmo; se descomponían.

No sé como manejar esta situación, porque se me apagó un poco la esperanza (de luz brillante a medio dorada de las 4.00 pm) pero para alguien con tan poca sensibilidad a la luz, ese mínimo contraste, es como haberse apagado.

Ya contestaré, ya me engañaré prendiendo nuevas luces.

Siempre lo hago.

Janik

6.21.2010

Would you erase me? ... Hey! You erase me, I erase you!




Clementine: Too many guys think I'm a concept, or I complete them, or I'm gonna make them alive. But I'm just a fucked-up girl who's lookin' for my own peace of mind; don't assign me yours.

Joel: I remember that speech really well.

Clementine: I had you pegged, didn't I?

Joel: You had the whole human race pegged.

Clementine: Hmm. Probably.

Joel: I still thought you were gonna save my life... even after that.

Clementine: Ohhh... I know.



6.20.2010

They say it's better for you... ...if you can ask the question in seven words...(dicen que es mejor para ti si puedes preguntarlo en siete palabras)




me gustaría ver gente explotando por las calles. me gustaría ver gente a la que le explote la cabeza, inflándoseles como globo hasta que el cerebro se bata por las cuencas oculares. al menos así la vida tendría algo de sentido. al menos así sabría que algo pasa después de haber perdido, de nuevo, la "apuesta de tu vida"(con lo que comienzo a pensar que soy como un fucking gato o tengo espíritu hindú: porque con ésta ya van al menos 5 o 6 apuestas de mi vida), pero las cosas no son así y tu recibes malas noticias, noticias tristes, noticias de esperanzas quebradas como tacitas de té, noticias malolientes como mierda calientita, y luego abres el blog y escribes como cualquier otro día, prendes el itunes y los strokes, como cualquier día de esta maldita semana, y tu cabeza, contrario a lo que anuncia el martilleo ascendente de tu lóbulo frontal, no explota.

la próxima vez que un hombre me diga: "que bonitos ojos tienes", le responderé: "te juro que serían más bonitos si mis sesos borbotaran por ellos escupiendo coágulos y liquido cefalorraquídeo".

también me gustaría que la gente se volviera de colores, azul cielo, amarillo insoportable, rosa gay y negro común (nada más común que el negro para hacerse patéticamente dramático) y claro violeta maniaco-depresivo. para así al menos poder demostrar de verdad, con una medida cuantificable el nivel de tus emociones (pues al parecer estos días lo observable es lo único que existe). hoy por ejemplo, después de haber visto where the wild things are con damian, quien llegó sus quince señoritiales minutos tarde, y de habernos encerrado en el coche para intensear sobre Ortega y Gasset y el existencialismo, que ya no juvenil pero más soap opera, después de todo eso, me habría coloreado de un azul aguamarina (inocenton, un poco nauseabundo, pero irremediablemente alegre).

pero tampoco me coloreé de ningún puto color. por lo que concluyó que esta vida no vale nada sin cabezas que exploten cuando tus deseos se tambalean como cuasi realidades y sin camaleónicos cambios que te avisen, por san colorín de la acuarela, que el otro SÍ SIENTE ALGO.

punto.

janik

1.02.2010

Me hubiera gustado decir

que cuando abrí los ojos



seguías allí



pero no sería verdad

(¿eso importaría? me pregunto)



Había libros viejos

descostillados


que nunca nadie leyó



estaba el cuarto que no pintamos

con sus paredes desnudas



y la promesa de un viaje

que desmenuzaste con requisitos absurdos


sobre regresos ininteligibles



Estaba yo

que no sé soportarme


(incluso el dinosaurio y su jauría de críticos literarios se había ido)






tomar el último viaje hacia el último minuto de año

poniendo esperanzas en una línea que no alcanzarás a leer




y luego apretar los labios

(por no tener fuerza para apretar los puños)



y convencerme,

de que no es la primera vez


que pierdo un sueño.





***

(pero Sísifo en mi oído, como cantando, me repite: cada vez que pierdas un sueño sentirás que es más doloroso que la primera vez (pues se te va acabando el aliciente de la esperanza) y (cada vez que ganes un sueño, te sentirás menos ilusionado, pues has ido gastando la vida en tantos espejos rotos))


***

(El Arbol de los espejos: allí habríamos dormido, mujer, si no nos hubieran conquistado los españoles)

