Cajita de Música
te voy a pedir que te vayas de mí.que me dejes empezar a llorarte desde otras esquinas.
ya no desde la casa que tiemble, se deshace y se derrama,
sino desde la calles, desde un poder ver mi dolor en otras puertas.
necesito sentir cómo chillan también las marionetas,
lo mismo que los perros y las niñas.
necesito ver, al fin, que mi tristeza
no es tan grande ni tan digna.
que no quiebra otros párpados al ser relatada
que no da tanto frío el sentirla desplomarse,
que no es engañosa como una cebolla dulce y agujereada
que si se corta, llora
y sino, nunca se desangra.
dejámi partir y llevarme lo que es mío de esa casa:
no los libros ni los cafés quemándose en las tardes.
sí mi risa (la nuestra)
sí nuestro deseo abriendo nuevas piernas,
nuevos glúteos, entre las sábanas.
sí la intuición de que me besas
de que presientes mi olor acurrucándose en tu vientre.
pero sobre todo, déjame llevarme a la que fui, ahí,
habitando en el refugio matinal de nuestro cuarto,
la que soñaba con sólo cerrar la severa luz que hay en el ojo,
con la serenidad de quien (sabe) ha visto y probado la belleza.
y déjame llevarme también tu tristeza,
el incendio de tus ojos cuando se iluminan,
tu silencioso andar a tientas por la casa.
lo que quede, es tuyo.
yo me llevo en una caja,
ala cual bordaré tu nombre para que nunca salgas,
sobre la cual me pondré a flotar como una vela anaranjada.
le daré cuerda, tanta cuerda,
que se calle, que se muera, su breve invierno musical.
[hay que escribir, hay que escribir, hay que leer, hacer cualquier cosa que te evite estar en la realidad, hablar, hablar tanto que te vacíes volver a los inicios sólo por volver desesperada algo]

3 comentarios:
Gran dejo de tristeza en estos ultimos posts.
Te dejo una sonrisa por si te sirve de algo.
Me gusta su poema.
¡Ay niña!
la esponja empática
Me gusta su poema.
¡Ay niña!
la esponja empática
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