11.17.2008

Recuerdo preciado, un poquitito más lejano

Tengo los pies ligeros, me tiemblan acaso un poco las manos. Cuando cruzamos el garage veo su motocicleta sin cubrir, encerada y muy limpia. Me la presenta, se llamaba Lola, o Marla, siempre confundo los nombres de sus exnovias con los de sus motocicletas. En la sala está su hermana con su sobrina, las saludo sin verles el rostro. Hay un gran ventanal con marcos de madera que deja ver toda la Magdalena Contreras: casitas de asfalto sin pintar apiladas unas sobre otras como cajas en bodega. Entramos a su cuarto, siento su camiseta negra ceñida al cuerpo, el color caoba del cabello, sus labios. Tengo que portarme altanera, intenta impresionarme con unos libros, y le digo, por ejemplo, que leer a Sabines es de populo, aunque me tenga que morder el labio para no acordarme de varios versos que me encantan. En la pared hay una marihuana pintada, su cama es estrecha. Es la primera vez que tendré sexo en un cuarto con la familia afuera, digo,(se escucha claramente el sonido de las cacerolas, su hermana jugando con la niña, Vida TV a todo volumen), Fernando me sonríe (después me costará acordarme de su nombre, lo sé) se sienta a mi lado en su cama (deja la computadora prendida con la carpeta de pornografía abierta) me agarra de la cintura y me muerde los labios. Le digo que está un poco loco si piensa que haremos mucho con su familia afuera. Se ríe de nuevo (es una risa como de chorro grueso de agua) (y sé desde el momento en que la escucho que será una risa que extrañaré). Aspiro profundo el olor de su cuerpo al acercar mi rostro a su cremallera, mis manos terriblemente torpes desabrochando el único botón de su pantalón. Le bajo la trusa con los labios, porque para éstas cosas siempre soy menos torpe con la boca. Afuera su sobrina comienza a llorar. Raúl Magaña entrega un paquete completo de vajillas a doña Inés, orgullosa ama de casa.

4 comentarios:

En verdad dijo...

O_o mmmm???

Esponjita dijo...

me ha gustado esa escena. son como fragmentos de novela... y yo tanto que necesito aprender a escribir una...

poder contar, por ejemplo, como se tiene por primera vez sexo con el primer hombre de la vida de uno, mientras mamá canturrea en la cocina, y los hermanos se pelean por el control remoto...
¡demonios!
lo extrañé

Anónimo dijo...

Mira lo curioso que es teclear el nombre de los viejos compañeros de prepa...

Despues de tanto me da vergüenza como te tratamos, era tan niña y tonta.

Sé felíz Tzitzi.

Anónimo dijo...

Anónimos cobardes!!!