9.21.2010

Aquí

Aquí estoy. En el barco sin timón que es mi vida. No hay tormenta, pero tampoco se vislumbra en el horizonte ninguna tierra firme.

No tengo nervios.
Estoy harta de lo que no puedo terminar. En alguna medida estoy también harta de mi, siempre inconclusa, siempre imperfecta. No tengo miedo, ni siento cosquillas en el estomago... quizás unos minutos antes de subir al avión. quizás cuando sienta que no vuelvo a ver el rostro de mi padre, quizás cuando ya no pueda volver los pasos atrás, quizás cuando termine de escribir estos párrafos que inevitables me recuerdan que no estaré, que no seré, que estaré allá, donde no seré yo y que volveré con la cara avejentada como el continente.

Nadie vuelve de Europa esperanzado. La madurez rechaza la esperanza tal y como rechaza la flor a la semilla; pues para surgir la destruye.

Volveré con una cara que no será mía, y en ella leerás los nombres del fracaso: no uno tangible, no uno material, sino del más humano: de no poder luchar contra el tiempo, y al cerrar el puño, por la simple física de los cuerpos, aprehender tan sólo la palma propia, y de tiempo; nada de tiempo.

Janik