7.07.2008

Hacer las cosas mal. Hacer las cosas bien (¿será que no vi bien plaza sesamo de niña?)

-Ganas de huir- dijo Damian- Ganas de huir a cualquier lado de no volver, de ya no estar-. Ella le sonrió, como lo hubiera hecho hace tanto tiempo. Sentía, igual que su amigo, una opresión en los hombros, una pesadez, unas ganas de arrastrar los pies por las cuadras y no subirse a las banquetas de la mera flojera. -La sensación-dijo ella- de que cada cosa que hagas cuenta, de que cada vez que metes la pata te estas jugando, años, días, algo- en realidad ambos obviaron en su conversación lo que querían decirse: era miedo al fracaso, pero entre ellos, no era necesario ya decirlo, se sabían en buena medida fracasados y en buena medida cobardes. Ella le contó sobre el artículo de periódico que había leído hace unas semanas antes, en un peridiquillo de bajo renombre. El artículo era un estudio sociologico que afirmaba: las decisiones tomadas a los 20 años de alguien, repercuten en su futuro hasta cuarenta años después. Pensaron en un capítulo de South Park, donde según llega el futuro de Stan que se volvió drogadicto por tirar a la basura un churro de marihuana. Chale, pensó ella, pero no hay casa de nadie para llenar de mierda. Quizás estaba llenado de mierda su propia casa: había hecho ya tantas cosas mal, tantas materias perdidas, libros no acabados, horas deshiladas perdiendo el tiempo, responsabilidades desperdigadas...pero no. Allí sentada con Damian, se sentía tranquila.
-No es fácil hacer las cosas bien- dijo al aire como a si misma.
-¿pero qué es hacerlas bien? sólo es cosa de estar, como uno mismo- Allí, a su lado, él se veía tan alto, tan guapo y taciturno, con el rostro de perro callejero, tomando el sol. Seguía siendo el mismo. Sí, pensó ella, no es tan fácil como en plaza sésamo, luego imaginó al Conde Contar y al tipo del basurero.

3 comentarios:

Esponjita dijo...

Veamos...

Esa es mi crisis.
Cuando me quejo, me dice mi mamá: ¿y qué? ¿ahora estás perdiendo el tiempo en autoconmiserarte?

o mejor dicho: pos es que ya no hay tiempo qué perder, ni siquiera en ver todo lo perdido...

como sea, estamos de vacaciones.

Unknown dijo...

hay guey, mientras el Damian que salga ahí espero que no sea yo... jajajaja...

aunque eso de taciturno y cobarde, talvez me queda un poco...

arrghhhh

P dijo...

El discípulo estaba ocupado mezclando diferentes tipos de yerbas.

-¿Para qué mezclás la yerba? -preguntó el maestro.

-Porque no quiero acostumbrarme al gusto de ninguna -respondió el discípulo.

-¿Y cómo vas a hacer para no acostumbrarte al gusto de la mezcla?

El discípulo se iluminó.