7.04.2011

-Eres muy valiente- me dijo el chico al que conocí en la esquina del instituto, Lucas- porque nadie que yo conozca vino solo en el tren y metro y a media noche... es peligroso....-

Le pregunté que cuánto le había costado el taxi... y allí estaba mi respuesta. ¡Un taxi del aeropuerto a Moscú costaba 1500 pesos! Pero lo pensé, lo admito... lo pensé en serio mientras jalaba mi maleta de 20 kilos por las escaleras, mientras veía los viejos adornos del metro de moscú, mientras hablaba con hombres que sólo contestaban "Da", "Niet" ó "Ia ne gabariou pa-angliski..."

Al final llegué. Siempre llego. Los edificios son grandes, me recuerdan en definitiva a los de la película Good bye Lenin. Tenía miedo. Me calmaba repitiendome a mí misma lo que me diría mi madre.

El aeropuerto. Como el aeropuerto Benito Juarez antes de la remodelación, como la estación de autobúses de Ankara o la estación de autobuses del Norte... Los letreros traducidos al inglés en un 19%... Los rusos contestando: "Ia ne gabariou pa-angliski" en el mejor de los casos, o simplemente "no"...

Pero entre más miedo tenía más risa me daba; allí estaba yo, recorriendo Moscú con mi maleta por ahorrarme unos (no "cuantos") miles de pesos. Al día siguiente, ya con el sol, no me paso lo que esperaba...
Esperaba que con el sol al ver las casas y las calles me dijera: "Bueno no están tan mal"... pero en realidad cuando salió el sol lo único que dije fue: "chingá... ¡como pude!"...