6.29.2009

Las gastadas palabras de siempre


Francisco Hernández

DÉJAME recordarte las gastadas palabras de siempre,
los armarios que encierran la humedad de los puertos
y el sabor a betel que dejas en mis labios
cuando desapareces en el aire.
Déjame tender tu cabello a la sombra
para que la penumbra madure como el día.
Déjame ser una ciudad inmensa, un bote de cerveza
o el fruto desollado ante la espiga.
Déjame recordarte dónde me ahogué de niño
y por qué hace brillar mi sangre la tristeza.
O déjame tirado en la banqueta, cubierto de periódicos,
mientras la nave de los locos zarpa
hacia las islas griegas.

3 comentarios:

Sybila dijo...

"y por qué hace brillar mi sangre la tristeza"



Las gastadas palabras de siempre... quiero gastadas palabras, quiero quiero quiero quiero quieroooooo!

En verdad dijo...

"Déjame tender tu cabello a la sombra"... uuuffff!!! la imagen de eso es hermosa.

Lirva dijo...

Lalalalalalalalalalalala...



Chinchina, beso, para ti***