no puedo creer que un sueño me rompa el corazón (así, literal, como cuando tenía 16 años, más agudo incluso, menos focalizado) me desperté con los músculos tensos y un dolor en el pecho, con la mañana deslavada y vacía, con la ventana clareando su diciembre. abrí los ojos; era un sueño. respire profundo entre las sábanas recién lavadas y pensé (pensé que del olor de las sábanas uno se puede enamorar) (del olor del cabello, del sudor corriendo por el cuello, de las manchas de los zapatos) pero nunca de la completa negación. me levante de las sábanas como si pudiera dejar en ellas el olor a cloro del sueño, el pasto, el edificio rojizo, el sueño completo... pero no. el día transcurrió con el corazón partido, el sueño no había terminado; el sueño era en realidad el comienzo de otro sueño del que no hubiera querido percatarme. pero así funcionan a veces no son sueños: a veces son premuniciones nocturnas, claridades que se revelan sólo cuando eres incapaz de bloquear la verdad a ti mismo: entonces la realidad se abre en el sueño y cuando despiertas no dejas de soñar... después no pude contarte la verdad, y desarrolle versiones alternas que intentando apresar la sensación de ese cielo azul, de los columpios mal pintados, de tus palabras diciendo eso que nunca quise oir...y así he andado, con la claridad a fondo, como fondo de botella, con la develación de lunes mañanero de algo que no quería aceptar: que hay cosas que cuya llave es un instante, y que yo, a fuerza pendular entre prudencia infame, riesgos estúpidos o comodidad conformista (si, todos somos al fin y al cabo un posada cualquiera), he terminado por perder casi todas las llaves, quedándome solamente con las cerraduras. máldito sueño.12.01.2008
no puedo creer que un sueño me rompa el corazón (así, literal, como cuando tenía 16 años, más agudo incluso, menos focalizado) me desperté con los músculos tensos y un dolor en el pecho, con la mañana deslavada y vacía, con la ventana clareando su diciembre. abrí los ojos; era un sueño. respire profundo entre las sábanas recién lavadas y pensé (pensé que del olor de las sábanas uno se puede enamorar) (del olor del cabello, del sudor corriendo por el cuello, de las manchas de los zapatos) pero nunca de la completa negación. me levante de las sábanas como si pudiera dejar en ellas el olor a cloro del sueño, el pasto, el edificio rojizo, el sueño completo... pero no. el día transcurrió con el corazón partido, el sueño no había terminado; el sueño era en realidad el comienzo de otro sueño del que no hubiera querido percatarme. pero así funcionan a veces no son sueños: a veces son premuniciones nocturnas, claridades que se revelan sólo cuando eres incapaz de bloquear la verdad a ti mismo: entonces la realidad se abre en el sueño y cuando despiertas no dejas de soñar... después no pude contarte la verdad, y desarrolle versiones alternas que intentando apresar la sensación de ese cielo azul, de los columpios mal pintados, de tus palabras diciendo eso que nunca quise oir...y así he andado, con la claridad a fondo, como fondo de botella, con la develación de lunes mañanero de algo que no quería aceptar: que hay cosas que cuya llave es un instante, y que yo, a fuerza pendular entre prudencia infame, riesgos estúpidos o comodidad conformista (si, todos somos al fin y al cabo un posada cualquiera), he terminado por perder casi todas las llaves, quedándome solamente con las cerraduras. máldito sueño.
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3 comentarios:
hay una bronca, no dices nada, escribes rebonito (aunque hay problemas de redación)
hay distinción: escribir bonito y escribir bien
recuerdo un consejo de Arredondo: uno no escribe acertijos,
nunca dices el sueño, no sé a qué le tienes miedo, no sé qué no quieres decir
la mañana deslavada...
pues tampoco sé a qué te refieres pero sé que he tenido esa sensación de corazón partido después de soñar. Sé que he llorado amargamente en un sueño y que al despertar he suspirado como dándole fin al llanto.Quizá es sólo comapartir esa sensación, describirla y compartitla.
Me hiciste pensar cosas tristes, espero que todo esté bien.
Sí, hace frío, lue hasta da por nevar :P... eso sólo ha pasado dos veces, pero que lindo. DIcen por acá que los ángeles sacuden su almohadas y cuando ves esas plumas de ganso caer, preciera que eso es cierto, claro, si existieran los ángeles, o digamos que existen para que la imagen de las almohadas pueda ser, ppprrrttt
Muchos abrazos!!
TAmbién te quiero!
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