Mostrando las entradas con la etiqueta Sadomasoquismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Sadomasoquismo. Mostrar todas las entradas

9.13.2008

Manual para un fénix ( o una lectura de Sísifo como ave iluminada)

1.déjate caer. (cuando no puedas más, cuando tengas los hombros dislocados e incluso el fuego pese; gira sobre ti mismo para apagarte, flagela tus alas, disfruta tu propio fuego en tus heridas,destroza cada nervio, cada hueso, cada espasmo. cae. permite que otros te consuman. abre las alas sin planear: disfruta la picada, los 90° de caída, rómpete el rostro, y con la carne viva (viva) sonríe)
2. llora en público. ( y en privado. deja que la cenizas hablen entre llanto. que no quede rastro, brasa; esperanza alguna. no te levantes de la cama, deja que tu cabello se ensebe, que en la comisura de los labios se seque la saliva. no pongas un pie fuera de la casa, y repite a aquel que se ha dignado, por lastima y cariño, a escucharte, la misma historia de tu estupidez, de tu infortunio, de tu desamor. no te cambies la ropa en días. convéncete de que no había otra forma. llora de nuevo)
3.imagina un haz de luz. (no podrás ya abrir los ojos por el llanto, imagina entonces un haz de luz, delgado como un hilo, que aparece de la nada, en medio del cúmulo gris que te conforma. un haz de luz que se va encendiendo, poco a poco. te secas. tu historia, tu tragedia exponenciada por la realidad, se va iluminando absurda. de repente, eres ceniza hueca, llena de luz. no pares. mantén en tu mente ese halo de luz, que va encendiendo, los restos de tu historia)
4. coloca un ojo en tu rostro. (rescata el resto de una pupila, colócala donde más se acomode, construye una pierna, un brazo. no los hagas más bellos de lo necesario, pero ámalos más si es preciso, así será más trágica la pérdida, recuerda que el dolor no está en el hecho real, sino en la creencia. mueve tus nuevos miembros, abre la boca, besa, a otras figuras amorfas como tu. abre bien tu única pupila (los fénix, nadie te lo ha dicho, somos cíclopes o ciegos, no hay de otra) y asómbrate con el cielo. Pon tus manos surrealistas, en otras manos surrealistas, y constrúyanse).
5.levántate y anda. (deja que todo se ate a tu cola fulgurante de cometa. manos, bocas, historias dicroicas e imprecisas, pedazos de metal oxidado, perros callejeros y muchachas jóvenes con vestidos blancos, palabras nuevas en idiomas incomprensibles, amores que se nombran fallidos desde su nacimiento, novelas que se deben volver a leer (una y mil veces) . el peso y sustancia de todo esto no sólo hará relucir más tu plumaje bajo el sol; te hará también caer más rápido, más densamente. Vuela sobre el mar y deja, que pequeñas medusas azules se asgan a tu plumas)
6. ten fe. (ya sé, ya nos hartamos de volver, de absurdo en absurdo con la misma piedra ,pero ten fe, hay algo del absurdo que vale la pena: ese mínimo haz de luz, que de su chispa enciende todo tu plumaje. no dejes de creer, de añorar, volver del fuego a las cenizas, y de las cenizas al fuego, del fuego a las cenizas, de la esperanza al odio, de la sonrisa a la decepción. Al final, fénix, el absurdo es la única certeza tangible del paso del tiempo. el deseo del círculo es tu principal mandato)
7. comienza de nuevo. (todo)

10.21.2007

El trabalenguas del hartazgo.

