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4.30.2011

Llorar a media noche

Nunca había llorado tanto a media noche como desde que lo conozco. Sí, antes había llorado, quizás un día, quizás algunas tardes, pero con él podia llorar una vez a la semana, dos, tres, cuando él estaba allí, cuando él se había ido y yo apagaba el computador sólo para mojar la almohada de llanto. 

(El sonido de viento de la "ll" en "llorar", me hace pensar en Platón y su división del lenguaje en el Crátilo, que cada palabra busca imitar aquello que expresa; al decir "llanto" la palabra misma en los labios se duele).

Pero estos últimos tres meses hemos llorado menos de lo debido. Yo, que suelo llorar por todo, que sollozo y gimo, y me trago las lagrimas o moqueo sin ninguna elegancia frente a la cámara, debí llorar más.

(Recuerdo esas conversaciones en México, cuando para mí eran las 2.00 de la tarde y para él las 12.00 de la noche; recuerdo que nos soltabamos en llanto, ambos, ante la posibilidad mínima de perder nuestra historia sin siquiera haberla comenzado, de que todo, así se desvaneciera en el llanto... y aún así tratamos tanto de huir... y aún así aquí estamos). 

***

Hoy cerramos la conversación en llanto y sin besos, sin el "te amo" que en toda conversación desastrosa de pareja ancla siquiera el sentido de que no importa que pasa se está ahí. ¿Qué tanto debe de sufrir uno en una relación? ¿Cuándo el amor vale tanto el sufrimiento?

Me duele que no esté. Me duele que no sea fuerte cuando lo necesito fuerte; recuerdo una vez que le hable por teléfono para decirle algo grave, acaso lo más grave que le he dicho hasta ahora. Él, que comía solo en un restaurante, sólo me contesto: "no puedo hablar ahora, te hablo luego".
"Está bien" contesté.
  Y yo, del otro lado de la línea, tragada de miedo, de deshazón, de ansiedad, de pesadez, yo que quería escucharle decir cualquier cosa que me ayudarla a mantenerme en pie. Yo que imaginaba un te amo, un todo va a estar bien, un estoy contigo, pero él colgó la llamada así. Y yo que imaginé que bien se puso a sollozar con la cabeza baja en el restaurante, o bien sólo apretó el puño de rabia, bien supe que no me dejo de amar aunque no me lo dijera... pero entonces ¿costaba tanto en ese momento decirlo cuando yo sostenía sobre mi cuerpo todo el peso del mundo?

***

Un día...alguien que cuando yo me entregue, como suelo hacerlo, a mi primer arranque de dolor me diga de golpe, con fuerza que "todo estará bien" aun cuando no lo sepa, aun cuando no tenga certeza de si sea posible arreglar el daño. Un día alguien que me sostenga a mi primero cuando estoy al borde de caerme (así como a mi siempre me ha tocado) y no alguien que cuando ya me estoy levantando, se acerqué a consolarme.

Un día... pero es que no quiero a alguien, lo quiero a él...

6.20.2010

They say it's better for you... ...if you can ask the question in seven words...(dicen que es mejor para ti si puedes preguntarlo en siete palabras)




me gustaría ver gente explotando por las calles. me gustaría ver gente a la que le explote la cabeza, inflándoseles como globo hasta que el cerebro se bata por las cuencas oculares. al menos así la vida tendría algo de sentido. al menos así sabría que algo pasa después de haber perdido, de nuevo, la "apuesta de tu vida"(con lo que comienzo a pensar que soy como un fucking gato o tengo espíritu hindú: porque con ésta ya van al menos 5 o 6 apuestas de mi vida), pero las cosas no son así y tu recibes malas noticias, noticias tristes, noticias de esperanzas quebradas como tacitas de té, noticias malolientes como mierda calientita, y luego abres el blog y escribes como cualquier otro día, prendes el itunes y los strokes, como cualquier día de esta maldita semana, y tu cabeza, contrario a lo que anuncia el martilleo ascendente de tu lóbulo frontal, no explota.

la próxima vez que un hombre me diga: "que bonitos ojos tienes", le responderé: "te juro que serían más bonitos si mis sesos borbotaran por ellos escupiendo coágulos y liquido cefalorraquídeo".

también me gustaría que la gente se volviera de colores, azul cielo, amarillo insoportable, rosa gay y negro común (nada más común que el negro para hacerse patéticamente dramático) y claro violeta maniaco-depresivo. para así al menos poder demostrar de verdad, con una medida cuantificable el nivel de tus emociones (pues al parecer estos días lo observable es lo único que existe). hoy por ejemplo, después de haber visto where the wild things are con damian, quien llegó sus quince señoritiales minutos tarde, y de habernos encerrado en el coche para intensear sobre Ortega y Gasset y el existencialismo, que ya no juvenil pero más soap opera, después de todo eso, me habría coloreado de un azul aguamarina (inocenton, un poco nauseabundo, pero irremediablemente alegre).

pero tampoco me coloreé de ningún puto color. por lo que concluyó que esta vida no vale nada sin cabezas que exploten cuando tus deseos se tambalean como cuasi realidades y sin camaleónicos cambios que te avisen, por san colorín de la acuarela, que el otro SÍ SIENTE ALGO.

punto.

janik