5.27.2009

Cuando el destino nos alcance


Deberíamos poder mantenernos en la mesa;

jugando domino cubano,

sin poner nunca una última ficha;

apostando pedacitos de papel.


Mas no se puede;

alguien

tarde o temprano,

se levanta y tira las fichas,

por el puro enojo de saber;

que no podemos ganar todos.


¿es el tiempo entonces,

de salir del cuarto

dejando mulas sin montarse

y vasitos de whisky como tristes

viendonos con su ojazos

alejarnos de la mesa?


¿es el tiempo entonces

de retirarnos del juego

solamente

para no vencernos,

unos entre otros

ni mirar de entre los nuestros

al vencedor?


(tiempo entonces de abrir la puerta,

uno a uno,

para salir a la calle

mordisqueando un cigarrillo apagado,

y dispersarnos,

en todas direcciones,

como ratas

como profetas,

de un manifiesto que no será,

de un conquistador que no existió

porque nadie terminó de beber

los vasos cíclopes a medias

en la mesa)


Y caminando en la avenida

pensando aún en la última jugada

que debimos haber hecho

al meter la manos

en los bolsillos

(buscando cualquier cosa,

para olvidar que no ganamos

ni perdimos

una moneda,

un pasador para el cabello,

la envoltura de un dulce)

encontraremos

siempre:


los pedacitos de papel


que no apostamos.


.

3 comentarios:

Unknown dijo...

me gustó un montón...

Lirva dijo...

Que se incendien las naves,
que ardan los papeles
con notas enamoradas de esos
hijosdeputa que fuimos y seremos.


Besos***

Lirva dijo...

Ay, ya deja de mamar y quita la jotería de moderar comentarios,jajajajjajajaja

Muak***