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3.03.2008

Lo siento, pero no. (¡Que valor señores!)

Ante recientes acontecimiento sobre el bochornoso tema, una amiga, (que por provinciana y por tanto conservadora no develare su identidad) comentó lo siguiente:
-Yo siempre les digo si no me vengo. Por ejemplo, "Alfonso" cuando fue mi primera vez me dijo:"¡Que bien nos venimos juntos¿no?!"
-¿Y que le contestaste?
-¿Nos venimos?¡Si te fuiste solo!...
(¡Que valor señores! ¡que valor de provinciana! A mí un dejo de machismo implantado nunca me ha dejado decirles a los pobres "sementales" que se arrimen a otra yegua... a que conservadora de closét salí pue´, que pena me doy)
Janik

6.03.2007

De lenguas los tacos...

Desde que estoy en los idiomas ando cambiando mi estructura del mundo. Me pregunto cómo diablos aprendieron a hablar los que no hablan español, cómo diablos piensan y termino sorprendida incluso de que yo sepa hablar. Lo que más he aprendido es a parar oreja: cuando en la calle escucho un "je", un "ye" y sobre todo un "chto", abro bien los ojitos y paro la cabeza como perrito de pradera: en esos momentos me encuentro con un extranjero que se enfrenta con el folklor mexicano. Para mi sorpresa los encuentros abundan. Ahora que medio distingo varios idiomas me doy cuenta de que México está poblado de extranjeros, no de turistas como podríamos pensar, sino de gente que aquí vive, se gana el pan y cría a sus hijos pensando en otro idioma.
Rusos, alemanes, franceses, coreanos, japoneses y rumanos. Siento una gran extrañeza: ¿Qué se sentirá ver letreros, oir a la gente hablar, pedir la cuenta del restaurante, en un idioma distinto al que tú hablas? Cuando puedo, sobre todo con los franceses y los rusos porque los gringos me dan hueva, les pregunto en el que identifique como su idioma: ¿Usted habla ruso/francés?¿De dónde es usted? Y pareciera sin excepción que se les ilumina la mente al escuchar en boca de un lugareño palabras del hogar. Los rusos sobre todo se despiden: Dazvidania, Dazvidania... Ellos se quedan sorprendidos de una mexicanita que saluda en ruso, y yo me quedó pensando ¿qué se sentirá volver a casa, pero no en tu idioma?
Janik

5.15.2007

El vecino.

Fernando "el vecinito" arrasaba con los frijoles, se sentaba a la mesa y todavía decía: "¿Qué hay de comer?" Fue el único que nunca tuvo miedo a mi perro pese a que fue al que más mordió, sangoloteó y demás. Lo conozco desde que tenía 6 añitos y tenía el último botón de la camisa abrochado, (ahora me pasa por casi 2 cabezas de altura y se enfunda gorritos ska hasta la nariz). Vivía tres pisos abajo; podías pedirle que fingiera una llamada telefónica, que te acompañara al super o que cuidara las tortugas. Era un buen vecino. Lo queremos como a un hermanito que viene y va de la casa.
Luego paso lo impensable: nos aviso que en un mes se cambiaria de casa. Entonces nos pusimos tristes y nerviosas (mi hermana y yo): el único vecino al que le hablabamos, saludabamos e ibamos al super. Es extraño, uno vive en condominios con más de 20 vecinos pero no le habla a nadie. Me da la impresión incluso de que cuantos menos vecinos tengas hay más probabilidades hay de socializar. ¿Que fue de esas fiestas del barrio, de las folkloricas vecindades, de saberte casa y nombre de todos los compañeritos de la escuela? ¿Cómo teniendo tanta gente cerca hay cada vez más espacio entre unos y otros? Cosas de la ciudad de nuevo... Pero lo bueno es que Fernandito viene seguido a comer frijoles.
Janik