Ultimamente, cada vez más, me obligo a ser la misma de siempre. Terrorífica, avasalladora, pateticamente sensible y cursi. Me obligo a sentir,cada vez más, a fuerza de equiparar la sensación con vivir, el dolorcito de la sien y la rigidez estresante de los hombros con la pasión inexacta de no dejarse llevar por la calma del hartazgo...
El hartazgo, que asienta como limo y poco a poco crece, casi igual que el rencor pero más eficaz (mucho más eficaz); con menos pasión que te obligue al escupitajo, con un parsimonioso movimiento que inevitable te condena a la extinción, a la duermevela del indiferente. Prefiero el rencor al hartazgo, pero a veces es tan grande la seductora calma que sucede al fastidio...
Y esas cosas, esos duelos (de dolor y de pompa funeraria) en los que me batía por el amigo perdido o lejano, por el primer amor descarriado y la verguenza del segundo, esas convulsiones que curaba con cataplasmas de escenitas, monólogos, cartitas con sangre y todas eso, han ido desapareciendo a fuerza de hartarme de sentir en solipcismo.
Ante lo ausente extrañado, perdido, la mentira blanca (o azul o roja o peor aún:transparente) siento un instante el sórdido ardor, luego sin el digno bacanal que antes merecía, una frialdad límpida, unas palabras claras:Ya no importa. La calma de la indiferencia invade, lucho, que no se me acuse de no luchar contra el hastío. Pero tantas veces me he exigido duelo por lo que se derrumba, he lanzado con mi emoción anzuelo a los otros para demostrar que se puede permanecer fiel, que la lealtad se mantiene, que de verdad se necesita al que quieres porque querer no es una contingencia suplantable: Tantas veces he querido construirme construyendonos. Tantos mundos me he erigido prometiéndome que si, que existen ese compromiso profundo, la nobleza y el lazo invisible y todo eso. El final parece, quizás es, un trabalenguas: Si uno siente porque sentir es la única forma de llegar al otro, pero sientes y sientes y nadie siente nada por tu sentir, para qué seguir sintiendo si al final te sientes tan mal de sentir así, sin que nadie se sienta por ti.
Estoica hasta el hartazgo.
Janik

6.28.2007

[pequeño texto sacado del baúl de la amnesia]

La verdad es que me cuesta aceptarlo. Me han quedado pocas cosas en las que pueda creer. Sé que creo en algo, pero cuando me detengo a hacer el recuento de las cosas en las que creo, no sé si son dogmas, muletas para mis desvalida condición o creencias verdaderas. Más allá de eso me preocupa: ¿Hay una diferencia real entre lo enuncio y lo que es? ¿Cambiaría algo realmente, que aquello en lo que creo, en tu amor por ejemplo, sea amor verdadero o sea mi creencia en el amor?
A veces pienso que mi masoquismo llegó demasiado lejos. Venir aquí a dedicar toda la vida a una profesión que se basa en la duda fue el último monumento, el más grande, a la depresión que por carácter profeso. El monumento más grande a la falta de certezas, en eso terminé convirtiendo mi vida. Algunos días quisiera tener la suficiente decidia como para dejarme llevar, para convencer a mis pies de que me alejen, soberbios y tranquilos de esa cueva, donde las preguntas nacen y flotan en el aire reinándolo todo. Dueña y señora de la casa la pregunta. Pequeños dioses son ante ella los filósofos. Pequeños dioses imponentes que observan a sus creaciones parricidas. Esto de dudar, me cuesta aceptarlo, me esta matando lentamente. Pero que mayor placer puede tener uno que el de elegir dignamente la muerte más deseada.
Janik

2.25.2007

¿Una nalgadita?

Me gustan las nalgadas, las mordidas y los apretones. Descubrí en mis lejanos años mozos que eso de la miel sobre hojuelas más bien me atragantaba: asi que en vez del besito en la orejita a mi me late más bien la mochaorejeada...
Lo divertido es que mi lado sadomasoquista sólo sale cuando ando por las nubes, del un ala tan enamorada que la cara se me hincha como esos pescaditos japoneses... Y me ha pasado que a mi me gusta los tablazos pero a mi pareja nomás no, y luego hasta me querían llevar a derechos humanos.
Pero esta vez no, esta vez mi cuchurrumin anda por la misma frecuencia del reglazo. Dejamos salir del cajón las vendas, las pinzitas, las cuerdas... los bosales, pero también se salió la duda de siempre: ¿cuál es la forma correcta de amar al otro? ¿cuál es la verdadera relación entre el sexo y el amor? ¿la nalgadita: que tan fuerte?
Claro dejemos en claro los estatutos que nuestra modernidad moral nos deja: que el daño no debe de matar, ni de lisiar, ni e ser demasiado evidente, y claro, consentido por ambas partes...
Y después de eso, pues allí está la discusión.
Janik