10.01.2008

Heredar la memoria.

Con la premisa de cuidarlos como a mi vida, mi padre me prestó para una exposición de la secundaria sus recortes del 68. Tenían más de treinta años, los bordes irregulares y algunas líneas subrayadas, con la siguiente anotación al borde del página: mentira.
Expuse. A mi profesor de civismo los recortes le parecieron un tesoro invaluable, recuerdo sus palabras: "Guárdelos bien, señorita Rojas". Hoy están guardados en la mesita de noche al lado de la cama de mi padre. No es necesario que los saque para recordar las fotos de grano reventado, la pluma roja, las frases subrayadas como: "iniciaron el tiroteo los líderes estudiantiles".
Mi padre no estuvo allí. Se le hizo tarde y cuando se dirigía para allá encontró las calles cerradas. A unas cuadras uno de sus compañeros del equipo de basquetbol le dijo: "Están tiroteando, Rojas". A una de su compañeras le rompieron el brazo, magulladoras y golpes, al hermano de otra compañera le dieron un tiro. Mi abuela, mi tío y mi padre hicieron el álbum de recortes. A mi se me hace un nudo en la garganta cuando escucho a mi padre: "Di vuelta a la calle y la gente iba corriendo, gritando".
Lloro. Lo digo: lloro frente al monitor pensando en los muertos que defendieron la autonomía de la casa de estudios que me ha cobijado a mí y a toda mi familia. Los estudiantes que defendieron la libertad, que se opusieron. Y me da coraje pensar, en está maldita generación del demonio que no es capaz de mover un dedo por la dignidad de una mínima idea. Que ya sé, que no son todos, que existen los que luchan... los que mínimamente lloran.(pero sabe usted lector, a quien me dirijo, de que hablo). Lloro pensando que no fue mí abuela la que lloró esa noche, sino la madre de otro. Luego pienso que no sabemos agradecer al projimo (sentir al projimo, como la palabra lo exige, próximo a uno, cercano). Sé que cuando mi padre muera nos dejará el álbum de recortes.
A mi hermano, con los ojos húmedos como ahora, le diremos:"Kaeri, nuestro padre no nos heredó una casa o una cuenta bancaria lujosa, nos ha heredado algo invaluable del espíritu: su memoria, la identidad de su persona con la tradición". Y el álbum será el simbolo de sus recuerdos mismos: el olor ceniciento de la calle, los gritos de la gente, los pasos de la marabunta y un puñado de rostros tirantes en la calle cerrada, él regresando a casa con la cara enjugada de llanto por la injusticia. Heredar la memoria: no olvidar y que a partir del recuerdo, se construya (o reconstruya) en el tiempo, la justicia.

7 comentarios:

Unknown dijo...

es cierto... ¿Que serán de las nuevas generaciones?

Black Bird dijo...

janik que post mas pertinente has hecho, la memoria de un pueblo es su tesoro mas importante, pero lamentablemente es precisamente eso lo que ha olvidado el nuestro: por eso no hay interés por la historia de tu padre,la del mío ni la de muchos otras familias(40 según las indignantes cifras "oficiales"); pero lo mas triste es que el 2 de octubre se ha vuelto un discurso plano de algún político hipócrita que busca apropiarse del discurso buscando justificar su gobierno (cf declaraciones de nuestro "H." jefe de gobierno)

Unknown dijo...

me enojo mucho contigo...

pero estoy feliz , feliz

En verdad dijo...

Todos en la casa discuten sobre lo que pasó, mi padre dice que ese año había decidido dejar la escuela, y se fue a Acapulco a trabajar, al año siguiente mi papá entro a la Vocacional. Siempre ha sido alborotador, el cuenta que en alguna ocasión: organizó a los trabajadores de su oficina para que demandaran que les pusieran un comedor!! y lo logró, obviamente como es de esperarse lo corrieron inmediatamente. Nadie de nosotros tiene los cojones, ya si quiera de pedirle al del microbus que nos regrese bien el cambio!!! Chale eso me enoja!!! no tener valor, no tener la pizca de conciencia para reclamar lo que como pueblo nos pertenece....

Daniel G.G. dijo...

Hay cosas que no discuto con usted,porque sé que de algún modo se le imbrican en el corazón y no tengo la intención lastimar... pero ciertamente quiero decir que SOBRE TODO en las generaciones más jóvenes, como la suya, y especialmente en nuestro ambiente grillo-filosofal -en el que los papás o abuelos de muchos fueron rojos cosumados; o al menos se dicen casi como patente de nobleza- esto del 68 ya va adquiriendo tintes mitológico-nostálgicos.

Y me parece que eso es posible precisamente ante la ausencia de voluntad por matarse y matar a causa de una idea. Así, como suena, de duro. El 68 sigue siendo negocio porque unos quisieran verse ahí pero ¿dónde están todos los "dos de octubre" y los agradecimientos a los "héroes" de la izquierda cuando dentro de la misma Universidad se necesita hacer alguna exigencia a las autoridades? ¿Dónde las movilizaciones cuando lo único que hace falta una buena tarde es, por ejemplo, mover el bloqueo absurdo con unos botes y unas macetas en el Circuito?
¿De verdad sirvió de algo ese mito del 68 salvo para dar trabajo a los Gómez y los "Pinos", los... y los...?
Creí que era usted un poco menos "sentimental" con cosas como la justicia y la "identidad". Al menos como futura filósofa, éstaría obligada a serlo. Ojalá pueda ejercer un poco más crítica, señorita Torres: no se puede apelar al museo como legitimación y enojarse luego de que hoy las cosas no sean como nos gustarían. No se puede al menos en la misma oración.
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Y sólo por ayudarle a su ejercicio de memoria: la autonomía de la universidad la consiguió la derecha. Los niños bien que, con Gómez Morín a la cabeza reivindicaban la garantía de constituirse en un "gremio" del pensamiento, no sujeto a las doctrinas de unos jacobinos de porquería que querían "socializar" las conciencias. ¡Mire, no más!

Por más que hoy los auditorios se llamen Narciso Bassols y así, no prolongue innecesariamente las analogías. En la Universidad cabe y ha cabido también la derecha y ha dado mucho. Hoy su misión señalada (y se lo digo como adherente de ella) es sobre todo crítica y desmitificadora en vistas de que la izquierda ya no lo quiere hacer y se dedica a lamerse las heridas, a novelizar su propio pasado y bautizarlo, usurpando el nombre, como "Tradición".

costa sin mar dijo...

Man, por alguna razón (mi mal funcionamiento ocular) no puedo leer tu blog, el color me resulta muy agresivo.

Lidia dijo...

En está ocasión me dolió particularmente.

Saludos