5.08.2011

Hoy le dije que fuí a una marcha de mexicanos en Paris.
Él contestó que vio en las noticias sobre la movilización y todo eso.
Yo a veces siento que él no entiende qué es tener una novia mexicana. Creo que en la circunstancia en la que nos conocimos, y en la forma en la que nuestra relación se ha dado yo sé más de Turquía que él de México. Entonces a veces me pregunto qué tanto te puede conocer alguien si desconoce tu cultura. Cuando tienes una relación con alguien de tu propia cultura, saldas la pregunta por obvia. Cuando tienes a alguien de otra cultura que está en tu país entonces entiendes que va a ir comprendiendo tu cultura poco a poco, como quien va bebiendo del jarro a tragos lentos.

Cuando eres tú el que esta  en el país del otro entonces te caé de golpe que él no entendera tu cultura; pienso que me entendera a mi acaso, pero que no llegara más allá. Entonces me siento desprovista de mí: y proveerme a mi misma de mi misma de nuevo frente a él es una aventura. Hay cosas deliciosas en ésta desnudez cultural. Hay una suerte de misterio y de reto en presentarle a alguien tu cultura como algo nuevo; tu infancia, tus referentes, tu comida, tu calendario, todo aquello que el lugar donde naciste te dio y que te formo sin que tuvieras conciencia de ello, pero hay también un sabor amargo.

Hay extranjeros que se enamoran cuando ya tienen de antemano un amor por el país del otro. Como esos europeos que viajan a México porque le tienen curiosidad y terminan casados con mexicanas que les enseñan a pronunciar la "ch" y a comer chile y a bailar salsa. En nuestro caso no fue así. Cuando nos conocimos teníamos una ignorancia absoluta sobre el país del otro.
Y sin embargo después de dos viajes yo aprendí a querer a Turquía muchísimo. A extrañar al Ezan de madrugada y a comer los churritos de almibar en la calle. A ponerme el hiyab con alfileres y a decir "gracias", "buenos días" y "buenas noches" sin equivocarme tanto en la pronunciación. A decir: "Mi novio es turco" y sentirme orgullosa de eso.
Con él sin embargo siento que no le tiene cariño a mi país; que México es esa cosa lejana que está allá en Latinoamerica, yo tengo la esperanza de que ahora que va en unos meses se enamore de México; que le guste mi cultura como a mi me gusta la de él, pero para ser sinceros, como no le gusto en guacamole tengo miedo que no pase, entonces no sé que voy a hacer, porque me vine a  dar cuenta en Paris que yo soy mi país más que nunca.