Lo vio del otro lado de la avenida ¿que hacia aquí? ¿por qué la había seguido tan lejos? No no la seguía, pararon en la misma ciudad por azar. Estaba cambiado, claro, seguía guapo, aunque todas sus amigas lo apodaran "el feo". Pero tenía otro aire, la altura quizás, no, no era eso, el pelo, tampoco. Se fijo bien: en realidad era el mismo, casi idéntico al que ella había amado, pero le parecía profundamente otra persona. -Si, claro, ya no es mío, ya no soy yo nada en él- ¿Qué otra diferencia más profunda podría haber entre dos personas que la de hacerse extraños? Llevaba incluso la misma mochila de campamento color vino con la que acampaban juntos, pero nada había ya del uno el otro (los recuerdos, el olor, las muletillas del habla que se habían compartido sin querer pero, de qué valía se decía, si se puede olvidar) Llevaba otra mujer de la mano. Ella desde atrás la vio: era bonita. Le molestaba espiar por el rabillo del ojo y reconocer la hermosura de las que ocupaban ahora su lugar. Los vio caminar por la avenida de la mano y alejarse. Cuando ya no se vislumbraban, como alguien que despierta de un sueño, recobró la visión.
Se llenó de rabia. Nunca habían viajado juntos. Si, claro, estuvo esa vez que por ejemplo fueron de campamento dos días, con los amigos claro, o ese día, que jugaron a tener casa nueva en el hotel, pero nunca habían salido, como viajeros, a construir otra ciudad. ¿Por que le había negado ese placer? ¿por qué lo, la, imaginaba al lado de otra persona recreando todo lo que debieron de hacer juntos?
Hay un nostalgia que nace de lo que se tuvo, de lo que existió y pereció con el tiempo o la lejanía. Hay otra que nace de lo que no fue, que arde y se eleva desde lo que nunca existió. De cierta manera no le había dejado de amar, porque restos de lo que no creció se amotinaban en sus esquinas mohosas, pero le tenía rabia: no era que lo odiara por haberla dejado, (odiaba también esa palabra) o que temiera que su amor renaciera, era imposible. Lo que odiaba de él era su cobardía, su entereza, su virtud de retirarse de batalla sin demasiados decesos: su falta de valor para dejar que al amor se esparciera por la viña como hiedra que no se podría combatir después . Su cobardía racional y virtuosa de preservar el corazón, el cuerpo, de paso la memoria.
Nada podía hacer desde la nada que habitaba ahora, salvo vengarse por negación ( por ausencia de) : Sabia a ciencia cierta que nadie le amará, como ella lo habría amado si él hubiera tenido valor. Mas de lo desconocido, nadie se queja.
Comprendió que no podía huir, al menos no de esa manera (¡que simple hubiera sido!). Los fantasmas, sus fantasmas, a donde quiera que fuera le precederían.
Se llenó de rabia. Nunca habían viajado juntos. Si, claro, estuvo esa vez que por ejemplo fueron de campamento dos días, con los amigos claro, o ese día, que jugaron a tener casa nueva en el hotel, pero nunca habían salido, como viajeros, a construir otra ciudad. ¿Por que le había negado ese placer? ¿por qué lo, la, imaginaba al lado de otra persona recreando todo lo que debieron de hacer juntos?
Hay un nostalgia que nace de lo que se tuvo, de lo que existió y pereció con el tiempo o la lejanía. Hay otra que nace de lo que no fue, que arde y se eleva desde lo que nunca existió. De cierta manera no le había dejado de amar, porque restos de lo que no creció se amotinaban en sus esquinas mohosas, pero le tenía rabia: no era que lo odiara por haberla dejado, (odiaba también esa palabra) o que temiera que su amor renaciera, era imposible. Lo que odiaba de él era su cobardía, su entereza, su virtud de retirarse de batalla sin demasiados decesos: su falta de valor para dejar que al amor se esparciera por la viña como hiedra que no se podría combatir después . Su cobardía racional y virtuosa de preservar el corazón, el cuerpo, de paso la memoria.
Nada podía hacer desde la nada que habitaba ahora, salvo vengarse por negación ( por ausencia de) : Sabia a ciencia cierta que nadie le amará, como ella lo habría amado si él hubiera tenido valor. Mas de lo desconocido, nadie se queja.
Comprendió que no podía huir, al menos no de esa manera (¡que simple hubiera sido!). Los fantasmas, sus fantasmas, a donde quiera que fuera le precederían.
11 comentarios:
Hay detalles tan simples, que cambian por siempre las cosas, nuestro mundo...
HAY ESA PELI ESTUVO BIEN BUENA!!! PERO NO ENTIENDO, POR QUE LA PUSISTE EN ESTE POST??
Por fin...una declaración de amor*
Besos, Janik***
¿y si ocurre que es tu sombra, pero que, como le pasó a peter pan, ha vivido despegado, y si resulta que el jabón de tuna es bueno para pegar esa clase de sombras?
Cosas asombrosas, en verdad
Lo bueno es que no son sino sombras, y nada más
Pinche esponjita, casi lloro con el post y sales con las tunas.
De señorita venganza a Hellboy me quedo con la última.
Espero visite allá en SLP mi antigua escuela y el museo que hace casi un siglo fue la prisión de Madero.
Ay! perdón... es que estaba muy simple...
Extraño, a veces, el tunero terruño...
la expotosina esponja
esa parte de: Lo que odiaba de él era su cobardía, su entereza, su virtud de retirarse de batalla sin demasiados decesos: su falta de valor para dejar que al amor se esparciera por la viña como hiedra que no se podría combatir después.
es mi descripcion... mmmm, que terrible... pero el amor hay que combatirlo, huir de él... huir siempre tal como el ojo de la providencia... huiiirr
Me gusto el relato, o como texto literario...o como se llame....
o como mierda se llame ( y sí es una referencia a una poeta peruana y sí estoy harto de que sólo se me tome como un imbécil)
Te dejo aqui el blog de una convocatoria
http://sextoenell.blogspot.com
al Encuentro Nacional de Estudiantes de Literatura y Lingüistica que va a ser del 20 al 25 de Oct en el D.F.
SE PUEDE PARTICIPAR CON ENSAYO ACADEMICO O CONCURSAR EN CREACION LITERARIA
OJALA TE INTERESE Y MANDES ALGO :D
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