No sé como contestarte. No es que no quiera. Le he dado vueltas todo el día, pero lo que uno jamás tiene controlado (no sólo al contestar mails o no, sino en cualquier relación con el otro) es que a veces a uno se le acaba la resistencia (no tanto como un coche que se queda sin frenos y se estrella al vacío, más bien como el corredor que en medio del maraton se cansa y, orillándose, se sale de la carrera levantando la cuerda que separa a los corredores de los curiosos en la calle, y así en un instante y sin vuelta atrás, deja de ser un corredor).
Encontraré la manera para responderte. Probablemente hoy, problabemente mañana. Encontraré fuerzas de algun lado para salvar alguna esperanza, aunque sea pequeñita. Pero ya no será la misma, la gran, la magnifica esperanza.
(Pero que joda esta de los seres humanos de siempre querer que todo sea grande y magnifico y eterno, pero que joda, si las cosas no dejan jamás de ser lo que son. No es que un día el mundo sea eterno y al día siguiente este al borde del colapso; el mundo, escúchate bien, es siempre el mismo, atemporal y acaso un poco cínico. Somos nosotros (humanitos de pacotilla agitando las manos como bailarines amateurs) quienes nos levantamos un día creyendo que el mundo es eterno y, al otro, dándonos golpes de pecho para salvarnos de un apocalipsis now).
Contigo creí que era eterno, y luego tú. El problema conmigo es que yo no funciono a medias. Soy uno de esos estúpidos prototipos de robot que en la fabrica desecharon porque tenían que funcionar siempre al 100%... siempre con toda su energía, con toda su pasión, con todo el combustible... y en cuanto tenían que descansar o bajar el ritmo; se descomponían.
No sé como manejar esta situación, porque se me apagó un poco la esperanza (de luz brillante a medio dorada de las 4.00 pm) pero para alguien con tan poca sensibilidad a la luz, ese mínimo contraste, es como haberse apagado.
Ya contestaré, ya me engañaré prendiendo nuevas luces.
Siempre lo hago.
Janik