"Tengo miedo de tí; de todo lo que tu puedes hacer conmigo"... Las palabras escritas a la mitad de la postal me hicieron sentir un nudo en el pecho, dentro muy dentro, jalando en lados contrarios.
Estamos el uno a costa del otro: pero cuando leí sus palabras sonreí sintiendo ese calorcito dentro del estómago (sí, como mariposas, sí, pero placidas y dulces). Es justo estar uno a costa del otro. Es justo que los dos estemos expuestos, y esa justicia me da un respiro.
La postal era la ruta de San Pablo en su peregrinar de evangelización. San Pablo vivió en Hatay y a mí se me hace un alegre azar que probablemente vaya yo a vivir algún día, por algún tiempo espero, en la ciuda de San Pablo.
Le dije que yo lo había leído en la universidad con Priani (la imagen de Priani con su camisas de vestir blancas de rayas siempre mal abotonadas y el salón del tercer piso donde nos asábamos a medio día en el curso de Textos, me vino a la cabeza como algo que paso muy muy lejano).
La ciudad de Pablo, que curiosidad siento ahora por Hatay...