No te detengas ahora, no de nuevo.
No hay razón verdadera para quedarse con los tobillos unidos, como niño jugando al soldado (en una callejuela donde no pasan ni los gatos), ya sé, me lo dices de frente; no hay tampoco razones para correr; no hay tanques, no nos persiguen de muerte, aún, por nuestras disidencias hipotéticas.
No hay transcendencia; lo sé. Y te sonrió, con media sonrisa, a medio rostro, a medio yo (porque no alcanzó ya en tu memoria a ser alguien, algo, cualquier cosa (cualquier viruta de polvo feliz viajera en tu escritorio en lustros no escombrado)).
Nada en las manos abiertas (teníamos un sol rojo entre las manos, las esquinas por donde no hemos vuelto a caminar, tu “no”, teníamos tus nos de casa a medio construir, de buhardilla que nada cubría y los pies mojados; la eterna trascendencia de descalzos sobre el césped de quien sabe que señor adinerado en la del valle, y toda mi infinita estupidez sobre nosotros; luminosa como la angustia de cualquier inocente).
Nada entre los restos del café. Nada en los huequitos oscuros entre las bolsas de detergentes que se embarrigan debajo del lavabo. Nada incluso entre estas letras; ni siquiera los fantasmas son fantasmas.
Nada para detenerse de nuevo; ni calles ni muros ni coches despotricados buscando yeguas en los cruces, ni cigarros a punto de apagarse como luciérnagas cuando les llega la ciudad.
Reivindicación de lo más antiguos super héroes: los muertos, las viudas, los fantasmas, traspasan todo, y a ellos (como supermans sin caché, entrando y saliendo al ponerse los lentes) todos los olvidan.
No hay muro que detenga tus pasos entonces, fantasma; todo traspasas, haztelo saber.
4 comentarios:
Hoy, después de meses de lucha interna... creo haber ganado perdiendo...
Hoy, amaneció nublado, no habido sol ni sombra, todo esta grisaceo...
como siempre, vague solo de nuevo, lleno de mis demonios... lleno de versos rotos, lleno de nada...
dicen que dios es jorobado y apesta... otros dicen que dios esta en los arboles o en las aceras... escuche que dios esta en las vitrinas o en la luces de los carros... aquí no hay nada...
solo mi corazon, que no puede parar...
todo es sin sentido
nada es sin sentido
Es imposible que no sepa de lo que hablas o de quién hablas. No escribes cuando nada pasa. No creo saber exactamente ¿qué es?. Tal vez si, tal vez me dejas leer entre tus labios cada palabra que estás apunto de escribir. Me dejas con una piedrita en el zapato. Me enajeno y no doy. Entiendo pero no soy racional, no quiero serlo, reclamo reclamo, reclamo y exijo a los cuatro vientos, a las constelaciones que desaparezcan esos recuerdos. Que no exista, que no exista.
Siempre he creído que los fantasmas son como famas. Famas con las que tropiezas en las avenidas o en los libros en el cuarto encontrándote cosas que llevan un polvo de otros tiempos.
¿Sé puede convivir con los fantasmas?
No sé... pero cada quien tiene su propio cementerio...
Samia fue sabia aquella vez que me habló de los cementerios que tenemos...Qué sin nosotras para presumirlos, burlarnos, hacerlos mierda.
En ese jodido departamento con un muro rojo todas las noches escucho fantasmas reírse y mentarse la madre...
Te quiero***
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