5.04.2011

De si el amor es o no para mí



-Mi gran miedo es no tener tiempo- me dijo.
Yo quería gritarle que ese era mi mayor miedo también, que se vive una vez y que no se puede trabajar todo el día, que no nosotros, que tenemos que salir de viaje como en Capadoccia, sólo que con las maletas menos pesadas. Tenía tanas ganas de decirle que hace un año que muero de miedo por nosotros. En un silencio, me dijo: "Quizás yo no soy el hombre para ti ¿Lo has pensado?".

Y yo atiné sólo a contestare, que por qué me preguntaba esas cosas...

Maldita sea, claro que lo he pensado. Mil y un veces me he preguntado si me enamoré del hombre correcto. De un muchacho musulmán, de una familia buena y conservadora, oficial de polícia, que no concibe que el aguacate se coma con limón en México y que no puede comer con el mismo utensilio con el que se haya comido puerco. Un hombre al que al verlo hablar, con su familia o en la calle, escucho sólo oscuros sonidos, que me atraen, quizás, porque simplemente no los entiendo (pienso entonces en Schopenhauer y su concepto de la música como abstracción de la belleza, para mí el turco es como música).

Siempre he tenido el impulso de huir de esta relación. La expresión "entre la espada y la pared" nunca había sido más clara para mí que ahora.

Y claro que he pensado si es él o no para mí, pero es que no puedo ni siquiera atisbar la idea de que no sea para mí aquel muchacho que me tendía la mano para escalar las montañitas de los monasterios, el que me dormía con la cabeza recostada en su pecho, el que trenzaba sus piernas con mis piernas cuando hacia calor de noche, él que me levantaba con besos prohibidos en el cuarto de su madre para comer el desayuno que él ya había preparado, es que no puedo pensar que ese hombre, que al lavarme el cabello pone una mano en mi frente para  proteger mis ojos del jabón, no pueda ser para mí. Siento que sería como decir que el amor no es para mí... pero es que eso también lo he pensado.