Srita. Vértigo levantó el teléfono. Yo desesperada dejaba que de mi boca saliera el reino del absurdo (a risas, borbotones, vaciándome tanto que la piel casi se me voltea cuando me quedé callada)La semana se me vino encima como un bloque (como un bloque de cielo, de manto pesadísimo y tejido) El corazón aún me brinca: taquicardia a ratos, arritmia siempre. El lunes sólo esperaba una señal de vida, un mail en la bandeja, una resurrección o un repatriado. Pero nada...
Luego como yerba mala resistí los intentos de cortón, de más tiempo al tiempo y todas las variables de alejamiento con ritmo de bolero (por qué, de quién, sólo imaginen).
Después con el corazón así a brinquitos, encontré en la bandeja (no el mail esperado, no la vuelta del narrador de mi historia que sospecho no volverá nunca) sino de él. Un mail cortísimo con el sonido agudo de Tio-vivo en la puerta. Luego otro (no de él sino del "otro") con promesas de amor victoriano, lanzando anzuelos de cosas que creía yo tan olvidadas, lanzando algo que tanto quise en otro tiempo...Pero de cadáveres no se hacen anzuelos, de la decepción no nace nunca la esperanza (¿no lo he aprendido?(no)).
Y ayer, a las doce de la noche, como cuento de hadas (pero las hadas no existen, no existen), en el marco de mi puerta apareció otro caballero (demacrado, enjuto, guapísimo) a prometerme de nuevo la palabra,las escalinatas barrocas, a pedirme un beso...un beso que negué (no sólo porque no puedo permitir que ex novios lleguen a mi casa a esas desnochadas horas sin aviso, sino también porque no, porque no puede, decidir cuando por fin puede amarme, cuando valgo al fin lo suficiente, cuando tengo que dejar lo que yo de verdad amo, por él).
Ya muy de madrugada, cuando despedí al caballero "andante" tuve algunas cosas claras como pocas veces las he tenido en mi vida. Resisitir como yerba, resistir porque estoy, lo sé, lo siento, con la dama correcta. Y de los demás ya saque conclusiones, tiradas precisas. Me siento rara: la sensación de no errar es para mi tan ajena.
El vértigo de que de golpe vuelvan, o quieran irse, aquellos con quien agarrados de las manos diste vueltas... (huracán, el amor no es amor, sino que es un huracán, un aire, un vértigo ascendente, que de tanto girar, termina sacando a los amantes de su eje)
Luego como yerba mala resistí los intentos de cortón, de más tiempo al tiempo y todas las variables de alejamiento con ritmo de bolero (por qué, de quién, sólo imaginen).
Después con el corazón así a brinquitos, encontré en la bandeja (no el mail esperado, no la vuelta del narrador de mi historia que sospecho no volverá nunca) sino de él. Un mail cortísimo con el sonido agudo de Tio-vivo en la puerta. Luego otro (no de él sino del "otro") con promesas de amor victoriano, lanzando anzuelos de cosas que creía yo tan olvidadas, lanzando algo que tanto quise en otro tiempo...Pero de cadáveres no se hacen anzuelos, de la decepción no nace nunca la esperanza (¿no lo he aprendido?(no)).
Y ayer, a las doce de la noche, como cuento de hadas (pero las hadas no existen, no existen), en el marco de mi puerta apareció otro caballero (demacrado, enjuto, guapísimo) a prometerme de nuevo la palabra,las escalinatas barrocas, a pedirme un beso...un beso que negué (no sólo porque no puedo permitir que ex novios lleguen a mi casa a esas desnochadas horas sin aviso, sino también porque no, porque no puede, decidir cuando por fin puede amarme, cuando valgo al fin lo suficiente, cuando tengo que dejar lo que yo de verdad amo, por él).
Ya muy de madrugada, cuando despedí al caballero "andante" tuve algunas cosas claras como pocas veces las he tenido en mi vida. Resisitir como yerba, resistir porque estoy, lo sé, lo siento, con la dama correcta. Y de los demás ya saque conclusiones, tiradas precisas. Me siento rara: la sensación de no errar es para mi tan ajena.
El vértigo de que de golpe vuelvan, o quieran irse, aquellos con quien agarrados de las manos diste vueltas... (huracán, el amor no es amor, sino que es un huracán, un aire, un vértigo ascendente, que de tanto girar, termina sacando a los amantes de su eje)
De Srita. Vértigo (toco madera) podemos decir que hizo lo propio, más que lo propio, lo ajeno (lo mío): Sintió mi miedo, mi frustración, el recelo de mi boca, la opresión entre las piernas, el odio, el odio a la vida que se ríe de nosotras, sintió incluso la burla de la vida hacia mí como suya.
Y claro sus palabras: su regaño inmenso a mi necedad, su apoyo, la complicidad de una línea telefónica que conspira sobre las cosas mínimas e inútiles que sufren los comunicantes, su risa nerviosa y su, lapidaria, frase final: Esto sólo pasa en tu mundo.*
¡Ah! ¿y el mail esperado? Ese no llegó nunca
Janik
Janik
*Pero claro, no se da cuenta, ella es también gran parte de mi mundo, no se lo digan, se quiere hacer "la muy normal".Gracias Srita. Vértigo
4 comentarios:
mande a todos los caballeros andantes a pasear por otras puertas!!
por qué no habrá llegado ese mail?
Preguntó?
...hierba mala, no muere...
pero caballeros andantes, ¿desisten?
Un abrazo. Decidir, cuando no se está seguro, es difícil.
Pero cuando se tiene lo que ya se había buscado, ¿vale la pena?
Un abrazo Janik
Ah esos caballeros que llegan cuando el pueblo ya desapareció.
Que bueno que eres tan mala, de otra manera hubieramos desaparecido, por que ya no tendría con quien hacer simbiosis!! que ñoñis soy!! te amo janik!! con toda mi alma.
vértigo cuando está lejos, vértigo cuando está cerca. El amor cómo huracán, esa figura me gustó mucho.
Saludos
Publicar un comentario