
no volví a verlo en todo el viaje. me apena decirlo pero aún hay noches en las que todo es para él, para su olor, que no es ya su olor, o para su voz, que no es ya tampoco su voz; para la nada. habría que decir más bien que hay noches en las que todo es aún para su nada (que no es lo mismo que su ausencia, o su vacío, o su extrañeza, por aquí en la nada, no se presupone relación alguna). no volví a encontrarlo en el viaje, a diferencia de ello, descubrí muchos de esos guijarros luminosos que se guardan debajo de la botellas de plástico ya opacas de rasguños, o en las esquinas de las avenidas con las oscuras calles en las que nadie baja del camión. guijarros luminosos. no podía imaginar mejor tesoro, y me deleitaba pensando que nadie más tenía semejantes atos de luz. tampoco he comprendido nunca porque me aferro a esa ilusión infantil de tener algo que nadie tiene, de ser diferente a todos y soñar como en una trailer gringo con ser la única y especial heroína del cuento. a momentos me rio, ni siquiera me gustan esas películas, a veces de hecho, el héroe me cae mal y me retuerzo en mi butaca a cada golpe que atestan al malo. me molesta también aceptar lo mal que me puedo caer a mi misma.
y mientras más nada se tendía entre él y yo más comprendía que sus manos estaban tan llenas de luz como las mías. y a veces la uniformidad de las cosas se siente tan plácida. no volví a verlo pero también sera que deje de buscarlo, ya no levantaba la vista al adivinar su silueta entre los hombres que subían al camioncito amarillo. me regocijaba por la luz que encontraba ahora en todas las cosas. pero hubo algo que no encontré en San Luis.
tuve que salir huyendo a la vida normal, a mi común y corriente subir y bajar en el papeleo de libros, y filosofías desconexas y camiones con pasajes cada día más altos. cuando puse de nuevo los pies en el d.f., fue como si me teletransportara y todo lo dicho fuera mentira, ni siquiera eso, un sueño sin nexo alguno de verdad. caí en la cuenta de que mientras el camión se alejaba de la ciudad ésta se iba llenando de bruma, él, su amante, sus guijarros de luz amarilla, juan sarabia y el museo del centro al que no pude entrar. todo se llenaba de bruma para desaparecer, y comprendí de golpe dos cosas: que las ciudades las construyen no sus moradores, ni sus habitantes comunes, las ciudades las construyen sus viajeros que recogen puntos de luz con los que unen la silueta real de la ciudad, descubri también, que había dejado, en la huída, mi ciudad inconclusa.
y mientras más nada se tendía entre él y yo más comprendía que sus manos estaban tan llenas de luz como las mías. y a veces la uniformidad de las cosas se siente tan plácida. no volví a verlo pero también sera que deje de buscarlo, ya no levantaba la vista al adivinar su silueta entre los hombres que subían al camioncito amarillo. me regocijaba por la luz que encontraba ahora en todas las cosas. pero hubo algo que no encontré en San Luis.
tuve que salir huyendo a la vida normal, a mi común y corriente subir y bajar en el papeleo de libros, y filosofías desconexas y camiones con pasajes cada día más altos. cuando puse de nuevo los pies en el d.f., fue como si me teletransportara y todo lo dicho fuera mentira, ni siquiera eso, un sueño sin nexo alguno de verdad. caí en la cuenta de que mientras el camión se alejaba de la ciudad ésta se iba llenando de bruma, él, su amante, sus guijarros de luz amarilla, juan sarabia y el museo del centro al que no pude entrar. todo se llenaba de bruma para desaparecer, y comprendí de golpe dos cosas: que las ciudades las construyen no sus moradores, ni sus habitantes comunes, las ciudades las construyen sus viajeros que recogen puntos de luz con los que unen la silueta real de la ciudad, descubri también, que había dejado, en la huída, mi ciudad inconclusa.
6 comentarios:
E inconclusa continuará por siempre, hacerlo representa un ideal y como tal es inalcanzable. Quizá lo mejor que se alcance es una buena aproximación. Divertido cuento inconcluso.
Que relato tan extraño!! tu mezcolansa de realidad y ficción es bizarra!!!o_O
pase ud. a la dimensión conocida!! jejejeje
no se que tan de acuerdo estemos en lo que es realidad, y lo que no...jojojojo
En la amistad y en los comentarios de blog hay un riesgo: unos a otros nos chupamos la verga (sí, es una referencia a Perros de Reserva). El texto no dice nada, es un texto cobarde, la reminiscencia de la reminiscencia. Cifrar lo cifrado. Y no porque esté en francés (sí otra referencia, ahora al Andréi)sino porque la autora no quiere que el lector sepa de qué va. Lo inconcluso es otra cosa y eso creo que lo sabes Janik.
Estoy de acuerdo con el último post, y ahora iré a ver Perros de Reserva.
Me quedo con las edificaciones realizadas por paseantes...me quedo con ello.
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