9.06.2009

я должнa быть храбрым, ты должнa быть храбрым



A veces la intolerancia de Jorge Posada se me pega, y me enojo de las mismas cosas que él; cosas que no deberían enojarme.
De inicio habría que decir que uno se enoja porque duele: el enojo, la rabia, la furia no son sentimientos puros, no se dan solos nunca, sino que crecen inevitablemente del dolor. No puedo imaginar un ejemplo en donde el enojo no nazca del dolor o de la vergüenza, incluso de la tristeza. El enojo es la sangre que fluye a borbotones de una herida; sin la herida, no sólo no se le puede ver, sino que no puede existir.
(me detengo a pensar, ahora, cuántos dolores no aceptados subyacían a mis enojos, cuántas veces confundí la pura rabia, con el puro dolor)
A veces vez en el otro mira uno lo que uno esconde; y eso duele. Otras veces miras en el otro lo que no quieres ver en nadie, lo que niegas, lo que te enfurece de la gente que te ha querido y eso duele.
(¿pero de qué sirve el enojo, las manos que golpean el muro o la mesa, el grito, alzar la voz o las palabras? Eso no te corresponde, le decía a Jorge, si quieren ser así, si quieren ser cobardes o ingenuos, tu enojo de nada sirve) (y me sentí él enojado, desesperado, con las ganas de abrirles los ojos al más puro estilo Stanley Kubrick; pero igual que se lo dije a él, me dije a mí: no sirve).

Reglamento para toboganes
(reglamento para valientes, instrucciones de uso para cualquier tarde lluviosa; o de cómo no enfadar)



1.- Para qué hablar de valentias si se tiene todo calculado: que fácil es escribir "valiente","valiente","valiente" como un mero acto copy-paste. Los actos de riesgo en donde cada variante está medida, fundamentada y asegurada simplemente: No son actos de riesgo. No hay valor en algoritmos. No hay valor en manuales de higiene. Tampoco hay valor en las bitácoras de viaje que se planean con mapas y teléfonos. No hay valor en escribir valor y ya.

2.- El valor es consciente. Aquí, podríamos equiparar la valentía al conocimiento: S sabe que P, si P es verdadero y S está lo suficientemente justificado en saber que P. Los contraejemplos tipo Gettier son aplicables a la ética de la valentía. La fórmula sería un poco más complicada pero tendría que simbolizar: un acto es valiente si el sujeto que lo realiza asume un riesgo (que sería la equiparación a la verdad) y si el sujeto está consciente de ello. Al igual que con el conocimiento no se es valiente por azar.
Si tus actos de valor los hiciste en la pura borrachera o en la calentura no son actos de valor, por favor borrelos del catálogo: son actos de la estupidez, y muchas veces confundimos estupidez con valentía. Hacer las cosas sin precauciones, sin consciencia, sin detenerte a asumir y aceptar lo que haces, sin pensar qué y hacia dónde, es pura irreflexión que carece de cuantía ética. No hay orgullo en la estupidez sino puro riesgo sin sentido.

3.- El valor es cosa de Llanero solitario. Imposible frases como: "No puedo hacerlo sola" ó "Tu me das valor". Nadie te da nada: el valor para actuar es una decisión propia. Aquí no hay escudos, ni apoyos ni patrocinios, actuar amparados en la presencia de otro es no actuar, pues si el otro no estuviera nada se haría. Lanzarse al vacío es cosa de este y de "todos los mundos posibles". Ampararse en circunstancias es un decálogo racional para cubrirnos: las cosas se hacen o no. Al final de tu vida un listado de justificaciones, por más grande que sea, nunca se equipara a un acto. Llanero solitario, boxeador ó kamikaze el valor no es un acto cooperativo; a lo mucho, pueden aspirarse al suicidio colectivo, pero aunque estén en el mismo cuarto, cada quien jala su propio gatillo.

4.- Hay riesgos, y muchos. Si no estás dispuesto a aceptar la posibilidad de que las cosas salgan mal, de que todo se vaya al diablo y pierdas, entonces es más valiente asumirte cobarde. No hay valor sin riesgo, pero tampoco hay valor cuando se asumen riesgos sin plena elección y consciencia (cfr. punto 2). El valiente conoce bastante bien los riesgos, sabe qué podría salir mal, qué cosas se exponen a perderse, conoce los daños posibles, sabe que el abismo es profundo (sino no sería abismo) y aún así da el paso. Querer ser valiente sin riesgos es un sofisma. Más aun: ser valiente sólo donde los riesgos son bajos sería equivalente a tener un valor marca patito o made in chine, salvó que eso no existe, entonces es no tener valor. "Está bien pero que todo sea seguro", no, entonces no está bien.

5.- No dices si para luego decir no. La palabras tienen costo. Mucho se puede repetir que las palabras valen, que las palabras son entes cuyo ser sobrepasa cualquier cosa. Los poetas se equivocan en la pose: es fácil afirmar que la palabra es mágica y que hay un compromiso con cada palabra; pero los poetas olvidan que si bien hay un compromiso con la palabra escrita, hay mucho más valor con la palabra hablada. De la palabra escrita conservamos como "seguridad" su propia forma visual, así que es fácil exigirle compromiso, de la palabra hablada sin embargo conservamos sólo la memoria, y en ese sentido el compromiso es una simple complicidad con el recuerdo. El problema de los poetas es que sólo son valientes con la careta de la página: les falla el mundo real. Se actua valientemente cuando se es fiel a lo dicho, pues se le confiere valor y compromiso. Quien diga que si y luego diga que no es un cobarde, pues a nada se compromete; peor aún se cristalizará en la memoria del otro como pura contradicción.

6.- Las cosas se hacen. Sólo hazlo, hazlo siempre, la mayor parte de las veces, hazlo. (cfr. El manifiesto de Sísifo). El valor no es contemplativo, no es teoría, no es un poema en el blog, no es un decálogo filósofico, no es un monolito.

Janik


1 comentario:

Natalia González Gottdiener dijo...

Hola Janik.Estoy reconocienco espacios ;-) Te dejo un beso... Y el enojo y las heridas..., conluyo: No nos hieren, nos dejamos herir. La herida es tantas veces autofaljelo, el otro no lo considera suyo... Besos