
Deberíamos poder mantenernos en la mesa;
jugando domino cubano,
sin poner nunca una última ficha;
apostando pedacitos de papel.
Mas no se puede;
alguien
tarde o temprano,
se levanta y tira las fichas,
por el puro enojo de saber;
que no podemos ganar todos.
¿es el tiempo entonces,
de salir del cuarto
dejando mulas sin montarse
y vasitos de whisky como tristes
viendonos con su ojazos
alejarnos de la mesa?
¿es el tiempo entonces
de retirarnos del juego
solamente
para no vencernos,
unos entre otros
ni mirar de entre los nuestros
al vencedor?
(tiempo entonces de abrir la puerta,
uno a uno,
para salir a la calle
mordisqueando un cigarrillo apagado,
y dispersarnos,
en todas direcciones,
como profetas,
de un manifiesto que no será,
de un conquistador que no existió
porque nadie terminó de beber
los vasos cíclopes a medias
en la mesa)
Y caminando en la avenida
pensando aún en la última jugada
que debimos haber hecho
al meter la manos
en los bolsillos
(buscando cualquier cosa,
para olvidar que no ganamos
ni perdimos
una moneda,
un pasador para el cabello,
la envoltura de un dulce)
encontraremos
siempre:
los pedacitos de papel
que no apostamos.
.
3 comentarios:
me gustó un montón...
Que se incendien las naves,
que ardan los papeles
con notas enamoradas de esos
hijosdeputa que fuimos y seremos.
Besos***
Ay, ya deja de mamar y quita la jotería de moderar comentarios,jajajajjajajaja
Muak***
Publicar un comentario