5.19.2011
Desconocidos
Enamorarse de desconocidos.Ya hace algún tiempo había escrito que él y yo nos habíamos enamorado de la única manera en que dos personas se pueden enamorar: sin conocerse. Nuestro caso, a continentes de distancia, con un idioma extranjero entre nosotros, con religión y culturas distintas, no podría ser, imagino yo, más extremo.
Y aún así nos enamoramos, y aún así nos besamos como si supieramos todo del otro, y nos acostamos con la premura de los combatientes de guerra que no saben, si mañana todavía se verán los rostros, y aún así, desconocidos y todo nos pronunciamos promesas, con ese idioma tal noble, pero tan extranjero, colgando entre nosotros puentes movedizos.
Le enseñé una foto mía de cuando estaba en la preparatoria: con el cabello rojo y negro, con la cara de adolescente rebelde sin causa y con mis botas (¿Dónde habran quedado?) militares negras. Él me pidio más fotos; que por azar encontré en la memoria de mi disco duro. Él se reía con mis caras de muchachilla, mis cejas sin depilar y mi cabello pasando por todos los colores del arcoiris. Incluí entre mis fotos la imagen escaneada del desnudo masivo en el Zócalo con Spencer Tunick. Yo sonreí orgullosa diciendo que había ido a la foto; pero no alcancé ni a describir ni contar nada de la experiencia porque su cara transparentaba su malestar.
Ni siquiera hablamos más; no sé ni por qué se enojo, o si se enojo o si le dio un arranque de celos propio de su cultura. Entre los dos se alzó un muro transparente y denso, que imaginé yo como esos vidrios de los grandes acuarios.
¿Cómo puede amarme alguien que juzga los actos, de los que yo me enorgullezco, como érroneos? Entonces pienso que él está enamorado de la idea que tiene de mí y no de misma...y entonces me detengo y pienso que de cualquier manera es así en todos los casos... que uno se enamora de nuestra idea del otro... pero reniego, y quiero que alguien me quiera así como soy, con todas las locuras que hice antes, con todo y desnudos en el zócalo y cruces boca abajo y todo eso, y luego me preguntó: ¿Y yo lo quiero, así como es todo?
Alma de bibliotecario:
La patrie vaillante,
Problemas en el paraíso Houston,
Touch the red boton con tu patita