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4.05.2011

Sobre la Wikibanqueta

Estando en Francia, sin televisión y con poco cariño por los radionoticieros, no suelo enterarme de nada. A mi novio, que es policía turco, no le gusta hablar de su trabajo, así que igual podría caer una bomba en el centro de medio oriente y yo le oiría decir: "hoy tuve mucho trabajo". Cuando hablo a México me detengo en los detalles familiares como qué comida deliciosa comieron hoy que yo no pude comer. 
Hoy, dándole "siguiente" al azar en el blog, di con una entrada sobre la Wikibanqueta. Hice una busquéda de dos minutos; la Wikibanqueta fue una iniciativa ciudadana que llevaron a cabo tuiteros, para pintar una banqueta en las vías automóviles donde los peatones están al borde de morir siempre. La pintaron así nomás, llegar, sacar la brocha y ándele; de allí que sea "wiki", que significa en hawaiano "rápido".La idea no sólo me gustó sino que me sentí orgullosa de esos ciudadanos que salieron así, no sólo a definir que necesita la ciudad sino a hacerlo. 
No tengo idea de si pintar una banqueta así figura como delito; lo que si tengo claro es que la ciudad se construye a partir de los hombres, que al final no hay mejor arquitecto que el paso humano sobre el piso. Así como en los parques se crean caminos de tierra en medio del paso, señalando exactamente dónde deberían de haber hecho senderos, así las calles deberían ser marcadas por los peatones. 
Una ciudad que pierde de vista al peatón por el automóvil, es una ciudad con visión capital-urbanista (si no exagero el concepto), porque allí lo importante es la máquina, aquel que tenga el poder adquisitivo para la maquina, la división marcada entre ese y aquel que camina. En nuestra urbe mexicana no hay espacio para el peatón ni para la bicicleta: las calles, el asfalto, los semáforos y los coches son los mismo aquí y en Europa, pero lo que separa al "primer mundo" del "tercero", no es una cuestión material ni de infraestructura, es simplemente la visión de mundo. Aquí bicicletas y peatones tienen su lugar y su preeminencia frente al coche. Todo tiene que ver en como ordenes el mundo; como veas a ese mundo que en todos lados es el mismo. 
Esos ciudadanos que pintaron su propia banqueta diciendo "por aquí pasamos señores delegación, por aquí los hombres necesitan protección", muestran que la semilla de un pensamiento nuevo, donde el orden es otro, está dando frutos. 
¡Que lindo es el maridazgo de cosas como la tecnología y la acción, cuando se pintan banquetas!

http://ciudadpedestre.wordpress.com/2011/03/23/8-ideas-dispersas-sobre-una-wikibanqueta/
http://transeunte.org/2011/03/23/una-banqueta-ciudadana%E2%80%A6-una-urbe-para-las-personas/
http://transeunte.org/2011/03/25/wikibanqueta-un-caso-de-incidencia-ciudadana/

9.16.2009

La Apoteosis del crimen






(Piedras Negras, Coahuila)

Las fiestas conmemorativas de septiembre alcanzaban esplendor de apoteosis. No por lo héroes que murieron para darnos libertad, sino por el héroe de la paz, que nos la había robado.
Desde el balcón del Palacio Nacional, la noche de la fiesta cívica, el tirano había gritado: "¡Viva la Libertad!" Y una multitud imbécil, desde la plaza, levantó clamor que refrendaba la farsa. Para ellos libertad es su noche de gríteria y alcohólico holgorio. Nada hay más antipático que el entusiasmo patriótico de un pueblo envilecido. La tolerancia del crimen en el gobierno deshonra el patriotismo que exige decoro antes que histerismo y loa. Y se torna soez toda alegría pública que convive con la impunidad, la impudicia del gobernante. Por eso fue asquerosa nuestra noche del 15. Había, sin embargo, bajo la capa de lujo de aquello festejos del centenario, una sorda, resuelta oposición que aguardaba su instante. Una convicción de que se estaba en vísperas del castigo final hacía tolerable el bullicio. Alentaba una gran esperanza.
[...] No sé por qué artes que se había hecho costumbre celebrar el santo del déspota al día siguiente del aniversario de la patria.

***

[...] Ningún pueblo escapaba al cargo de incultura, ineptiutud y atraso. La misma Grecia de la época clásica tuvo mayoría de analfabetos y de esclavos. Y fue un asco la Inglaterra de Enrique VIII. Sin embargo, una minoría idealista puede en cualquier instante levantar el nivel de un pueblo: la dictadura, jamás. Era menester osar. No hay peor cobarde que el cobarde del ideal. Si los políticos griegos se hubiesen dicho: El pueblo corrompido sólo merece látigo, no se habrían construido Atenas ni Esparta, y Grecia sería otra Persia. El pueblo francés, pobre, inculto y analfabeto, hizo la revolución, consolidó los derechos del hombre, preparó con la libertad las bases de una inmensa cultura.
A la tesis de que el indio es una carga, oponíamos el hecho de que el indio clavó los rieles del ferrocarril y poco a poco, por su tenacidad y su ingenio, sin ayuda oficial aprendió la técnica y logró manejar las vías férreas.
No estabamos ante un problema de intelectualidad, sino de honradez.

José Vasconcelos, Ulises Criollo, Lecturas Méxicanas, volumen XII, SEP/FCE, México, pp. 351-353

***

Las negritas cursivas, como deben suponer, son mías.
Estoy en el segundo tomo del Ulises Criollo (mi edición es la de la SEP con el FCE, publicada en dos tomos). Y cuando leí el fragmento de "La apoteosis del crimen" pensé: hace cien años, y casi, como papel calca, la descripción de una farsa, de un crimen, de un dictador que proclama con un pueblo embrutecido y sin memoria, nos queda a la perfección, salvo, que, hace cien años como bien dice él, se sobrevivía por la esperanza de la revolución que comenzaba a gestarse. ¿Con qué sobrevivimos nosotros? ¿Qué lucha, qué opocisión a la dictadura? ¿De qué lado queremos plantearnos las cosas: del lado del pueblo que echa laudos al dictador, enceguecido por, hace 100 años fuegos artificiales, ahora espectáculo de luces? No, no quiero ese lado, la pregunta me cimbra desde el pecho: ¿Hay, hoy, otro lado?
Quizás no todo el fragmento nos describa, quizás peca Vasconcelos en algunos puntos, la subjetividad es obligatoria al fin y al cabo, pero sirve mucho para pensar, sirve mucho...
Janik