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7.22.2011

Una niña juega en la fuente. Hay un arcoíris detrás que se forma con el cielo. Moscú y sus 32 grados. Su madre lleva un vestido largo de colores y las uñas de los pies en arcoiris. La niña tiene el cabello recogido con una redecilla. 
Claves que cuelgan de los edificios
como lanzados con zaetas,

quizás para escapar
de un tejado a otro,

o para dividir
en trozos
los atardeceres moscovitas.
Una vieja mujer cruza la calle. Usa pantunflas y un vestido de razo en colores brillantes.

Ella resisté.

Repité que el viejo régimen era mejor;

que la pobreza se soporta más

cuando al menos

todos son pobres.

Los coches

con los toldos abollados

el techo demasiado bajo

se detíenen mientras la vieja cruza



están acostumbrados a esperar

que las cosas

lentas

pasen.

7.04.2011

-Eres muy valiente- me dijo el chico al que conocí en la esquina del instituto, Lucas- porque nadie que yo conozca vino solo en el tren y metro y a media noche... es peligroso....-

Le pregunté que cuánto le había costado el taxi... y allí estaba mi respuesta. ¡Un taxi del aeropuerto a Moscú costaba 1500 pesos! Pero lo pensé, lo admito... lo pensé en serio mientras jalaba mi maleta de 20 kilos por las escaleras, mientras veía los viejos adornos del metro de moscú, mientras hablaba con hombres que sólo contestaban "Da", "Niet" ó "Ia ne gabariou pa-angliski..."

Al final llegué. Siempre llego. Los edificios son grandes, me recuerdan en definitiva a los de la película Good bye Lenin. Tenía miedo. Me calmaba repitiendome a mí misma lo que me diría mi madre.

El aeropuerto. Como el aeropuerto Benito Juarez antes de la remodelación, como la estación de autobúses de Ankara o la estación de autobuses del Norte... Los letreros traducidos al inglés en un 19%... Los rusos contestando: "Ia ne gabariou pa-angliski" en el mejor de los casos, o simplemente "no"...

Pero entre más miedo tenía más risa me daba; allí estaba yo, recorriendo Moscú con mi maleta por ahorrarme unos (no "cuantos") miles de pesos. Al día siguiente, ya con el sol, no me paso lo que esperaba...
Esperaba que con el sol al ver las casas y las calles me dijera: "Bueno no están tan mal"... pero en realidad cuando salió el sol lo único que dije fue: "chingá... ¡como pude!"...