Новый год


Contestarte a ti mismo sin hacerlo a drede, es una de las maravillas de aprender. Alguna vez me pregunté que se sentiría mirar atrás: recordar y no poder contarte a ti mismo de tantos recuerdos. Entonces me preguntó: ¿De que material está hecho uno mismo?, es decir, de qué recuerdos ¿cuál es el mecanismo de selección de aquello que nos acompañará hasta la eternidad (esa eternidad mundana que es sólo nuestra)?... Si bien no tengo cuarenta (y sigo preguntándome por esa edad) (quizás Priani tenga mucho que ver con la selección de tal época) comienzo a comprender un poco la sensación (que no el mecanismo) de tener demasiado que contar, demasiado que pensar como esencial en mi y sobre todo; demasiadas heridas expuestas que comienzan a acompañarme como comprometidos marineros... y yo, yo soy el capitán que debe, con su embarcación, tarde o temprano, hundirse ....(con la metáfora me viene a la mente Ulises (y Jorge):
“¡Oh hermanos”, dije, “que por cien mil
peligros habéis llegado a occidente,
de esta tan pequeña vigilia

de nuestro sentidos remanente
no queráis negaros la experiencia,
siguiendo al Sol, hacia el mundo sin gente.

Considerad vuestra simiente:
hechos no fuisteis para vivir como brutos,
sino para perseguir virtud y conocimiento”.
Divina Comedia, El Infierno, Canto XXVI) (esto puede ser leído también como una invitación :-) )

Un año nuevo: 365 nuevas oportunidades para hundirse, para flotar, para seguir adelante con el fin de asomar la cabeza por el precipicio del mundo...365 oportunidades para lograr algo (lo que sea) con sus respectivas oportunidades para perderlo, la misma cantidad (multiplicada por los1440 minutos del día) para caer al piso, abrocharse los zapatos, mirar a los ojos a un extraño , chupar una lolypop de fresa, repetir una mala palabra o decir: no.

Estoy en un punto en que mis perdidas pueden ser consideradas puntos de partida para mi misma. Construcciones; fundamentos. No creo en el amor eterno. No creo en el destino, ni en las hadas ni en los encuentros azarosos, tampoco en las dietas mágicas, los cómplices perpetuos, los zapatos de tacón bajo, ni en la identidad nacional, ni en el Flautista de Hamelin y su ejército de ratas. Creo en el regreso (vaya que sí), en San Agustín, en salir corriendo de la casa con una maleta en la doceava campanada, no en la eternidad pero si en la permanencia, creo en que mi padre tiene las manos más grandes del mundo y en una religión donde la gente honesta se vuelve en un estilo de superhéroe trágico con trágicos (por no decir dramáticos) superpoderes. A veces me sorprendo a mi misma de lo absurda, inocente e ingenua que puedo llegar a ser y otras me doy gracia porque no he perdido la capacidad de reírme por los chistes de gallegos.

Quien venga tendrá que aceptar así mi pasado oscuro (Come to the dark side, we have cookies) y mi trágica valentía que me obliga a golpear mi rostro con la pared con tal de "abrir las oscuras paredes".

Este año será un gran año. No es profecía, ni esperanza, ni un consuelo lastimoso a forma de autocondolencia; es una afirmación, porque si algo he aprendido es que si quiero algo, tengo que levantarme del asiento, apretar los dientes; e intentarlo.

Tzitzi ("Si a veces sueno a libro de superación personal para geeks") Janik

10.04.2009

La caja

La caja ha sido un habitante de mi casa hace ya tiempo; la empecé sin caja, amontonando en un rinconcito las cosas, los libros, las esperanzas por develar, los gustos culposos y compartibles. Poco a poco la caja fue tomando forma hasta hacerse una caja. Cada que podía arrebatarme un tiempo cuidaba mi caja; ordenaba sus objetos, pensaba en que debía poner, la cerraba. Hice esfuerzos inimaginables por colmarla.
A veces los demás habitantes de mi casa miraban mi caja con curiosidad: ¿por qué tienes una caja? ¿para quién es? ¿por qué la cuidas?. Mi caja de pandora, la nombraron pronto en la casa; si, ese tendría que ser su nombre pues Pandora es "el regalo de todos", ó "la que todo da"...
Mi caja es un secreto. Tengo un cómplice, pues todo secreto lo exige, y tengo, claro, un destinatario. Pero todo se tiende sobre un mapa mental inescrutable.
Hoy de mañana lleve la caja con mi cómplice para afinar sus últimos detalles, buscando me dijera que había bien en la caja; que no era un no ser, la historia de una ausencia, sino un relato objetual, años contados con simbolos comunicables. Mañana la caja se va y yo sentiré primero la calma de quien logra devolver un legado que no le pertenecía del todo y luego, la angustia de quien escribe un código sin saber si será descifrado.
Pandora fue la primera mujer hecha por Zeus; colmada de virtudes por los dioses era la portadora de una caja. Sin embargo según el relato, la ánfora de Pandora podría haber estado colmada de bendiciones (ofrenda para dioses) o de males (castigo para hombres). Lo único cierto, es que en ella quedó, encerrada a tiempo, la esperanza.
Ahora usted, lector, es partícipe de mi secreto; tengo una caja que no es mía que debe ser devuelta, que tiene no sé que suerte de esperanza. Mañana estarás en donde debes: Adios caja.