2.17.2009


Había días en que quería dejar la ciudad, si, había días en los que la pesadez de las sombras, los sonidos traslapándose unos sobre otros, la gente que nunca se detiene a saludar, la hartaban de tal manera que no quería permanecer allí, en medio de la hecatombe de fierros y asfalto en desorden (creciendo como hierba en el campo).
Pero la sensación de hoy era distinta: el olor de la ciudad le ardía en la nariz, la gargante le raspaba y los ojos le lloriqueaban como si hubiera estado picando cebolla todo el santo día. A las 7 de la mañana se baño y salió al frío. Con el frío tal condición era soportable, aunque al cielo, de un gris oscuro, el cochambre le hervía a borbotones. Tenía ganas no de huir, sino de curarse. No pensar: no pensar que las pastosas sombras que flotaban en el aire no eran niebla sino smog condensado, no pensar que el polvo no podía siquiera levantarse al pasar por el polvo que le oprimia, sólo apretar el paso, sólo seguir con la cabeza hundida en el saco y esperar que del cielo caigan los pájaros para sentirse en Londres (pero sin reina madre para tomar el té, ni principes idiotas con mejillas sonrojadas, ni parlamento, ni acento chic). A medio día era innegable: la ciudad estaba enferma y uno, como una de sus millares de células, es la primera en manifestar los síntomas. La ciudad está enferma y enferma se mantiene, pero no hablamos de males psicológicos (un ritalin para la delincuencia organizada, la inseguridad y la corrupción). La ciudad está enferma del cuerpo; tiene los pulmones negros, la piel quebrada, del soma no se escapa ni la urbe. Será que ya es hora del éxodo, pero la contaminación cae en la ciudad, como una de las 7 plagas divinas.

7 comentarios:

La Oveja dijo...

lindisima foto

Esponjita dijo...

Exodisémonos pues... pero no vaya a ocurrir que nos pase como a los protagonistas de éxodo, y entonces pasemos la vida renegando de la diáspora y ensoñando con el polvoso lecho seco de un lago que, pese a todos sus achaques, sigue siendo generosa casa...

Ernesto dijo...

Esa foto me ha hecho tener "Second thoughts". ¿De veras esa es la ciudad a la que amaba? ¿De verdad quiero volver y volver, volver...? Qué difícil es amar a esa mujer.

ka! dijo...

Dato curioso: mi "factura" dice que ví al mundo por primera vez en tu ciudad, de hecho mi papá vivió allí hasta ntrados sus treintas.

Quieres escapar? Vente a veracruz cualquier fin de semana, la casa es amplia...

Natalia González Gottdiener dijo...

Quiero un té de Tila y alguna palabra que no me diga que el letargo... En la foto es tan diáfano el gris... Bella Tzitzi, repóndeme una pregunta necesaria ¿Cómo se llama la comunidad indigena que sólo silba y que conociste en SLP... Comunidad que vuelce lenguale el silbido y cada silbido tiene una entonciòn. Cómo me alegraste ese día en el hosp... Besos. Mándame la respuesta al mail... Leerás pronto de que se trata...

Unknown dijo...

hoy escuche a king crimson, su sonido metalico que se disipa... gritos de elefantes electricos... asi como una convulsion excelente, innegable que viene desde el centro...

aun no me explico todo eso...

pero mientra escuchaba eso, recordé un sueño...

que la ciudad se quedaba sola sola... triste y multitudes desesperadas salían lentamente de cada calle, de cada estructura, de cada edificio...

y me sentí atravesado por un alarido.

Lidia dijo...

chale... no sé si al final lo extraño o no.... de pensarlo me vuelvo loca.

Saludos y muchos abrazos