10.26.2009

La casa nuestra


Esta semana llegaron mis primos de Alemania; la casa se puebla y se mueve alrededor de los nuevos habitantes. Mi hermano dormirá, con intervalos, cerca de un mes en la sala y yo tendré que agendar mis horarios para poder trabajar en una casa que con el tiempo parece hacerse más calurosa, más humana pero también más chiquita ( no es que no fuera antes ambas cosas sino que tenía tanta conciencia de ello).
Sigfrid con sus 2 metros 9 centímetros se pasea por la casa alimentándonos el complejo de hormigas (y no por trabajadoras); sólo habla aleman e inglés y tengo que sacar a pasear penosamente un idioma que odio (El inglés) y a orear mis mínimas frases germanas. Él, siempre muy amable, nos mira callado pero muy atento cuando hablamos en español con mi prima (su esposa) y participa alegre en las conversaciones en inglés (esta semana he cometido tantos errores en inglés como para llenar el guión de un especial de comedia... pero bueno). Kristin, mi prima, no había venido en diez años a México, y de repente me da un no sé qué que qué sé yo que para que les cuento: ¿qué decir? ¿qué contar que le interese? ¿qué puedes preguntar? Sin embargo, mi prima, con sus frases hermosas y sus buenos dias sonoros en un español más mexicano que nada, haciendo a su esposo probar chiles, tortillas y papaya aliena la alienación misma.
Es toda una experiencia: porque con diez años más que yo mi casa resulta ser suya; mis padres se regodean en recuerdos familires de un pasado que desconozco (cuando mis primos hace más de 20 años, vivian aquí en México) recurriendo a rostros, chistes, ternuras, que no conocía pero que disfruto como si me estuvieran contando un cuento.
Lo lamentable; este mes tengo tanto, tanto, tanto, trabajo que en lugar de pasarmela con ellos, hago espacio a fuerzas en los desayunos y comidas para luego enclaustrarme en la computadora; entonces es como si escuchara desde mi escritorio una radio novela de mi propia familia.

Hoy mis primos se han ido a Puebla y luego irán a Oaxaca, mientras intento luchar con mi completa ausencia de tiempo por el exceso total de trabajo (¡Esta semana ya van 3 días que me duermo a las 5 de la mañana!), pero lo que si tengo muy claro en estos días son tres cosas: 1) Tengo que desempolvar mi inglés (no, no toda la vida puedo pronunciar como indian student) 2) Quiero aprender Alemán el próximo año y 3) Tengo que escribir la historia desconocida, de mi casa, que en estos días no es mi casa, sino nuestra.

Con cariño
Janik

3 comentarios:

Lirva dijo...

Un besito y abrazote.

Yo he dormido poco, comido mucho, trabajado demasiado y saltando como rana de trébol en trébol.

Te quiero y aquí toy para ayudarte con chamba o para llevarte café y donas.

Lalalalala****

Daniel G.G. dijo...

Puebla, querida: la casa "se puebla" :D Por lo demás, qué emoción. volver al inglés es siempre mejor en casa que en el Instituto y sus cursos con búlgaras insípidas :S

Beso

Lienzo dijo...

aaay Daniel hermoso :-( aunque no me lo creas tenía en el original "Puebla" y luego por mensa a las mil de la madrugada lo cambie por "pobla" y luego lo iba a cambiar pero ya me ganaste!

Si, siempre es mejor volver al (horrible) inglés en casa que en el instituto sooobreee toooodooo porque yooo la sufri con el acento escocés del Duncan Pritchard, jajaja y seguro el la sufrió con mi acento hindú... pero bueeno jejeje